De visita por los blogs amigos, me he cruzado con dos ideas (entre otras). La primera, empezar el año con buena música; y la segunda, el uso de un retrato como mecanismo de conquista.
Con este par de mimbres, llegamos a Mozart y a su Flauta Mágica.
En esta escena que pongo a continuación (titulada, en traducción libre al castellano, "Esta imagen es fascinantemente bella"), le acaban de entregar al protagonista -Tamino- el retrato (a falta de fotos en la época) de una chica a la que no conoce, para comprobar su reacción ante la imagen.
Y resulta que el tipo se enamora automáticamente. El bendito cae con todo el equipo, queda completamente K.O.
Con este par de mimbres, llegamos a Mozart y a su Flauta Mágica.
En esta escena que pongo a continuación (titulada, en traducción libre al castellano, "Esta imagen es fascinantemente bella"), le acaban de entregar al protagonista -Tamino- el retrato (a falta de fotos en la época) de una chica a la que no conoce, para comprobar su reacción ante la imagen.
Y resulta que el tipo se enamora automáticamente. El bendito cae con todo el equipo, queda completamente K.O.
15 comentarios:
Oye, pues sería increíble que todas las historias de "retratos regalados" sucedieran así.
En mi opinión todo parece indicar que en uno de los blogs en que te inspiraste ocurrió lo mismo pero al revés: a la del retrato le gusta el tipo pero el sujeto en cuestión no le cantó nada, bueno, ni siquiera una tonadilla le tarareó, nada, pero parece ser que la del retrato ya está acostumbrada (que es lo bueno) así no sufre más de lo debido el rechazo.
Muy buen video, por cierto. Saludos!
¡Con qué bonita imagen has maquillado el diseño de tu bitácora!
Tienen un no se qué los globos (no por el hecho de volar) que me fascinan...
Y como siempre ando buscándole los tres pies al gato... pa' mí que la expresión sería "mecanismo de fantasía". Al menos para el que queda K.O. je. Dicho lo cual... ¿acaso se puede amar lo que no se conoce?
Enhorabuena por las diez mil visitas que comentabas en el post anterior, y por ese globo maravilloso en que ahora nos llevas de viaje.
Lo de enamorar con un retrato, en la época de Mozart, debía ser más fácil que ahora: cuánto más sencillo un buen pincel que el inefable photoshop...
Besos, feliz año!
Myriam, si la técnica del retrato no funciona con ese tipo en particular, quizás tengas que emplar la técnica de cantarle una ranchera..
Leve, pues tengo algunas fotos más de ese día, ya las pondré.
La pregunta con la que terminas tu comentario no la puedo contestar, tendríamos que pasársela a un catedrático de psicología o algo así.
Por aventurar una respuesta, diría que la contestación lógica y racional a tu pregunta es: "NO". Pero la realidad diaria nos demuestra que eso que llaman amor no es algo demasiado racional precisamente, por lo cual el conocimiento previo deviene irrelevante.. en consecuencia, la contestación correcta sería: "SI"
Gracias LuzM. Me alegra verte de nuevo por aquí.. :)
buffff.. ¿más fácil? será para quienes pintais bien.., porque de la cara que yo podría dibujar, no se enamoraría ni el tato.
¡Anda... entonces eres el autor y tienes el copyrightser y todo! Míralo él... qué buen ojo tiene...
Sin ser catedrática aseguro -¡qué osada!- que NO se puede amar lo que no se conoce. En cambio podría aplicarse el SI en caso de que hablásemos de "sucedáneos", mal llamados habitualmente "amor". Viene a ser como el título de la peli aquella: "¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?
Y que no pocas veces se enamora uno de la fantasía que desea, no de la realidad que tiene en frente. Es decir... "proyecta", no "conoce".
Pero fíjate que tú misma hablas de la posibilidad de "enamorarse de una fantasía", esto es, de amar sin conocer... podrás decidir, en un plano de definición semántica, que eso no es "amor", sino "proyección" o como lo quieras llamar, pero que ese fenómeno que describes se puede producir (que es a lo que se refería tu pregunta), me parece claro que sí.
De todas formas, este tema se puede complicar infinitamente.. ¿el amor no sería, justamente, algo distinto de querer con la razón? o ¿cuáles serían los criterios de elección válidos, y cuáles no?
Menos mal que para eso está la literatura :-)
Yo digo que si ni sabes que existe no te puedes enamorar, pero si de alguna manera ese ser u objeto entra por alguno de tus sentidos (todos igual de válidos) te puedes enamorar indiscutiblemente.
Yo creo que uno puede y debe enamorarse de lo que uno quiera pues no hay nada más lindo que estar enamorado, cuando uno deja de estarlo, la vida se torna gris y como yo ya he pasado por eso es que procuro siempre estar enamorada de alguna persona (aunque nos ea recíproco necesariamente), cosa, sabor o actividad.
¿Será que una ranchera me ayudaría mejor que un retrato a enamorar perdídamente a alguien? mmmm... voy a empezar a practicar esa de:
"Mira como ando mi amor por tu quereeeer..."
La pregunta exacta era: "¿Acaso se puede amar lo que no se conoce?". Y no... "¿acaso se puede "enamorar" uno de lo que no conoce?".
Recuérdole al respetable que en el enamoramiento interviene con toooodo su poder, la "feniletilamina", droga esta natural que -literalmente- nos enferma. No es que lo diga yo... es que al parecer está demostrado científicalmente. Por tanto cualquier médico avalaría estas palabras. Si encima -la feli- va regada con una buena dosis de fantasía proyectada por el propio deseo de lo que gustaría fuese el amor...
En cambio en el amor -cuando la enfermedad ya se ha pasado, je- la voluntad tiene mucho que decir... mucho que decidir.
Me parece muy buena tu diferenciación de amor y enamoramiento Leve. En base a eso yo creo que el tipo del video debe entonces más bien estar "enamorado" porque lo veo como que muy extasiado con el retrato y eso como que es más propio del enamoramiento.
Abrazos para todos!
Curiosa cosa el amor, los científicos se empeñan en negarlo constantemente reduciéndolo a un acúmulo de sustancias químicas que interaccionan entre si. En clase de Evolución nos digeron que todos y cada uno de los animales (incluyendonos, obviamente, a nosotros mismos) busca para el interés sexual lo que se conoce como un "fenotipo distinto" es decir, rasgos que diferencien al otro sujeto de uno mismo. La mayoría de las veces un "fenotipo distinto" es la imagen que vemos de un "genotipo distinto" que es lo que a nosotros, como especie, nos interesa. Así pues andamos todos como locos en busca de alguien que, a fin de cuentas, tenga un "genotipo distinto" es decir lo que realmente queremos es que su genoma difiera del nuestro. ¿y para qué? Pues muy sencillo, para disponer de una mayor variabilidad genética para asi evitar las mutaciones producidas por homozigotismo que pueden provocar deformaciones, muerte, esterilidad y una serie larga de cosas que no nos interesan como para nada.
¿Podemos acaso creer en el "amor" como es descrito en literatura, como es entendido por nuestra sociedad? ¿O tenemos que acatar las leyes de la naturaleza y aceptar que, en realidad, nosotros no nos "enamoramos" sino que sentimos una fuerte atracción irrefutable(sensación producida por la hormona feniletilamina a la que nos introducía Leve en un comentario anterior) contra alguien que, sencillamente, comparte menos genes con nosotros que el de al lado?
Si, después de esa clase me replanteé bastante el tema y ahora al leer la entrada y los comentarios que la siguen ha vuelto a mi mente esto y el experimento que nos comentó mi profesora que se llevó a cabo. Se ve que una población de Drosophilas melanogaster salvajes(moscas del vinagre o de la fruta con los ojos rojos)se introdujeron algunos individuos de una población mutante de moscas de la misma espécie pero con ojos claros. Al cabo de una semana se vio que habian tenido más descendéncia las hembras de ojos claros que las hembras de ojos rojos. Ella aseguró que lo mismo ocurría en españa con las mujeres rubias en medio de una población de mujeres morenas.
Como sabes, Carol, cuando los físicos describen experimentos con la luz a veces deben usar fórmulas que equivalen a decir que la luz está formada por ondas. En otras ocasiones, en cambio, la formulación parece describir partículas (fotones). En una época ya superada se discutía cuál era la formulación "correcta". Lo que actualmente se dice es que ambas formulaciones son "complementarias".
Es probable que con el amor ocurra lo mismo: que una descripción basada en la biquímica del ser humano y otra basada en lo que la literatura llamaría sentimientos, no sean realmente opuestas sino dos caras de la misma moneda, dos descripciones apropiadas a diferentes miradas sobre el mismo hecho. Y, entonces, ambas correctas.
Al menos esta es mi opinión sin ser un experto ni en bioquímica ni en psicología.
Un saludo cordial desde Buenos Aires.
¡Vaya cantidad de comentarios tan sustanciosos que ha suscitado esta entrada!
No voy a responderos individualmente porque no tengo mucho que "contestar", estoy de acuerdo con todo lo que habéis dicho. Me limitaré a dar mi opinión, apoyándome en las vuestras.
Coincido con Leve y con Carol en que el "enamoramiento" es un fenómeno físico de tipo "hormonal" (no conocía esa tal fenitelamina, pero conozco la sensación y con eso me basta).
Como tal fenómeno físico, me cuadra perfectamente que se desencadene inicialmente por los motivos genéticos que apunta Carol (equiparables, hasta cierto punto, con el interés sexual que citaba Leve).
Pienso que la acción de esa sustancia sobre el organismo se puede equiparar fácilmente al efecto de drogas como la heroína o la cocaína (no es que las haya probado, jeje, hablo aquí de oidas): algo así como una sensación de plena satisfacción y abandono de eso tan molesto que es la razón. Comparto con Myriam la idea de que, si se pasa esa sensación sin haber alcanzado la relación que era su objetivo, "la vida se torna gris". Como tal droga, pienso que puede provocar adicción... y a ti Myriam, por tu comentario, te veo en situación de peligro, deberías acudir a Enamoradizos Anónimos, jeje :-)
Concido también con Roberto en lo que podríamos llamar la naturaleza que "dual" del amor: que sería en parte físico (bioquímica), y en parte mental (sentimiento). Pero difiero en un detalle, y es que tú Roberto creo que le atribuyes una dualidad simultánea, y yo pienso que es más bien sucesiva.
En conclusión, creo que mi opinión coincide fundamentalmente (por una vez, y sin que sirva de precedente) con la de Leve. Ella apunta una idea que me parece esencial: la voluntad.
En un primer momento, se desencadena la "enfermedad" (como lo denomina ella muy bien) del amor, por los motivos hormonales que sean, alejados de la razón y la voluntad.
Si tienes la fortuna de encontrar una "pareja hormonal" (aquí interviene siempre un poco la suerte, Myriam) y estableces con ella una relación, poco a poco va disminuyendo el bombardeo hormonal y se va pasando a la siguiente fase (este cambio se suele ver como una pérdida o disminución del amor...se puede llamar como se quiera, pero la pura realidad humana es que sería contrario a la evolución que sintieras una puñalada en el corazón cada vez que te cruzas con tu esposa por la casa... eso haría imposible un matrimonio que durase más de un par de años, por fallecimiento prematuro del hormonado enamorado).
En esta fase siguiente, la voluntad tiene mucho que decir.. y seguramente sea éste el verdadero amor: querer algo consciente y voluntariamente, y no obligado por un ataque de hormonas.
PLAS, PLAS, PLAS... por lo certero de tu último párrafo sobre todo. Y... porque tu opinión coincide con la mía, sin que sirva de precedente, ;-P
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