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martes, 8 de noviembre de 2011

Verdi: "Va Pensiero" (Nabucco)

Este es el vídeo al que me refería al principio de la entrada anterior. Lo he conocido hace unas pocas semanas, aunque el evento tuvo lugar hace ya unos meses. Fue una pequeña rebelión contra el impresentable de Berlusconi, al tiempo que un momento seguramente inolvidable para quienes tuvieron la fortuna de vivirlo en directo; especialmente para los italianos, claro está.

Antes de dar paso al vídeo, copio literalmente la descripción del mismo que realiza el usuario de youtube que lo ha subido a la red:

El último 12 de marzo, Silvio Berlusconi debió enfrentar la realidad. Italia festejaba el 150 aniversario de su unificación y en esa ocasión se dio en la ópera de Roma la ópera "Nabucco" de Giuseppe Verdi, dirigida por el maestro Ricardo Muti. Nabucco es una obra tanto musical como política: evoca el episodio de la esclavitud de los judíos en Babilonia, y su famoso coro "Va pensiero" es el canto de los esclavos oprimidos. En Italia, este canto es el símbolo de la búsqueda de libertad del pueblo, que a fines del siglo XIX -época en que se escribió la ópera - estaba oprimido por el imperio Habsburgo, al que combatió hasta la ceación de la Italia unificada. Antes de la representación, Gianni Alemanno, alcalde de Roma, subió al escenario para pronunciar un discurso denunciando los recortes al presupuesto de cultura que hizo el gobierno, a pesar de que Alemanno es miembro del partido gobernante y viejo ministro de Berlusconi. Esta intervención política, en un momento cultural de los más simbólicos para Ialia, produciría un efecto inesperado, puesto que Berlusconi en persona asistía a la representación.

Relatado luego por el Times, Ricardo Muti, director de la orquesta, contó que fue una verdadera velada de revolución: "Al principio hubo una gran ovación en el público. Luego comenzamos con la ópera. Se desarrolló muy bien hasta que llegamos al famoso canto Va pensiero. Inmediatamente sentí que la atmósfera se tensaba en el público. Hay cosas que no se pueden describir, pero uno las siente. Era el silencio del público que se hacía sentir. Pero en el momento en que la gente se dio cuenta que empezaba el Va Pensiero, el silencio se llenó de verdadero fervor. Se podía sentir la reacción visceral del público ante el lamento de los esclavos que cantan: "Oh patria mía, tan bella y perdida."

Cuando el coro llegaba a su fin, ya se oían en el público varios "bis". El público comenzó a gritar: "¡Viva Italia!", "¡Viva Verdi!", "¡Larga vida a Italia!". La gente en el gallinero comenzó a arrojar papeles con mensajes patrióticos. En una única ocasión Muti había aceptado hacer un bis para el "Va Pensiero" en la Scala de Milán en 1986, puesto que para él la ópera no debe sufrir interrupciones. "Yo no quería sólo hacer un bis. Tenía que haber una intención especial para hacerlo", relata. Pero el público ya había despertado su sentimiento patriótico. En un gesto teatral, Muti se dio vuelta y miró al público y a Berlusconi a la vez, y dijo:

"Sí, estoy de acuerdo con esto. "Larga vida a Italia". Pero... Ya no tengo más 30 años y he vivido mi vida, pero recorrí mucho el mundo, y hoy tengo vergüenza de lo que sucede en mi país. Entonces accedo a vuestro pedido de un bis para el Va Pensiero, nuevamente. No es sólo por la dicha patriótica que siento, sino porque esta noche, cuando dirigía el Coro que cantó "Ay mi patria, bella y perdida" , pensé que si seguimos así vamos a matar la cultura sobre la cual se construyó la historia de Italia. En tal caso, nuestra patria estaría en verdad "bella y perdida". (Aplausos , incluidos de los artistas en escena)

Continuó: Ya que reina acá un clima italiano, yo, Muti, me callé la boca muchos años. Quisiera ahora... tendríamos que darle sentido a este canto; estamos en nuestra casa, el teatro de Roma, y con un coro que cantó magníficamente bien y que acompañó espléndidamente. Si quieren, les propongo unirse a nosotros para que cantemos todos juntos.

Entonces invitó al público a cantar con el coro de esclavos. "Vi grupos de gente levantarse. Toda la ópera de Roma se levantó. Y el Coro también. Fue un momento mágico en la ópera. Esa noche no fue solamente una representación de Nabucco, sino también una declaración del teatro de la capital para llamar la atención a los políticos."

jueves, 3 de noviembre de 2011

Recuerdos de Italia

Lo que son las cosas. Venía hoy a casa con la intención de subir al blog una entrada dedicada a Italia, aprovechando un vídeo muy interesante que me enviaron hace unas semanas por correo electrónico, y al abrir el buzón me he encontrado una extraña carta procedente de ¡Italia!

En el sobre figura como remitente una empresa que tiene su domicilio en un lugar llamado Monterosi (pueblecito de 4.082 habitantes situado en la región del Lazio, internet dixit), aunque el franqueo se ha realizado en Zürich, Suiza.

Abro el sobre, y aparece una carta -con un bonito escudo de color azul y amarillo- que me envía el Corpo di Polizia Municipale de la Citta’ di Torino. Mmmmmmmmmm… ¿a qué debo yo tanto honor?

¿Algún lector, particularmente memorioso, recuerda que conté una vez aquí un viaje que hicimos a Turín? Eso fue en diciembre del año 2009…

Que alquilamos un coche…

Pues, en efecto: ¡Me ha llegado una puñetera multa de tráfico! ¡Dos años después! Santa Madonna...

Supuestamente, circulé por una zona de tráfico limitado entre las 7 y las 21 horas, sin tener permiso para ello. Mentira podrida. Y si no, que hubieran puesto una señal más gorda para indicar la prohibición, a mi qué me cuentan, bastante tenía con ir esquivando a todos aquellos kamikazes.

Y con este cuento chino, una empresa privada a la cual el Ayuntamiento ha cedido –supuestamente, porque no me remiten copia del documento de cesión- la facultad de ejercitar todas las actuaciones, me pide que ingrese la imperfecta cantidad de 127,05 Euros en una cuenta bancaria que amablemente me indican (en un banco, ahora, de Florencia).

Pues no me viene del todo bien pagarla, lo siento en el alma. Si me hubiera llegado unas pocas semanas después de volver –como me llegó una de Alemania a la vuelta del viaje a Hamburgo, con una foto de mi cara al volante, jeje-, la pagaría, porque soy una persona amante de la legalidad y respetuosa de las normas. Pero dos años después, va a ser que no; eso tiene que estar más prescrito que la factura por el funeral de Tutankhamon. Que me olviden.

domingo, 6 de marzo de 2011

Como del día a la noche..

Apuntaba Leve, en los cometarios a la última entrada sobre Turín, que las fotos nocturnas son más bonitas que las diurnas.

Y yo pienso lo mismo. Para vivir me gusta más el día que la noche, la luz que la oscuridad… pero para tomar fotos, la noche es, sin duda, una gran aliada.

Vamos a comprobar la diferencia entre unas fotos y otras.

1º.- Para empezar, pongo la versión diurna de un par de fotos nocturnas incluidas en la entrada precedente: una del palacio situado en el centro de la piazza Statuto (Palazzo Madama), y otra de la puerta de entrada a la piazzeta Reale.


Recordemos que esta última puerta se supone que es el lugar por donde “pasa la frontera, inextricable, entre lo sagrado y lo diabólico, la magia blanca (Pólux, la estatua en cuya cabeza lleva una estrella ) y la magia negra (Cástor)...”

Lo anterior se lo puede llegar a creer alguien a la vista de una foto nocturna del lugar, como la que puse en la entrada anterior. Pero viendo una foto diurna, no way.

2º.- Realicemos ahora unas comparaciones directas.

La Via Garibaldi de noche:



Y la Via Garibaldi de día:


Una calle cuyo nombre no recuerdo, de noche:


La misma calle, de día:

La Porta Palatina (construida en el s. I, es el monumento romano más importante de Turín), de noche:

La Porta Palatina (con la calzada romana en primer plano), de día:

La casa de Nietzsche (Nietzsche vivió una temporada en Turín; fue aquí, en la calle, cerca de su casa, donde sufrió el telele que le llevó a un psiquiátrico hasta el final de sus días), de noche:



La casa de Nietzsche, de día:


3º.- Finalmente, ya sin correspondencia diurna, algunas fotos nocturnas más.

La Catedral, donde se conserva la Sábana Santa:


Las ruinas del teatro romano:


Y, para terminar, la Piazza de S. Carlo.


domingo, 20 de febrero de 2011

El diablo anda suelto por Turín

Retomo hoy una vieja historia interrumpida: Turín.

En la entrada precedente sobre esa ciudad, prometí que le dedicaría todavía alguna más. Pero la cotidiaNIdad, ya se sabe, puede con todo…

No creo en el Demonio. La idea de que exista un Ser de origen divino, obcecado en hacer permanentemente el Mal.. no me convence. Un personaje así me parece demasiado infantiloide; en una palabra: humano. Miradlo al pobre en la viñeta siguiente, que casi inspira ternura:


Pero que no crea en el amigo Satanás, no significa que no me llamen la atención las preocupaciones mundanas sobre su paradero.

Esto que digo viene a cuento de que la ciudad de Turín es territorio del demonio. Al menos así lo ponía en la guía turística; y claro, si lo dice la guía, me lo creo como si fuese Verdad Revelada.

Voy a reproducir a continuación lo que explica el librito de marras, acompañando el texto con fotos que tomé de los lugares que se citan (en letra cursiva figura lo que es copia literal de la guía; las fotos no son buenas, pero sirven para mostrar los lugares reseñados).

“Según la opinión de expertos en esoterismo, Turín se alza en el punto en el que se cruzan los cauces de energía que surcan la superficie del planeta, lo que en la antigua sabiduría china se denomina 1a espina dorsal del dragón"; de ello deriva la convicción de que, desde su fundación —según una leyenda sería en el siglo XV a.C. un príncipe egipcio, Eridano, quien la fundara— la ciudad ha sido eterno escenario de la lucha entre las fuerzas del bien y del mal. De aquí que haya lugares considerados de influencia positiva (según la magia blanca Turín, Lyon y Praga componen un triángulo "benéfico") y otros de influencia nefasta (la magia negra, por el contrario, considera que Turín, Londres y San Francisco rinden culto a lo "maléfico'). Se consideran lugares positivos en la ciudad la iglesia de la Gran Madre, al otro lado del puente Vittorio Emanuele I..


...y la fontana delle Quattro Stagioni, en piazza Solferino..


..En el primer caso, cuenta una leyenda que en el lugar donde se alza el panteón del siglo XIX se conservan los restos de un templo dedicado a la diosa egipcia Isis; una de las estatuas que precede a la iglesia, precisamente la alegoría de la Fe que sujeta un cáliz, se dice que indica el lugar donde se esconde el misterioso Santo Grial, el cáliz de la Última Cena. La fontana delle Quattro Stagioni, también llamada "fontana Angelica", se considera la "puerta al Infinito": la simbología de las cuatro estatuas y el continuo fluir del agua al parecer alude al eterno sentido circular del tiempo.

En cambio, un lugar "temible" por su influjo negativo es piazza Statuto, "corazón negro" de la ciudad...




Añado. Es ésta una plaza curiosa. Adopta la forma de un inmenso cuadrado, cuyos lados están constituidos por una sucesión de edificios regulares, con un paseo porticado bajo los mismos. En el centro de ese gran cuadrado, se alza un palacio. En la primera foto de arriba, se puede apreciar uno de los lados del cuadrado que da forma a la plaza (y, a la izquierda, una torra roja del s. XX visible desde toda la plaza... un verdadero atropello urbanístico que bien podría ser, esto sí, obra del demonio). La segunda foto corresponde al palacio que se sitúa en el centro de la plaza.

...Orientada hacia occidente, por tanto "hacia las tinieblas" desde el punto de vista esotérico, se extiende sobre un área antaño ocupada por una necrópolis (Vallis Occisorum, de donde deriva el topónimo Valdocco, el barrio que da nombre a la avenida próxima) y en la que durante mucho tiempo se llevaban acabo las ejecuciones públicas. Quizá sea sólo una coincidencia, pero justo a los pies del monumento a los caídos de Frejus, que domina el centro de la plaza, se encuentra el acceso al centro de control de las cloacas de la ciudad, una especie de "puerta a los infiernos"...

A este monumento no le hice foto.

En un rincón de la piazza Statuto se abre una especie de “subplaza”, la piazzeta Reale, a la que se refiere el siguiente párrafo de la guía.

...La leyenda de Cástor y Pólux, hijos gemelos de la bellísima Leda con un cisne, bajo cuyas albas vestiduras se ocultaba Júpiter, alimenta la creencia de que en la puerta de entrada a piazzeta Reale convergen las líneas de energía que hacen de Turín un lugar mágico. El mito cuenta que Pólux, a la muerte de Cástor —que, al contrario que su hermano, no había heredado de su padre el don de la inmortalidad—, logra de los dioses el poder de compartir el privilegio divino de su hermano. Vivirán pues su existencia a partir de entonces inseparables, la mitad en el reino de los Infiernos y la otra mitad en la luz del Olimpo. Este lugar al que se hace referencia resulta mágico porque por él pasa la frontera, inextricable, entre lo sagrado y lo diabólico, la magia blanca (Pólux, la estatua en cuya cabeza lleva una estrella ) y la magia negra (Cástor)...


Y aquí os dejo, ante “la frontera inextricable entre lo sagrado y lo diabólico”. Para que cada uno siga el camino que mejor le parezca..

viernes, 10 de diciembre de 2010

Venecia (VI). Un poco de todo..

Una última entrada con fotos de Venecia (que le tenía prometida a Myriam), sin ningún orden en especial.

En Venecia encuentras pocos signos externos de modernidad. Los edificios, las calles… y hasta los comercios y restaurantes, todo conserva una estética antigua, como si el tiempo se hubiese detenido muchos años atrás.

Callejeando de noche en busca de un lugar donde cenar, lugares como éste de la foto que sigue se hacen casi irresistibles:


Por los alrededores de la Plaza de San Marco hay numerosos comercios con artículos de lujo a la venta. Eso sí, los bolsillos normales sólo podemos curiosear los escaparates, observando asombrados cosas tales como, por ejemplo, globitos de cristal a 500 Euros la pieza.


Pero Venecia también cuenta con calles estrechas y siniestras, en las que nadie abriría tienda alguna..


Como tiene también su ración de calles sucias y olvidadas..

Y su barrio de prostitutas (al menos lo era en la antigüedad). Ante ustedes, el Ponte de le Tette, o Puente de las Tetas (los de blogger me cerrarán este blog por guarro, lo veo venir..), llamado así porque las citadas profesionales se situaban sobre el puente, y desde allí arriba mostraban a los navegantes lo que les podían ofrecer.

Pero puesta a ser moderna, Venecia también saca nota. Atención al inexplicable establecimiento de la foto siguiente, con un letrero de neón en su escaparate, escrito en alemán, que proclama a los cuatro vientos (traducido a román paladino): “la cultura es un palacio construido con caca de perro.”


¡Basta de procacidades! Seguidamente, una bonita perspectiva de la ciudad, desde el campanile de San Giorgio Maggiore.


Durante el viaje tuve una visión bien conocida… un déjà-vu que se me aparece continuamente..

Una de las zonas con más renombre de la ciudad, y sin embargo una de las menos interesantes, es el Lido. El Lido es la franja de tierra firme que separa la laguna Véneta del mar abierto. En la ribera del mar existe una gran playa, larga (unos 12 km) y ancha, que fue uno de los destinos estivales favoritos de la alta sociedad europea a finales del s. XIX y principios del XX. Allí se encuentra ambientada el libro (y la película) Muerte en Venecia, y también allí se celebra todos los años el festival de cine (la Mostra).

Suele utilizarse el adjetivo “decadente” para referirse a este lugar. Más bien diría que actualmente presenta un ambiente decadente en decadencia. Decadente al cuadrado, por tanto. Bien es verdad que estábamos en octubre y la temporada de baño había terminado… pero las playas se encontraban absolutamente desiertas, nadie caminaba por el paseo marítimo, y los grandes y suntuosos hoteles del pasado estaban cerrados.

Cuatro fotos del lugar: la primero, de la mezcla de coches y canales, que es la peculiaridad del Lido actual; la segunda, de la playa, con sus casetas en formación como soldaditos; la tercera, de la sede de la Mostra; y la cuarta, de un hotel decadente al cuadrado..





Bueno bueno bueno, y una mención muy especial merece Murano, una isla situada a pocos kilómetros del centro de la ciudad. Administrativamente, Murano forma parte de la ciudad de Venecia, pero materialmente viene a ser un pueblecito de los alrededores… tiene canales como el resto de la ciudad, pero en lugar de palacios hay limpias y coloridas casitas de pueblo, y en lugar de góndolas modestas lanchitas.

En mi opinión, Murano es un elemento clave en el desequilibro mental de toda la Humanidad. Esto que digo puede sonar eurocentrista (más bien sería venetocentrista), pero es la pura realidad. A ver si me explico. Cuando una persona entra en Venecia, descubre un mundo al revés…siquiera sea porque las calles son de agua y porque los vehículos que las transitan carecen de ruedas. En ese anómalo entorno, el único asidero mental que conservas con el mundo real es el autoconvencimiento de que te encuentras en una ciudad absolutamente excepcional e irrepetible. Pues bien, este autoconvencimiento providencial hace aguas (nunca mejor dicho) en cuanto coges el vaporetto a Murano y desembarcas allí. Descubres entonces que existe, también, ¡un pueblo acuático! En ese momento comprendes que la excepcionalidad de Venecia no era tal, y te asaltan unas dudas terribles: ¿existirán más pueblos acuáticos? ¿habrá países enteros acuáticos? ¿y planetas?

A continuación, unas fotos de ese precioso lugar. Fue de lo que más me gustó en todo el viaje, por lo que estas imágenes son el mejor final para la serie de entradas dedicadas a Venecia. Finito.




viernes, 5 de noviembre de 2010

Venecia (V). Por la noche..

Venezia per la notte.. pronunciado "not(10 segundos sin respirar)te", en italiano.

Esta primera foto es el Puente de Rialto, en su versión nocturna. La tomé el primer día, desde el vaporetto de Alilaguna que nos llevaba del aeropuerto al hotel.

Ese edificio de color crema con las contraventanas verdes, que sale a mano derecha en la foto siguiente, es el hotel donde nos alojamos. Era un hotel muy sencillo, de dos o tres estrellas, pero magníficamente situado.

A continuación, dos plazas: una para humanos, y otra para góndolas.


Y ahora, dos canales: uno principal (el Gran Canal, por supuesto), y otro secundario.



Las dos fotos siguientes son del edificio de la ópera, La Fenice: primero, una imagen de la puerta delantera; y después otra de la puerta trasera, que abre hacia un canal y cuenta con un embarcadero para acceder al edificio.


Finalmente, una foto del Palacio Ducal, el edificio donde tenían su sede las instituciones de gobierno de la República de Venecia. Detrás de esas grandes ventanas de la primera planta se encuentra la Sala del Consejo Mayor, un espacio inmenso, absolutamente espectacular, cuyo tamaño os podéis fácilmente viendo las ventanas y el espacio entre ellas.

viernes, 22 de octubre de 2010

Venecia (IV). Por la tarde..

Y aquí unas pocas fotos del atardecer veneciano.

En la primera foto aparece el Puente de Rialto. Es el principal puente de Venecia, y uno de los pocos que cruza el Gran Canal. Su historia se cuenta aquí. Para su construcción se promovió un concurso público, al que presentaron proyectos arquitectos de la talla de Miguel Ángel y Andrea Palladio. Finalmente, el vencedor fue un arquitecto menos conocido, Antonio da Ponte (claro.. con ese nombre debía saber lo que se hacía).

El puente tiene dos hileras de tiendas sobre su plataforma. Por desempeñar esta mezcla de funciones (puente/zona comercial), y por comunicar los dos barrios principales de la ciudad, me recordó mucho al Puente de Gálata en Estambul, del cual hablaba en esta entrada.