domingo, 6 de febrero de 2011

Un profesional eficaz..

34 comentarios:

Levemente dijo...

Ja-ji-jo-je-ja-ju... terapia de choque, ¿noooo?

Clara dijo...

Jajajajaja!! Buenísimo!!!! Intentaré aplicarme el cuento!!!!

Roberto dijo...

¡¡¡ EX TRA OR DI NA RIO !!!
Tan sencillo y tan efectivo.
Yo también voy a aplicarlo.

Saludos.

Roberto dijo...

Realmente muy interesante, todo es cuestión de pararlo (que bien se puede traducir como bajá un cambio) y sino uno se transformará es el STOP IT cambiando 2 letras.

Saludos y gracias por la diversión.

Víctor dijo...

A mi me encanta la sensibilidad del tipo, jeje...

Leve: al pan, pan, y al vino, vino, como debe ser.

Clara: mmmmm.. ¿pero a cuál de las dos partes del cuento te refieres?

Roberto: sí, jeje. Además, los actores lo hacen muy bien, sólo tienen un pequeñísimo fallo (la chica, en concreto)..

RobertoV: O yo estoy espeso, o a ti te ha quedado una frase muy oscura, porque no entiendo tu acertijo..

Un abrazo a todos.

Roberto dijo...

Stop it or u r stupid

Ok es muy retorcido!

Víctor dijo...

jaja, RV, muy fino, muy fino...

Myriam dijo...

Un gracioso amigo que tengo me arregló la compu pero me la dejó sin sonido, por eso me pongo lenta con las entradas con video.

Pues debería yo ir a ver a ese psicólogo, sale barato y además se vé que es contundente. Le diría yo: "...pero es que los hombres"...¡STOP IT!... "pero es que son unos h..."...¡STOP IT!..."pero es que además son unos..."...¡STOP IT!, y ¡ya!, saldría curada de ahí :)

Muy bueno :P

Víctor dijo...

JAJAJA, muy bueno tu comentario Myriam.. :-DDD

Pero si los hombres somos unos buenazos y unos inocentes...

Myriam dijo...

No, la verdad no Víctor ¡ayy si te contara lo que me pasó justo esta mañana!!! un chico se ofrece irme a comprar algo para matar el hambre ¡¡pero me extiende la mano para que le de dinerooo!! ¡¡Nooo!! yo sé que es lo justo pero ¡se ve tan mal!, ya no hay hombres y los que hay ya se los apartó alguna más :(

Myriam dijo...

Me acaba de pasar otra: hace rato fui a comer con un compañero y en todo el camino él iba hablando por teléfono y caminando dos pasos adelante de mi.

¿¿Por qué me pasan a mi estas cosaaaasss??

Víctor dijo...

jaja, Myriam, a ver si te he entendido bien..

Piensas que si un hombre no te paga la comida, y no camina a tu lado como un perrito (en silencio y dos pasos por detrás de ti), entonces es un h... ¿lo entendí bien?

Me parece una postura un poco dura por tu parte.. sospecho que has estado hablando con tu amiga Leve, porque empiezas a pensar igual que ella, jeje.. ;-PPPPPPPPPPPPPPP

Roberto dijo...

Myriam,
las normas de las buenas costumbres establecen que la mujer debe caminar por detrás del hombre, claro que cuando se estableció la costumbre no existía la telefonía móvil, por lo tanto no podemos asegurar que esté bien, sobre todo desconociendo cual sería tu tema de conversación.

En cuanto al pago de la comida, quien la consumiría ¿él o vos?
Saludos.

Roberto dijo...

Me parece que esto se empieza a poner complicado...
Propongo que nos reunamos y lo conversemos sin apuro. Conozco un lugar que se llama Bahía Madero, se come muy bien y es casi barato... a Vieytes y a mi nos queda a 80 metros en línea recta o 110 caminando por donde se debe (banqueta, acera, vereda) y a Myriam creo que le gusta.
Abrazos múltiples.

Myriam dijo...

No se piense mal de mi, mejor explico bien como estuvo el asunto:

Yo no soy de las que les gusta que les paguen nada, Roberto dará constancia de eso, pero bueno, llega este chico a mi lugar de trabajo. Yo, trabajando, como siempre jeje. Diálogo:

Yo: oye, ya me dio hambre, voy a ir a comprar algo para matar el hambre.
El: ¿como qué?
Yo: No sé, un flan una gelatina.
El: ¿dónde, aquí en la tiendita?
Yo: Si, vamos.
El: No, como crees! yo te la traigo, sería un placer.
Yo: No, como crees! yo voy.
El: deveras.
Yo: ¡Bueno! (me saco el dinero de la bolsa y ahí es donde ÉL debió haber tenido el detalle de decirme: "NO, yo te lo invito" ¡eran 8 pesos a lo más!)
El: (estira la mano)
Yo:(le doy el dinero)
El:(se va)
Yo: (me quedo con un palmo de narices)

Y, está bien, yo siempre me pago todo pero...

¡¿Por qué "#$%& diantres a mi no me pasa lo que les pasa a las ladies que les invitan las cosas?!

O sea, no está mal que sea equitativa la cosa. Lo que está mal es que A MI nunca me pasan verdaderos detalles espontáneos con los hombres que me rodean.

Eso me parece MUUUUY MAAAAAL

Myriam dijo...

RobertoV, a esto es a lo que se le llama "echarle montón" a alguien :D

No me puedo defender ante ustedes y creo que mis argumentos no serán suficientes nunca pero, oye, ¿tu como ves?, vamos a comer, caminamos tres pasos, le suena el celular, se ensimisma en la plática, luego creo que hay interferencia y empieza a gritar, apura el paso, yo me quedo atrás y afuera de la cafetería ¡todavía tengo que esperar a que termine de hablar!, termina de hablar y el único tema es: "pero que mal están los de Telcel porque bla, bla, bla"...

Y bueno, pudiendo platicar de n temas no sé por que hay que hablar pestes de los de la telefonía.

En fin, ¡hombres! no los comprendo, no los compreeendo!!
esa será mi cruz por el resto de mi vida jeje.

Myriam dijo...

Pues me encantaría la invitación Robertito nadamás que a Víctor y a mi nos queda a 110 metros más algunos miles de kilómetros de distancia, si nos tardamos en llegar vayan ordenando :D

Beso.

Levemente dijo...

A una le crían fama... pero-otros-son-los-que-cardan-la-lana. Dado que se me ha nombrado en mi ausencia… con la venia...

Debo aclararte, Víctor, que a mí me encantan los hombres (que lo son). A los que definitivamente mi paciencia ya no tolera es a los capullos… que no florecen, así como a la variopinta y numerosa fauna que deambula por el planeta con aparente piel de homo erectus, pero cuya cobertura en realidad no se corresponde con su auténtica naturaleza. ¿Dije erectus?

Y ahí, en la propia autodefensa, dejo las denominaciones de origen enlazadas, por si alguien quiere conocer/recordar las razones (parte de ellas) de mi opinión/posición.

Ahora bien, aunque mi amigüi Myriam y yo solemos solidarizarnos mutuamente al respecto, lógicamente en base a nuestras experimentadas experiencias, no veo como ella el primer episodio que ha relatado.

Me explico... a mí no me parece fatal que el muchacho no te invitase, Myriam. Es más... no me parece mal en ningún grado, ni siquiera una pizca. En cambio sí me parece estupendo que hubiera tenido la deferencia de pagar la comida. El que un hecho concreto pueda ser estupendo, no significa necesariamente que lo contrario sea negativo. Simplemente es... y ya; una posibilidad más. Del mismo modo, habría sido una cortesía que te hubieras decidido a ser tú quien pagara lo de ambos; de nuevo otra opción. ¿No queremos igualdad las mujeres?... Pues estos detalles en el comportamiento también la componen.

Respecto al segundo ejemplo... podría plantearse también de otra manera: el muchacho no quería importunarte con su conversación, que a lo peor no era grata, y por eso avanzó unos pasos por delante de ti para ahorrarte quién sabe si mal genio, o palabras poco agradables al oído. De la misma manera, si se tratase de una llamada íntima que ha de realizar en ese momento porque tal vez sea la mejor hora para localizar al receptor de la misma, igualmente está en el derecho de alejarse un poco, para defender la privacidad de su conversación. ¿Que hubiera sido más gentil si se hubiese rezagado en vez de adelantarse?... Opino que sí, pero estimada Myriam... los hombres son, en general, ¡toorrrrpeessss!, emocionalmente hablando. C'est comme ça! Y encima la caballerosidad está en vías de extinción por lo tanto...

Asimismo, si se repitiera, existe la posibilidad de que quien queda detrás tome otra dirección y deje solito con su conversa al prime de la fila. Por supuesto ahorrándose el... ¡hasta luego Lucas! Y cuando se gire... ¡oh vaya!, su “acompañante”, a quien no acompañaba en realidad, desapareció como por arte de magia-potagia. ¡Ah!, es que también estaba en su derecho, porque... si hay que ir se va, pero ir pa’ naaaaa... :-D

Clara dijo...

Víctor, pues me refería más a la que acata al "profesional" como método de superar su fobias. Pero me has dado una idea.......

Víctor dijo...

RobertoV... esa "costumbre" que mencionas debeo ser "buena" en Arabia Saudita, jeje.

Roberto. Hace falta que un buen físico (y no quiero señalar) diseñe un sistema para teletransportar a las personas.. que esto de internet ya no llama la atención de nadie. El Bahía Madero está a 10.000 Km, esto es, nos pilla un poco a desmano.

¿Por qué no quedamos a medio camino de BA, Mex y Mad? ¿Curaçao?

Víctor dijo...

Myriam.. Antes te contestaba de broma, pero el tema que planteas tiene su parte seria.

Creo que depende también de los países.. aquí en España ya se han perdido por completo las formalidades (y, entre ellas, eso que se llamaba "caballerosidad"). Seguro que en México y Argentina todavía se conserva algo de esas buenas costumbres.

Aquí en España existe una relación directamente proporcional entre la edad de las personas, y la caballerosidad. La gente mayor la conserva, y los más jóvenes no saben ni que eso existe. Los que estamos en medio andamos un poco perdidos.

Yo todavía tengo algo de costumbre de ceder el paso a las mujeres de mi edad, pero a veces me miran raro.. alguna, como si me fuera a pegar en la cabeza con un pesado bolso lleno de potingues, al grito de ¡asqueroso machista

Pero supongo que, como dice Leve, la igualdad real implica la desaparición de la "caballerosidad"

Víctor dijo...

Leve, estoy de acuerdo con todo lo que dices, sin que sirva de precedente :-)

Bueno, con un leve (ejem) matiz: no sé si los hombres somos torpes, o si las mujeres se molestan demasiado fácilmente por cosas sin importancia.

Víctor dijo...

Clara, no sigas por ahí. No, no, no, we don't go there, STOP IT!!!! :-DDD

Roberto dijo...

Gente, no puedo irme a dormir (mañana viernes debo tomar un final) si apoyar la gran idea de Víctor de juntarnos en Curazao, si bien es una tierra que no conozco, y está lejos de mi barrio, su bandera es similar al del equipo de mis amores (claro que le faltan algunas estrellas), aparte, los presentes podrán ser testigos de la comilona de cigarrillos de chocolate, ya que con el anfitrión de este blog habíamos quedado en batirnos en duelo de esa manera.

Saludos y que descansen (que salvo Myriam, el resto ya debe estar por el segundo sueño).

Myriam dijo...

RobertoV, tienes toda la razón, hace apenas media hora regresé del Instituto, en un rato voy a cenar algo y más tardecito me duermo, aquí yo soy la única que se queda solita mientras los demás duermen :(

A ver, a ver ¿es en serio eso de Curacao? tuve que ir al mapa a ver donde quedaba eso :D. Si es en serio yo me apunto.

Y ¿qué es eso de la comilona de cigarrillos de chocolate? jajaja, ¿deveras harían eso? ya con eso valdría la pena el viajecito.

¡Abrazo!

Myriam dijo...

Bueno, les explico. Yo traigo un historial de experiencias importantes con ese tema, por eso es que me afecta tanto que sea una situación persistente no sólo con un hombre sino con varios. Me han dicho que puede ser porque aparento no necesitar nada (cosa muy equivocada) y por eso es que yo creo que A MI NO ME PASAN ESAS COSAS, o sea, los hombres (de mis alrededores) no suelen tener esos detalles conmigo, lo cual considero lamentable.

Al chico en cuestión ¡claro que yo le he invitado la comida alguna vez! pero el acuerdo al ir a comer juntos fue que cada quien pagara su comida, no obstante sería lindo que el alguna vez me la invitara espontáneamente, no diario, sólo alguna vez, el lo ha hecho pero yo también, o sea, estamos a mano. Es ahí donde entra esa famosa dicotomía de las mujeres: a veces decimos "si" aunque en realidad eso significa un "no" y al revés también. Es decir, las mujeres generalmente tratamos de decir lo correcto aunque en el fondo quisiéramos que los hombres adivinar que es lo que REALMENTE queremos, lo cual es prácticamente imposible.

Y no es que yo quiera que vaya a mi lado como un perrito, la verdad es que los perritos a veces suelen ir por detrás y en este caso yo era la que iba atrás, y es la segunda vez que me lo hace. Y no somos novios ni nada pero creo que es descortés hacer eso, ni yo lo haría con otra mujer.

Finalmente, eso que nos cuentas de los modales de algunos españoles no me agradan nada, tampoco es cosa de que pongan su saco en el charco para que uno lo pise pero un detalle amable siempre se agradece.

¡Saluditos gente! (como dice RobertoV)

P.D. Por cierto RobertoV, ya no me dijiste que opinas sobre mis conclusiones del problema del 111

Levemente dijo...

No Víctor, no estoy de acuerdo con que la “caballerosidad” tenga que desaparecer por el hecho de que nos aproximemos a una igualdad. Lo que digo es que... la “damarosidad”, je, también debe hacerse notar. Que los hombres copiéis lo bueno que tenemos las mujeres, y las mujeres copiemos lo bueno que tenéis los hombres y no al revés, como está sucediendo. Si el machismo me parece peligroso, considero que el feminismo histérico es infinitamente peor. Algo que no funciona, no se soluciona con “más de lo mismo”... aunque la fuente sea otra.

Por cierto, cuando a mí me cede el paso un hombre (cada varios millones de años aproximadamente por aquello de la extinción referida, cuya realidad, en función de la edad de los individuos, tan acertadamente has comentado) le miro con tal agradecimiento y sorpresa que el susodicho debe pensar que creo estar viendo al mismísimo Dios. Y casi es lo que siento en ese momento. Al punto de que me dan ganas de arrodillarme y clamar al cielo con los brazos alzados: ¡¡¡MILAGROOO!!!

Myriam... es muy probable que tu “cansancio” (plenamente justificado) tenga que ver con que “aparentas” autosuficiencia (que nadie lo es del todo, ni el más Hercúleo), pero definitivamente cuando se queda con alguien es para que ese alguien esté con uno-a y no en otros menesteres. Salvo excepción puntual, que era lo que pretendía expresar en mi comentario anterior. Luego “el problema” no es tuyo, sino de quien actúa de determinada manera independientemente de que tú seas mujer, o de que no lo haga con mala intención.

Y al hilo de la mención que sobre modales de hombres españoles se ha hecho, no me resisto a contar una anécdota que me relató el otro día una amiga, de unos cincuenta años de edad. Conducía y al encontrarse una calle en obras tuvo que parar forzosamente, esperando que cruzase la vía una excavadora. Mira por el retrovisor y ve que una moto de gran cilindrada, con dos varones en su lomo, hace intentos por avanzar a toda cosa y adelantarla, pero el espacio que queda tanto a derecha como a izquierda es insuficiente para su tamaño. Ella no puede hacer nada para facilitarle el adelantamiento, no sólo por la falta de espacio, sino también por el tránsito de peatones que prácticamente rozan su vehículo. Cuando por fin puede reiniciar la marcha y llegan a un semáforo donde hay más anchura, el que manejaba la moto (un tipo de unos cuarenta años, con “aspecto normal”) se coloca junto a su ventanilla y va y le suelta en tono endemoniado: “¡Hija de puta!... ojalá te estrelles”. Naturalmente ella se queda a cuadros, pero inmediatamente ata cabos: el tipo no había soportado tener que esperar no más de unos pocos minutos y la responsabilizaba a ella de la eventualidad. ¿Qué hacer? Lo único claro es que antiguamente... a una mujer no se le pegaba. Hoy, si respondes a un individuo que tiene semejante actitud, aunque sólo sea para preguntarle “¿pero por qué me dices eso?”, pueden ocurrir potencialmente dos cosas: que te parta la cara, aunque uses más faldas que pantalones, o que se amilane y venga abajo porque alguien, mujer para más señas, “le planta cara” y de paso le pone en su sitio. Pero casi la opción más probable es la primera, así que... ¿qué es lo más inteligente? Mi amiga calló, por su propia naturaleza y por sensatez, pero tuvo que tomarse una tila al llegar a casa debido al disgusto que se llevó.

¿Esta clase de individuos son los que más abundan? Afortunadamente no, pero que el número crece a una velocidad de vértigo, también. Aquí, seguramente Víctor apuntaría que matones de cole siempre ha habido. Y sí... pero esos matones, en general, dejan de pegar a la nena, cuando se hacen grandes. Dejaban, quiero decir, a la vista de cómo está el panorama.

(Suma y sigue)

Levemente dijo...

Lo peor es que esa falta de respeto-agresividad también la está haciendo suya la mujer, lo que me lleva a enlazar con la idea de copiar lo inadecuado del género opuesto con que iniciaba esta intervención.

¡Ah!, y no creas, Myriam, que ser una mujer “clara” ayuda. A mí al menos me perjudica, pero no sólo con los varones. Quizás, en lo que a ellos atañe, porque los hombres no están acostumbrados a que cuando queremos realmente decir sí, digamos sí, y cuando deseamos decir no, sea un no lo que sale de nuestra boca. Y entonces, que de por sí están perdidos en la actualidad, se extravían aún más... je.

¿Cosas sin importancia Victor?... ¡Ves como sois toooorrrpeessss!

En resumidas cuentas... la amabilidad, proceda de quien proceda, es un pasaporte a la felicidad (que yo prefiero llamar alegría o bienestar).

Y a propósito, Víctor, ¿te molesta que escriba tan largo, tendido y… “polémico”? ;-)

Víctor dijo...

A Roberto & RobertoV & Myriam...

Sobre Curaçao... cuando mencioné ese lugar, en realidad me equivoqué. Estaba pensando en una isla situada en medio del Atlántico, a la altura aproximada del Ecuador.. pero luego he comprobado que esa isla es Ascensión, y no Curaçao.

De todas formas, debe ser más fácil llegar a Curaçao para todos.. vosotros a través de Venezuela, y yo desde Holanda, país al que parece que pertenece esa isla, como región autónoma.

Curiosa la semejanza que existe entre la bandera de Curaçao y los colores de Boca Juniors.

Por cierto, al hilo de esto último, me gustaría plantearos una duda que tengo: ¿qué club es más honorable, San Lorenzo o Boca? (no pregunto por los títulos, sino por el prestigio, por la honorabilidad) ;-)

Víctor dijo...

Myriam.. desde el punto de vista de la comunicación humana, ¿no es mejor decir lo que se quiere, aunque no sea "lo correcto", que decir "lo correcto", aunque no sea lo que se quiere? Al final va a resultar que los hombres nos comunicamos mejor que las mujeres, ¿no?

Lo que ocurre en España es que se han perdido las formalidades, pero eso no significa que la gente no sea, generalmente, amable. Se ha perdido mucho el "por favor", el "gracias", pero el trato no es agresivo.. al menos, esa es mi percepción. Es más un problema de formas que de fondo.

Víctor dijo...

Leve, a tu pregunta del final.. no sólo no me molesta, sino que agradezco profundamente el tiempo que has dedicado a escribir tu comentario.

No tengo mucho que "contestarte" porque estoy básicamente de acuerdo con todo lo que dices. Tan solo un par de cosas:

1.- La "caballerosidad" de la que estamos hablando está vinculada a la "desigualdad", porque se refiere específicamente al trato con el género femenino. Hay otra "caballerosidad" entre hombres, pero tiene que ver con otras cosas (con no apuñalarse por la espalda, y eso), no con ceder el paso en las puertas.

2.- El incidente que comentas tampoco tiene mucho que ver con la "caballerosidad". Quiero decir, que cabestros hay en todas partes, y eso mismo me podría haber pasado a mi.

Para terminar, te cuento un detalle de "damarosidad" por duplicado.. el pasado jueves, a la hora de comer, me pasé por un supermercado cercano a mi trabajo para comprar dos objetos. A esas hora había poco público, por lo que sólo había abierta una línea de caja. Justo un momento antes de llegar yo a la cola de caja con dos cosas en la mano, llegó una mujer (más o menos de nuestra edad, quizás algo mayor) con un carrito de la compra lleno hasta los topes. Me ofreció dejarme pasar. Normalmente no lo hubiera aceptado (por "caballerosidad", precisamente), pero como tenía prisa por volver al trabajo, le dije que sí. Pues bien, en la siguiente posición de la cola había otra mujer en las mismas circunstancias... ¡y también me ofreció pasar delante! Le dije igualmente que sí, por lo que no tardé nada en pagar y en marcharme, no sin antes agradecerles a las dos mujeres, varias veces, su amabilidad. Tengo muy claro que si hubieran sido dos hombres los de la fila, no me hubieran dejado pasar. En conclusión.. ¿será que, en el fondo, nos caen mejor las personas del otro género, y por eso tenemos más tendencia a "hacerles favores"?

Roberto dijo...

A mí me pasó exactamente lo mismo que cuenta Víctor cuando solo tenía una botella de vino en la mano para llevar a una reunión que tenía un sábado al mediodía y una dama amablemente me dejó su lugar.
Saludos.

Levemente dijo...

Pssstttt... a mí me cae bien la gente que es persona (o que lo intenta, para ser exactos). En consecuencia mi menda suele ceder el turno se traten de hombres o mujeres... ¡y a más de la cuenta!, je, porque es dinámica. Pero bueno, como generalmente no tengo tiempo para tener prisa... me lo puedo permitir. Aunque lo cierto es que como se trate de una abuelita (suelen ser "ellas" y no "ellos") que en plan somormujo pretenda colarse... va a ser que no. Me molesta horrores esa actitud, al margen de la edad. Porque por las buenas lo que sea menester, pero por las listillas... ¡no!

Por supuesto que no estoy de acuerdo contigo en que, en general, suele haber amabilidad. Pero... no voy a dejar otro "leveplanfleto", je.

Víctor dijo...

Sí, jaja, las más peligrosas son las señoras, mayores pero no viejas, bajitas y regordetas, que avanzan sin miramientos como pequeños carros de combate..