viernes, 30 de octubre de 2009

Sencillo concurso de lectura

El viernes pasado salimos Clara y yo a cenar fuera.

El concurso consiste en lo siguiente: los lectores deben adivinar qué comimos.

Y os dejo la mejor pista posible: la cuenta que nos presentaron al final.



Quien acierte por lo menos dos (2) conceptos del menú, recibirá el título de Experto Exégeta de Caligrafía Hermética (especialidad Ojo de Lince). Y si se trata de un lector habitual, probablemente le invite también a cenar allí un día que nos veamos por Madrid.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Pajaritos por aquí...

Recogiendo la propuesta lanzada por Roberto Vieytes hace unos días, salí el domingo pasado a fotografiar pajaritos por los alrededores de mi casa.

Estuve durante una hora buscando involuntarios para salir en el blog, y en ese tiempo descubrí al menos un ejemplar de casi todos los pájaros habituales de la zona; además, encontré ejemplares de otras especies que nunca había visto por aquí, a los cuales pude identificar luego en casa gracias al google. Y es que no hay nada como mirar, para ver.

Mis vecinos de toda la vida son:

Gorriones. Pongo primero la foto de un macho que estaba sentado (sí, sentado) en la arena, y luego la foto de un ejemplar joven:



Lavanderas. Este pájaro tiene patas palmípedas, y un vuelo muy característico. Pega unos aletazos y sube como un cohete, luego se deja caer a plomo, pega más aletazos, vuelve a caer a plomo… se desplaza de este modo siguiendo una trayectoria ondulada muy marcada. Ese sistema de vuelo debe ser agotador, por eso seguramente se le ve casi siempre andando.


Mirlos. Aquí sale un macho encima de una chimenea. Es un pájaro negro (los machos), regordete, que anda más que vuela escondido entre los arbustos; es un pájaro feo, en una palabra.


Urracas. Son pájaros de tamaño medio, más grandes que todos los anteriores. Tienen un color muy vistoso, y es creencia popular que llevan a sus nidos cualquier objeto humano llamativo que se deja abandonado momentáneamente en un descuido (típicamente, las llaves de las casas). Tienen también fama de inteligentes, como toda la familia de los cuervos a la que pertenece. Pongo dos fotos del mismo ejemplar, la segunda de ellas en vuelo para que podáis apreciar los bonitos colores que exhiben sus alas desplegadas.


Aparte de algún otro pájaro que me pueda estar dejando en el tintero, son también residentes habituales de la zona los vencejos. Me sorprendió no ver ninguno el domingo pasado, pero averigüé luego en Internet que se trata de una especie migratoria. Han debido marchar ya hacia el sur, pese a que estamos teniendo un otoño más cálido de lo normal.

Y ahora vienen los pájaros que nunca había visto con anterioridad por aquí.

A este primero no he conseguido identificarle bien, no sé si es un mosquitero o un verdecillo. Había bastantes ejemplares de esta especie, por lo que me extrañó mucho no haberme fijado antes en ellos. Supongo que no me habían llamado la atención por su parecido con los gorriones; su color es distinto, pero la forma y el tamaño son casi idénticos.


No me extraña, en cambio, que no hubiera visto nunca los dos pájaros que voy a mostrar ahora, porque sólo buscándolos pacientemente entre los árboles, tras oírlos cantar, conseguí dar con ellos. Son muy huidizos, y no llegué a ver ninguno que no estuviera detrás de un montón de hojas.

Este primero es un jilguero:

Y para terminar, un petirrojo:



Si algún día descubro algún pájaro de otra especie distinta y tengo oportunidad de fotografiarlo, por aquí aparecerá también. Y si descubro un ejemplar de alguna especie desconocida, seréis los primeros en conocerlo... es más, en tal caso plantearía un concurso entre los lectores para que le diésemos, entre todos, el nombre más apropiado.. Nosecuantos bloguensis, o algo así.

sábado, 24 de octubre de 2009

Estambul. La Mezquita Azul

El centro del Estambul antiguo se encuentra en una zona llamada Sultanahmet. Se trata de un enorme espacio abierto, donde, junto a los escasos restos del hipódromo romano, se encuentran dos de los monumentos más representativos de la ciudad: la Basílica de Santa Sofía, y la Mezquita Azul.

El hipódromo fue construido en el año 208 por el emperador Septimio Severo. Actualmente la edificación ha desaparecido y se ha transformado en un tranquilo parque, en cuyo interior subsisten las dos columnas que se situaban en ambos extremos del recorrido, marcando el punto que debían rodear los caballos en cada giro (en términos geométricos, y suponiendo que un hipódromo fuese una elipse: en los focos). Una de las columnas es un obelisco traído de Egipto en el año 390 por el emperador Teodosio (personaje que, por cierto, había nacido en Hispania). La otra columna es posterior, del siglo X.

Aquí tenéis una foto del lugar (ésta la he tomado de la wikipedia, pues no había hecho yo ninguna donde se viesen tan bien las columnas de las que hablo; el obelisco egipcio, al fondo):


Con motivo de las competiciones en el hipódromo se formaron varios equipos, que se identificaban por colores. A falta de otros mecanismos de asociación civil en la época, estos equipos terminaron asumiendo posiciones propias en cuestiones religiosas, políticas, sociales, etc.

Los dos equipos principales de la ciudad eran los “Azules” y los “Verdes”. Entre sus aficionados se producían frecuentes peleas, que podían comenzar por una intrascendente discusión surgida en el hipódromo sobre la maniobra de una cuádriga, pero que se alimentaban rápidamente por las discrepancias más sustanciales que existían entre ambos equipos/partidos. Una de estas peleas se transformó en una revuelta general (la revuelta de Niká) que terminó provocando 30.000 muertos. Una buena ensalada de bofetadas.

En esta revuelta de Niká, que tuvo lugar en el año 532, quedó destruida la Iglesia de Santa Sofía que había junto al hipódromo. El emperador Justiniano la mandó reconstruir, siendo entonces y por esta razón cuando fue construida la actual Basílica de Santa Sofía (terminada en el año 537).

De modo que allí, en el barrio de Sultanahmet, encontramos también la Basílica de Santa Sofía. Pero de ella hablaré otro día más despacio, sólo adelanto que fue el monumento que más me gustó de Estambul.

Cuando los turcos ocuparon la ciudad (1453), cambiaron su anterior nombre de Constantinopla por el actual de Estambul. Algún tiempo después de su llegada (1609), los turcos se propusieron construir una mezquita que rivalizase con la Basílica de Santa Sofía (en ésta se había sustituido el culto cristiano ortodoxo por el musulmán, pero no podía dejar de ser un edificio bizantino, que les resultaba, por tanto, ajeno).

Y así construyeron la Mezquita Azul, a pocos metros de Santa Sofía, junto a los restos del antiguo hipódromo. La obra se terminó en 1617. En la escala temporal de Estambul puede considerarse un edificio reciente, pues tiene mil años menos que su vecina de plaza, Santa Sofía.

Aquí vienen unas fotos del exterior. Se caracteriza esta mezquita por tener seis minaretes, en lugar de los cuatro habituales. La enorme altura de estas torres, y el vuelo pausado de las gaviotas del Bósforo a su alrededor, crean una imagen espectacular.



En su interior, las mezquitas se encuentran ricamente decoradas. El suelo está cubierto de grandes y lujosas alfombras, sobre las que se sientan (o tienden) los fieles para rezar. No hay bancos, mobiliario, ni imágenes de ninguna clase; una mezquita es, básicamente, un espacio diáfano, vacío y cómodo, donde sentarse a rezar.

Estas son unas fotos del interior de la Mezquita Azul:

La visita a las mezquitas por parte de los turistas es libre y gratuita. Todos los visitantes deben descalzarse, y las mujeres además cubrirse la cabeza. Lo primero se entiende, pues caminar con los zapatos manchados de la calle por la alfombra sobre la que se sienta la gente, sería una cochinada; lo segundo tiene menos explicación… al menos yo no termino de comprender qué demonios tienen las religiones contra el pelo de las mujeres (¿es que tienen más caspa que los hombres?).

Cinco veces al día (creo que eran cinco, pero ahora lo dudo) suenan por toda la ciudad los altavoces de las mezquitas llamando a la oración, y los fieles dejan sus ocupaciones y se apresuran hacia ellas. El rezo dura alrededor de 15 minutos. Eso sí, es evidente que no va todo el mundo a la mezquita, porque la ciudad mantiene su vitalidad durante ese período de tiempo. Los viernes es distinto. Ese día, que viene a ser como nuestro domingo, se desarrolla una especie de servicio continuo y los fieles van y vienen a la mezquita. Los hombres rezan en el espacio principal de la mezquita (en el centro, bajo la cúpula), y las mujeres lo hacen por separado, en una esquina de la planta baja (tras unas mamparas) o en la planta superior (si la hay).

Como es natural, la descripción que acabo de realizar de la liturgia musulmana no pretende ser exacta o rigurosa… sólo describo lo que puede observar un turista.

Os pongo a continuación un par de videos. No están tomados en la Mezquita Azul, que conste, pero todas las mezquitas son muy parecidas por dentro. Conviene que veais primero el video que he colocado (por un error de edición) en segundo lugar. En él vemos el principio del rezo, y la llegada apresurada de los más rezagados (en las bolsas, por si os lo preguntáis, llevan los zapatos). En el segundo video se ve una escena interesante del rezo, y algo más del interior de la mezquita.






Pues esto es todo, espero que os haya gustado este pequeño recorrido estambulita. Otro día, más, Tomás.

jueves, 22 de octubre de 2009

Malditos higos chumbos

Hoy probaré a escribir una entrada personal, para experimentar un poco.

Estoy HARTO de los higos chumbos.

Todos los años por estas fechas me pasa lo mismo: entra en mi campo de visión un higo chumbo, y me lo tengo que comer.

La semana pasada ocurrió en el supermercado; me crucé con una bandeja de higos chumbos, bien presentados y limpitos, y todavía me estoy sacando las espinas de las manos.

Peor aún ha sido cuando, alguna vez, me los he encontrado en la propia chumbera, al borde de una carretera comarcal cualquiera… mi capricho, en esos casos, ha terminado siempre en una masacre.

Y todo para nada. Porque cuando por fin llega el momento de hincarles el diente y rentabilizar tanto sufrimiento, sólo puedes ofrecer al paladar una pulpa insípida y plagada de pepitas.

Todavía no he llegado a lo peor. Lo peor es que el año que viene volveré a comprar higos chumbos en el supermercado, si tengo la fortuna de no cruzármelos antes por la carretera.

Y es que soy el único hombre del mundo que verá un día hablar a una piedra… una piedra que me dirá: “cobro vida momentánea, humano extraño, para suplicarte por lo que más quieras que no vuelvas a tropezarte conmigo… ¡que me tienes frita!”

domingo, 18 de octubre de 2009

Malditos bastardos


Aunque quizás sea un poco tarde, pues ya debe estar desapareciendo de las carteleras, haré una reseña sobre la película de Quentin Tarantino “Malditos bastardos”, que fuimos a ver la semana pasada.

No es tan recomendable como “El secreto de sus ojos” porque tiene escenas de gran violencia que llegan a resultar desagradables.

Sin embargo, hay algo que me ha gustado mucho en esta película, y que también detecté en la otra película que recuerdo haber visto de Tarantino, “Pulp Fiction”: que respeta la realidad, en lo que se refiere a la aleatoriedad de la vida y la muerte.

Me explico. En todas las películas “normales”, está siempre muy claro quién debe vivir y quién debe morir. La muerte no aparece de forma aleatoria, sino cumpliendo unas estrictas reglas cinematográficas: los buenos sólo mueren cuando el guión lo exige para dar pie a una venganza, a una nueva historia de amor, etc… los malos mueren siempre al final, y de forma más terrible cuanto más malos hayan sido en la película.

La realidad, como todos sabemos, no es así. En la realidad, la muerte afecta por igual a los buenos y a los malos, y sobreviene para todos en el momento más inesperado. En esta película, como en Pulp Fiction, ocurre así, y es lo que la hace, para mí, interesante (aunque se me podrá decir que para eso vamos al cine, para escapar de la triste realidad... pues también es verdad).

De la misma forma, al igual que en la realidad los malos no son necesariamente antipáticos, en esta película el malo-malísimo resulta ser un tipo muy simpático (o si no “simpático”, cuando menos bastante gracioso y divertido).

De todos los actores, quien menos me ha gustado es Brad Pitt (va a parecer que le tengo manía a los actores principales, pero no es así). Es un problema de casting; su personaje responde al estereotipo de “paleto blanco del sur” (esto es, un “redneck” -cuellorojo- de manual, como allí se les conoce) y Brad Pitt simplemente no encaja en el papel, pues se nota a la legua que está actuando, tratando de imitar una actitud y un acento que no son los suyos. Aparte del problema implícito en todos los actores conocidos: que como espectador te cuesta meterles en el papel (un oficial americano, en este caso), porque sabes perfectamente que quien está ahí delante no es ningún oficial ni nada que se le parezca, es Brad Pitt el de la Jolie.

domingo, 11 de octubre de 2009

El Estambul oriental

Le prometí a Myriam que prepararía una entrada con fotos que reflejasen la cara “oriental” de Estambul, y aquí está.


Una nota “oriental” de Estambul es que varias veces al día (cinco, creo recordar), llaman a la oración en las mezquitas. Tradicionalmente, la llamada se realizaba de viva voz por una persona (el muecín) subida en una torre de las mezquitas (el minarete). Hoy en día esa llamada se realiza por megafonía. Como las mezquitas son muy numerosas, y subir el volumen de un altavoz es una operación muy sencilla y efectiva, a las horas marcadas resuena en toda la ciudad la llamada a la oración. En una de éstas, mientras nos encontrábamos en una terraza, me puse a grabar el sonido ambiente, y aquí está el resultado (en el video se escuchan las llamadas de al menos dos mezquitas, una más próxima y otra más lejana; por el lugar donde estábamos, la llamada más lejana procedía, seguramente, de la Mezquita Azul, que es la más grande de la ciudad).



Esta foto la tomé en un barrio del interior de la ciudad, algo alejado de las zonas más turísticas:

Aquí sale, al fondo, una de las puertas de entrada al Gran Bazar:

Diversas calles céntricas:




El Acueducto de Valente. La obra es romana (se terminó en el año 368), pero el ciudadano estambulí que se me cruzó por delante le da a la imagen un clásico aspecto “oriental”:


Finalmente, un par de fotos de la parte asiática de la ciudad, al otro lado del Bósforo. Allí desaparece el ambiente europeo definitivamente:


miércoles, 7 de octubre de 2009

Un problema de física

En su último comentario, Roberto dejó caer el planteamiento de un pequeño problemilla de física, contestando a un comentario previo de RobertoV (Vieytes).

Para darle la relevancia que merece, lo elevo a la categoría de entrada. Y, aunque se trata de un reto dirigido personalmente a Roberto Vieytes, me gustaría que se retratasen aquí los físicos que pululan por el blog (e incluso los ingenieros, si se atreven).

Transcribo literalmente el comentario de Roberto:

Para Vieytes:

Se tienen dos fotones que viajan en sentidos opuestos sobre la misma recta. Halle una expresión matemática para la distancia entre ellos como función del tiempo.
Explique de qué modo se usa la Teoría de la Relatividad para obtener el resultado pedido.

Y ya nos ha llegado un primer comentario de su destinatario, que dice lo siguiente:

Para RD
Perdón Profesor, podría darme la masa de los fotones y su estado atlético?

martes, 6 de octubre de 2009

El secreto de sus ojos


La semana pasada fuimos a ver El secreto de sus ojos, una película argentina. Como mucha otra gente, voy a ver casi siempre películas americanas (estadounidenses, debería decir), por lo que cuando veo una película de otra nacionalidad distinta, siento, ya de entrada, la agradable sensación de introducirme en una realidad social desconocida.

La película relata dos historias (que no voy a contar, por supuesto) de forma convincente (salvo por algunos pequeños flecos sueltos). Los actores también me han gustado mucho, salvo, quizás, el principal (Roberto Darín), que me pareció un poco inexpresivo.

Una de las historias que se cuentan pretende trasladar al público una reflexión, que vendría a ser la siguiente: en las decisiones importantes debes dejarte guiar por tu instinto y hacer lo que sientas que debes hacer; y no dejarte condicionar por las pasajeras circunstancias del momento. Pues esas decisiones son al final las que marcan toda una vida, y con el paso del tiempo te puedes encontrar –ya sin posible marcha atrás- que no eres lo que realmente habrías querido ser, sino lo que determinó cualquier pequeña e intrascendente circunstancia ya completamente olvidada.

sábado, 3 de octubre de 2009

Leroy Carr: "How long blues" (by Jean-Pierre Bertrand)

Hoy traigo aquí el “How long blues” de Leroy Carr, interpretado al piano por un aficionado, un tal Jean-Pierre Bertrand.

He comprobado que algunas de mis entradas anteriores, en las que había colocado videos de youtube, han quedado sin contenido, al haber sido eliminado por youtube el video en cuestión por problemas con los derechos de autor. Por otra parte, la versión que tiene Eric Clapton de esta misma canción –que es la que tengo en casa y me gustaría poner aquí- ya la he visto aparecer y desaparecer dos veces de youtube por el mismo motivo. Veamos si con el video de un aficionado tenemos una mayor garantía de supervivencia…

Es una versión singular del tema; sólo piano, sin más instrumentos y sin voz. Este video tiene también la gracia de las chapucillas caseras… Observad con qué fuerza lleva el ritmo con la pierna izquierda (este hombre no debe vivir en un apartamento), y las consecuencias que esto provoca en la imagen: la cámara de video tiembla ligeramente al ritmo de la música… y cuando los temblores son más fuertes, incluso salta el autofocus; es un desastre de video, jeje.., pero la música, y el piano, valen mucho la pena.