domingo, 20 de mayo de 2012

La amistad


Atención a la interesante definición que he encontrado de la amistad.

10 comentarios:

Clara dijo...

Muy interesante!!!!!!

angel lago villar dijo...

Difícil definirla; sencilla en su escritura pero complicada en su espíritu.

Un saludo.

Roberto dijo...

Muy interesante el texto que nos propones, Víctor.
No sé si estoy totalmente de acuerdo con lo que dice. En particular, cuando cita que la solidaridad no sería una característica de la amistad. Yo creo que sí lo es. A veces suelo decir que la palabra clave es "incondicionalidad": el amigo es incondicional en el sentido de que puedes contar en forma absoluta y ciento por ciento con él. Tal vez, no se cumpla en todos los casos lo del 100%, porque todos tenemos nuestros pequeños y naturales egoísmos personales pero, al menos, como dirían los matemáticos ese 100% es un ideal "asintótico", quiero decir algo que cada uno trata, en lo posible, de cumplir.

Un abrazo.

Myriam dijo...

Cada quien podría coincidir en algun grado con esta definición pero yo creo que la amistad se genera cuando compartimos con alguien más esa energía vital que nos hace buscar la supervivencia día a día lo cual es un instinto individual por naturaleza, es decir, por obvias razones primero buscaremos nuestro propio bienestar y el de nuestra familia antes que el de un extraño, pero cuando empiezas a compartir un poco de lo bueno que tienes en la vida para que la otra persona "extraña" viva bien, es cuando creo yo, se establece una amistad.

Es bien sabido que las amistades pueden ir creciendo y entonces yo lo veo como cuando te empiezas "a quitar el pan de la boca" como se diría comunmente, para dárselo a alguien más, pero a veces ese dar te genera tanta retribución que más que un sacrificio es un gusto que te alimenta igualmente o más. Yo creo que en ese punto es cuando uno puede saber que tiene un verdadero amigo.

Conflictos los habrá siempre pero lo importante es que la amistad siempre menospreciará esos detalles incómodos y sacará adelante a la otra persona cuando más se requiera, entonces una verdadera amistad yo creo que es aquella que te hace establecer ciertos lazos consaguíneos con alguien cuando al pricincipio pudieron empezando ser dos perfectos desconocidos, es decir, los iguala al niver de familia cuando podrían ser completamente indiferentes el uno del otro.

No sé, esa es mi idea de amistad, es por esa razón que yo tengo 3 hermanos y algunos otros más adoradísimos hermanos del alma.

Saludos!

Clara dijo...

Para mi la amistad no es más que otra expresión de amor, que produce aquella increíble sensación por la cual eres feliz haciendo cosas por los demás. O lo que Myriam describe muy acertadamente "quitarte el pan de la boca" para dárselo a alguien más y "alimentarte" con ello.

La cuestión es que lo normal es amar a los que tenemos cerca. Se habla de amor a la familia y a la pareja. Y creo que Myriam da la en toda la diana, el amor de un amigo o hacia un amigo (de uno verdadero) que en principio es un extraño, finalmente lo convierte en familia.

Yo lo siento totalmente así. Tengo amigos, a los que adoro, que son como hermanos (y la suerte de tener hermanos que son como amigos, y esos los convierte en ¿dos veces hermanos? ¿dos veces amigos? Ays qué lío!!!!).

Es díficil describir todos los matices del concepto. Así que acudiré a una frase prestada. Se dice que San Agustín dijo: "un amigo es un hermano que se elige con el corazón". Y creo que la frase es muy acertada.

Besos a mis "hermanos", amigos del alma o como se quieran llamar.

Y saludos a todos!!

Luz dijo...

Me alegro de que sigas a Gándara; suele ser certero (por ejemplo, en un post de hace unas semanas sobre las víctimas de la violencia) y siempre te hace pensar, aunque creo que esta vez ha escrito de forma algo rebuscada. Como si no terminara de expresar lo que quería decir; pero quizá mi lectura ha sido apresurada.
No creo que la amistad esté a salvo de las mil pruebas del día a día. Y sin duda es tan cambiante como el amor cuando se expone a la vida cotidiana, y más aún al paso del tiempo. Por eso parece que Gándara nos habla de una amistad intelectual, espiritual, de una pureza difícil de encontrar y de alcanzar (por algo empieza con quien empieza…)
Yo la identifico más con una hermandad que con un amor y por supuesto nunca con la familia; sujeta a lo único que la hace posible: la libertad, la elección.
Saludos, y felicidades por tu blog, como siempre.

Víctor dijo...

¡Gracias a todos por vuestros magníficos comentarios, habéis enriquecido notablemente el contenido del artículo!

En esta ocasión, no “contestaré” vuestros comentarios. Cada uno tiene su forma de ver la amistad, y difícilmente se pueden “contrastar pareceres” en un ámbito tan absolutamente subjetivo como éste. Os comentaré tan sólo cómo lo veo yo.

Me crucé con este artículo el sábado por la noche, mientras ojeaba el periódico por internet; lo leí rápidamente, y lo subí al blog -sin pararme a pensar demasiado en todo lo que decía-, porque me pareció interesante, por novedosa, la perspectiva de su autor.

Leído de nuevo más despacio, me sigue pareciendo interesante, aunque hay planteamientos que no comparto. Afirma el articulista que “en las relaciones hay poca materia”… y que tienden a desaparecer (“inauguran siempre un proceso melancólico”, dice). Esta última frase será muy poética, pero, al menos en mi caso, no se corresponde con la realidad. Es cierto que, en ocasiones, ocurre algo así, pero no “siempre”.

Precisamente, en esa permanencia del afecto, veo la esencia de la amistad… es un afecto que nace al advertir alguna compatibilidad con otra persona en un encuentro perfectamente casual, se afirma en un acto de voluntad, se reafirma con la costumbre, y se acaba incorporando a tu propia personalidad, de igual manera que te sale un callo en el dedo allí donde apoyas el bolígrafo al escribir.

Bueno, esto del callo es una provocación, jeje.. lo que digo en serio es lo del proceso de interiorización. Es lo que permite conservar la amistad con una persona, aunque hayas perdido el contacto durante años, retomando intacto el viejo afecto cuanto te reencuentras con ella. O lo que te permite superar -o decidir que vale la pena luchar por hacerlo- eventuales discrepancias en el día a día.

En fin, queridos lectores, y sin embargo amigos, muchas gracias de nuevo. Veo que os gustan los temas profundos y no mis banalidades de costumbre, jaja...

Un abrazo

Marián dijo...

hay muy pocas personas que entienden la amistad desinteresada,y muchos que por hablar dos veces ya dicen que son amigos, muy bueno el texto,
en cuanto al comentario en el blog de Angel lago, ami me encantan esas reuniones, y veo a esas señoras, y me doy cuenta de mi edad y lo bien que la llevo,

un beso

Víctor dijo...

Hola Marián. Gracias por pasar, y bienvenida.

En efecto, parece que la palabra "amigo" es hoy sinónima de "conocido". Pero creo que, en el fondo, sabemos la diferencia..

Para mi fue la primera reunión de ese tipo, y lo pasé muy bien. Constatar el paso del tiempo no me parece triste, lo triste es no vivirlo. También lo constato cada vez que me llaman "señor", o "caballero", jeje. No me molesta, porque también me encuentro a gusto con mi edad. Simplemente, no termino de acostumbrarme a esas palabras. Mmmmmmm... se me ocurre que, puesto que "amigo"="conocido" en la vida moderna, también yo elegiré libremente los significados de las palabras, y actuaré como si "señor"/"caballero" = "oiga joven", jeje

Besos

Marina dijo...

La amistad es algo maravilloso y como bien decís, incondicional.

Cierto es que a lo largo de la vida se van quedando muchos "amigos" por el camino, precisamente porque esa incondicionalidad es difícil mantenerla con todo el mundo.

Son pocas aquellas personas con las que y reconociendo los errores de cada uno, te sigue mereciendo la pena compartir tu vida; tus alegrías y penas.

Y son esas que llegas a sentir como familia y que te hacen sentir como tal. Y que a veces piensas: "si es que hagan lo que hagan, los voy a seguir queriendo" o casi, tampoco hay que pasarse. Están ahí, como la familia a la que ves poco, pero sabes que está ahí.
Aunque en el caso que nos ocupa se trataría de una familia pequeñita, porque amigos, amigos, con los dedos de la mano se pueden contar.