Los Países Bajos (más conocidos por el nombre de una de sus regiones, Holanda) es una nación muy peculiar.
Al igual que ocurre en los países más desarrollados que he conocido (básicamente, Japón y los países centroeuropeos), el mundo rural -reserva del pasado- y el mundo urbano -creación del presente- conviven equilibradamente, en buena armonía.
Holanda no tiene grandes ciudades, sino numerosas ciudades de tamaño medio magníficamente conectadas entre sí mediante una densa red de autopistas y vías ferroviarias. En cierto modo, y desde un punto de vista práctico, el conjunto del país funciona como una gran ciudad, en cuyo interior se conservan -como pequeños barrios- numerosos pueblos de toda la vida.
La vida típica de un ciudadano común, por lo que pude ver, se desarrolla de la siguiente manera: el ciudadano reside en una casita unifamiliar, en las afueras de una ciudad o en un pueblo; sale por la mañana temprano en bicicleta en dirección a la estación de tren más próxima, que se encontrará a pocos kilómetros de su domicilio; coge un tren hacia alguna de las ciudades importantes del país (Amsterdam, Rotterdam, La Haya, Eindhoven, etc…), a la cual normalmente no tardará más de una hora en llegar; desde la estación de destino se dirigirá a su puesto de trabajo en transporte público o en su propia bicicleta; y por la tarde realiza el camino inverso a su casa. Las bicicletas se transportan o se dejan en el parking de la estación, según la necesidad de cada cual. Supongo que mucha gente tendrá dos bicicletas, y dejará una en su estación de destino habitualmente.
Esto explica al menos un par de cosas: que las estaciones de tren estén rodeadas por cientos de bicicletas aparcadas junto a ellas, y que los ciclistas -en general- sean bastante poco respetuosos con los peatones.. pues no están de paseo, o haciendo de deporte, sino de camino o de vuelta del trabajo. ¡Mucho cuidado con los ciclistas en Holanda!
Otra característica de Holanda -según mi impresión personal, carente de soporte científico alguno- es la mentalidad de la gente. La base es evidentemente germánica, con su organización y tal. Pero parece que los holandeses tuvieran algo distinto a los alemanes, una suerte de ramalazo "latinoide" que confiere a su personalidad algo de lo caótico, o del gusto por lo improvisado, que tenemos los españoles, italianos, y demás gente de mal vivir.
Más peculiaridades de este país. No han ganado territorio con guerras, sino con obras de ingeniería. Como es sabido, gran parte del país se encuentra bajo el nivel del mar, de ahí su nombre. Construyendo grandes diques en los lugares apropiados, han conseguido bajar el nivel de las aguas que permanecen en el interior, y de este modo hacen que afloren terrenos inicialmente sumergidos: los denominados "polders." En estas dos fotos que siguen podemos apreciar el "antes" y el "después" del país:
En la segunda foto podemos apreciar, en color azul, las tierras que se encuentran bajo el nivel del mar. No cabe duda de que es admirable lo que han conseguido, aunque no me parece muy prudente jugar de este modo con la naturaleza, la verdad.
Al segundo o tercer día del viaje me percaté de otra circunstancia curiosa, que viene a ser una consecuencia lógica de lo anterior: en Holanda apenas se ve el mar. En la inmensa mayoría de las zonas costeras que he conocido en otros países, el terreno se eleva a medida que se aleja del mar, y éste último pasa a formar parte del paisaje habitual a poco que uno levante la vista. En Holanda, en cambio, aunque estés borde mismo del mar -incluso al borde del mar interior que se ha formado con la construcción de los diques exteriores-, no es posible ver el agua, porque se encuentra siempre oculta por una elevación del terreno que, disimuladamente, protege a los habitantes de las inmediaciones.
Finalmente, he descubierto otra cosa llamativa: en su himno hablan de España, y no de forma negativa. La letra es una especie de discurso, no sé si real o figurado, que pronuncia Guillermo de Oranje-Nassau (uno de los líderes de la rebelión holandesa contra el dominio español de su época en esas tierras). Y en ese discurso menciona su obediencia al Rey de España. Tratándose de un himno, por definición una canción nacionalista, resulta chocante. Aquí está (la referencia a España, sobre el segundo 00:50):
Por no alargar más la entrada voy a subir ahora unas pocas fotos, y ya subiré algunas más en otro momento.
Las fotos de hoy están tomadas en un parque dedicado a las flores, que abre sólo unas pocas semanas al año, en primavera: se llama
Keukenhoff, y se encuentra en los alrededores de Leyden, en una zona donde existen muchos cultivos de tulipanes. Lamentablemente -en lo que a las fotos se refiere-, el día salió gris, pero así salen casi todos en Holanda.








Durante algunas semanas al año, todo el país se convierte en un gigantesco jardín gracias a la floración de los tulipanes que se cultivan para exportación. Los plantan en hileras de tierra estrechas y larguísimas, ordenados por colores, creando la impresión de un inmenso tapete. Por desgracia, los días que estuvimos en el país no coincidieron con la floración general de los tulipanes, y sólo ocasionalmente descubríamos una hilera florida en el curso de nuestros desplazamiento por las carreteras secundarias. En Keukenhof tienen un mirador en el punto más elevado con vistas a los campos de tulipanes que se encuentran en el exterior del parque, y desde allí tomé esta última foto:
Y esto es todo por hoy. ¡Saludos a todos!