domingo, 31 de agosto de 2008

La Habana

Bueno, voy a contar aquí algunas cositas de nuestra visita a La Habana. Como al final me ha quedado una entrada algo larga, voy a amenizársela con un poco de buena música cubana a quien disponga de altavoces.



He pensado dedicar esta a entrada a describir lo que hemos visto, con sus fotos correspondientes, para que la persona que no haya estado nunca en La Habana puede hacerse una idea de lo que es, y animarse a visitar esta interesante ciudad. Si acaso en una entrada posterior ya comentaré lo que pienso sobre el país y su situación actual, aprovechando que no vivo en Cuba y por tanto soy libre para decir lo que me dé la gana.

Daré antes alguna información general sobre La Habana para que se puedan ubicar mejor las fotos. Advierto, eso sí, que todos los datos que ofrezca proceden de cosas que he visto, oído o leído estando allí, pero cuya exactitud no me he preocupado de comprobar; no pretendo dar una información rigurosa, ¡que esto sólo es un hobby!

Empezaré diciendo que una visita a La Habana, o a Cuba en general, es muy recomendable sin ningún género de dudas. Si existiera un museo que tuviera a los países del mundo por objeto, Cuba merecería encontrarse en un anaquel preferente de la sala principal, junto con los especímenes más singulares de la colección. Ya sólo por esto, por lo extraño que resulta, debe visitarse el país y cuanto antes mejor, vaya a ser que cambie.

En la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores recomiendan que al viajar a Cuba se lleve uno las medicinas que pueda necesitar (efectivamente no vimos allí ninguna farmacia o cosa parecida), medidas de protección adecuadas contra los mosquitos para evitar el contagio del dengue, enfermedad de la que se dice existe una epidemia no declarada (no sé si habrá dengue, pero mosquitos no había muchos), y que suscribas un seguro médico, ya que al parecer los tratamientos a los extranjeros los cobran en divisas y muy caros, a precios norteamericanos (esto, afortunadamente, no tuvimos ocasión de comprobarlo).

Lo primero que llama la atención, de Cuba y de La Habana, es el gran tamaño que tienen. La isla tiene una superficie y una población parecidas a las de Portugal, aunque con una forma mucho más alargada (de Este a Oeste, la longitud de la isla ronda los 1.200 Km, como de Cádiz a Barcelona). La Habana tiene unos tres millones de habitantes y está muy extendida, debe ser algo más pequeña que Madrid, pero no mucho. Yo por lo menos me las imaginaba más pequeñas, tanto la isla como la ciudad.

Junto a La Habana existe una bahía, del mismo nombre, que constituye un magnífico puerto natural, lo que debió motivar la elección de ese emplazamiento para construir la ciudad. La bahía tiene una estrecha salida al mar, por un canal de 3 ó 4 km de largo y 1,5 km de ancho. El lado Este del canal está completamente fortificado: en el extremo que da al mar se encuentra el Castillo de El Morro, y en la parte que da a la bahía una fortaleza de mayor tamaño, San Carlos de la Cabaña. En el lado Oeste del canal, a su orilla, está la vieja Habana, punto desde el cual ha crecido la ciudad en todas direcciones.



La Habana fue una ciudad española desde su fundación en 1515 hasta 1898. En ese año, tras la derrota de España en la guerra contra Estados Unidos, pasó a manos norteamericanas hasta que tuvo lugar la independencia definitiva de Cuba en 1902. A partir de esa fecha la isla mantuvo una fuerte influencia norteamericana hasta la llegada de Fidel Castro al poder en 1959. Desde esta última fecha hasta la actualidad, parece no haber pasado nada en la ciudad -al menos nada que sea apreciable con el sentido de la vista-, como si se hubiera detenido el tiempo.

En esta asombrosa interrupción de la historia, producida en 1959, reside gran parte del encanto actual de La Habana.

La ciudad tiene una parte antigua, “Habana Vieja”, bastante grande (edificada entre los siglos XVI y XVIII). A comienzos del s. XIX se derribaron las viejas murallas medievales y a partir de entonces se fue construyendo un Ensanche (“Centro Habana” primero, “Vedado” posteriormente) semejante a los de Madrid o Barcelona, y en general a los que podemos ver en muchas ciudades españolas.

En el s. XX continuó el crecimiento de la ciudad, aparentemente así: en paralelo al mar se edificó una zona de evidente inspiración norteamericana (“Miramar”), con amplias avenidas arboladas, casitas unifamiliares, y la clásica franja de césped separando las aceras de las calzadas; hacia el interior se fueron construyendo casitas más modestas, que van haciéndose de peor calidad, hasta convertirse prácticamente en chabolas, a medida que nos alejamos del centro.

La zona más exterior de la ciudad no la llegamos a visitar, sólo la pudimos ver fugazmente desde el autobús en las idas y venidas al aeropuerto, y no la puedo valorar adecuadamente. En las demás zonas de la ciudad que he mencionado, calculo que el 60% de los edificios pertenecen a la época española, el 35% fueron construidos entre 1900 y 1959, y sólo el 5% restante serán posteriores a la revolución de 1959.

A la sucesión continua de edificios antiguos se unen los numerosos coches americanos de los años 50 que se conservan en circulación, para crear en conjunto una atmósfera que se me antoja única en el mundo. El paso del tiempo sólo se percibe por el estado calamitoso de los edificios, que no parecen haber recibido ningún mantenimiento desde 1959. Algunos edificios, sobre todos los que se encuentran en los lugares más estratégicos, están siendo rehabilitados ahora, seguramente como forma de promover el turismo, que se ha convertido en la principal fuente de divisas del país -si no la única-.

Llama la atención el hecho de que, si bien parece claro que los edificios de la parte vieja y del ensanche debieron pertenecer originariamente a familias acomodadas, quienes los habitan en la actualidad son casi exclusivamente personas de raza negra (que, dicho sea de paso, están también en Cuba en la parte baja de la pirámide social). Supongo que tras la revolución todas esas casas serían expropiadas a sus dueños y cedido su uso a gente pobre sin hogar, quienes son (ellos o sus descendientes) sus ocupantes actuales. Eso sí, no debieron adjudicar a cada familia un piso entero, sino una única habitación, porque los edificios se veían completamente abarrotados de gente y con ropa colgando en muchas de sus ventanas.

Otra cosa llamativa es la inmensa cantidad de personas de todas las edades que ves en la calle sin hacer aparentemente nada. La mayoría de charleta, y otros muchos sentados simplemente en el escalón del portal de su casa, mirando al vacío. En los lugares por los que pasamos donde había cubanos trabajando (alguna tienda, los restaurantes, los museos, hasta en el propio “resort”) se advierte un exceso de personal “contratado” (en puridad son todos funcionarios, pues todo pertenece al Estado –incluso en los hoteles extranjeros tiene un porcentaje mayoritario de propiedad-). En tales lugares hace su trabajo, a ritmo cansino, alguno de los allí presentes (una de las cinco personas que haya, pongamos por caso), mientras que el resto, las otras cuatro personas, están charlando amigablemente de sus cosas.

En Cuba circulan dos monedas: el peso “nacional”, usado por los cubanos, y el peso “convertible”, que utilizan los turistas. El peso convertible se compra con Euros u otra divisa en los hoteles (a 1,33 pesos por cada Euro), y equivale a 24 pesos nacionales. Los cubanos ganan al mes, de media, alrededor de 300 pesos nacionales, esto es, unos 10 Euros.

Los cubanos poseen unas cartillas de racionamiento para poder comprar productos de primera necesidad, a precios proporcionales a sus parcos ingresos, en unas tiendas específicas llamadas “bodegas”; no parece, sin embargo, que la cartilla te garantice que vayas a conseguir los productos que tienes asignados, pues dichas “bodegas” apenas tienen mercancía a la venta (todos estos detalles nos los contó una guía que tuvimos el primer día, con una demostración práctica incluida –entrada en una "bodega" con su propia cartilla de racionamiento en la mano-).

Para comprar comida aparte de las “bodegas”, los cubanos disponen de mercadillos callejeros donde conseguir algunas frutas y verduras a bajo precio, así como de unos “mercados agropecuarios”, más abastecidos pero más caros, en los que la gente del campo viene a vender sus productos –siempre a precios fijados por el Estado-. No entramos en ninguno de estos mercados, así que no sé si se podía comprar en ellos también carne o pescado.

Por lo que pude observar en el vuelo interior que hicimos –al tratarse de un avión de hélice no volaba muy alto-, apenas se cultiva la tierra, y eso que la ausencia de arbolado en muchas zonas indica que en algún momento esas tierras han sido explotadas. Desde el cielo se ve una autopista sorprendentemente buena que cruza la isla, aunque sin apenas tráfico y menos de camiones. No parece que exista un mecanismo eficaz de producción y distribución de alimentos en funcionamiento, más bien da la impresión de que con esa figura de los “mercados agropecuarios” el Estado ha decidido acercar a la ciudad la economía de subsistencia de que debe imperar en el campo.

En paralelo a la economía propia de los cubanos, existe la economía del peso convertible para los turistas. Hay restaurantes donde se puede comer bien y barato para nosotros (unos 20 pesos por cabeza), y unos centros comerciales llamados “Cubalse” (por “Cuba al servicio del extranjero”) bien surtidos de productos envasados de origen latinoamericano, europeo –España principalmente- o chino, y con precios parecidos a los nuestros. Apenas había productos frescos, tan solo algo de verdura, un poco de carne de vaca (a 10 pesos/kilo), y nada de pescado.

La gran novedad económica de los últimos tiempos en Cuba es que ahora permiten entrar a los cubanos en estos centros para extranjeros, pues antes les estaba prohibido. De hecho, en el centro al que íbamos nosotros cerca del hotel había muchos más cubanos que extranjeros. El problema es que para ellos los precios en esos centros son prohibitivos (un kilo de carne equivale a un sueldo mensual), y para poder pagarlos han de buscarse la forma de conseguir pesos convertibles de la única manera posible: a través de los turistas.

Finalmente, una cuestión muy positiva que debe destacarse es la seguridad pública, mucho mejor -estoy convencido- que la que habrá en los países del entorno. Nosotros paseamos mucho por nuestra cuenta y no tuvimos ningún problema ni sensación real de que pudiésemos tenerlo. Claro que no se nos ocurrió pasear de noche, ni nos metíamos por las zonas con apariencia más degradada. Se te acercan muchos cubanos para entablar una conversación contigo e intentar, de uno u otro modo y con cualquier excusa, venderte algo, cambiarte dinero, que les compres algún objeto, o prestarte algún servicio para recibir a cambio una propina. En definitiva, obtener de ti un pequeño beneficio económico. Y si bien se llega a hacer algo pesado, te abordan siempre con educación y sin más intención que esa. Esta seguridad resulta sorprendente, teniendo en cuenta que fácilmente puedes llevar en tu bolsillo el sueldo anual de un cubano. Hasta en esto de la seguridad parece que viven en otra época, en esos viejos tiempos de los que hablan los mayores, en los que no existía el crimen ni casi la maldad.

En definitiva, pasear por La Habana tiene algo de irreal, de incomprensible, no sólo es una visita a otro lugar sino a otro tiempo, por lo que resulta una experiencia verdaderamente novedosa.

Bien, vamos con las fotos:

1.- Plaza de la Catedral. El puro centro de La Habana Vieja.


2.- Plaza de las Armas, en la Habana Vieja. A la derecha, un mercado de libros de segunda mano.


3.- Rincón de la Plaza de las Armas.

4.- Y más Plaza de las Armas.


5.- Palacio de los Capitanes General, lugar donde vivían los gobernantes españoles y en la actualidad un interesante museo.

6.- Iglesia de San Francisco de Asís, en la Habana Vieja.



7.- En la calle que aparece en la foto siguiente está La Bodeguita del Medio. En La Habana pasa como en España, que están todo el día con el amigo Hemingway para arriba y para abajo, sólo que allí con mayor motivo pues vivió en la ciudad durante 20 años más o menos, desde el final de la guerra civil española (1939) hasta la revolución cubana (1959). Después de la revolución se fue a Estados Unidos, donde se suicidó al poco tiempo. La Bodeguita es conocida porque se tomaba allí los mojitos, y está siempre repleto de público anglosajón. Un día lo encontramos medio vacío y nos pudimos sentar en la barra un bueno rato a tomarnos un agua y unos mojitos. Debo confesar que, ignorante como era del sitio y de su historia, se me ocurrió pedir un daiquiri en lugar de un mojito....y no es algo que deba hacerse, jeje, es EL ANATEMA... Como avisa un cartel en la barra, que leí tarde, el propio Hemingway decía que "el mojito en la Bodeguita, y el daiquiri en el Floridita"

8.- Placita en la "Habana Vieja". Con esta foto quiero mostrar el árbol, muy característico en La Habana.

9.- Algunas de las pocas casas rehabilitadas en la Habana Vieja.

10.- Imagen de la zona que aquí estoy llamando "ensanche", y que se denomina allí "Centro Habana"

11.- Más "Centro Habana". La realidad cotidiana.



12.- Plaza del Capitolio. El edificio del fondo creo que era la casa de Asturias. O la de Galicia.

13.- El Capitolio. Es exactamente igual que el de Washington, sólo que un metro más alto y un metro más largo. A ver quién la tiene más idem... Ignoro la fecha de construcción, pero evidentemente debe ser de la etapa de influencia estadounidense.

14.- Edificio situado frente al Capitolio.

15.- Vista desde la Habana Vieja hacia el Castillo de El Morro y su faro.


16.- Vista desde el faro del Castillo de El Morro, hacia la parte vieja de La Habana y el interior de la ciudad. Al fondo, pasado el canal en primer plano, se abre la bahía de La Habana.

17.-Vista desde el mismo lugar, hacia a la parte vieja de La Habana y el comienzo del malecón que sigue la línea de la costa. El malecón, dicho sea de paso, tiene más fama que chicha.

18.- Salón de los Cretinos, en el Museo de la Revolución. Léase el cartel pinchando en la foto; estos cubanos a veces son entrañables...

19.- Salón de los Espejos, en el Museo de la Revolución.

20.- Este es el Paseo del Prado (conocido con ese nombre, que es el original, pese a que su denominación oficial hoy en día es el de Paseo de José Martí). Sigue el trazado de la antigua muralla, separando la ciudad vieja del ensanche del s. XIX. Dicen que se construyó tomando como modelo el Paseo del Prado de Madrid, pero también que se parece a las Rambas de Barcelona. Así que ya véis, nos meten a madrileños y barceloneses en el mismo saco, no saben lo que hacen jeje... Ya en serio, realmente tiene algo de los dos lugares.

21.- Este es el callejón de Hamel, un espacio dedicado al culto "santero" de origen africano que practica la población negra (no todos, supongo). Han pintado los edificios, como puede verse, de vivos colores.

22.- Finalmente, muestro aquí la entrada al barrio chino de La Habana, con su puerta característica. La ciudad cuenta con un barrio chino auténtico, poblado por descendientes de chinos venidos en el s. XIX. Cómo será la situación política y económica de Cuba que los chinos, capaces de sobrevivir y prosperar en cualquier entorno por tóxico que sea, ¡se están marchando de Cuba!


Y esto es todo. Me quedan muchas fotos curiosas en el tintero que colgaré algún día, por hoy ya está bien.

jueves, 28 de agosto de 2008

Tesoros sumergidos de Egipto


Encuentro inesperado en Alejandría con Ptolomeo XII Auletes, padre de Cleopatra.


Antes de seguir con la serie de Cuba, aviso que en el antiguo matadero de Legazpi hay una exposición interesante que está abierta hasta el día 28 de septiembre de 2.008: “Tesoros sumergidos de Egipto”.

La civilización egipcia tuvo una vida muy larga pero terminó sucumbiendo, como ha ocurrido y ocurrirá con todas. Los egipcios encontraron un modelo y lo mantuvieron sin apenas modificaciones durante el increíble plazo de 2000 años. Aplicando la vieja idea de “no cambiar lo que funciona”, pudieron conservar su modo de vida durante más tiempo que ninguna otra civilización que conozcamos.

Finalmente esa misma rigidez condujo a un declive por agotamiento del modelo, y en última instancia a la desaparición de la civilización. No aplicaron otra vieja idea, contrapuesta a la anterior, la de “renovarse o morir”, y acabaron pagando las consecuencias.

En esta fase de declive final, que comenzó hacia el año 700 antes de Cristo, el apolillado imperio egipcio se vio invadido y dominado consecutivamente por todas las potencias de la zona en la época. Primero los asirios, después los persas, luego los griegos de Alejandro Magno y finalmente los romanos.

Pero Egipto era un país muy poblado, bien organizado y jerarquizado, con una cultura ancestral muy arraigada en el interior y respetada en el exterior. Por este motivo los sucesivos invasores no destruían el país, sino que trataban de aprovechar sus riquezas (la producción de grano, fundamentalmente), colocándose ellos mismos a la cabeza del imperio en sustitución de los anteriores gobernantes, pero respetando la cultura egipcia y conservando, desde luego, su estructura productiva.

El respeto que se había ganado la civilización egipcia en la antigüedad era tan grande que eran los pueblos invasores quienes resultaban influidos culturalmente por el pueblo invadido, y no al revés.

La exposición se sitúa históricamente en el momento en que los griegos ocupan el poder en Egipto, y pasan a ser los nuevos faraones (entre los años 305 y 30 antes de Cristo). Se trata del periodo helenístico de Egipto, que se desarrolla bajo el gobierno de la Dinastía Ptolemaica, que comienza con Ptolomeo I Soter –un general de Alejandro Magno- y termina con la famosa Cleopatra –la misma que tuvo esos conocidos asuntillos con Julio César y Marco Antonio, y se terminó suicidando a manos de una víbora cuando Egipto pasó definitivamente a manos de Roma-.

Digamos de paso que fue en esta época y contexto cuando se esculpió, en una misma piedra, un mismo mensaje en los idiomas griego y egipcio -la famosa piedra Roseta-, circunstancia que permitió a la postre conocer, a través del griego, el idioma egipcio.

La agitada historia de Cleopatra se cuenta aquí. De pasada se explican los hechos que provocaron el incendio de la famosa biblioteca de Alejandría, posiblemente el desastre cultural más importante en el ámbito europeo.

Tres de las ciudades donde se desarrolló esta cultura helenístico-egipcia fueron Canopo, Heraclio y Alejandría, situadas en la costa del mediterráneo. Las dos primeras desaparecieron bajo el mar siglos después, como lo hizo también el puerto de Alejandría, donde se encontraba el palacio de Cleopatra según las crónicas.

Pues bien, los tres emplazamientos citados han sido objeto de excavaciones arqueológicas submarinas en los últimos años, que han permitido recuperar numerosos objetos de todo tipo que constituyen el objeto de esta exposición: estatuas, altares, vasijas, monedas, utensilios domésticos varios, estelas con inscripciones, etc…)

A mi juicio, la exposición no está muy conseguida museográficamente, pues los objetos más pequeños no se aprecian con la debida claridad –sea por la disposición demasiado baja de las vitrinas, o por la deficiente iluminación- Pero hay algunas piezas sobresalientes que se sobreponen a cualquier defecto de presentación: unas estatuas colosales (de 6 ó 7 metros de altura), unas estelas de tamaño semejante, y unas estatuas de tamaño más normal pero interesantísimas estilísticamente, pues reflejan con toda claridad la fusión que se produjo en ese período entre la cultura griega y la egipcia (por ejemplo, la escultura que aparece en el vínculo que he puesto hacia la página de la exposición, donde coincide la postura hierática propia de la estatuaria egipcia con un delicado tratamiento de la vestimenta típicamente griego. En esa época helenística, además, las esculturas griegas adoptaban posturas muy forzadas, casi inverosímiles, totalmente contrapuestas a la rigidez egipcia, lo que subraya este sometimiento de los griegos a la cultura del pueblo invadido –sometimiento que no podía ser obligado, naturalmente, sino producto de una genuina admiración-).

Un buen motivo para ir a ver la exposición es, además, que este tipo de piezas que he descrito no las tenemos en el Museo Arqueológico de Madrid, donde hay cosas interesantes del Egipto clásico producto de las excavaciones realizadas a toda prisa mientras se construía la presa de Asuán, pero nada (que yo recuerde) procedente de este periodo helenístico.

La entrada cuesta 13 Euros. Te hacen una rebajita de un euro (o algo así) si pagas con la tarjeta del Corte Inglés, que patrocina la Exposición. Como digo, hasta el día 28 de septiembre.
PD del 13/09/08: esta exposición ha sido prorrogada hasta el día 15/11/08

martes, 26 de agosto de 2008

Cayo Santa María, Cuba

Hace tres años pasamos cuatro días en un “resort todo incluido”, en Costa Rica. Para los que no conozcáis la fórmula del “resort”, se trata básicamente de estar todo el día tumbado sin hacer nada en un lugar que pone a tu disposición, además del alojamiento, una playa magnífica, una piscina inmensa, y toda la comida y bebida que quieras tragar. Pretende ser una especie de paraíso en la Tierra.

Personalmente no me gusta mucho estar tirado sin hacer nada, me atrae más la actividad, visitar sitios, etc… pero después de un año duro de trabajo, no deja de resultarme atractiva la posibilidad de no hacer ABSOLUTAMENTE NADA durante unos días.

Una vez en el “resort”, sin embargo, esa necesidad de no hacer nada que traes de equipaje desaparece sorprendentemente rápido. Los dos primeros días sientes que efectivamente estás descansando, y lo agradeces. Pero pasado más o menos ese tiempo, empiezas a percibir los efectos perniciosos de la inactividad absoluta, de llevar una vida regalada; caes en la molicie, y pasas a no ver con desagrado el día en que tendrás que marcharte y recuperar tu vida normal. Al menos para mí, el tiempo ideal de estancia en un sitio de esos no pasa de los tres o cuatro días (tampoco nos podríamos permitir muchos más, porque son sitios caros).

Si el “resort” se encuentra en zona tropical, uno de los factores que te aploman y te llevan a descartar cualquier arrebato de participar en alguna de las actividades que el "resort" te ofrece (son conscientes de que una inactividad total puede resultar perjudicial para sus clientes) es EL SOL. Desde las 10 de la mañana hasta las 5 de tarde tienes un sol inmisericorde encima de la cabeza, del que tienes que resguardarte a toda costa. A falta de una buena madriguera, no te queda otra que colocarte debajo de una sombrilla junto al mar o la piscina, y allí leer o dormitar durante todo el día.

La parte buena del trópico: EL AGUA. La sensación de entrar en el agua, tanto en el mar como en la piscina, no es la misma que aquí conocemos. En el trópico el agua no te recibe con ese golpe de frío con el que te encuentras en España invariablemente (y estoy pensando en el agua del mediterráneo y de las piscinas mesetarias, no en las puñaladas que te da el Atlántico), esa especie de rechazo inicial que debes superar antes de encontrarte plenamente a gusto en el agua. En el trópico el agua no te rechaza, sino que te abraza para protegerte del calor con su frescura. Suena bastante cursi, lo admito, pero es que es exactamente así, no hay otra forma de explicarlo. Merece la pena viajar al trópico sólo para poder meterte en el mar, preferiblemente a primera hora de la mañana y última de la tarde.

Pues así es la vida en un "resort" del trópico, con su parte buena y su parte mala. Tres años después de nuestra experiencia inicial, nos apetecía repetirla. Pasamos entonces a decidir el país y a buscar un viaje que nos permitiese conocer, además, algún sitio interesante. Nuestra elección fue Cuba, y el viaje que encontramos incluía una estancia de tres días en La Habana.

Y de este modo organizamos el viaje. Salvo La Habana, ciudad que hemos llegado a conocer relativamente bien, no vimos nada de Cuba, pues no era el objetivo principal de nuestro viaje. Si tuviera que organizar el viaje hoy día 26 de agosto, seguramente intentaría conocer Cuba mucho más a fondo (Pinar del Río, Viñales, Trinidad, Santiago…) y prescindiría del “resort”. Pero a finales de julio, lo que realmente me apetecía era el viaje que hicimos.

Después del rollo, aquí van algunas fotos del “resort” (las fotos de La Habana las incluiré en una o varias entradas posteriores), incluyendo los viajes de ida y vuelta. El “resort” estaba en Cayo Santa María, un islote que forma parte de un archipiélago situado al norte de la isla, en el estrecho de Florida (como dice una canción de Pablo Milanés, “en el centro de la isla, enfrente al enemigo”…)

Esta primera foto es del momento en que dejamos Europa para adentrarnos en el Atlántico.


El viaje dura nueve horas y media, por lo que se acaba haciendo agotador. Ya no sabes si andar por el pasillo, si ponerte a leer de medio lado, si hacer fotos raras, o qué...


Cuando ya vas llegando, cae la tarde...

Desde La Habana a Cayo Santa María teníamos que coger un vuelo interior. Por algún motivo no salimos del aeropuerto principal de La Habana, sino de un aeropuerto minúsculo que estaba muy cerca de allí. Se me ocurre un chiste que responde absolutamente a la realidad: era un aeropuerto tan pequeño, tan pequeño, tan pequeño, que la cola de facturación llegaba hasta la carretera de acceso... Así era, lo prometo.


El avión, aunque pequeño, era presentable. Algún día contaré, para los que no lo sepan, una anécdota muy simpática que nos sucedió en Costa Rica en un vuelo parecido, con un avión de un solo motor volando por los alrededores del huracán Katrina.

Las tres fotos siguientes son ya del "resort", de las piscinas.




La foto que sigue es del camino a la playa. Para llegar a ella había que atravesar una zona como de manglares -pero secos- por una pasarela de madera elevada. Sólo eran 100 metros. Al final, en la playa, te encontrabas con un chiringuito donde podías pedirte una bebida -gratis et amore, como todo-, si el paseo te había agotado.



Dos fotos de la playa, mirando a la izquierda y a la derecha respectivamente:



Ya viene la última foto. A nuestra vuelta a La Habana aterrizamos en el aeropuerto internacional José Martí, y desembarcamos en la terminal nacional que se muestra en la foto. Nos encontramos ya aquí con el primer eslogan, de los muchos que podías ver en La Habana. Podrían empezar con alguno más sencillo, la verdad, porque a mi éste me parece indescifrable: "Patria es Humanidad".


Como dato de interés diré que al buscar en el diccionario la palabra "eslogan" para verificar que era correcta en castellano (lo es), he descubierto en la Wikipedia su curioso origen. Dice que eslogan "viene del inglés slogan", y éste a su vez "del gaélico escocés slaugh-gheun, slaugh (guerra) y gheun (grito, o sea, grito de guerra)". Así que tenemos palabras gaélicas en español, que usaría el mismo Braveheart. Dicho sea de paso, la Wikipedia define el concepto de eslogan mucho mejor que el diccionario de la RAE: "es una frase memorable usada en un contexto comercial o político (en el caso de la propaganda) como expresión repetitiva de una idea o de un propósito publicitario para englobarlo y representarlo en un dicho"

¿Alguien tiene claro qué "idea" en encuentra detrás del eslogan "Patria es Humanidad"? Se agradecerá cualquier sugerencia.

domingo, 24 de agosto de 2008

Vuelta a casa

Ya estamos de vuelta en casa, sanos y salvos. En los próximos días iré colgando aquí algunas fotos tomadas durante estas vacaciones, primero las de Cuba y luego las de Alemania.

El accidente aéreo de esta semana en Barajas me ha hecho recordar algo que nos ocurrió hace unos años. Embarcábamos en un avión de Spanair en el aeropuerto de Las Palmas de Gran Canaria, con destino a Madrid. Según rodaba el avión hacia la pista de despegue, se empezó a notar en la cabina un fuerte olor a aceite y gasolina. Cuando estaba el avión preparado ya para despegar, el piloto anunció que volvíamos a la terminal porque había detectado un problema técnico. Allí nos hicieron bajar, y al cabo de un par de horas embarcamos en un avión distinto. Una situación curiosamente parecida a la que vivieron hace unos días los pasajeros del avión estrellado, aunque con un final por suerte distinto.

Este accidente está siendo objeto de una cobertura informativa constante por todos los periódicos, radios y televisiones, que nos relatan una y otra vez las tragedias personales ocultas dentro del suceso. El gobierno ha interrumpido sus vacaciones, los reyes visitan los hospitales, se colocan las banderas a media asta, se realizan minutos de silencio por todas partes, se organiza un funeral de Estado…

Sin embargo, cada tres semanas mueren en la carretera el mismo número de personas que han fallecido en este accidente (y en ese mismo plazo muchas más lo harán por enfermedad en los hospitales o en sus casas), provocando con su muerte idénticas tragedias personales entre sus allegados; y ello ocurre sin cobertura informativa, sin interrupción de vacaciones oficiales, sin visita de los reyes, sin banderas a media asta, sin minuto de silencio y sin funeral de Estado.

Lo trascendente es que una persona, o varias, pierdan la vida; que lo hagan o no en compañía de otras es algo que tiene poca importancia en si mismo. Pero el acontecimiento se convierte en noticia justamente por ese dato relativo al número de personas muertas simultáneamente, dato que sí es significativo estadísticamente -el último hecho parecido en España, si no contamos los atentados del año 2004, tuvo lugar hace 25 años-.

Una vez ha sido transformado el hecho en noticia –por el motivo que sea-, pasamos a ser todos partícipes de las concretas tragedias acaecidas en ese accidente en particular al tiempo que seguimos ignorando las demás muertes que se habrán producido ese mismo día, exactamente igual de trágicas que las causadas por el accidente objeto de atención informativa. De este modo nos sentimos profundamente afectados por unas muertes, y no sentimos absolutamente nada por otras.

Lo cual nos lleva a una conclusión preocupante, que no por sabida debemos dejar de recordar: los hechos que conocemos constituyen el antecedente necesario de nuestras opiniones, y éstas son a su vez el antecedente de nuestras actuaciones...por tanto, quien controle la información que se nos ofrece, está en posición de controlar nuestras opiniones y, al final, lo que hacemos.

viernes, 15 de agosto de 2008

Estamos en buenas manos

Hace un par de días se produjo una pequeña nube tóxica en Madrid (en San Sebastián de los Reyes, concretamente), con motivo de un error en la manipulación de productos químicos cometido por la persona “responsable” de la actividad. Aquí vienen las explicaciones ofrecidas ayer en televisión por la persona en cuestión –socorrista en la piscina de una comunidad de vecinos-, que no tienen desperdicio.

Lo pongo para que la gente que está ahora de vacaciones desconectada del mundo, y no haya visto la noticia, tenga ocasión de recordar a su vuelta en qué manos estamos. Y para que la gente de fuera conozca cómo están las cosas aquí realmente, y se vaya preparando para recibir en sus países a refugiados españoles. Es un espacio del blog dedicado al servicio público.

Todavía tendremos suerte si esta chica no se hace una ronda por todas las televisiones, o no la fichan de colaboradora en algún programa tipo crónicas marcianas. Y si no, al tiempo.


jueves, 14 de agosto de 2008

Aeropuerto 2008

Esta mañana hemos llegado de Cuba. El viaje ha resultado todo lo interesante que era de esperar, ya contaré un día mis impresiones con más tiempo y con fotos. Aprovechando que estoy aquí con el jet-lag de rigor, adelantaré una anécdota curiosa que nos sucedió al comienzo del viaje, en el aeropuerto de Barajas.

Volábamos con la compañía Air Comet, de pésima reputación. ¿Quién no ha visto en algún telediario a una multitud exigiendo a gritos su avión a Punta Cana? ¿Se pueden olvidar esos rostros desencajados que van desgranando historias sobre lunas de miel arruinadas, cruceros perdidos, vacaciones desaprovechadas…? Je, je, es que el “pequeño” dato de la compañía aérea lo preguntamos en la agencia, de pasada, cuando ya teníamos pagado el viaje… así que decidimos afrontar el destino y tirar para adelante, con alguna intranquilidad y mucha bromita para superarla.

El día de la partida llegamos a los mostradores de facturación de Air Comet a la hora que nos habían ordenado. En las pantallas que están encima de los mostradores aparecía nuestro vuelo. Perfecto. En la oficina de Air Comet que tienen justo enfrente había una cola inhabitual, pero tranquila.

En esto que se acerca a nuestra cola, y concretamente a nosotros dos, una señora de unos cincuenta años con un micrófono azul en la mano que ponía "TVE", acompañada de un cámara –que no estaba grabando-, con quien mantuvimos la siguiente conversación:

- ¿A dónde vais vosotros?
- A La Habana.
- ¿Pero os han confirmado el vuelo?
- eeee…..bueno….realmente no, pero vemos que está indicado en el mostrador…


Según nos lo preguntaba, parece que por “confirmado” teníamos que entender que estuviese el piloto en persona arrodillado a nuestros pies jurando que nos iba a llevar. Con un tono de cabreo verdaderamente extraño nos dijo:

- Pues podéis estar completamente seguros de que hoy no salís. Hoy no va a salir ningún avión de Air Comet.
- eeeeeee……..


Después de depositar esta bomba de relojería en nuestro grupo, la intrépida reportera se fue a otra cola de los mostradores (unos que iban a Santa Cruz de Bolivia, vamos aquí al lado) a transmitirles la misma buena nueva.

Así que se nos hizo evidente que ¡la tipa se estaba montando la noticia! Había llegado a la terminal con la idea de grabar a una multitud vociferante ¡y lo iba a conseguir!, aunque para ello tuviese que soliviantar previamente a unos apacibles ciudadanos.

Finalmente no se organizó ningún escándalo. Casi enseguida abrieron los mostradores de facturación, y los de Lima –que eran los de la cola inhabitual, y efectivamente parece que se quedaron sin vuelo- aceptaron sin gritar la solución que les dieran –billetes y/o dinerete, no sé-. Nosotros salimos finalmente con un par de horas de retraso, en un avión pequeño y antiguo, pero salimos.

No quiero con la historia de esta periodista justificar a Air Comet. Me parece inexplicable que sobre algunas compañías se acumulen noticias de vuelos cancelados, reasignación de aviones, averías, cambios de última hora en general, y no pase nada.

Yo tengo la siguiente teoría para este tema: empiezan el día con un avión menos (o dos, o tres) de los que necesitan para todos los vuelos que tienen programados en esa jornada, y se pasan el día trampeando para salir adelante. Si lo consiguen –algo factible, dada la capacidad de improvisación española-, se habrán ahorrado un avión (o dos, o tres) que no es poca cosa. Y si no lo consiguen, lo que te dan como pasajero afectado es un billete gratis –que es gratis también para ellos, ya que procede del avión fantasma-, que te permite participar en la ruleta que se celebrará al día siguiente. Algún dinerillo de indemnización supongo que te pagarán también, pero eso no deja de ser un aliciente más para la propia compañía, así el juego les resulta a ellos más arriesgado y por tanto más divertido. Que ganar siempre es un rollo.

Dentro de unos días nos vamos a Alemania, esta vez con la Lufthansa. Tenían un problema de huelgas hace poco, espero que lo hayan solucionado. Sólo faltaría que éstos nos dejasen en tierra después de haber ganado el perrito piloto en la tómbola de Air Comet…

lunes, 4 de agosto de 2008

Vacaciones

Vacaciones...¡todavía no me lo creo! Nos vamos unos días a Cuba y luego otros días más al norte de Alemania, así que problemente no escriba otra entrada hasta finales de mes. Bueno, es posible que entre un viaje y otro me dé tiempo a meter una entradita, ya veremos. Lo que es seguro es que de estas vacaciones volveré con material para el blog...

Estos días hace en Madrid un calor espantoso, son ahora las 20:30 y tenemos todavía 36ºC. Mañana en Cuba me parecerá que hace fresco y todo. Y lo malo es que esto es normal. Si fuese más joven no descartaría emigrar a Noruega o algún sitio de esos, pero ya se me ha hecho un poco tarde.

Voy a quitar del blog la función de moderación de comentarios, ya que no voy a estar por aquí para moderar nada. La puse al principio porque decían que era la forma de evitar el "spam" (parece que también en esto lo hay), pero en el tiempo que llevo con el blog no me ha llegado nada de eso, así que fuera.

domingo, 3 de agosto de 2008

Aviones


Javi, ya que te gustan los aviones supersónicos, aquí te pongo algunos. Los de la Patrulla Águila que salen en la última foto de la entrada anterior, efectivamente no superan la velocidad del sonido. Pero éstos de aquí sí lo hacen: 4 Eurofighter en la primera foto, y 2 F-18 en la segunda (los que salen detrás del avión cisterna, haciendo un simulacro de abastacimiento en vuelo). Tendrás que pinchar en las fotos para verlos un poco mejor.

Seguramente podría darse un mejor destino a la cantidad ingente de dinero que deben costar estos chismes, pero no cabe duda de que tecnológicamente son una maravilla, un puro producto de la ciencia.

sábado, 2 de agosto de 2008

Desfile en Madrid

Repasando hace unos días las fotos que he tomado últimamente he descubierto algunas que podría colgar aquí, aunque no sean muy recientes. Éstas que pongo hoy están tomadas el día que se celebró el último desfile militar en Madrid (12/10/2007), que me acerqué a ver con intención de hacer algunas fotos.

Vale la pena pasarse, una hora antes de que comience oficialmente el desfile, por el tramo de Castellana comprendido entre Castelar y San Juan de la Cruz, pues allí esperan detenidos los tanques que van a participar (el resto de vehículos esperan más arriba, por la zona de Nuevos Ministerios) y se pueden ver bien de cerca. Esto se lo conoce la gente y aquéllo parece una romería, como puede apreciarse en la foto de abajo.

Enseguida se nota cómo han cambiado las cosas en unos pocos años. Hay una gran cantidad de militares de origen hispanoamericano, muchos de los cuales habían quedado allí ese día con sus familias para mostrarles su puesto de trabajo. Es el caso de la familia de la derecha, en la foto siguiente.


Otra cosa que me sorprendió fue que las mujeres son también muy numerosas. A continuación, una chica a cargo de un Leopard, y otra a caballo encabezando a la Guardia Real.



Y seguidamente una foto que resume ambas novedades: una chica hispanoamericana que ha acabado –vete a saber cómo- en los Cazadores de Montaña.


Pude sacar una foto magnífica, pero no reaccioné a tiempo. La historia es la siguiente: los Regulares de Melilla esperaban en el lateral de la Castellana, como unos espectadores más, a que comenzase el desfile y avanzasen todos los vehículos para después formar ellos detrás. En esto pasaron un par de chicas por delante de sus narices, lo que provocó que montaran la escandalera de rigor, como si estuviesen subidos en un andamio cualquiera. Al oír el jaleo me di cuenta de lo que pasaba y de lo curiosa que resultaba la imagen –más que nada por esos uniformes de opereta que llevan-. Las chicas se volvieron hacia ellos un instante, riéndose, mientras yo hacía la foto precipitadamente. Con las prisas, desgraciadamente, la foto no quedó bien encuadrada y sólo abajo a la derecha aparece, muy de refilón, una de las chicas. Si el encuadre comenzase, por el margen izquierdo, justo antes de esa familia que cruzaba, creo que hubiese conseguido una foto muy buena.


Y para terminar, incluyo una foto curiosa que le hice a la Patrulla Águila. Una paloma no se enteró de que estaba haciendo la foto, y se tuvo que plantar justo encima de uno de los aviones…