Tercera y última entrada sobre el asunto que nos ha venido ocupando estos últimos días.
Ayer, sábado, tuvimos en Madrid un día radiante, y el centro de la ciudad se encontraba repleto de madrileños y de turistas paseando tranquilamente.
Este fin de semana, una “atracción” importante de la ciudad está siendo la acampada de la Puerta del Sol.
Ayer parecía el día de los discursos en Sol. En dos puntos de la plaza se habían instalado unos rudimentarios altavoces, y uno de los “organizadores” pasaba el micrófono a quien se lo pidiese para decir allí lo que quisiera. Los jóvenes hablaban de sus problemas para encontrar trabajo, y los viejos contaban sus batallitas de la época de Franco y animaban a los jóvenes a continuar hasta el final con esta “revolución” que se estaba produciendo.
Una circunstancia llamativa de esta acampada de Sol es que está siendo promovida por gente jovencísima, estudiantes en su mayoría, y está recibiendo el apoyo entusiasta de gente muy mayor, jubilados.
Se cumple a rajatabla esa especie de regla humana según la cual las personas, a medida que envejecemos, nos vamos haciendo niños de nuevo.
Desde el punto de vista “generacional”, este “movimiento del 15-M” parece una lucha planteada por los hijos, con apoyo de los abuelos, en contra de los padres.
Gente de mediana edad no se ve mucha por allí (sí entre los visitantes, pero no entre los participantes activos). También es verdad que un ambiente de mensajes etéreos y asambleas interminables no es el más atractivo para gente con poco tiempo libre y con obligaciones terrenales de todo tipo.
Los organizadores de la acampada han establecido un sinfín de comisiones y subcomisiones para ocuparse de los aspectos prácticos de la revolución. ¿Será posible que, algún día, alguna revolución luche contra la burocracia?
Se ha establecido una pequeña guardería, donde hay tantos niños como madres (ni estaban los niños solos a cargo de un cuidador, ni estaban los padres de las criaturas –estaremos de revolución, pero con las cosas importantes no se juega..-). Habían puesto alrededor muchos carteles de “prohibido hacer fotos para proteger la intimidad de los niños”, por lo que me abstuve de tomar ninguna (se puede decir que he acatado la autoridad del gobierno revolucionario).
En un momento en que nos pusimos a andar por la calle que cruza la Puerta del Sol (pues la zona peatonal estaba casi toda ocupada), uno de los organizadores de la acampada provisto de un chaleco reflectante (de la comisión de tráfico rodado, seguramente), nos indicó amablemente que caminásemos por la acera para que los coches pudiesen circular sin problemas.
Para terminar. Un ejemplo magnífico de la seriedad con la que estos chicos se están tomando la protesta, es que ¡¡no se bebe alcohol en la plaza!! Quieren evitar que se confunda su acampada con un “botellón”, y su protesta con un acto de fiesta. Hay carteles pidiendo a la gente que no beba, y la gente efectivamente no bebe.
Esto es todo por mi parte. Este asunto daría para escribir mucho más, pero no quiero meterme a fondo en el meollo de la cuestión. Aunque me ha resultado inevitable incluir alguna opinión personal que otra, no he pretendido polemizar sobre el tema, sino realizar una descripción más o menos objetiva de este acontecimiento tan notorio que se ha producido tan cerca de mí. Y que cada lector, saque sus propias conclusiones.



4 comentarios:
Personalmente, me ha animado este movimiento que ha eliminado la etiqueta de la GENERACIÓN NINI por una juventud con criterio, personalidad y cordura.
Hoy es el 70 aniversario de Bob Dylan; escuchando su cancion "The Times are A-changing",compuesta pocos meses antes del asesinato de Kennedy, el 1964, me he dado cuenta porqué los abuelos, como tu dices, se estan identificando más con los "demonstrantes"; hay algo de la juventud rebelde, pero con criterio, de los años 60, en esta gente, lo que me dá alguna esperanza de que algo mejor de lo que estamos viviendo, vendrá de allí.
Besitos
Pues sí Ángel, al menos los que allí están luchan por algo. Un abrazo.
Hola Mati. Ya me imagino que tú estás con ellos, ¡en primera fila!.. ;-)
Oye, ¿por qué no vienes a visitarnos este fin de semana, y te llevo el sábado a dar un paseo por allí? Dicen que este domingo levantan el campamento.
Besos
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