domingo, 1 de junio de 2008

Norman Mailer: "La Canción del Verdugo"

El libro cuenta una historia real, la historia de un hombre llamado Gary Gilmore.

Este tal Gilmore tuvo una de esas vidas que siempre van a peor: tras una infancia normal, pasó parte de su juventud en un reformatorio por mala conducta. Todavía muy joven, cometió un delito que le llevó a la cárcel. Por su mal comportamiento en prisión, le pasaron a una cárcel de máxima seguridad. Hasta que un buen día su condena finaliza, y de golpe y porrazo se encuentra en la calle.

La narración del libro comienza en este momento, cuando sale de la cárcel y su familia trata de ayudarle para que se integre en la sociedad y viva en adelante como un buen ciudadano.

Sin embargo, no puede cambiar su destino fatal. Vuelve a meterse en líos, cada vez más graves, y termina condenado a muerte.

Más que una novela se trata de un artículo periodístico muy extenso y detallado, que relata como noticia los hechos ocurridos desde que Gary Gilmore salió de la cárcel. Y va contando en distintos pasajes su vida anterior.

El libro me ha gustado por varios motivos:

1º.- Por el estudio psicológico que se hace del protagonista. Aunque actualmente las teorías de Lombroso no se aceptan, se hace difícil no ver en el tipo de Gilmore (y otras personas del estilo que saltan de vez en cuando a la actualidad informativa) al uomo delinquente o sujeto destinado al crimen, al criminal nato. (Lombroso fue un criminólogo italiano del siglo XIX que defendía la existencia de un tipo de criminal que lo era por razones fundamentalmente genéticas y, en menor medida, por influencia de algunos condicionamientos externos; mantenía la necesidad de encerrar a estas personas no por criterios clásicos de imputabilidad o culpabilidad –que no les resultaban aplicables-, sino por puros motivos de defensa social).

2º.- Por la minuciosa descripción que se hace en el libro del sistema penal norteamericano, tan distinto al nuestro. Salen a relucir todos sus vericuetos al ponerse ese sistema en tensión por una situación totalmente contradictoria que se presenta: las autoridades del Estado de Utah quieren evitar que se aplique la sentencia, pues no quieren ser los primeros en ejecutar a alguien tras una moratoria sobre la pena de muerte que llevaba varios años en vigor en todo el país; pero Gary Gilmore no quiere evitar la pena, quiere que le ejecuten (¿consciente, quizás, de su propia naturaleza lombrosiana?).

3º.- También hay algo de amor en el libro. Es otra conclusión a extraer, que el amor viene a ser como las bacterias, capaces de aparecer y sobrevivir en el ambiente más desfavorable imaginable. Como las que se comen el hierro en Rio Tinto.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Como me fio de tus gustos literarios y hace mucho tiempo que no leo a Norman (en casa le llamamos así) procuraré comprármerlo y te contaré.

The Pollastre.

Víctor dijo...

Ya me extraña que no tengas el libro en tu casa, en esa inmensa biblioteca que te has hecho. ¿Seguro que has mirado bien?

Hace poco me he leído otro libro de tu amigo Norman, "Los desnudos y los muertos". Tiene su interés, pero me ha gustado bastante menos, hay que armarse de paciencia para atravesárselo.

Anónimo dijo...

Ese que dices es el último que leí hace mucho mucho tiempo, en la época en la que me tragué todo Sven Hassel, y quizá por eso me pareció alta literatura.

Y ahora un par de recomendaciones, no son novedades ni mucho menos, pero de mis últimas lecturas, son los libros que más me han gustado con diferencia (otro día pongo los últimos que no me han gustado nada).

Chesil Beach (Anagrama), de Ian Mcewan, muy de moda por Expiación (más de moda por la película que por el libro, como suele suceder) y la llamada Trilogía de Deptford (El quinto en discordia, Mantícora y El Mundo de los prodigios, en Libros del Asteroide) de Robertson Davies.


Puro placer leerte, majete

Víctor dijo...

Es verdad que se da un aire a Sven Hassel, aunque pienso que ese tipo de libro desmitificador de la guerra -o crudamente realista, mejor- tiene más mérito en el caso de Mailer, por haber sido escrito, uno o dos años después de la guerra, en un pais vencedor. Pero me resultó desesperantemente lento, tanta introspección en la psicología de los personajes me aburre, la verdad. Los de Sven Hassel eran mucho más amenos. Por cierto, tengo que hablar del amigo Sven, hay algo que contar...