lunes, 10 de junio de 2013

Lanzarote (III)

Aquí vienen unas cuantas fotos más de Lanzarote.

La foto que sigue es la primera de todas las que hice de la isla. Es una vista de la capital, Arrecife, tomada desde el avión mientras realizábamos las maniobras de aproximación al aeropuerto que ya vimos en la entrada Lanzarote-I.



La ciudad de Arrecife es como la típica capital pequeña de provincia española: una ciudad donde la gente camina despacio y se reconoce por la calle. Me dio la impresión que la ciudad debe servir como centro de negocios y de gestiones administrativas de los isleños, pero que vive completamente a espaldas del resto de la isla en cuanto a su actividad principal se refiere: el turismo. No obstante, tiene algunos rincones bonitos -como el paseo que rodea la pequeña laguna marina que existe en el mismo centro de la ciudad (a la izquierda en la foto de arriba), o las antiguas defensas costeras (en la parte superior de la misma foto)- que justifican una visita por parte del turista que acude a Lanzarote.







Uno de los atractivos de la isla son las playas. El agua del mar no es muy cálida, por lo que la presión turística sobre las playas es limitada. Las playas con mayor infraestructura turística se encuentran en la zona de Costa Teguise (foto que sigue)..



... pero es fácil encontrar y acceder a playas salvajes como estas:







Otro de los grandes atractivos de la isla es la paz y tranquilidad que se respira en sus pueblos del interior. A esta sensación de absoluta calma contribuye sin duda la arquitectura de la isla. Las edificaciones son todas -con excepción de alguna iglesia antigua- muy sencillas, con las paredes del color blanco de la cal, y con puertas y ventanas de madera pintadas de azul, verde, o marrón. He aquí alguno de estos pueblos, comenzando con Teguise:







Femés:



Caleta de Famara:



Yaiza:





En Yaiza se encontraba el restaurante acondicionado por Manrique (Rte La Era) al que me refería en la entrada Lanzarote-II. La gastronomía de la isla es muy simple, y semejante a la del resto de las islas Canarias. Está basada en los productos que ofrece la propia isla y el mar que la rodea, los cuales son preparados de forma natural y sencilla. En las fotos siguientes podemos ver un cherne a la plancha (el cherne es un pescado de allí, nunca lo he visto en la península), unas lapas también a la plancha, y las famosas "papas arrugás con mojo" (picón y verde)







Pero sin duda lo más llamativo, gastronómicamente hablando, es que en la isla se produce vino. No son vinos que gocen de fama en la península (más bien al contrario, las referencias que tenía es que se trataba de vinos más bien malillos), pero a mi me gustaron los que probé. Se trata de vinos mayoritariamente blancos, que pueden ser dulces o secos. A nosotros los dulces no nos gustan, de forma que pedimos siempre vinos secos. Son vinos suaves, frescos, algo afrutados, y en conjunto agradables de tomar, en parte por el placer de acompañar la comida de la tierra con vinos también de la tierra, y también porque en vacaciones todo le sabe bien a uno, jeje... Y además son baratos, pues en mesa la botella sale entre 12 y 17 Euros. El único vino tinto que probamos me pareció más flojete.. me recordó a los tintos de la Ribeira Sacra, nacidos también en una tierra de blancos.



¿Y cómo se cultivan las vides en una isla volcánica? ¡Pues con mucho mimo! En las fotos que siguen lo podemos apreciar. La primera está tomada en el mismo pueblo de Yaiza, y las dos siguientes en una zona de la isla llamada "La Geria", aledaña al Parque Nacional de Timanfaya.







Como se puede ver, colocan las vides en una pequeña hondonada excavada en el suelo, y las protegen del viento con un pequeño murete de piedra. Debe ser un trabajo de chinos, y la vendimia ni te cuento.

Y esto es todo por hoy. De Lanzarote me quedan un par de cosas interesantes que mostrar, por lo que probablemente subiré un par de entradas más en las próximas semanas. Hasta la próxima.

domingo, 2 de junio de 2013

Boquerones en vinagre

La semana pasada encontré en la pescadería unos boquerones que tenían un aspecto magnífico. Siempre los hago rebozados y fritos, pero esta vez se me ocurrió que podría prepararlos en vinagre. Nunca lo había hecho antes, de modo que estuve preguntando, mirando en libros, e investigando en internet. ¡No había una sola receta igual! Finalmente elegí una de ellas, y como el resultado ha sido bastante bueno la compartiré con todos vosotros.

En primer lugar, hay que elegir boquerones bien frescos y grandes en la pescadería. Conviene que sean grandes, porque reducen bastante con la preparación.

Una vez en casa, se les quita la cabeza, las tripas, y la espina. La receta que seguí pedía que se respetara la cola del pez (para lo cual hay que dejar un pelín de espina en ese extremo), a fin de que los dos lomos se mantengan unidos por ese punto. Así lo hice yo también, aunque no he terminado de comprender el sentido último de esto. Supongo que será porque te ahorra tiempo durante el resto del proceso de preparación, ya que te permite manejar los lomos fácilmente de dos en dos. En la foto siguiente vemos el antes y el después.



Una vez limpios los lomos, hay que enjuagarlos bien bajo el grifo, y luego dejarlos una hora sumergidos en agua fría en un recipiente en el que se introducen uno por uno con la piel hacia abajo. Eché hielo en el agua al principio, y otro poco más a la media hora. El objetivo de esto es que los peces se desangren completamente, pues la sangre en lo que produce manchas oscuras en el boquerón ya terminado, y un sabor más fuerte.



Como es sabido, conviene congelar el pescado crudo antes de consumirlo para eliminar la posible presencia del anisakis. La lógica -y la mayor parte de las recetas que he visto- indica que los lomos se congelen en este momento, esto es, después de limpiarlos y antes de macerarlos. En la receta que yo seguí, sin embargo, se congelan los boquerones después de la maceración. Dicho sea de paso, esta opción la escuche por primera vez hace tiempo, como un "consejo" que le daba un pescadero a una señora de esas que se manejan con soltura en el mundo de "la vez"

Bien, entonces en ese punto procedí a macerarlos. Los boquerones enteros pesaban más o menos tres cuartos de kilo. Para esa cantidad de pescado, usé 300 cl de vinagre de vino blanco, 100 cl de agua, un puñado de sal, y el zumo de un limón. Según aprendí durante mis averiguaciones previas, la sal contribuye a que el pescado quede más duro, y el limón a que quede más blanco (¿o era al revés?..), por lo que añadí los dos ingredientes a la mezcla. Sobre la cuestión de la proporción de vinagre/agua, e incluso sobre si hay que emplear agua o no, hay opiniones para todos los gustos. Lo que parece claro es que a mayor proporción de vinagre, menor tiempo de maceración se necesita. En mi caso, los tuve 2 horas macerando en la nevera. En la primera foto que sigue pueden verse los ingredientes usados (salvo el limón), y en la segunda el proceso en marcha.





Transcurrido ese tiempo, se sacan los pececillos uno por uno del recipiente de maceración y, sin escurrirlos, se pasan a otro recipiente donde los iremos colocando por capas, también con la piel hacia abajo, cubriendo cada capa con aceite. En este segundo recipiente los pondremos a congelar durante 48 horas.



¡Y esto es todo! Luego sólo hay que descongelarlos, aderezarlos con ajo finamente cortado y perejil fresco picado, y ya estamos listos para disfrutar de esta típica tapa española. ¡Tanto en plan bareto de mala muerte..



... como en plan más sofisticado!

domingo, 19 de mayo de 2013

Lanzarote (II)

La isla de Lanzarote cuenta con tres atractivos fundamentales: la naturaleza, la tranquilidad del ambiente, y la obra del arquitecto (y pintor, y escritor, etc..) César Manrique. Tiene algunas playas bonitas, pero comparte un grave problema con el resto de las islas Canarias: el agua del mar es más bien fría. Cuando llevas un rato en el agua te terminas acostumbrando, pero al entrar en ella por primera vez notas un dolor en los pies que te llega hasta el alma. Nada que ver con las aguas del Caribe, aguas en las que entras a gusto y te traen un recuerdo del pasado más remoto, de cuando flotabas despreocupadamente en el líquido amniótico.

La isla, como todas las Canarias, tiene un origen volcánico. La particularidad de Lanzarote se encuentra en que sufrió una enorme y larga erupción en una época relativamente reciente (entre los años 1730 y 1736), que generó grandes coladas de lava líquida y ha producido como resultado extensos campos de lava sólida, negros, yermos e impracticables. Por la carretera tiene uno la sensación, en momentos, de conducir con un coche alquilado sobre la superficie de la Luna.

Las coladas de lava crearon galerías subterráneas que discurren entre los volcanes situados en el centro de la isla, y el mar. Son como grandes tubos vacíos situados a poca profundidad, como puede verse en esta primera foto. Esta foto ayudará a comprender mejor alguna de las posteriores.



Bien, dedicaré esta entrada a César Manrique y su obra, y la siguiente a la isla propiamente dicha.

César Manrique fue un arquitecto lanzaroteño que creó un estilo personal, muy adaptado a la isla, con el que diseñó gran parte de los edificios o construcciones que se visitan en Lanzarote. Fuera de las Canarias sólo realizó un trabajo, la "dirección artística" del Centro Comercial La Vaguada, de Madrid.

Construyó su propia casa sobre un campo de lava. La casa tiene dos plantas, una a nivel de superficie, y otra subterránea. Ejecutó la planta inferior transformando las cavidades naturales del terreno en habitaciones, y aprovechando las chimeneas existentes en la lava para colocar lucernarios que llenan la casa de luz natural.

Estas dos primeras fotos son de la planta superior:





Y estas dos son de la planta inferior:





La foto que sigue pertenece a una sala de la primera planta, habilitada actualmente como museo. Atención al detalle de la lengua de lava que parece entrar por la ventana, con el volcán al fondo.



Las cinco fotos siguientes son de la obra más conocida de César Manrique, Los Jameos del Agua. El marco físico es uno de esos grandes tubos subterráneos naturales que antes comentaba, en un punto ya muy próximo al mar. En ese lugar, Manrique desarrolló un espacio con diversos usos: un restaurante, una piscina, un pequeño museo sobre vulcanismo, y un auditorio. Todo ello aprovechando la naturaleza, adaptándola más que alterándola.











Otra obra muy conocida y visitada de Manrique es el Mirador del Río. Realmente aquí lo interesante es la espectacular vista que se disfruta de unas pequeñas islas adyacentes a Lanzarote (La Graciosa, Alegranza, y Montaña Clara), pero de nuevo destaca el trabajo de Manrique por lo bien integrado que se encuentra el mirador en la naturaleza -en un acantilado, en esta ocasión-





La foto que sigue está tomada en el restaurante La Era, en el pueblo de Yaiza. Es una construcción tradicional de la isla que -según publicitaban- había sido rehabilitada por Manrique. No es un lugar que se visite, aquí vinimos a comer.



Para terminar, unas pocas fotos del Jardín del Cactus, también obra de Manrique.







En la próxima entrada subiré algunas fotos de la isla y su naturaleza. Lamentablemente, resulta imposible reflejar en la entrada de un blog la paz y tranquilidad que se respira en Lanzarote, ni la suavidad de su clima. Al final es lo que más echas de menos cuando vuelves a Madrid, y retomas el contacto con el trabajo, el tráfico, las prisas, el frío, etc.. Por cierto, que cuenta el periódico que el pasado viernes días 17 de mayo, Madrid fue la capital con la temperatura máxima más baja ¡en todo el mundo! Una pequeña de tregua, por favor..

lunes, 13 de mayo de 2013

En el tren por el puerto de Pajares

Mientras voy seleccionando algunas fotos de Lanzarote para subir aquí, dejo un vídeo que he encontrado recientemente en youtube, en el que podemos seguir el trayecto que realiza el tren entre las ciudades de León y Oviedo, a través del Puerto de Pajares. Son cincuenta minutos de vídeo, por lo que no espero que nadie lo vea, jeje. ¡Viajeros al tren!

martes, 7 de mayo de 2013

Lanzarote (I)

Aprovechando el par de días festivos consecutivos que tuvimos la semana pasada en Madrid, nos organizamos un breve viaje a la isla canaria de Lanzarote.

¿Y qué mejor forma de comenzar, que subiendo unos interesantes vídeos mostrando cómo llega la turistada a la isla? Los lectores más antiguos recordaréis unos vídeos que subí de aviones aterrizando en la isla caribeña de St Maarten.. bueno, pues al aterrizar en Lanzarote, advertí que en ese aeropuerto se daba una situación parecida, por lo que la última visita que hicimos durante nuestra estancia en la isla fue, precisamente, a la cabecera del aeropuerto (huelga decir que este tipo de infantilismos son cosa mía; Clara es inocente, sólo me sigue la corriente jaja)

Este es el primer avión que llegó, antes de que hubiéramos alcanzado del todo el punto exacto. Es un vuelo de Ryanair (cómo no..).


Cuando llegó este segundo avión, ya estábamos en el punto fetén. Este era de EasyJet. La imagen no es tan impresionante como las de St. Maarten, pero aún así os puedo asegurar que resultaba poco tranquilizador ver acercarse el avión..


Y un tercer avión que llegó en los quince minutos que estuvimos allí, de Thomson Airways:


¡Y esto es todo por hoy! Evidentemente, la isla tiene mucho más que ver que estos tres vídeos de aviones. Espero que os gusten las fotos que subiré próximamente.

domingo, 28 de abril de 2013

¿Remontada?

Hace unos días se jugó el partido de ida de las semifinales de la Champions League. El Real Madrid fue derrotado por el Borussia de Dortmund, en Alemania, por 4-1. El próximo martes se juega el partido de vuelta, en Madrid, y ha vuelto a sonar por aquí la palabra "remontada". Nos hace falta un 3-0.

Esto me ha traído recuerdos de juventud.. de cuando hace casi 30 años (¡glubs!..) el Real Madrid se vio en la necesidad de remontar otra eliminatoria frente a otro Borussia, el de Mönchengladbach. Recuerdo perfectamente haber visto ese partido en la TV, y la emoción del momento.

Desde que el Real Madrid se ha vuelto un equipo antipático y antideportivo (por obra y gracia de su actual presidente, y del entrenador que ha contratado), me importa bastante menos que entonces lo que haga o deje de hacer el equipo. Pero bueno, por aquella emoción de los viejos tiempos, y porque algún día desaparecerán los personajes que he mencionado y permanecerá el equipo, esperemos que el martes que viene ocurra lo mismo que pasó una noche de diciembre de 1985..

(Nota: los comentarios que se escuchan en el vídeo no son de los periodistas de entonces, sino de unos representantes del periodismo-payaso que predomina actualmente en el fútbol, que han debido grabar una retransmisión suya sobre las imágenes antiguas).

domingo, 14 de abril de 2013

Londres (II)

Comencemos esta visita virtual a Londres en el mismo punto en que terminó la entrada del concurso: sentados en el asiendo delantero del segundo piso de un Routemaster..



El Routemaster es el modelo clásico de autobús de dos pisos de Londres, eldetoalavía. Cuando estuve allí hace nueve años, todavía eran mayoritarios. Desde entonces los han ido suprimiendo por viejos y por contaminantes, aunque los han conservado en algunas líneas por aquello de la tradición (a la que tan aficionados son los ingleses).

En la imagen siguiente podemos ver un Routemaster rodeado de otros dos modelos más modernos. Tomé la foto justo después de bajarnos de ese mismo autobús, sin ser consciente en ese momento de que en su interior se encontraba el gorro que llevaba para el frío, el cual me había dejado allí olvidado..



Empiezo por esta historia de autobuses porque constituyen el mejor medio de transporte para quien visita Londres como turista. Resulta comodísimo subirse a cualquiera de ellos, y desde esa altura privilegiada de su segundo piso, ir conociendo la ciudad mientras se hace camino.

Lo mejor es sacarse un billete de validez diaria (Day Travel Card, se llama), que te permite usar autobuses y metro ilimitadamente durante todo el día. Cuesta 7,30 libras, que vienen a ser unos 9,50 Euros. No es complicado moverse en autobús, porque los recorridos están muy bien explicados en cada parada..



Y si resulta que te equivocas de autobús, pues no hay problema. Te bajas y pruebas con otro, porque si algo no falta en Londres son eso, los autobuses..



Y pasando ya a otras cosas, en este vídeo que sigue, dedicado a Londres, salen un imágenes muy reales de la ciudad, like it is.



Por mi parte, de las fotos que hice he elegido para el blog las que ahora siguen. El criterio de selección ha sido un poco arbitrario, por no decir caótico, jeje; pero bueno, tampoco me sería posible ofrecer aquí una visión completa de Londres... quien tenga ese interés, mejor que se compre una guía turística de verdad.

Las dos primeras fotos que vienen están tomadas en el barrio de Notting Hill. Esta zona tiene la particularidad de que muchos de sus edificios se encuentran pintados de vivos colores, circunstancia llamativa en una ciudad poco colorida como Londres. Los sábados por la mañana ponen un mercadillo callejero en la Portobello Road, y allí que nos fuimos..





Esta siguiente es una foto del techo del gran atrio circular al que se accede nada más entrar en el British Museum, el cual que sirve como espacio de distribución intererior. La entrada al museo es gratuita, pero te sugieren que realices un donativo de cinco libras introduciendo el dinero en una gran urna de cristal. No es una sugerencia coactiva. Si no quieres "donar", no pasa nada.



Ahora, una de monumentos: en primer plano la Catedral de Westminster, y al fondo a la derecha una torre del Parlamento



Este es un tramo muy típico de la Regent Street, poco antes de llegar a Picadilly Circus.



Esta que sigue es una foto del plato nacional inglés, el famoso "Fish and Chips". Se toma principalmente en la comida de mediodía, el lunch, que hacen allí entre las 12:00 y las 13:30 más o menos. Consiste en la mitad de un pescado blanco, rebozado y frito, que acompañan con patatas fritas y salsas varias.



Tradicionalmente se dice que la comida inglesa es mala, lo cual nunca he entendido demasiado bien.

Por un lado, siempre he pensado que con todo lo que llueve allí, las materias primas -tanto las verduras, como por ello también la carne- deberían ser buenas. Sin embargo, la visita al mercadillo de Notting Hill me hizo ver algo que las verduras que producen son pequeñajas, de aspecto mortecino.. y eso sólo puede deberse a la falta de sol. Tienen agua, pero no tienen sol.

Por otra parte, se dice que los ingleses no disfrutan tanto de la comida como lo hacemos nosotros. Cuesta creer que sean tan prácticos y avanzados para unas cosas, y tan primitivos -de ser cierta esa fama que arrastran- en el aspecto gastronómico. Aunque bien pensado... es posible que, precisamente por ser tan prácticos, coman con el único y exclusivo interés de alimentarse, de absorber nutrientes, cual amebas..

Pero en Londres sí se pueden encontrar lugares donde comer bien (aunque no barato; "Londres" y "barato" son palabras incompatibles). En particular, hay muchos restaurantes especializados en la gastronomía de otros países, que tienen fama de ser buenos. Es el caso de los restaurantes indios y chinos. En Londres hay un barrio chino, un Chinatown (pequeñito, nada que ver con el de Nueva York), repleto de restaurantes chinos de calidad. Estuvimos cenando en uno de ellos llamado Imperial China, del que me habían hablado bien, y comimos bien. Y el último día fuimos a comer a otro restaurante que también me habían recomendado, llamado Hakkasan, el cual aprovecho para recomendar yo también desde aquí (me refiero al de Hanway Place, pues tienen otro abierto en Mayfair que no conozco). Esta es una foto del lugar:



Las fotos que siguen están tomadas desde la gigantesca noria que fue instalada en la orilla sur del Támesis con ocasión del cambio de siglo.

En la primera foto, tenemos una vista de la propia noria en primer plano, y del Parlamento a lo lejos; está tomada casi desde el punto más alto de la noria. En la segunda, podemos ver el breve momento en el que unos coloridos trenes alegran por unos instantes el gris paisaje londinense. Y en la tercera, vemos la torre The Shard, de reciente construcción, que es el segundo edificio más alto del Europa y el primero de la Unión Europea. Tiene un mirador arriba que no llegamos a visitar, por lo que queda para la próxima (aunque por lo que he visto, no es barato: 29,90 libras te cobran por el acceso).







Con frecuencia te encuentras con perspectivas curiosas. En la foto siguiente vemos a The Shard (del año 2012) formando parte aparente de la Torre de Londres (del año 1066).



Finalizo la entrada con par de vídeos.

El domingo por la mañana fuimos a darnos un paseo final por el centro, y según nos acercábamos a Trafalgar Square comenzamos a escuchar unas campanas. Eran las 10 de la mañana, y la iglesia de San Martin in the Fields llamaba a sus fieles. Me puse a grabar sobre la marcha, y obtuve una extraña composición, una especie de Concerto de campanas y tubos de escape.


Esa misma mañana, paseando por St. James Park, dimos con una pareja de patos que claramente estaban comunicándose entre sí. ¡De verdad que parecía que estaban hablando!


Y esto es básicamente todo. Espero volver a Londres antes de que pasen otros nueve años, porque es una ciudad verdaderamente excepcional.

sábado, 13 de abril de 2013

¡Primavera!


Hoy, día 13 de abril, ha llegado por fin la primavera a esta tierra.













miércoles, 10 de abril de 2013

Londres (I)


El jueves pasado nos fuimos a Londres Clara y yo, más mi tía Mati (lectora de este blog), más el hijo de trece años de un primo mío. ¡La Extraña Cuadrilla! :-D

Comienzo con algunos datos prácticos del viaje, por si le pueden resultar de utilidad a algún lector interesado en realizarlo también.

Hicimos el viaje con Easyjet. Es la primera vez que volaba con esta compañía de bajo coste, y acabé contento. Ni punto de comparación con Ryanair. Tienes un poco más de espacio en cabina (dentro de que, como en toda aerolínea, meten en el avión cuatro veces más personas de las que razonablemente caben), y además no parece que vuelas en un mercado medieval ambulante. Ni reparto de lotería, ni venta de chuminadas, ni trompetas al aterrizar, ni todas esas bobadas propias de Ryanair. Y una ventaja adicional importante es que aterrizas en el aeropuerto de Gatwick, bien comunicado con Londres (no sé dónde aterriza Ryanair, si en Luton, en Stanstead, o en algún aeropuerto cercano a Escocia; pero que debe ser a tomar viento de Londres, de eso estoy seguro).

Para entrar en Reino Unido basta con el DNI, pero si alguien dispone de un pasaporte biométrico de los nuevos, le interesará llevarlo, porque hay un servicio de ingreso automatizado que te ahorra una gran cola de gente (me refiero siempre a ciudadanos de la UE).

Llegas a una zona especial, donde comienzas el trámite introduciendo el pasaporte en una máquina; si te da el OK, se enciente una lucecita verde, se abre una puerta, y entras en una especie de cabina donde el sistema te hace una foto; y si después de la foto la máquina te vuelve a dar el OK, entonces se abre una segunda puerta y ya estás en el lado de dentro del país.

Para ayudar a la gente en todo ese proceso, pululaba por allí una señora policía de unos sesenta años  de edad, que te daba las indicaciones oportunas con una amabilidad extrema, como si hubieras llegado a su casa para tomarte el té de las cinco. Si en algún momento la máquina no te da el OK, no te saltan encima unas cuchillas trituradoras ni nada de eso, sino que pasas a otra fila donde un ser humano te mira el pasaporte.

Para el traslado de Gatwick a Londres existen dos servicios de tren distintos, ambos con llegada a la estación de Victoria. El Gatwick Express, y el servicio convencional de la Southern Line. Este segundo  servicio es mucho más barato y sólo tarda diez minutos más, con lo cual constituye una buena opción.

Desde Victoria al hotel nos desplazamos en este taxi tan patriótico..



Nos alojamos en un hotel situado en la Russell Square. Se trata de una zona magnífica para quedarse, pues se encuentra bien comunicada por metro y autobús con el resto de la ciudad, bien provista de servicios, y suficientemente cercana a los lugares de mayor interés como para poder acercarse a ellos dando un agradable paseo.

Y en cuanto a la ciudad, pues qué puedo decir.. De Londres me gusta sobre todo el ambiente inglés. La gente es muy correcta, los servicios funcionan todos muy bien, y se respira un ambiente de relajación que se echa de menos por aquí. Por poner un ejemplo: pongamos que en un puesto de guardia, hay un jinete a caballo (en este caso, resultaba ser una chica) que debe estar allí quieto y vigilando. La gente llega y se pone junto al caballo para hacerse una foto. Y no pasa nada. El jinete se limita a mantener el caballo lo más quieto posible, y nadie vocifera a los turistas para que se larguen de allí. Simplemente  ponen un cartel avisando a la people que el caballo te puede arrancar la mano de un mordisco. Y a partir de ahí, que cada uno haga lo que mejor le parezca.



Si no lo termino dejando correr, otro día subo algunas fotos más y un par de vídeos curiosos. ¡Bye bye!

miércoles, 3 de abril de 2013

El concurso más fácil de la historia

¿Consideráis, los lectores, que seríais capaces de identificar una ciudad a partir de una foto de la misma, en la cual no aparezcan ninguno de sus monumentos característicos?

La respuesta es, claramente, que sí; y he aquí la prueba irrefutable.

Mañana estaremos en la ciudad en la que tomé esta foto hace ahora nueve años. ¿A que no hay ninguna duda de cuál se trata?