miércoles, 30 de julio de 2008

Pablo Milanés, en Madrid


El pasado sábado estuvimos en el concierto de Pablo Milanés, que tocó también dentro del programa de los “Veranos de la Villa” de este año, en el patio del cuartel del Conde Duque.

Presentaba en este concierto su nuevo album, “Regalo”. Tocó algunas canciones de este disco y me pareció que sonaban muy bien, así que seguramente me lo compraré. Tocó también, naturalmente, varias de sus canciones de siempre.

Venía con una banda muy completa: un pianista excepcional, un bajo, uno que tocaba la batería ordinaria (con su bombo, sus tambores y sus platillos), otro que tocaba una batería digamos “africana” (con esos tambores alargados que no sé cómo se llaman, maracas, pandereta, abalorios para hacer ruidos, etc…), más dos pobres pluriempleados: uno que tocaba el violín (eléctrico) y un órgano con el que hacía los fondos instrumentales, y otro que tocaba el saxofón, el clarinete, y la flauta travesera (por orden, eso sí, no se metía todos los instrumentos en la boca al mismo tiempo…)



Pablo Milanés siempre ha sido muy partidario del régimen cubano, al menos así se desprende de la letra de muchas de sus canciones. Sin embargo, escuchando las letras del nuevo disco, da la impresión de que está cambiando de posición o al menos colocándose un poco más “de perfil".
Se produjo un detalle curioso, que comento porque resultó muy llamativo y me parece que refleja el debate ideológico que deben tener ahora mismo montado en Cuba: en un momento dado mencionó al partido comunista de Cuba, y un grupito de gente que estaba cerca del escenario rompió a aplaudir furiosamente… en esto que sigue hablando y dice algo así como que la siguiente canción estaba dedicada a un tal Mauricio, que un día no aplaudió en una asamblea del partido y prefirió conservar su dignidad… así que se acabaron los aplausos del grupito. Y Llamazares pululando por allí...

Piense como piense el amigo, el caso es que hace buena música. Las canciones se acaban pareciendo todas un poco, para qué negarlo, pero dentro de ese estilo uniforme me parece que están muy bien hechas.

En conclusión, el concierto estuvo muy bien, aunque me gustó algo más el concierto de Toquinho y Maria Creuza que fuimos a ver la semana anterior. Sobre todo por el ambiente, en el de Pablo Milanés la gente era algo mayor, tenía más dinero y –según mi impresión- estaba más cabreada con el mundo.

Había oído hablar de los “Veranos de la Villa” en el cuartel del Conde Duque pero nunca me había animado a ir a ningún concierto. Me ha sorprendido gratamente: el aforo del patio es más bien pequeño con lo cual no hay que enfrentarse a muchedumbres, la música se oye muy bien, y si compras la entrada por internet y la recoges en un cajero de Caixa Catalunya (servicio tele entrada) no tienes ni que hacer colas. Muy cómodo.

Vista del exterior, en la C/Conde Duque. A la derecha, el edificio del cuartel. Al fondo, la Torre de Madrid, con una historia interesante que se explica en el vínculo que he incorporado.

Vista del interior. El escenario, a la derecha. Venden entradas de pie para la zona delantera que está en primer plano, y entradas de asiento para las gradas de la izquierda. Para estar sentados, como los señores...


Así que los que viváis en Madrid ya sabéis, en junio del año que viene, antes de que empiecen los conciertos, atentos al programa. Si para entonces sigo con el blog y me acuerdo de esta promesa, contaré aquí las actuaciones que me parezcan más interesantes y organizamos una expedición.


sábado, 26 de julio de 2008

Stefan Zweig: "Los ojos del hermano eterno"

Tras la recomendación recibida de Carlos sobre el libro “Momentos estelares de la humanidad”, de Stefan Zweig, me pasé por la librería a comprarlo. Sin embargo no lo tenían, así que me llevé a ciegas otro libro del mismo autor, “Carta de una desconocida”. Es una obra cortita que tiene un planteamiento verdaderamente curioso: una carta que le escribe una mujer a un hombre al que ha amado en secreto durante años. Es un amor tan exagerado el que se describe que no resulta muy verosímil, la verdad sea dicha, pero aquí dejo la referencia; a quien le gusten los libros de amor, no puede dejar de leer éste.

Terminada la “Carta…” unos días después, volví a la misma librería, esta vez acompañado de Carlos, con la intención de comprar el libro inicialmente previsto; pero tampoco esta vez lo encontré, así que, convenientemente asesorado, me llevé otro de Zweig en su lugar, “Los ojos del hermano eterno.”

Este segundo libro me ha gustado más, sin duda. Se trata de una fábula, ambientada en la India e impregnada de filosofía oriental, que aborda un tema esencial como es la toma de decisiones y las consecuencias que de ello se derivan: la responsabilidad ligada a cada acto decisor, y el temor inevitable que nos asalta a cometer un error. Aunque todos debemos decidir continuamente en nuestra esfera personal, pienso que este libro será apreciado especialmente por aquéllos cuyo trabajo consiste precisamente en adoptar a diario decisiones que repercuten directamente, para bien o para mal, en los intereses de otro (la empresa, los clientes, etc.)…otro que confía en ti y te paga para que tomes esas decisiones complicadas sin equivocarte nunca. Esa responsabilidad pesa mucho, y sabemos, porque lo hemos visto, que puede quebrar el espíritu más combativo y transformar por completo a una persona. De estas cosas habla el libro...

Como siempre, no quiero comentar el contenido concreto del libro, aun a costa de omitir en este comentario algunas reflexiones que me ha sugerido su lectura. Considero que parte del interés de una obra radica en ir descubriendo el contenido de la misma según el ritmo que nos marca su autor, y esto es algo que nos perdemos si conocemos el desarrollo de antemano. Prefiero por tanto referirme sólo al planteamiento general, que el eventual lector descubrirá ya en las primeras páginas.

A quien se lea el libro que aquí comento y le guste, le recomiendo otra obra muy parecida que resulta igualmente enriquecedora: “Siddharta” de Hermann Hesse.

lunes, 21 de julio de 2008

Toquinho & Maria Creuza, en Madrid

Ayer tocaron en Madrid Toquinho y Maria Creuza, dentro del ciclo de conciertos “Veranos de la Villa” que se está celebrando en el patio central del cuartel del Conde Duque. Y fuimos a verles, claro, que una oportunidad así no se presenta todos los días.


Daban el concierto en recuerdo y homenaje a un disco que grabaron en el año 1.970 junto con quiera fuera su mentor, Vinicius de Moraes, en un café de Buenos Aires llamado “La Fusa”. Ese disco se ha convertido con el tiempo en un mito en el mundo de la música brasileña. La canción que colgué hace poco en el blog (“A Copa do Mundo é nossa”), pertenece al mismo disco.

A la derecha de Maria Creuza veréis un vaso. Es un whisky que habían colocado allí en memoria de Vinicius, quien, según dijeron ellos mismos, tenía uno siempre en la mano a partir de las 6 de la tarde.


Toquinho es un auténtico genio, y eso es algo que se advierte en cuanto aparece en el escenario y abre la boca. Por no hablar de cómo toca la guitarra… Maria Creuza también canta muy bien, desde luego, pero parece que sólo el dominio de un instrumento otorgase la verdadera condición de genio de la música, ¿no? Los músicos que les acompañaban también impecables: el bajo, la pianista, y la batería –sí, era una chica-. También salió una chica a bailar un par de canciones, aunque fue un detalle más que otra cosa.


En el vínculo de abajo cuelgo la canción “A Felicidade”, que forma parte del famoso disco al que antes me refería (la mujer que canta es Maria Creuza, el hombre de la voz más grave Vinicius, y el tercero -también a la guitarra- Toquinho). Esta canción también la cantaron ayer, aunque sin Vinicius claro, que murió hace tiempo.

Las canciones brasileñas son muchas veces tristes, aunque no lo parezca. Como muestra, la letra de ésta: “La tristeza no tiene fin, la felicidad sí…”


sábado, 19 de julio de 2008

Lisboa

Aquí pongo algunas fotos de Lisboa, tomadas la pasada Semana Santa:


La imagen de los tranvías, llamativa para los visitantes y ya invisible para los locales.


Placita en el centro. A la derecha, parejas de españoles como nosotros, buscando el camino en los mapas. A la izquierda, portugueses con su camino claro.


Salida de la catedral, donde se había celebrado ese día algún tipo de congreso eucarístico. Los asistentes se marchan en tropel, concentrados todavía en lo que han escuchado, mientras los transeúntes tratan de esquivarles y no ser presa de los tranvías.


Casa natal de Fernando Pessoa


Vista del Atlántico tomada en una calle de Ericeira, un pueblo cercano a Lisboa.



Vista del Puente del 25 de Abril sobre el río Tajo, desde el barrio de Almada, a la puesta del sol.

miércoles, 16 de julio de 2008

Cova d'en Xoroi, Menorca

Ahora que se acercan las vacaciones de verano (al menos para algunos sufridores, otros ya las estarán disfrutando), es un buen momento para poner al personal sobre la pista de una pequeña joya que ronda por ahí: me refiero a la discoteca “Cova d’en Xoroi”, situada en el municipio de Cala en Porter, en la isla de Menorca.

Se trata de un recinto excavado en el interior de un acantilado. La puerta de acceso se encuentra en la parte superior de ese acantilado; desde la entrada se desciende por un pasillo que discurre a cielo abierto, pegado a la roca, y que va comunicando con distintas plataformas donde hay mesas con vistas al mar. Pasadas estas primeras terrazas, el pasillo se introduce en el acantilado y nos lleva hasta el recinto principal, una auténtica cueva excavada en la roca donde encontramos la barra, la pista de baile, numerosos recovecos en los que pelar la pava, y un par de terrazas situadas en la misma vertical del acantilado.

La primera vez que fuimos lo hicimos como turistas, al final de la tarde, y fue en esa ocasión que tomamos las fotos que vienen ahora. La segunda vez ha sido hace algunas semanas, con motivo de una boda a la que nos invitaron en Mahón. Esta vez ya estuvimos en plena madrugada y como verdaderos usuarios, como unos auténticos amos de la noche y/o calaveras (ejem…). Hice algunas fotos pero no han salido bien –no con la calidad que merecen mis lectores-, así que no las cuelgo. En unos carteles anunciaban para otro día una fiesta de espuma que me hubiera gustado ver, más de uno atufado de pastillas y de pompas hasta las orejas tuvo que despertar de golpe en el mar. Bueno, vale de cháchara y venga esas fotos:


A la izquierda, el pasillo de acceso. Abajo, una de las terrazas camino del interior.

Vista de las terrazas que existen en el recinto interior.
Desde ahí digo que debe derramarse al mar la gente cubierta de espuma.
Puesta de sol desde la discoteca, con barquito incluido.
Los ligones lo deben tener chupao en este sitio…

sábado, 12 de julio de 2008

Besugo al horno

Bien, en atención al clamor popular hablaré un poco de comida. De lo cual estoy encantado, porque hay pocas cosas en el mundo que me gusten más que zampar. Este gusto por el buen comer es lo que me ha llevado, creo, al gusto por la cocina. Eso de prepararme con calma y a mi manera un plato que luego me voy a embaular, es algo que no tiene precio.

Conozco muchas personas a quienes les gusta la buena comida y, sin embargo, no se animan a cocinar. Pienso que eso sucede porque no lo han probado, creyendo seguramente que todo resulta mucho más complicado de lo que realmente es. Así que pensando en ellos escribo esta entrada, para ponerles un ejemplo de plato sencillísimo de hacer y rico a más no poder. Los que ya cocinen –especialmente las chicas, que parecen llevarlo en los genes- no aprenderán nada nuevo, me dirijo especialmente a esos hombres a punto de cumplir los 40 años que todavía no han se han acercado a una sartén por temor a que se vuelva contra ellos.

¿Hay algo más fácil que abrir una puerta, y luego volver a cerrarla? Pues eso es todo lo que hay que hacer para disfrutar de un magnífico pescado al horno. Los pasos completos son los siguientes:

1º.- Vamos a la pescadería a comprar el pez (besugo, lubina, dorada…). Las lubinas y las doradas ya son casi todas de piscifactoría, por lo que están bastante baratas (aunque sean pequeñajas). El besugo sale algo más caro, pero fuera de Navidad tampoco demasiado. Para dos personas hay que comprar un ejemplar de un kilo más o menos. Pedimos que nos preparen el bicho para el horno, con lo que nos quitarán las tripas y rasparán las escamas. La cabeza que la dejen en su sitio, qué manía con quitarla…El misterio insondable de las pescaderías son esas colas que suele haber, ¿es que no pueden poner más pescaderos? Por lo menos ahora se coge número, no hay que preguntar “quién es la última” para que “te dé la vez”.



2º.- Llegamos a casa. Nos relamemos a la vista del pez (en la foto, un besugo que ya forma parte de nosotros). Encendemos el horno a 180/190ºC y le calentamos durante 10 minutos. Cogemos una fuente, echamos un poco de aceite, ponemos el pez dentro, le echamos otro poco de aceite por encima, le ponemos sal y lo que nos apetezca (pimienta, plantas aromáticas, cada uno lo que le guste), y para adentro. Si es un bicho muy gordo se le pueden dar un par de cortes finos en los lomos.

3º.- El tiempo de cocción depende de cada uno. Esto es lo bueno de cocinar, que haces lo que te da la gana. A mí me parece que el punto perfecto se alcanza en el mismo instante en que el interior deja de estar crudo, ni un minuto más. Incluso si queda un pelín cruda la carne inmediatamente pegada a la espina no hace mal, el resto del pescado estará perfecto. En nuestro horno ese punto se alcanza, para un pez de un kilo, a los 20/23 minutos. Lo único que hay que hacer para que salga a nuestro gusto es repetir la operación 2 ó 3 veces, hasta cogerle el tranquillo. A partir de ahí, tendremos la posibilidad de repetir este plato magnífico todas las veces que queramos, como si estuviésemos en una cadena de montaje.
Esta sería la receta base, y no hay por qué hacer más. Si queremos variar un poco la preparación podemos echar un vistazo a libros de cocina y tomar ideas, pero la base no cambia.

El pescado al horno hay que acompañarle con algo, si no resulta una comida escasa. El día que nos zampamos al amiguito de la foto nos preparamos de acompañamiento unas patatas hervidas y doradas posteriormente a la sartén (se hierven hasta que quedan cocidas pero todavía algo duras, y luego se doran a fuego lento), y unos espárragos trigueros troceados y salteados (éstos se hacen a fuego lento también).







Lo que no hice fue una foto final del plato ya preparado antes de atacarlo, no me dio tiempo...
Y para beber un vino blanco, claro está. Un vino de Rueda de uva verdejo, por ejemplo.

miércoles, 2 de julio de 2008

"A la provenzal"

Voy a comentar una noticia que sale hoy en el periódico “Qué!” Pese al nombre que le han puesto, está en la línea del resto de periódicos gratuitos: colocan las noticias de agencia, copian algo de lo que sale por la tarde en las ediciones digitales de los periódicos de pago, añaden un par de columnitas de opinión más unas cartas al director, y asunto concluido. Tienen voluntad de ser serios, y te enteras más o menos de lo que pasa.

Descrito el marco, vayamos al cuadro. La noticia tiene el siguiente titular: “Mata a su padre y se come su corazón”. Automáticamente piensas en un chiflado al que le han mencionado la palabra que no debían, lo ha visto todo rojo, y ha cometido una atrocidad de forma inconsciente arrastrado por su enfermedad. Hasta ahí, lo de todos los días.

Lo que me ha llamado la atención es el subtítulo de la noticia: “Lo cocinó a la provenzal”

¡Lo cocinó a la provenzal!... Desde que lo he leído estoy haciéndome una pregunta, que son dos: ¿Cómo han acabado esas palabras impresas en el periódico, y con qué intención?

La primera pregunta tiene varias respuestas posibles: que el policía que investigara la escena del crimen advirtiese restos de ajos y tomates en la cocina, o en el mismo plato del crimen, y quisiera dejar en el atestado constancia expresa del estilo culinario al que había sido cocinada la víctima; o que el asesino, sorprendido en la mesa, gritase algo así como “yo no les acompaño a ustedes a ningún lado hasta que no me haya terminado este corazón a la provenzal”, confesando de plano el plato elaborado; o que el periodista se lo sacase de la manga, etc… Vete a saber.

La intención (elemento volitivo sólo atribuible al periodista) también es dudosa: podría ser un toque de humor negro, que no estaría del todo mal (la madre del cocinero y esposa del cocinado no terminará de verle la gracia, pero siempre tiene que haber un aguafiestas); o podría ser que el periodista considere que el estilo del plato es una noticia, y por eso nos la ofrece, para que estemos mejor informados; o podría ser que el periodista comparta el estado mental de nuestro querido protagonista y no valore la acción de comerse el corazón paterno como un acto último en si mismo, sino como una magnífica oportunidad que se nos presenta para alcanzar un fin ulterior, como es sacar de paseo al cocinillas que llevamos dentro y utilizar los ingredientes a nuestro alcance para preparar un sabroso corazón a la provenzal.

Por cierto, de vez en cuando voy a comer de menú a un restaurante peruano y tienen un plato muy rico, “anticuchos”, que son filetes de corazón de ternera. Están buenísimos, no me extraña que luego pase lo que pasa.

Para terminar, hoy ha muerto Simone Ortega. No sé, igual ha fallecido con el “Qué!” en las manos, pensando que no tenía ya más que hacer en este mundo, que hoy había salido publicada la última receta imaginable.

martes, 1 de julio de 2008

La Copa de Europa es nuestra

¡Ajá, lo he conseguido! He tenido que montar una de cojones (ha sido bastante más complicado que meter un video de youtube), pero no hay nada imposible si se insiste lo suficiente.

"A Copa do Mundo é nossa" es una bossa-nova que compuso Vinicius de Moraes en 1970 para celebrar la victoria de Brasil en el Mundial de México de ese año. Una de esas canciones que canta la "torcida" brasileña en los estadios.

Qué mejor canción para este momento, y para ir mentalizándonos para el próximo mundial. Ha llegado la hora de dar el salto y conseguir una estrellita para la camiseta.

Los que me conocéis sabéis que no soy demasiado futbolero, y menos un forofo del fútbol español. Otro día hablaré de eso, hoy vamos a escuchar una canción que dice algo muy parecido a "La Copa de Europa es nuestra" depués de haberla ganado efectivamente. Vamos a sentirnos, por un vez, brasileños...

lunes, 30 de junio de 2008

Novedades

He introducido dos pequeñas novedades en el blog, dos "widgets" que se llaman. Una es la función de "comentarios recientes", a la que veo mucha utilidad, pues permite que se puedan dejar comentarios en entradas ya pasadas, enterradas por ahí, sin que pasen inadvertidos. La otra es una pijadita, un parte meteorológico actualizado. Quiero poner otra versión que incorpora la previsión meteorológica de los próximos días, pero no he encontrado los códigos adecuados, así que por ahora vale la que está. Con esta segunda novedad pretendo denunciar públicamente el calor espantoso que hace en esta tierra, y poner sobre aviso a eventuales visitantes que tengan la suerte de vivir en zonas más frescas.

Ayer intenté colgar una determinada canción que me parece muy apropiada para celebrar a lo grande nuestro éxito en la Copa de Europa, pero no encontré en youtube una versión mínimamente pasable. Estoy intentando subirla de alguna manera desde mi ordenador, donde la tengo grabada, hasta el momento sin éxito. Tarde o temprano caerá.

sábado, 28 de junio de 2008

Terraformación de Marte

Hace unos días, la sonda Phoenix Mars Lander ha estado cavando zanjas en Marte. Según los resultados preliminares, el suelo es parecido al terrestre, apto para el cultivo, y al menos en la zona donde se encuentra existe hielo bajo la primera capa de tierra.


Si esto realmente es así, la colonización del planeta se facilita bastante, pues sólo habría que llevar semillas aparte del oxígeno. Del aspecto actual de Marte...


...se podría pasar, dentro de 300 años, a este otro, ya con sus primeros colonos


Bueno, en realidad no se parecería nada a esto último, pues no se podrían mantener los cultivos abiertos al exterior, ni habría bosques. Para que esta imagen se diese tendría que construirse una cúpula como la del Show de Truman... o, más bien, haber culminado con éxito un proceso de terraformación.

viernes, 27 de junio de 2008

Vladimir Visotsky: Gimnasia mañanera




Meto esta entrada tras el partido de ayer, en el que eliminamos a Rusia de la Eurocopa, para animar un poco a los rusos hispano-parlantes que sigan el blog…vamos, que la meto porque sí.

Vladimir Visotsky fue un cantante ruso de la época soviética, ya fallecido (murió en los años 70, a los cuarenta y pocos años). Pertenecía al tipo de ruso bonachón, divertido y vividor, que era muy común y parece estar en vías de extinción. Frente a la cultura oficial, centrada en las glorias del Pueblo y del Partido, las canciones de este autor hablaban de los problemas reales de la gente, o por el contrario abordaban temas intrascendentes, pero casi siempre con bastante socarronería. Las autoridades recelaban de él (la consabida “falta de compromiso”), por lo que su música no se grababa en la discográfica estatal -Melodiya - sino que circulaba en grabaciones que se pasaban unos a otros. Pero vamos, le dejaban tranquilo porque tampoco se metía con ellos. Al final, como le alegraba la vida a la gente y no era demasiado peligroso para el sistema, terminaron incorporándole también a Melodiya.

Esta canción que pongo es muy típica suya. Se llama “Gimnasia mañanera”, y en ella parodia la recomendación oficial que existía en época soviética de hacer gimnasia por las mañanas. La letra no se entiende, claro, pero si veis el video entero comprenderéis a qué me refiero. Es una verdadera curiosidad histórica, teniendo en cuenta el tiempo y lugar en que fue grabado. He visto que cuando termina el video aparecen unas ventanitas de youtube en la parte inferior, que permiten visualizar directamente otros videos de Visotsky aquí en el blog: en la ventana que está justo a la derecha de la que corresponde a este video, esta la misma canción grabada en estudio con más calidad.

Como decía al principio, espero que sirva para consolar un poco a los rusos. Ya estoy buscando una canción para consolarnos a los españoles después de la final del próximo domingo: por si alguien no se ha enterado, el Gafe va al partido.

P.D. del domingo 29/06/08 a las 23 h: no me lo puedo creer, ¡hemos vencido a los alemanes y a la gafancia!