miércoles, 28 de diciembre de 2011

Estocolmo

Estocolmo me sorprendió mucho. Pensaba que sería la típica ciudad del centro y norte de Europa, medieval, ordenada, limpia, sosegada… y nos encontramos una ciudad de gran vitalidad, repleta de edificios modernos. Pensaba que sería una ciudad tipo Praga, y ha resultado ser tipo Berlín. O, más bien, una combinación perfecta entre esos dos estilos.

La ciudad se ubica en un lugar imposible, en una zona de islas y canales situada entre un gran lago (Mälaren) y el mar Báltico. Estocolmo se asienta sobre catorce de esas islas.

El centro histórico de la ciudad -la parte medieval, o ciudad tipo Praga-, recibe el nombre de Gamla Stan, y ocupa una pequeña isla. A diferencia de otras ciudades europeas, en las cuales el centro histórico continúa siendo la cabeza de la actividad comercial y de servicios, en el caso de Estocolmo me pareció que ese centro se encontraba algo “desconectado” del resto de la ciudad.. no físicamente, pues son numerosos los puentes que permiten acceder a la isla, sino en lo relativo a la actividad diaria de la ciudad. Es una zona preciosa, aunque centrada casi por completo en el turismo y todos los servicios que éste lleva aparejados –tiendas de recuerdos, restaurantes..-









(Esta última la pongo para Myriam, que siempre protesta porque no subo fotos de humanos).


La parte moderna –o ciudad tipo Berlín- surgió después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque Suecia no se vio afectada, ni se encontraban en ruinas sectores enteros de la ciudad, actuaron como si así fuera y demolieron muchos edificios antiguos para modernizar la ciudad. Las dos primeras fotos siguientes son del punto central de esta zona moderna, una plaza llena de vida tanto de día como de noche.





Podríamos hablar de una tercera parte de la ciudad, que sería la de los edificios de buena calidad constructiva y no demasiado antiguos (alrededor s. XIX), que no fueron demolidos y ahí han quedado como recuerdo de una época de abundancia.


Y poco más voy a contar en esta entrada, porque Estocolmo es una ciudad con tantas cosas interesantes que ver y hacer, e hice tantas fotos en los cinco días que allí pasamos, que se me hace un mundo desarrollar ahora una exposición más exhaustiva. Ya contaré algo más en otro momento, o subiré alguna otra foto. Como, por ejemplo, esta última: en el pequeño montículo que puede apreciarse en el centro de la imagen siguiente, se encuentran las pistas de esquí de la ciudad… ¡una estación de esquí sin montaña!

lunes, 19 de diciembre de 2011

jueves, 8 de diciembre de 2011

Dos fotos de oportunidad..

Un par de fotos curiosas que hice ayer. En la primera, tomada sobre las 10:30 de la mañana, se aprecia justo el momento en que va levantando la niebla mañanera. Y en la segunda, vemos arder los vapores etílicos de una magnífica queimada que nos ofrecieron por la noche unos amigos gallegos.


domingo, 27 de noviembre de 2011

Francis Veber: "La cena de los idiotas"

Estuvimos viendo ayer “La cena de los idiotas”, en el Teatro Infanta Isabel (C/ Barquillo nº 24). Recomiendo a quien pueda, que se acerque a ver la obra antes de que la quiten (lo que ocurrirá el próximo 22 de enero), pues está realmente bien. Muy divertida. También es muy recomendable la película francesa del mismo nombre, de 1998, que llevó al cine esta obra.

En esta versión actúan, entre otros, Josema Yuste (como la persona que invita, esto es, el malo), Felix Álvarez –Felisuco- (quien representa dos papeles: al principio de la obra es masajista, y al final inspector de Hacienda), y Agustín Jiménez (que es “el idiota”).

Josema Yuste es el autor de la adaptación, a mi juicio muy bien hecha. La versión sigue con bastante fidelidad la película (no puedo compararla con la obra de teatro original, porque no la he visto), con una dosis adecuada de referencias a la actualidad que rodea al espectador.

Los tres actores que he citado lo hacen muy bien, pero especialmente nos gustó Agustín Jiménez, quien borda el papel. A Josema Yuste se le escapa algún ramalazo que otro de Martes y Trece que no termina de encajar, pero nada grave.

Y después del teatro, se puede uno ir a cenar tranquilamente al cercano restaurante La Dominga (C/ Libertad nº 16). Todo un hallazgo, del cual nos puso sobre la pista una lectora de este blog, Marina.

Para terminar, un par de fotos del camino al teatro: la Puerta de Alcalá, ya iluminada por Navidad, y un tilo de la calle Almirante.



Teatro Infanta Isabel.
Hasta el 22/01/2012.
Desde 16 Euros.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Otoño 2011 (bis)

Leve, mira esta otra foto de la fuente, todavía con más hojas encima. La he tomado esta misma mañana. Se la nota un poco agobiada, casi deseando que venga ya un viento helado y se las quite de encima.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Otoño 2011

Unas pocas fotos otoñales que he tomado estos últimos días con el teléfono. Las cuatro últimas, esta misma mañana.










viernes, 18 de noviembre de 2011

"¡Yo no he sido!"

Viernes noche. Para celebrar el final de una semana agotadora, salimos a cenar fuera..


El destino: un restaurante argentino, regentado por argentinos. Buena carne, y un malbec. Como en otras ocasiones, sale a relucir el asunto del punto de la carne. Definitivamente, las palabras "poco hecho" no significan lo mismo en España, que en Argentina... pero claro, si no fuéramos a un restaurante argentino, no sería fácil que te pusieran una buena carne con un malbec.

Total, que allí estamos cenando tan a gusto. A mi espalda tengo una familia de chinos, hablando todo el rato en chino. No es que entienda el chino, pero es difícil que se tratase de otro idioma..

De repente, al cabo de una hora escuchando de fondo hablar en chino, se oye el estruendo del típico vaso que estalla contra el suelo. Y de la mesa de mi espalda, surge una voz de niño pequeño suplicando, en perfecto castellano: "¡Yo no he sido!"

El niño chino, era niño en castellano...

sábado, 12 de noviembre de 2011

"¿Ahora es usted quien miente?

Tras el debate electoral del otro día, leí en algún sitio que, en un momento dado, Rubalcaba le habría soltado a Rajoy: “Ahora es usted quien miente”… Esa frase, dicha en un debate electoral, es un bomba, pues supone un reconocimiento expreso por parte de quien la pronuncia de que previamente ha mentido. Y claro, una cosa es que alguien te acuse de mentir, y otra muy distinta reconocerlo abiertamente.

Para comprobar si era cierto o no lo que había leido, busqué ese momento del debate en la red, y aquí lo traigo.

El episodio es confuso. Rubalcaba corta repentinamente el final de la frase, y no queda claro si dice (o quiere decir) “ahora es usted quien miente” o “ahora es usted quien me interrumpe”. Rajoy le había acusado durante el debate tanto de mentir como de interrumpir, por lo que ambas frases concuerdan con el contexto.

No sé qué pensar, incluso viendo ahora despacio las imágenes (durante el debate, todo esto me pasó desapercibido).

De un lado, puede interpretarse que Rubalcaba realmente quiere decir “ahora es usted quien miente”, pero que corta a tiempo la frase cuando comprende lo que eso implica. Y que Rajoy se da cuenta, pero decide perdonarle la vida y continuar su frase diciendo “.. le interrumpo”, dando por bueno que fuera eso lo que Rubalcaba quería decir.

De otro lado, en el momento de cortar la frase Rubalcaba dice claramente “… me-inte”, y no “miente”, por lo que parece que quería decir verdaderamente “me interrumpe”. Pero en ese caso no se explica por qué corta la frase tan abruptamente, en lugar de simplemente terminarla.

En fin, simples curiosidades para la mañana del sábado.. :-)




martes, 8 de noviembre de 2011

Verdi: "Va Pensiero" (Nabucco)

Este es el vídeo al que me refería al principio de la entrada anterior. Lo he conocido hace unas pocas semanas, aunque el evento tuvo lugar hace ya unos meses. Fue una pequeña rebelión contra el impresentable de Berlusconi, al tiempo que un momento seguramente inolvidable para quienes tuvieron la fortuna de vivirlo en directo; especialmente para los italianos, claro está.

Antes de dar paso al vídeo, copio literalmente la descripción del mismo que realiza el usuario de youtube que lo ha subido a la red:

El último 12 de marzo, Silvio Berlusconi debió enfrentar la realidad. Italia festejaba el 150 aniversario de su unificación y en esa ocasión se dio en la ópera de Roma la ópera "Nabucco" de Giuseppe Verdi, dirigida por el maestro Ricardo Muti. Nabucco es una obra tanto musical como política: evoca el episodio de la esclavitud de los judíos en Babilonia, y su famoso coro "Va pensiero" es el canto de los esclavos oprimidos. En Italia, este canto es el símbolo de la búsqueda de libertad del pueblo, que a fines del siglo XIX -época en que se escribió la ópera - estaba oprimido por el imperio Habsburgo, al que combatió hasta la ceación de la Italia unificada. Antes de la representación, Gianni Alemanno, alcalde de Roma, subió al escenario para pronunciar un discurso denunciando los recortes al presupuesto de cultura que hizo el gobierno, a pesar de que Alemanno es miembro del partido gobernante y viejo ministro de Berlusconi. Esta intervención política, en un momento cultural de los más simbólicos para Ialia, produciría un efecto inesperado, puesto que Berlusconi en persona asistía a la representación.

Relatado luego por el Times, Ricardo Muti, director de la orquesta, contó que fue una verdadera velada de revolución: "Al principio hubo una gran ovación en el público. Luego comenzamos con la ópera. Se desarrolló muy bien hasta que llegamos al famoso canto Va pensiero. Inmediatamente sentí que la atmósfera se tensaba en el público. Hay cosas que no se pueden describir, pero uno las siente. Era el silencio del público que se hacía sentir. Pero en el momento en que la gente se dio cuenta que empezaba el Va Pensiero, el silencio se llenó de verdadero fervor. Se podía sentir la reacción visceral del público ante el lamento de los esclavos que cantan: "Oh patria mía, tan bella y perdida."

Cuando el coro llegaba a su fin, ya se oían en el público varios "bis". El público comenzó a gritar: "¡Viva Italia!", "¡Viva Verdi!", "¡Larga vida a Italia!". La gente en el gallinero comenzó a arrojar papeles con mensajes patrióticos. En una única ocasión Muti había aceptado hacer un bis para el "Va Pensiero" en la Scala de Milán en 1986, puesto que para él la ópera no debe sufrir interrupciones. "Yo no quería sólo hacer un bis. Tenía que haber una intención especial para hacerlo", relata. Pero el público ya había despertado su sentimiento patriótico. En un gesto teatral, Muti se dio vuelta y miró al público y a Berlusconi a la vez, y dijo:

"Sí, estoy de acuerdo con esto. "Larga vida a Italia". Pero... Ya no tengo más 30 años y he vivido mi vida, pero recorrí mucho el mundo, y hoy tengo vergüenza de lo que sucede en mi país. Entonces accedo a vuestro pedido de un bis para el Va Pensiero, nuevamente. No es sólo por la dicha patriótica que siento, sino porque esta noche, cuando dirigía el Coro que cantó "Ay mi patria, bella y perdida" , pensé que si seguimos así vamos a matar la cultura sobre la cual se construyó la historia de Italia. En tal caso, nuestra patria estaría en verdad "bella y perdida". (Aplausos , incluidos de los artistas en escena)

Continuó: Ya que reina acá un clima italiano, yo, Muti, me callé la boca muchos años. Quisiera ahora... tendríamos que darle sentido a este canto; estamos en nuestra casa, el teatro de Roma, y con un coro que cantó magníficamente bien y que acompañó espléndidamente. Si quieren, les propongo unirse a nosotros para que cantemos todos juntos.

Entonces invitó al público a cantar con el coro de esclavos. "Vi grupos de gente levantarse. Toda la ópera de Roma se levantó. Y el Coro también. Fue un momento mágico en la ópera. Esa noche no fue solamente una representación de Nabucco, sino también una declaración del teatro de la capital para llamar la atención a los políticos."

jueves, 3 de noviembre de 2011

Recuerdos de Italia

Lo que son las cosas. Venía hoy a casa con la intención de subir al blog una entrada dedicada a Italia, aprovechando un vídeo muy interesante que me enviaron hace unas semanas por correo electrónico, y al abrir el buzón me he encontrado una extraña carta procedente de ¡Italia!

En el sobre figura como remitente una empresa que tiene su domicilio en un lugar llamado Monterosi (pueblecito de 4.082 habitantes situado en la región del Lazio, internet dixit), aunque el franqueo se ha realizado en Zürich, Suiza.

Abro el sobre, y aparece una carta -con un bonito escudo de color azul y amarillo- que me envía el Corpo di Polizia Municipale de la Citta’ di Torino. Mmmmmmmmmm… ¿a qué debo yo tanto honor?

¿Algún lector, particularmente memorioso, recuerda que conté una vez aquí un viaje que hicimos a Turín? Eso fue en diciembre del año 2009…

Que alquilamos un coche…

Pues, en efecto: ¡Me ha llegado una puñetera multa de tráfico! ¡Dos años después! Santa Madonna...

Supuestamente, circulé por una zona de tráfico limitado entre las 7 y las 21 horas, sin tener permiso para ello. Mentira podrida. Y si no, que hubieran puesto una señal más gorda para indicar la prohibición, a mi qué me cuentan, bastante tenía con ir esquivando a todos aquellos kamikazes.

Y con este cuento chino, una empresa privada a la cual el Ayuntamiento ha cedido –supuestamente, porque no me remiten copia del documento de cesión- la facultad de ejercitar todas las actuaciones, me pide que ingrese la imperfecta cantidad de 127,05 Euros en una cuenta bancaria que amablemente me indican (en un banco, ahora, de Florencia).

Pues no me viene del todo bien pagarla, lo siento en el alma. Si me hubiera llegado unas pocas semanas después de volver –como me llegó una de Alemania a la vuelta del viaje a Hamburgo, con una foto de mi cara al volante, jeje-, la pagaría, porque soy una persona amante de la legalidad y respetuosa de las normas. Pero dos años después, va a ser que no; eso tiene que estar más prescrito que la factura por el funeral de Tutankhamon. Que me olviden.

domingo, 23 de octubre de 2011

Les Luthiers: "Perdónala"

Unos minutos de talento argentino, en estado puro:

sábado, 22 de octubre de 2011

Hotel Madrid

El pasado día 15 de octubre (15-O) tuvo lugar, en Madrid y en muchas otras ciudades del mundo, una manifestación inspirada por el movimiento “Occupy Wall Street” de Nueva York… movimiento que, a su vez, ha encontrado su inspiración en el movimiento 15-M de Madrid.

Ese día, algunos participantes en la manifestación de Madrid okuparon (nota para los lectores extranjeros: dícese okupar, con k, al acto de acceder pacíficamente, pero sin consentimiento de su propietario, al interior de un inmueble abandonado) el edificio del antiguo Hotel Madrid, que se encuentra actualmente cerrado por (según he leído) quiebra de la empresa que lo explotaba. La empresa, que se habrá ido a pique pero no está muerta) ha denunciado la okupación ante los tribunales, desconociendo este cronista el estado de tramitación del asunto… probablemente se encuentre tan empantanado como cualquier otro.


Hace tres días, la casualidad me llevó a pasar frente a la misma puerta del Hotel Madrid. Al verla abierta, tuve el impulso inmediato de entrar, pero no me atreví a hacerlo porque iba de traje y pensé que los okupas me catalogarían como elemento sospechoso, y tendría que dar muchas explicaciones sobre mi presencia allí (cuando, en realidad, ¡no había ninguna!)… pero la idea me quedó rondando la cabeza.

Ayer viernes decidí volver al lugar del crimen, vestido de forma más adecuada, y entrar.

Por lo general, los okupas no son gente violenta, por lo que no me parecía que hubiera ningún riesgo en el asunto; tan solo, que mi estancia en el hotel coincidiera con el momento en que la policía decidiera ejecutar por sorpresa una eventual orden judicial de desalojo, que se montara allí un buen zipizape, y que acabara con mis huesos en comisaría, en calidad de okupa, acusado de un delito de usurpación, de daños, de atentado contra la autoridad, o vaya usted a saber. Estaría bueno, jeje. Pero me parecía un riesgo muy remoto.

Daba también por supuesto que nadie me impediría entrar –sería bastante incoherente que un okupa prohibiera la entrada de, ejem, ¡otro!-, aunque contaba con que me pedirían dinero en la puerta como “contribución solidaria”, “participación en la causa”, u otro concepto semejante.

Comenté mis planes con una amiga particularmente irreflexiva que tengo, y se unió a la aventura sin dudarlo un instante.

Total, que allí nos plantamos ayer por la tarde. Fue todo como la seda. Entramos al hotel como Pedro por su casa, pasamos con decisión y sin detenernos frente a un chico joven situado en la recepción con aparente encargo de controlar la entrada, y tiramos escaleras arriba –los ascensores no funcionan, ¡sólo faltaría!- hasta la terraza del hotel, sin que nadie nos detuviera. Estuvimos unos minutos allí arriba disfrutando de unas insólitas vistas del centro de Madrid, y luego fuimos bajando recorriendo las cuatro o cinco plantas del hotel.

Es un edificio alargado, pero muy estrecho. En su zona central se ubican dos ascensores (de los antiguos) paralelos, separados tres metros el uno del otro, y la escalera. La escalera es muy curiosa: comienza en el descansillo de cada piso con un tramo recto entre los ascensores, y se divide seguidamente, a derecha e izquierda, para rodear cada uno de los ascensores en sendos tramos circulares que desembocan por separado en el piso superior. La escalera es muy vertical, demasiado, y sus peldaños excesivamente estrechos… claramente, ese modelo de escalera requería un mayor espacio libre, fue un quiero y no puedo. Se encuentra tapizada con una elegante moqueta roja, bien conservada (por el momento).

Las habitaciones, pequeñas, se encuentran también limpias y bien conservadas. Y con su típica moqueta de hotel. Tan solo carecen de mobiliario. Leí en prensa que los okupas del hotel querían destinarlas a servir de alojamiento a familias que hayan sido desahuciadas. El problema para eso no van a ser las habitaciones, sino que el hotel no tiene suministro de agua y electricidad (algún mínimo suministro parece que han conseguido los okupantes enganchando en algún lugar, pero no creo que en la cantidad o intensidad suficiente como para desarrollar una vida normal).

En la primera planta hay una gran sala –el antiguo comedor, seguro- donde pasan el tiempo la mayor parte de los actuales huéspedes del hotel (que serán unos 30 ó 40 en total). Están allí sentados en círculo, conversando y fumando (me chocó oler a tabaco en un espacio cerrado, me pareció una vuelta al pasado y no hace tanto tiempo que era algo absolutamente normal). Había por allí un niño de unos seis años, de pelo largo y rubio, a quien sus padres estaban haciendo partícipe de sus actividades, como debe ser.

No llegamos a hablar con nadie, pero la gente parecía agradable y el ambiente era bueno. Me parecieron personas algo mayores y más experimentadas que las personas que vi el primer día que fui a la Puerta del Sol con ocasión de la famosa acampada.

Eso sí, habían caído en el inevitable normativismo que fuera del hotel probablemente rechacen. Había carteles por todas partes con normas de convivencia (no ensuciar, no causar daños, no tirar colillas al suelo…), e incluso un “bando” con instrucciones más detalladas para el uso de las instalaciones.

En fin, esto es lo que vi. No hice fotos en el interior porque una de las instrucciones es precisamente esa, la de no hacer fotos para no comprometer la seguridad (jurídica, se entiende) de quienes paran por allí. Sólo hice una foto desde la terraza del hotel hacia el exterior, a los viejos tejados del centro de Madrid.


Y en esto consiste el Hotel Madrid y su okupación. Al menos, por ahora.

domingo, 16 de octubre de 2011

Una vuelta por el centro

Escenas de esta misma tarde, en el centro de Madrid. Había gente paseando por todas partes -diría que aprovechando el tiempo tan bueno que tenemos para esta época del año, y el hecho de que últimamente abran muchos comercios también los domingos-, y sobre todo música, mucha música.








sábado, 8 de octubre de 2011

La realidad física de los premios Nobel

Durante estos últimos días se viene publicando en prensa la identidad de las personas que han sido galardonadas este año con el premio Nobel. Los premios Nobel originales son cinco: física, química, fisiología/medicina, literatura y el premio de la paz. Posteriormente, se añadió el premio Nobel de economía.

Los premios se conceden y entregan en Estocolmo, salvo el premio Nobel de la paz, que se concede y entrega en Oslo. Aunque la entrega de los premios Nobel es, sin duda, el evento de mayor resonancia mundial que se celebra en Estocolmo, la ciudad apenas aprovecha esta circunstancia desde el punto de vista turístico. Seguro que uno podrá encontrar, en el magnífico centro de información turística que existe en Estocolmo (frente a la principal estación de tren), un folleto con información completa sobre todos los puntos de la ciudad relacionados con el acontecimiento, junto con el plano correspondiente y un recorrido aconsejado para la visita de todos ellos. Pero si no buscas expresamente la información, no la encuentras, no te llega a través de carteles, anuncios, etc…

Nosotros nos fuimos encontrando con algunos de esos lugares, y aquí los traigo.

Esta es la Academia Sueca, la entidad que otorga el premio Nobel de Literatura (exclusivamente):


El hotel más famoso y clásico de Estocolmo es el de la foto que sigue. No es que es tenga una relación directa con los premios, pero seguro que algún premiado, y mucho capitoste, se alojará allí los días de la ceremonia:


La entrega de los premios Nobel tiene lugar en un edificio llamado “Konserthus” (“casa de conciertos”, debe significar literalmente), o simplemente “la casa azul”. Nada indica en el exterior del edificio que se trate de un lugar tan significado. Parece el típico teatro de la ópera, o sala de conciertos, de una ciudad de tamaño mediano. La entrada y el salón de distribución interior son espacios muy sobrios, sin apenas adornos. Había allí una pequeña exposición temporal, dedicada a un cantante de ópera sueco. No pudimos acceder al escenario, que es el lugar donde entregan los premios (la alfombra azul con la gran letra N, que se ve en la tele..).


Como puede verse en la foto de arriba, el teatro se encuentra en una plaza en la que se instala un mercado de frutas y verduras. En los puestos se vendían especialmente frutos del bosque (arándanos, moras, frambuesas, grosellas, y los “lingon” que tanto usan en sus comidas), y setas (especialmente la seta que aquí llamamos rebozuelo –los estantes de color amarillo-).

Después de la entrega, se celebra una cena de gala en el Ayuntamiento, que es este otro edificio:



Se trata de una construcción moderna (de los años 20 del siglo pasado), de ladrillo, que imita en su interior diferentes estilos arquitectónicos del pasado (renacimiento italiano, gótico, popular escandinavo, bizantino, y hasta algo de nazarí granadino…). Un eclecticismo desaforado que dejó el edificio anticuado nada más ser terminado.

En la planta baja existe un espacio muy grande, originalmente concebido por el arquitecto como un patio interior al aire libre, desde el que se accede a la planta superior mediante una gran escalera, a modo de un palacio veneciano. Un patio sin tejado, ¡en Escandinavia!…. Antes de que el edificio estuviese concluido, la propiedad –el Ayuntamiento- ordenó al arquitecto que se dejase de tonterías y pusiera un techo como es debido, por lo que ese patio en ciernes quedó convertido en una gran sala. Pues bien, es en esta sala donde actualmente se celebra la cena de gala posterior a la entrega de los premios. Aquí van algunas fotos:





(Una nota práctica: el tour del Ayuntamiento se puede realizar en varios idiomas. Los tickets para subir a la torre –vale la pena subir, hay grandes vistas- se compran aparte, en la propia torre, y se agotan a primera hora de la mañana. Si quiere uno hacer la visita completa el mismo día, conviene llegar pronto, comprar primero los tickets de la torre, y luego, en función de la hora obtenida para la subida, adquirir los tickets para la visita del interior del Ayuntamiento en un horario compatible).

Y tengo más. Durante nuestra vuelta por el interior de Suecia, en un trayecto entre Örebro y Karlstad, pasamos cerca de una pequeña ciudad llamada Karlskoga (situada a unos 250 km al oeste de Estocolmo), y como se anunciaba que estaba allí la casa de Alfred Nobel, nos metimos a curiosear.

Se visita un pequeño complejo de edificios (que en origen debió ser una granja, con casa de habitación, establo, y algunos cobertizos auxiliares), que fue la residencia de Nobel los dos últimos años de su vida (1894-1896).

En Karlskoga tenía su sede una empresa de armamento sueca, la Bofors. Nobel la compró, se fue a vivir cerca de la fábrica, y se dedicó a desarrollar cañones (para quien no lo sepa, el invento más conocido de Nobel es la dinamita).

Estas son las fotos del lugar. Quien lea los carteles, encontrará en ellos una pequeña curiosidad histórica.






jueves, 6 de octubre de 2011

Steve Jobs en la Universidad de Stanford

Esta entrada es hoy la menos original de todas las posibles, pero también la mejor.

sábado, 1 de octubre de 2011

Jose te está llamando..

Esta es una historieta semejante a otra ya vivida, y aquí contada.

Caminaba ayer por la calle pensando en mis cosas (probablemente insustanciales), cuando llego a la siguiente escena: una señora, que lleva un perro de la correa, se ha parado frente a un portal, y está allí de charleta con el portero del edificio (modernamente, conserje, o empleado de finca urbana). El perro, un golden retriever bastante mayorcito, descansa tumbado en el suelo, observando a los charlatanes con cara de aburrimiento.

Coincidiendo con mi paso por el lugar, la señora da por terminada la conversación, se despide del portero, y pega unos tirones a la correa –demasiado bruscos, en mi opinión- para que su pobre perro se levante y se ponga en marcha.

En ese momento, se escuchan unos ladridos de perro grande procedentes de arriba, de algún balcón.

Y entonces, la señora, dirigiéndose a su perro y como dándole ánimos para levantarse, le dice lo siguiente: “¡Mira!,¡mira!, Jose te está llamando”

“Jose”, con acento en la “o”, humanizando todavía más el nombre…

¿Jose?

martes, 27 de septiembre de 2011

Cine, música, y concurso

Una escena de la película "Dos hombres y un destino", en la cual Paul Newman y Robert Redford mantienen una divertida conversación en perfecto castellano. Sonido típico de los años setenta.



(¡eres un iluso!, jeje)

A continuación, de la misma peli, la escena de la bicicleta. Un poco de alegría y optimismo para estos tiempos que corren.



Y finalmente, el concurso. En este segundo vídeo, he detectado un error importante. ¿Alguien más lo ve?

jueves, 15 de septiembre de 2011

Una solución tengo

Estoy harto de leer y escuchar la palabra crisis.

Crisis
Crisis
Crisis
Crisis
Que si la crisis..
Que con la crisis..
La crisis patatín..
La crisis patatán..
La crisis tal..
La crisis pascual..

¡Basta ya, hombre, basta ya!

Tres años a cuestas con la palabrita de marras, ¡es suficiente!

Ha llegado el momento de tomar medidas radicales.

Prohíbo que la palabra crisis:

• Se pronuncie dentro de mi rango auditivo.
• Se escriba en cualquier documento o correo electrónico que me vaya dirigido.
• Se publique en cualquier blog o página web a la que yo pudiera acceder, aunque fuese por error.
• Se publique en cualquier periódico de papel o digital.
• Se difunda por radio o televisión.

Y ordeno que caiga en el olvido esa palabra maldita. En su lugar, se empleará cualquier otra.

Por ejemplo, zanahoria.

domingo, 11 de septiembre de 2011

domingo, 4 de septiembre de 2011

Parque Nacional de Norra Kvill


En la foto de la entrada anterior se puede ver el coche que alquilamos en Suecia, aparcado a la entrada del Parque Nacional de Norra Kvill. Este Parque está situado cerca del pueblo de Vimmerby, en la región de Småland (suroeste de Suecia). En un desplazamiento que realizamos entre las ciudades de Oskarshamn y Jönköping, nos desviamos ligeramente de la ruta para visitar este lugar.

Durante nuestra estancia en Suecia, en ocasiones –y ésta fue una de ellas- tuvimos alguna dificultad para encontrar nuestro camino cuando se trataba de llegar a lugares pequeños o poco visitados, pues las indicaciones en carretera no siempre eran buenas. Afortunadamente, llevábamos un GPS, y con ese chisme nunca estás perdido del todo; el problema se presentaba cuando las carreteras comenzaban a bifurcarse, y las secundarias pasaban a ser de tercera, luego de cuarta, luego de tierra, para finalmente terminar desapareciendo, tanto del mapa como de la memoria del GPS.

Como decía el otro día, Suecia es un país muy boscoso, pero casi todos los bosques son objeto de explotación comercial. Se tala, se reforesta, y se vuelve a talar, de forma sistemática. Las carreteras interiores atraviesan frecuentemente extensos bosques. Rectas largas y vacías, flanqueadas durante kilómetros y kilómetros por dos muros verdes, crean una sensación de monotonía, rota sólo por la irrupción de algún animal salvaje (ciervo, zorro, comadreja, erizo) que cruza apresuradamente la carretera.

El fondo verde no es uniforme: en algunos momentos se interrumpe, dando paso a un paisaje lunar allí donde las máquinas taladoras han devorado poco tiempo antes una parte del bosque; en otros momentos, se altera repentinamente la frondosidad del bosque, al pasar de un sector de repoblación a otro y cambiar la edad de los árboles que se incorporan al paisaje.

En fin, bosques hay muchos en Suecia, pero pocos que sean vírgenes como este de Norra Kvill que fuimos a visitar.

El interior de un bosque tiene algo de acogedor, o sobrecogedor. La frescura de la humedad, el olor de la tierra y las plantas, los sonidos.. todo lo que accede a ti por los sentidos te habla de otro mundo, de otra existencia. O, al menos, así lo percibimos los galeotes de ciudad.

Aquí van algunas imágenes.

El camino:


La espesa cobertura de musgo y liquen:




Un pequeña laguna. El agua, omnipresente en Suecia:


Una seta, con la muerte escrita en su aspecto:


Parece un problema de la foto, y no lo es.. tan finas eras las hojas de esta especie de helecho, que incluso a la vista se difuminaban:


Y para terminar, los sonidos del bosque: