Una última entrada con fotos de Venecia (que le tenía prometida a Myriam), sin ningún orden en especial.
En Venecia encuentras pocos signos externos de modernidad. Los edificios, las calles… y hasta los comercios y restaurantes, todo conserva una estética antigua, como si el tiempo se hubiese detenido muchos años atrás.
Callejeando de noche en busca de un lugar donde cenar, lugares como éste de la foto que sigue se hacen casi irresistibles:
Por los alrededores de la Plaza de San Marco hay numerosos comercios con artículos de lujo a la venta. Eso sí, los bolsillos normales sólo podemos curiosear los escaparates, observando asombrados cosas tales como, por ejemplo, globitos de cristal a 500 Euros la pieza.
Pero Venecia también cuenta con calles estrechas y siniestras, en las que nadie abriría tienda alguna..

Como tiene también su ración de calles sucias y olvidadas..
Y su barrio de prostitutas (al menos lo era en la antigüedad). Ante ustedes, el Ponte de le Tette, o Puente de las Tetas (los de blogger me cerrarán este blog por guarro, lo veo venir..), llamado así porque las citadas profesionales se situaban sobre el puente, y desde allí arriba mostraban a los navegantes lo que les podían ofrecer.
Pero puesta a ser moderna, Venecia también saca nota. Atención al inexplicable establecimiento de la foto siguiente, con un letrero de neón en su escaparate, escrito en alemán, que proclama a los cuatro vientos (traducido a román paladino):
“la cultura es un palacio construido con caca de perro.”
¡Basta de procacidades! Seguidamente, una bonita perspectiva de la ciudad, desde el
campanile de San Giorgio Maggiore.
Durante el viaje tuve una visión bien conocida… un
déjà-vu que se me aparece continuamente..
Una de las zonas con más renombre de la ciudad, y sin embargo una de las menos interesantes, es el Lido. El Lido es la franja de tierra firme que separa la laguna Véneta del mar abierto. En la ribera del mar existe una gran playa, larga (unos 12 km) y ancha, que fue uno de los destinos estivales favoritos de la alta sociedad europea a finales del s. XIX y principios del XX. Allí se encuentra ambientada el libro (y la película) Muerte en Venecia, y también allí se celebra todos los años el festival de cine (la Mostra).
Suele utilizarse el adjetivo “decadente” para referirse a este lugar. Más bien diría que actualmente presenta un ambiente decadente en decadencia. Decadente al cuadrado, por tanto. Bien es verdad que estábamos en octubre y la temporada de baño había terminado… pero las playas se encontraban absolutamente desiertas, nadie caminaba por el paseo marítimo, y los grandes y suntuosos hoteles del pasado estaban cerrados.
Cuatro fotos del lugar: la primero, de la mezcla de coches y canales, que es la peculiaridad del Lido actual; la segunda, de la playa, con sus casetas en formación como soldaditos; la tercera, de la sede de la Mostra; y la cuarta, de un hotel decadente al cuadrado..



Bueno bueno bueno, y una mención muy especial merece Murano, una isla situada a pocos kilómetros del centro de la ciudad. Administrativamente, Murano forma parte de la ciudad de Venecia, pero materialmente viene a ser un pueblecito de los alrededores… tiene canales como el resto de la ciudad, pero en lugar de palacios hay limpias y coloridas casitas de pueblo, y en lugar de góndolas modestas lanchitas.
En mi opinión, Murano es un elemento clave en el desequilibro mental de toda la Humanidad. Esto que digo puede sonar
eurocentrista (más bien sería
venetocentrista), pero es la pura realidad. A ver si me explico. Cuando una persona entra en Venecia, descubre un mundo al revés…siquiera sea porque las calles son de agua y porque los vehículos que las transitan carecen de ruedas. En ese anómalo entorno, el único asidero mental que conservas con el mundo real es el autoconvencimiento de que te encuentras en una ciudad absolutamente excepcional e irrepetible. Pues bien, este autoconvencimiento providencial hace aguas (nunca mejor dicho) en cuanto coges el vaporetto a Murano y desembarcas allí. Descubres entonces que existe, también, ¡un pueblo acuático! En ese momento comprendes que la excepcionalidad de Venecia no era tal, y te asaltan unas dudas terribles: ¿existirán más pueblos acuáticos? ¿habrá países enteros acuáticos? ¿y planetas?
A continuación, unas fotos de ese precioso lugar. Fue de lo que más me gustó en todo el viaje, por lo que estas imágenes son el mejor final para la serie de entradas dedicadas a Venecia. Finito.


