domingo, 2 de agosto de 2009

Estambul

Con esta entrada inicio una serie dedicada a Estambul, ciudad que visitamos el pasado mes de abril.

Mi idea inicial al comenzar este blog era la de compartir información con los lectores sobre lugares que visitar, libros que leer, música que escuchar, restaurantes a los que acudir, etc… en fin, información de utilidad para aprovechar al máximo los pocos días que vamos a estar en este valle de lágrimas. Y aquí voy a cumplir con ese objetivo inicial, pues pretendo anunciar a los cuatro vientos que Estambul es una ciudad que debe visitar todo aquél que pueda. Para los lectores americanos supone un destino demasiado lejano, pero para los españoles está a tiro de un vuelo directo de tres horas.

La ciudad me causó una impresión inmejorable. Seguramente llevaba la idea preconcebida de que, fuera de sus monumentos históricos de fama mundial, sería pobre, caótica, e insegura. Pues nada de eso, resultó ser una ciudad muy agradable: modesta –sin ser pobre-, pero limpia y bien cuidada –sin ser Suiza-; no es caótica, pero tiene una vitalidad que, vista desde nuestra Europa mortecina, resulta exótica… asiática.

Hay muchos sitios para comer, y no son malos (ya sé que siempre doy la lata con la comida, pero es que me pierde…). Son muy interesantes los restaurantes puramente turcos, pero tienen el inconveniente de que no sirven alcohol; y claro, comer con agua o Coca-Cola, se hace raro… ¡que ya no tenemos 10 años! Eso sí, hecha la ley (incluso la islámica), hecha la trampa: se permite beber alcohol en bares y cafeterías, de modo que en algunas de éstas, pensadas para los turistas, se sirve comida como en un restaurante cualquiera. Además tienen una cerveza que no es mala, esa “Efes Pilsen” que da nombre al equipo de baloncesto.

Como siempre, sabiendo algo de inglés se vive mejor por ahí fuera. Pero el idioma no constituye un obstáculo insalvable, pues dada la cantidad de españoles que visitan Estambul, en los comercios chapurrean algo de español.

Gran parte del interés de Estambul (que antes fue Constantinopla, y antes Bizancio) radica en su historia; y ésta se ha originado allí, y no en otro lugar, por su singular ubicación geográfica. Sobre la historia de Estambul no voy a hablar -que es muy larga y puede encontrarse en internet sin dificultad- pero sí voy a tratar de describir en esta primera entrada su geografía, para que sirva como referencia de futuras entradas.

La característica fundamental de Estambul es que se encuentra a ambos lados del Bósforo, un estrecho que comunica el Mar Negro con el Már de Mármara –y a través de éste con el Mediterráneo- que mide aproximadamente de 30 Km de largo y 2 Km de ancho, y que separa Europa de Asia. Se trata de la única ciudad del mundo –al menos entre las conocidas- cuyo término municipal se extiende por dos continentes. Es como una de tantas ciudades que están divididas por un río, que separa el barrio tal del barrio cual, sólo que en Estambul un lado del “río” es Europa y el otro es Asia.

En realidad, Europa y Asia comparten una larga frontera terrestre, que discurre en su mayor parte dentro de Rusia. Pero como tal frontera terrestre es arbitraria (esto es, humana), y, según leí alguna vez, hasta objeto de controversia en el tramo que discurre por las confusas repúblicas ex – soviéticas del Cáucaso. También separan Europa y Asia el Mar Negro y el Mar Mediterráneo, pero los mares no constituyen verdaderas fronteras. De forma que el único tramo de la inmensa línea que separa Europa y Asia donde encontramos una frontera natural, resulta ser justamente el Bósforo, y Estambul (para ser exactos hay otro tramo semejante un poco más al sur, el estrecho de los Dardanelos.. y allí estuvo asentada otra ciudad bien conocida, hoy en ruinas: Troya).

Pero, frente a la creencia generalizada, no existe un puente en el centro la ciudad por el que pueda cruzarse a pie de un lado a otro del Bósforo, pues, como antes decía, tiene una anchura respetable (alrededor de 2 Km). Son motivos económicos, naturalmente, los que han impedido que se haya construido hasta ahora uno o varios puentes en ese lugar, de modo que existe un intenso tráfico de transbordadores entre ambas orillas (lo que tiene mucho encanto, al menos para el turista). Sí que existe un puente en la zona norte de la ciudad, pero es un puente de autopista que probablemente no tenga acceso peatonal –y si lo tiene, promete no ser un paseo agradable-

Aquí os pongo una vista general del Bósforo y Estambul:


Ver mapa más grande

Y aquí otra más cercana:


Ver mapa más grande

Como podéis ver, el lado izquierdo (Europa) se subdivide en otros dos lados, separados por un brazo de mar llamado “El Cuerno de Oro”. En el lado sur se encuentran los principales monumentos (Santa Sofía, la Mezquita Azul, el Palacio de Topkapi…, que están todos en el promontorio ese más verde que se ve en el extremo de ese lado sur) y los barrios antiguos (Sultanahmet..); en el lado norte, los barrios modernos (de hace dos o tres siglos), como Galatasaray, Beyoglu, Taksim… Separando ambos lados europeos veréis dos puentes pequeñitos: es el que está más cerca del Bósforo es el puente de Gálata (éste es el puente que se cruza andando), que constituye el verdadero centro de comunicaciones de la ciudad. También se puede ver, arriba a la derecha, el puente de autopista que cruza el Bósforo

Bien, ahora que ya conocéis la disposición de la ciudad, os daré un consejo muy útil: hay que buscarse un hotel que se encuentre cerca de la zona antigua y del puente Gálata. Y eso porque así se pueden hacer todas las visitas andando, está a mano el tranvía que lleva a visitas más lejanas (como el Palacio de Dolmabahce), y estáis también cerca de la principal estación de transbordadores.

Nosotros nos quedamos en uno que estaba en esa zona y que resultó ideal por esos motivos. Se llama Hotel Romance (oooooooooooh) y ahí os dejo el link para que podáis ir haciendo la reserva on-line. Lo reservamos a través de una agencia, pero una vez visto el hotel -y que Turquía parece un país serio-, creo que la reserva por internet es una buena opción. Esta es una foto del hotel:


En resumen, pienso que Estambul es un magnífico destino para visitar, y que puede uno viajar por su cuenta con toda tranquilidad. Aquí os dejo la idea, el viaje ya corre de vuestra cuenta..

jueves, 30 de julio de 2009

Mano Negra: "Mala Vida"

Me las prometía muy felices este año con las vacaciones... pero nooooop, no ha sido posible, el marrón también llegó este año; muy tarde, pero llegó a fin de cuentas, así que me tocará trabajar un poquitín en agosto. En fin, tampoco será mucho, miraré la parte buena del asunto: si no desconectas, ¡no tienes que pasar luego por el trance de reconectarte!...

Y para celebrarlo, aquí os dejo con una conocida canción de un grupo que me gustaba mucho a finales de los 80. Ése que sale al principio con la llave inglesa, ése soy yo.



sábado, 25 de julio de 2009

Ya empieza la matraka...

Esta es una entrada programada. A la hora y en el día en que salga a la luz, estaré en una boda, en Marbella, aplicándome con Paquito el Chocolatero…

La entrada va sobre una publicidad que ha irrumpido en el Metro de Madrid como un arma de destrucción masiva. Son carteles de 3 metros de alto, como éste:


Las expectativas que tiene este chaval son las de ganar, como mínimo, 13 millones de Euros este año, y el siguiente, y el siguiente… y así durante los próximos seis años. Se explica la alegría que muestra en el anuncio, yo también estaría mu contento.

Lo que no termino de comprender es el objetivo que persigue esa campaña publicitaria (¿que se hable de ella, quizás, como estoy haciendo aquí ahora mismo?... ¡en tal caso me han cazado!).

¿O será el de fastidiar, pura y simplemente? ¿Hacía falta sobarle los morros a la plebe? Quiero decir, que ese anuncio lo ven todos los días, obligados, cientos de miles de personas que ganan al mes tres veces menos de lo que gana nuestro golden boy a la hora. “Nada mejor que un buen golpe directo a los higadillos de estas gentes tan madrugadoras, para que pierdan esas lumpen-legañas y abran los ojos al producto que les presentamos con nuestro becerro”, habrá pensado el publicista de turno. Pero, ¿no será más bien una nubecilla tormentosa lo que asome de las cabecitas apretujadas en el Metro?

Por no hablar de la persona que se encamine hacia su puesto de trabajo en una de las numerosas empresas que, en estos tiempos, se enfrentan a negras expectativas. Nuestro sufrido commuter no experimentará precisamente un gozo en el alma (¡grande!) al tragarse el anuncio, sino un cabreo GALÁCTICO contra el becerro, su equipo, el producto, y la p… madre del publicista.

Ale, yo sigo a lo mío, que estoy oyendo los primeros acordes del I will survive (versión extendida)...¡eso es que nos echan!

jueves, 23 de julio de 2009

Berlín, Checkpoint Charlie

Esta es una foto del “Checkpoint Charlie”, uno de los pasos oficiales que existían entre Berlín Este y Berlín Oeste durante la Guerra Fría… allí donde los contendientes se intercambiaban espías con gabardina, de noche y entre la niebla.

La caseta está abajo a la izquierda, no me quedó muy centrada en la foto…


lunes, 20 de julio de 2009

40 años no es nada...

... al menos hablando en términos astronómicos, claro está.

viernes, 17 de julio de 2009

Berlín, Potsdamer Platz

Esta Potsdamer Platz, o Plaza de Potsdam, es decididamente camaleónica. Antes de mi foto, que es la última de la fila, pongo varias otras -tomadas de la Wikipedia- para repasar los cambios que ha sufrido, o disfrutado, la plaza.

En primer lugar, una foto de 1914... es el estado inicial:



Sigo con una foto de 1945... así quedó el lugar tras la última guerra:



Aquí, una foto de 1975. El muro de Berlín discurría por todo el centro de la plaza, de forma que, despejadas las ruinas, los edificios no fueron reconstruídos.


Y tenemos aquí una foto actual. Tras la caída del muro había quedado un inmenso terreno vacío en el centro de la ciudad, que ha sido rápidamente rellenado de grandes y modernos edificios. Lo que aparece en esta foto es el llamado Sony Center, una especie de "subplaza" cubierta que forma parte de la Potsdamer Platz...


Para terminar, un detalle de la plaza... en el suelo, una línea marca el lugar por donde discurría el muro, algunos de cuyos bloques se han conservado en su posición como un pequeño recuerdo del aspecto que tuvo un día este camaleón.



domingo, 12 de julio de 2009

Esto es inaguantable...

¿Algún escandinavo por ahí?... Ofrécese persona seria, responsable, con referencias y pocas manías, para trabajar DE LO QUE SEA por encima del paralelo 55… sufro una horrible persecución por motivos climáticos ¿alguien por allí arriba me da asilo?

Del calor y del frío he hablado en alguna ocasión con los visitantes más veteranos de este blog, Myriam de Ciudad de México y Roberto de Buenos Aires. He estado investigando el clima en vuestras ciudades, y, con los datos en la mano, os puedo asegurar que esta ciudad donde sobrevivo tiene unos veranos más insoportables que los vuestros. Lo de este secarral es algo infame, inhumano…

Aquí tenéis los datos para México, Buenos Aires, y Madrid… La media de las máximas en el mes más caluroso es de 27ºC en México, de 29º en Buenos Aires, y de 32º (TREINTA Y DOS GRADOS) en Madrid.

Y el aire acondicionado me da dolor de cabeza… Y mañana es lunes…

sábado, 11 de julio de 2009

Universidad de Heidelberg (II)

En un pequeño edificio de tres plantas anexo al edificio principal de la Universidad de Heidelberg, en el centro de la ciudad, se conserva la “cárcel de los estudiantes”.

Esta “cárcel” era un lugar donde, hace siglos, encerraban a los estudiantes que montaban jaleo en la ciudad. Dejó de usarse a principios del s. XX. En sus últimos años de funcionamiento, la institución se había vuelto inofensiva, y pasar unos días en la “cárcel” se había convertido incluso en un signo de prestigio entre los estudiantes.

La “cárcel” se encuentra en el último piso del edificio, al final de las escaleras. Lo característico del lugar son las pintadas que cubren todas las paredes, realizadas por los últimos estudiantes que pasaron por allí. Observándolas, te das cuenta de cómo han cambiado los tiempos… si los malos estudiantes citaban a Dante, ¡qué no harían los buenos!

La escalera de acceso:

La llegada a la cárcel, en la última planta:



Y estas dos fotos pertenecen a una misma habitación (en total habría siete u ocho habitaciones):



PD. Una lectora me ha comentado que con el fondo negro no se lee bien el blog. En principio me gustaría conservar el fondo tal como está, de modo que haré la prueba de aumentar un poco el tamaño de la letra, a ver qué tal...

jueves, 9 de julio de 2009

Bach: "Jesu, meine Freude"

Pensaba que la entrada anterior se iba a quedar con un triste rosco… como ese tan redondo que España tiene la costumbre de llevarse en Eurovisión (vale, ocurrió sólo una vez, pero el naufragio de la mítica barca fue sonado), pero una amable lectora ha tenido la piedad de inaugurar el casillero... ¡muchas gracias Andorra!

Dice Clara que en esa entrada me he pasado un poco, que algún futbolero se ha podido molestar… en fin, si ha sido así, pido disculpas sinceras. Tendré que hacérmelo mirar, porque yo creo que he sido bastante moderado, incluso suave; debo tener distorsionado el sentido de la realidad…

¿Véis como es mejor que vuelva a las fotos de Alemania? Es que me sacan de los paisajes idílicos, y me sale todo el polemista quellevoentro…

Pero antes de volver a Alemania, trataré de recomponer la situación. Resulta muy fácil criticar la labor de los otros, como hacía yo en la entrada anterior; lo difícil es proponer cosas nuevas, buscar soluciones alternativas, en definitiva ser constructivo… pero es justamente lo que debe hacerse.

Quiero enmendar mi error, y para ello he estado reflexionando sobre cómo se podría celebrar la llegada de un nuevo jugador al Real Madrid de una forma distinta… tendría que ser una forma alegre, por supuesto, pero más contenida; y, a ser posible, que la celebración no fuese flor de un día, sino un acto que transcendiese a los tiempos y transmitiese nuestra alegría por la llegada de crack a las generaciones futuras… como se merece ese crack que nos honra con su presencia y acepta sin rechistar nuestros millones.

Y, queridos lectores, he encontrado la fórmula perfecta: componer un motete en honor al nuevo jugador. Valdano podría escribir la letra, qué duda cabe, pero sería interesante que la música la compusiera cualquier otra persona (¡el tito Floren no, por dios!)… no supondría un gran quebranto para las arcas del club abonar para este fin unos pocos cientos de euros a algún anónimo profesor del conservatorio de Madrid, sin ir más lejos.

Siguiendo con la temática sagrada de la que me servía para la anterior entrada, aquí pongo el mejor ejemplo posible de lo que estoy proponiendo: el motete “Jesu, meine Freude” (Jesús, mi alegría) de Bach.

Es más, para evitar tener que soportar alguna estridencia moderna, y aprovechando que los derechos de autor de esta obra han caducado hace tiempo (lo cual nos coloca a salvo de las garras de Teddy Bautista), se podría aprovechar la misma obra… sólo habría que traducir la letra, y cambiar la primera palabra de la obra por “Cristiano”, “Kaká”, “Benzemá” o “Perico de los Palotes.”

En este video tenemos sólo las tres primeras partes del motete. En la imagen sólo va pasando la partitura, pero creo que resulta interesante para admirar la absoluta sencillez de la música… escuchémoslo para recuperar el buen karma, perdido en la entrada anterior.




Me despido pidiendo de nuevo perdón a mis lectores, ahora por tanta falta de seriedad… yo no soy así, es este calor del demonio, que me está fundiendo las meninges.

martes, 7 de julio de 2009

La Presentación del Superniñato

En la tradición judeocristiana de la que formamos parte (seamos o no creyentes, eso es accesorio) se celebra, en ocasiones excepcionales, un acto de Presentación… el acto por el cual una Persona –necesariamente un Ser Superior- es presentada a la plebe, para que ésta le rinda la pleitesía y adoración que aquélla merecen.

De tales ocasiones habla la Biblia que nos enseñaban en el colegio, y el arte nos ha permitido conservarlas en nuestra maltrecha memoria.

La primera Presentación de la que se tiene noticia ocurrió muy a principios del año primero, aproximadamente en el minuto primero, y fue organizada por una pareja de jóvenes llamados María y José. Presentaron a su hijo (perdón, a Su Hijo) a los pastores, y éstos Le adoraron.

La Adoración de los Pastores. El Greco.

Pocos días después días después llegaron al pesebre los Reyes Magos de Oriente; antes de entregar sus regalos, el Niño les fue presentado, y también ellos Le adoraron.

La Adoración de los Reyes. Velázquez.

A los cuarenta de días de Su nacimiento, el mismo Niño del que venimos hablando fue presentado por sus padres en el Templo. En este caso no formaba parte de los planes que fuese adorado, sino que, por el contrario, se pretendía anunciar a la comunidad religiosa la incorporación de un nuevo miembro, e integrarle al rebaño como uno más; pero un sabio, Simeón, advirtió que se trataba de un Ser Superior, e igualmente Le adoró. Y ya era la tercera vez que ocurría.

La Presentación de Jesús en el Templo. Fray Bartolomeo.

Parecía que a la tercera había sido la vencida. Desde ese lejano día en el Templo, ha pasado mucho tiempo; han nacido y fallecido reyes, han comenzado y terminado guerras, han surgido y sucumbido Imperios, ha llovido a mares… pero nada había ocurrido nunca que justificase la celebración de una Presentación.

Pues bien, ha llegado ese día largamente esperado por la Humanidad. Dos mil nueve años después de la tercera, hemos sido testigos de la Cuarta Presentación en la historia de nuestra civilización. Señora, ha llegado a su ciudad… el Golden Boy de los 96 millones de Euros, la obra cumbre de la especie humana… hoy día 6 de julio de 2009, en el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid, ha sido presentado… ¡el Superniñato!

Qué tardes nos esperan, madre de mi vida… esos gestos farrucos cuando se dispone a lanzar una falta; esos morritos que me pone cuando un entrenador suicida pretende cambiarle; esa magnífica representación de lo que duele una puñalada en la espalda cada vez que recibe una inofensiva patadita en la espinilla; esas desapariciones misteriosas en las grandes finales… en fin, esa fatuidad insoportable, ¡y durante seis años!

Debo confesar que soy, o he sido, “del Real Madrid”; y en tiempos, bastante fanático. En mi descargo diré que, de niño, en la época en la que empezó a interesarme el fútbol, vivía por temporadas muy cerca del Bernabéu, por lo que la elección del Real Madrid como equipo “de mis amores” fue algo natural… era el equipo del barrio.

Cuando llegó el tal Florentino por primera vez y empezó con la historia de los galácticos, me escamó mucho el asunto… como por entonces estuve una temporada viviendo en Barcelona, y me gusta experimentar nuevas sensaciones, aproveché para hacerme un pelín azulgrana. De vuelta en Madrid, recuperé mi antiguo hábito blanco, aunque estaba ya bastante raído; pero no ha vuelto a ser lo mismo: ahora que el amigo Floren ha vuelto con toda su furia, me importa mucho menos lo que hace; básicamente, porque ya me da igual.

En realidad, ha sido el propio fútbol el que me ha dejado de gustar; me empezó a entusiasmar siendo muy niño, en el colegio, antes de saber que se podía ver en la televisión y antes de comprobar con mis propios ojos que unos señores mayores también se desollaban las rodillas contra el suelo; solía formar parte de cada “selección” que se organizase en clase para participar en los torneos del colegio, y, en alguna ocasión, hasta en la propia selección del colegio.

Es forzoso reconocer que el fútbol tiene un nulo interés estético (hablo como Valdano, jeje..). En otras palabras, que es un deporte muy simple, que no requiere una excesiva técnica para practicarlo, y que cualquier tarugo puede jugar aceptablemente bien a poco que lo intente. Todo lo cual constituye su virtud principal, pues hace posible que nos aficionemos de una forma activa al deporte (primero en el patio del colegio, y luego con las típicas “pachangas” entre amigos), y así nos identifiquemos luego con los futbolistas de la tele; y, en el plano profesional, la igualdad que deriva de esa simplicidad garantiza la incertidumbre de los resultados, elemento esencial del espectáculo.

La clave de ese espectáculo futbolístico no radica, por lo tanto, en la estética, sino en algo completamente distinto: en que hace nacer en torno al equipo un sentimiento de pertenencia a un grupo, a una tribu; sentimiento éste que, además, puede desarrollarse en toda su plenitud gracias al elemento de la competición.

El fútbol nos permite integrarnos en una tribu, y, como parte de la tribu, aniquilar a la tribu adversaria (conocida también como “esos cabrones”). No somos de un equipo porque juegue bien, sino porque mediante las victorias de “nuestro equipo”, nuestra tribu (¡y con ella cada uno de nosotros, por pequeños que seamos!), machaca sin piedad a la tribu adversaria (¡y con ella a todos sus integrantes, por grandes que sean!). Unga, unga.

A medida que he sido consciente de que era ésta, y no otra, la naturaleza esencial del fútbol, me ha dejado de gustar; pues guardo una cierta prevención hacia los movimientos tribales, o colectivos, mientras no me demuestren con hechos –y no con palabras o construcciones teóricas- su bondad. Y el fútbol no lo ha hecho.

¿Y a cuento de qué hablo aquí, un ex-futbolero, de la Presentación de Cristiano, Cuarta de la Cristiandad? Pues porque me apetece dar mi opinión sobre el debate que se ha generado en torno a la misma.

Se ha levantado un gran revuelo con el fichaje del Superniñato por el asunto de los 96 millones de Euros, por considerarse que “era mucho dinero”. Todo el mundo que en estas semanas ha tenido un micrófono en la boca, ha dicho lo mismo: que era muy caro, que “no le parecía bien”, etc...

Pero esa crítica económica carece de fundamento. El término “caro” debe vincularse a la rentabilidad del activo, nada más. El Real Madrid ingresa al año 400 millones de Euros, por lo que es muy factible que en los seis años de contrato amortice sin dificultad ese gasto, y todavía le sobra uno (basta con que los ingresos del club aumenten, por razón del fichaje, sólo un 5%, para que pueda amortizarlo incluso sin necesidad de reducir los gastos). Lo más probable es que el club gane dinero con el fichaje, por lo que éste habrá resultado en realidad barato. Y si lo pierde, es su problema, al tratarse de una entidad privada (y en tal caso, espero que no venga luego el gobierno de turno a “rescatarle” con dinero público, naturalmente).

Tampoco me parece congruente criticar el gasto del fichaje estableciendo una relación entre su importe y el hambre en el mundo, como igualmente se ha hecho… pues si realmente queremos luchar contra la pobreza, lo que debería hacerse (y yo votaría por ello) es suprimir la Liga de Fútbol Profesional (LFP) y destinar un importe equivalente a los presupuestos de todos los equipos que la integran, a combatir el hambre… se podría plantear la pregunta diabólica ¿qué vale más, la vida de un niño o la vida de la LFP?... aunque eso no sería tan políticamente correcto, ni rentable, como hablar sólo del fichaje del Superniñato...

En fin, lo que quiero decir es que el verdadero problema de la filosofía que está detrás de la Presentación de hoy no es el económico, sino el deportivo.

Y me tengo que poner ahora en el pellejo de un verdadero aficionado al fútbol, de alguien “que sienta los colores de la camiseta”... Ya con la bufanda en el cuello, y con la cara pintada de blanco, proclamo a gritos lo siguiente: ¡¡a mí no me interesa el qué, sino el cómo!! ¡¡No quiero COMPRAR la Copa de Europa (parezco un abuelo, jeje, me refiero a la Copa de la Liga de Campeones)!! ¡¡Si la quisiera comprar, me iría a una tienda de trofeos y me la venderían por cuatro duros!! ¡¡Lo que quiero es GANARLA con los cuatro mataos de la Ciudad Deportiva!! ¡¡Quiero que mi tribu demuestre que es la mejor por si misma, sin necesidad de contratar a mercenariooooooos!! ¡¡Y sobre todo, no quiero que todo el planeta descubra, cuando hayamos contratado a los “mejores” jugadores y de nuevo no ganemos nada, que lo que verdaderamente falla es el club: que ha vendido su alma al diablo, y sólo ha conservado una carcasa podridaaaaaaaa!!

Esto es como si te presentas a un concurso de pintura, y, en lugar de pintar tú el cuadro, te gastas todo el dinero que tienes en contratar a un Diego Velázquez para que lo haga por ti… es probable –en el fútbol, ni siquiera seguro- que te lleves el primer premio… pero, ¿y qué? ¿Significa eso que tienes mucho talento y pintas muy bien, o sólo que tienes mucho dinero?

Además, están jugando con fuego, y un día se van a quemar… A la empresa Adidas, que facilita la ropa al equipo y paga por ello, según parece, 30 millones de Euros, le piden ahora 60 millones por vestir a los “nuevos galácticos”… ¿No se arriesgan a que Adidas –que con esta crisis estará interesada en reducir sus gastos- deje de patrocinar al equipo, e intente justificarse manifestando públicamente algo tan simple como que “ellos creen en el deporte verdadero”? También está feo que, para fichar a los futbolistas de otros equipos, les inciten a enfrentarse con su club, como pasó con el propio Superniñato, o está pasando estos días con Ribéry, del Bayern.. ¿No saben que existe una figura, en la legislación sobre competencia desleal, que se llama inducción a la infracción contractual? Un día les puede caer un buen paquete… Por no hablar del día en el que, tras haber pactado todos los salarios de los jugadores en importes netos, se suprima el régimen fiscal especial de los profesionales extranjeros en España… ese día va a llegar el rechinar de dientes… ¿Quizás Super Floren lo tiene todo previsto?.. vete a saber.

O quizás es que, simplemente, estoy equivocado y no he entendido nada de nada. Por de pronto, mientras estoy aquí escribiendo estas líneas, estarán saliendo del estadio las 90.000 personas que, entusiasmadas, han acudido esta tarde a La Adoración del Becerro de Oro...

sábado, 4 de julio de 2009

Kristina de Noruega

Empezaré contando la historia que da lugar a la leyenda. En el año 1257 se celebró una alianza entre Castilla y Noruega, que se formalizó, como era la costumbre de la época, mediante un compromiso matrimonial: se casaría una hija de los reyes de Noruega, con un hermano de Alfonso X el Sabio, rey de Castilla.

La tal hija, a quien hoy se conoce como Kristina de Noruega, había nacido en el año 1234, en la verde, bonita, fresca y lluviosa ciudad de Bergen. En ese año 1257 (por lo tanto, con 23 años) hizo el viaje a España. Según parece, a su llegada le permitieron elegir el hermano del rey con el que habría de casarse, y escogió al que más le gustó, uno que se llamaba Felipe, con quien se casó en 1258.

La pareja se estableció en Sevilla. Se dice que la princesa nunca se acostumbró a España, que añoraba su tierra, y que murió de pena a los cuatro años, en 1262. Mi teoría particular es que la pobre mujer murió de calor, o peor aún, cansada de la guasa.

Fue enterrada en la Iglesia de San Cosme y San Damián, del pueblo de Covarrubias (provincia de Burgos), y allí sigue. Hace unos años abrieron el sarcófago y comprobaron que, efectivamente, allí reposaban los restos, bien conservados, de una mujer alta y rubia.

Este es el sarcófago (no fue propiamente “enterrada”, como he dicho antes):


Quien desee una información más amplia, puede mirar aquí o aquí. Hoy en día, este resto de la historia se ha convertido en un pretexto para impulsar el turismo procedente de Noruega.

Y lo que dice la leyenda es que las mujeres que toquen la campara que está colocada junto a la tumba, encontrarán novio (o marido, o algo) dentro del año siguiente. No sé muy bien qué relación tiene esta leyenda con la triste historia de Kristina, pero es lo que hay. Me pareció entenderle a la guía que nos contó la historia que esa creencia había nacido en Noruega, y que las chicas venían desde allí a tocar la campanita de marras. En uno de los vínculos que he puesto más arriba, sin embargo, se afirma que esa leyenda “existe en Covarrubias”.

Ya que estamos en Covarrubias, nos daremos una vuelta por el pueblo. Empezamos por la iglesia donde descansa nuestra ya amiga Kristina, primero por fuera y luego por dentro:



El órgano que aparece al fondo tiene cierto renombre. En esta página hablan un poco más del instrumento, e incluso se puede escuchar su sonido a través de un vínculo que ponen al final.

En la misma iglesia está enterrado el conde Fernán González, quien aparece citado, en el año 932, como el primer conde de Castilla. Es la primera noticia que se tiene de Castilla como entidad política independiente.

Esta es una las puertas de entrada a la ciudad:


Aquí una sorprendente oferta de “jamón de caballo”, que nos ofrece “Cecinas Fernández”. Ahí en la foto sale el fax, por si alguien quiere encargarle unas lonchitas:


Esta es una plaza con las típicas casas del pueblo:

Y para terminar, otra plaza del pueblo, con la torre al fondo. Se supone que en esa torre está emparedada Doña Urraca Fernández, hija de Fernán González... otro detalle edificante de la Castilla profunda.

Epílogo para Roberto: existe una prolongación de esta leyenda –no te sabría decir si figura esculpida en una plancha de oro centenaria, o si me la estoy inventando mientras escribo estas líneas-, según la cual un buen día el fantasma de Kristina, del pueblo de los Fernández, cobraría cuerpo y gobernaría sobre una gran nación del Sur, al otro extremo de su Bergen natal… eso sí, la leyenda no nos ilumina sobre las acciones de ese fantasma en la tierra ni sobre su destino, como sabes las leyendas tienen que ser necesariamente vagas para poder ser certeras...