sábado, 27 de septiembre de 2008

Hamburgo


Voy a poner en esta entrada algunas fotos de Hamburgo.

La ciudad de Hamburgo está situada en el estuario del río Elba, a unos 100 Km de su desembocadura en el Mar del Norte. La ciudad propiamente dicha se encuentra en la ribera norte del río, mientras que su gigantesco puerto, tan grande como la propia ciudad, se halla en la ribera sur.



Por la ciudad cruza un afluente del Elba, el río Alster, con cuyas aguas se han creado dos lagos artificiales en plena ciudad -parte superior en la imagen de arriba-, separados únicamente por unos puentes. El lago más pequeño (Binnenalster) está junto al centro histórico, mientras que el lago grande (Außenalster) se sitúa en la zona residencial de la ciudad.


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Hamburgo fue completamente destruida durante los bombardeos de la última guerra, pues se encuentra bastante cerca de Inglaterra (no debe estar a más de 800 Km de Manchester en línea recta, en el mismo paralelo 53N). Por ese motivo, todos los edificios del centro son modernos salvo algunas excepciones, como puede apreciarse en la panorámica de abajo. Así que a Hamburgo no hay que ir buscando la típica ciudad medieval, que ya no existe. Pero tiene muchas otras cosas...



La foto siguiente es del Binnenalster, con las características torres de Hamburgo al fondo.



Y éste que viene es el Außenalster, con las mismas torres al fondo. Este segundo lago tiene un camino que lo rodea completamente, por el que la gente hace footing y monta en bici. En el lago alquilan barquitos de vela para pasar el rato.


La zona del centro, al atarceder.


El Ayuntamiento:

Por pura casualidad, el primer día que llegamos nos encontramos con la "delegación" en Hamburgo de la cervecería Hofbräuhaus de Munich. Lo cual fue una suerte, pues pudimos cenar allí la típica comida alemana varios días de los que estuvimos.


La cerveza que aparece el fondo es la medida estándar que te ponen, un Maas, que tiene un litro de capacidad. Los alemanes se beben esas jarras como si fueran de agua, y los turistas borrachuzos rápidamente se encuentran en su salsa y empiezan a beber sin límite ni responsabilidad alguna...


Hamburgo es una ciudad de parques. A continuación pongo fotos de uno de ellos, llamado Planten un Blomen, que en castellano significa “plantas y flores" (nota para los germanoparlantes: efectivamente, debería escribirse Pflanzen und Blumen, pero lo llaman de la forma antes indicada usando el dialecto de la zona, que se conoce como Plattdeutsch). Atención a las tumbonas –públicas y sin vandalizar-, para que los paseantes puedan tomar el sol junto a los estanques.





La siguiente foto es de los canales del centro, rodeados de oficinas. Es como una Venecia bancaria.


Una calle comercial del centro:


La foto siguiente es de la Speicherstadt, la zona de los almacenes portuarios (donde está el Miniatur Wunderland de la entrada anterior). Aquí sí se conservan los edificios antiguos; supongo que al ser mazacotes de ladrillo, y no de madera, sobrevivieron mejor a la guerra.


Las dos fotos siguientes pertenecen a la parte de la ciudad cercana al puerto.




Para terminar pongo algunas fotos interesantes tomadas en el puerto, en un min-crucero turístico que se puede hacer por allí.








Y esto es todo por hoy. Me quedan por contar algunas curiorisades de esta ciudad, que serán objeto de entradas independientes.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Miniatur Wunderland

Nuestro verdadero motivo para viajar a Hamburgo fue visitar el lugar que comento aquí: Miniatur Wunderland. Y ya que íbamos, aprovechamos para visitar la ciudad y algunas localidades próximas.

El sitio se describe a si mismo como "der größten Modelleisenbahn der Welt", la maqueta de tren eléctrico más grande del mundo. Según los datos que ofrece su página web, la instalación propiamente dicha ocupa una superficie de 1.150 m2, dentro de un local de 6.400 m2. Las vías tienen una longitud total de 12 Km, por las que circulan más de 11.000 vagones formando 830 trenes. La escala empleada es HO.

Pese a esa cantidad de trenes en circulación, en algunas secciones de la instalación apenas aparecen. Y es que, aunque el modelismo ferroviario sea el alma del lugar, para acompañar a los trenes han creado todo un mundo en miniatura que cobra vida propia. Así, hay 3.500 casas y puentes, 5.500 vehículos de carretera (muchos de los cuales en movimiento), 200.000 figuras humanas o de animales, y 215.000 árboles.

Aquí pongo algunas de las fotos que hice. Si pincháis en ellas seguramente veáis muchos detalles que no se aprecian en la página. Están hechas sin flash para conservar los colores originales, aunque sacrificando algo de nitidez.

Esta primera foto es una imagen exterior del edificio. Se encuentra en el puerto de Hamburgo, en la zona de los antiguos almacenes portuarios (Speicherstadt)



La instalación está dividida en zonas geográficas. Aquí sale la americana. Al fondo, Las Vegas.

Esta foto es de Las Vegas de noche. Cada 15 minutos se hace de noche, se apagan paulatinamente las luces de las salas y toda la instalación -incluyendo trenes y vehículos- se ilumina. Hay 300.000 luces.

La zona del puerto (de Hamburgo, claro). El agua es real.


La zona del puerto, de noche. El puente que se vislumbra al fondo existe de verdad.


Un detalle del puente anterior: unos manifestantes se descuelgan del tablero, pidiendo que se proteja a los elefantes africanos.


Aquí, la estación central de Hamburgo en la maqueta.


Y aquí, la estación de verdad.


En esta foto aparece la iglesia principal de Hamburgo (San Miguel, o St. Michaelkirche). Los edificios reales se reproducen con total fidelidad.


Escena de un incendio, con las dotaciones de bomberos apagándolo.


Un detalle de la zona minera, que estaba ambientada en Noruega.

Las fotos que siguen pertenecen a un festival. Ejemplo de zona amplia sin trenes.


Detalle del escenario, en el mismo festival. Tanto los músicos como el atrezzo se movían, al ritmo de la música que sonaba.
El festival contaba con una zona de servicios, para que las figuritas no sufriesen...


Otro detalle gracioso... Los ibas descubriendo por todas partes si te fijabas bien.


¿Y este detalle? Atención a la escena: una persona se ha ahogado en el río. Han acudido los bomberos y la policía. Unos buzos se disponen a extraer el cuerpo del río, mientras los empleados de la funeraria se aproximan ya con la caja. El camión de bomberos y el generador con los focos se han plantado en un campo de coles, aplastando algunas de ellas. Sin consideración alguna a los agricultores que, despreocupadamente, siguen con sus labores.


Este detalle tampoco es malo: un tipo corre, perseguido ¡por un dinosaurio!


Finalmente, aquí está el puesto de mando de la instalación.


En la página web que he vinculado al principo hay más fotos del sitio (e información, pero en alemán). Dentro de la página tienen colgado un video de 4 minutos de la instalación, con el movimiento que le falta a las fotos. Pongo aquí un vínculo directo al video. No dejéis de verlo, salen muchas otras cosas interesantes de la instalación de las que no he hablado ni he puesto fotos.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Alain de Botton: "El arte de viajar"


El título y subtítulo de este libro sugieren que tendrá por contenido un listado de lugares a visitar, una relación de hoteles y restaurantes buenos y baratos, unas recomendaciones prácticas para el viaje (dónde llevar el dinero, qué seguros médicos contratar, posibles utilidades de una navaja multiusos, etc…), en fin, cosas de ese estilo. Aunque sospechaba que, viniendo la recomendación de mi tía Mati, no iba a ser algo tan simple.

Efectivamente, mi sospecha era cierta, y así lo pude confirmar ya en la propia librería, cuando después de buscar infructuosamente el libro durante un buen rato -por mi cuenta y sin preguntar, por supuesto-, y tras pedir finalmente auxilio, me condujeron a la sección de ¡psicología!

El libro no contiene una historia con principio y final, se trata más bien de un ensayo que desarrolla una misma idea a lo largo de varios capítulos. Comienza con una situación paradigmática: el autor, un inglés que lleva meses soportando en su país el frío y la lluvia del invierno, abre el folleto de una agencia de viajes y se topa con la foto del paisaje soñado en esas circunstancias, esto es, una playa soleada con palmeritas. Cae en esa tentación irresistible y una buena mañana está despertándose con su novia, en un bungalow, junto a la playa que ha visto en la foto.

Pero una vez en ese paraíso advierte que su mente no se ha desplazado a la misma velocidad que su cuerpo, que no ha dejado sus preocupaciones en Londres. A partir de ese punto desarrolla la idea central del libro: que nuestro estado de ánimo se encuentra condicionado principalmente por factores psicológicos internos, y no por las circunstancias materiales externas que nos rodean.

Dicha idea se refiere, como es evidente, a la misma naturaleza humana, por lo que su alcance excede con mucho del hecho concreto de viajar. El libro va desmenuzando todas las implicaciones de esa proposición, centrándose para ello en la específica actividad del ser humano que es “viajar”. En cada capítulo sigue como hilo conductor un viaje hecho por el autor –incluido uno a Madrid-, y comenta algún libro de viajes escrito en el pasado. Pero las reflexiones que contiene el libro y las conclusiones a las que llega son, como la idea de fondo que analiza, susceptibles de aplicación general y no limitadas al hecho de viajar. Por eso lo tenían en la sección de psicología, y no en la de viajes o narrativa.

Como un ejemplo vale más que mil palabras, transcribo unos párrafos del primer capítulo para que comprobéis a qué me refiero (aquí cuenta el autor una pelea que tuvo con la novia –a la que identifica como “M”- al poco de llegar a ese destino que se prometía tan feliz)

Nuestra miseria de aquella tarde, en la que el olor de las lágrimas se mezclaba con el de la crema solar y el aire acondicionado, servía de recordatorio de la rígida e implacable lógica a la que parecen someterse los estados de ánimo humanos, y que nos permitimos el lujo de ignorar, por nuestra cuenta y riesgo, cuando nos topamos con una fotografía de un hermoso paraje e imaginamos que la felicidad no podrá menos de acompañar semejante maravilla. Nuestra capacidad de encontrar la felicidad en los bienes estéticos o materiales parece depender, de manera decisiva, de la previa satisfacción de un repertorio de necesidades emocionales y psíquicas más importantes, entre las cuales figuran la necesidad de comprensión, de amor, de expresión y de respeto. No gozaremos –somos incapaces de gozar- de exuberantes jardines tropicales ni de apetecibles cabañas de playa de madera si, de forma abrupta, una relación íntima se revela inundada por la incomprensión y el resentimiento.

Si nos causa sorpresa la capacidad de un simple enfado para destruir los efectos beneficiosos de todo un hotel, es porque no alcanzamos a entender de veras qué es lo que mantiene en pie nuestro estado de ánimo. De nuestra tristeza hogareña echamos la culpa al tiempo y a la fealdad de los edificios, pero en la isla tropical, después de una discusión en un bungalow de rafia bajo el cielo azul, aprendemos que el estado de los cielos y el aspecto de nuestra morada nunca son suficientes por si mismos para garantizar nuestra dicha o para condenarnos al infortunio.

La grandeza de los proyectos que ponemos en marcha, la construcción de un hotel o el dragado de una bahía, contrasta con la simplicidad de los nudos psicológicos capaces de minarlos. Con qué rapidez logra un berrinche echar por tierra las conquistas de la civilización. La insolubilidad de los nudos mentales apunta a la sabiduría austera e irónica de ciertos filósofos de la Antigüedad, que renunciaban a la prosperidad y a la sofisticación y, desde un tonel o una cabaña de barro, proclamaban que los ingredientes genuinos de la felicidad no podían ser materiales ni estéticos sino obstinadamente psicológicos; una lección que nunca pareció tan cierta cuando M y yo hicimos las paces al caer la tarde, junto a una barbacoa a la orilla de la playa cuyo esplendor había pasado a un modesto segundo plano.

En realidad el libro no dice nada que no sepamos o no intuyamos (lo que me recuerda el viejo chiste: un psicólogo es una persona que se pasa toda la vida estudiando para descubrir lo que todo el mundo ya sabe). Pero es interesante encontrar escritas algunas reflexiones que nunca se nos hubieran ocurrido a nosotros, y pensar, al leerlas por primera vez, que en el fondo siempre las habíamos sabido.

Por mi parte, creo que el libro está en lo cierto. Pienso que la auténtica felicidad es una actitud ante la vida, que poco o nada tiene que ver con lo material -hay pobres muy felices, y ricos totalmente infelices-. El que quiere ser feliz lo es, y el que no quiere serlo, pues no lo es. No podemos evitar los hechos desgraciados que nos hacen transitoriamente infelices, pero superado el evento puntual, cada cual volverá a su estado de felicidad o infelicidad habitual.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Alemania

Bien, dejamos ya las Américas y volvemos a la vieja Europa. En esta entrada y algunas más que seguirán, voy a contar cosas de nuestro viaje a Alemania, donde fuimos a pasar unos días tras volver de Cuba (han sido unas vacaciones muy aprovechadas, desde luego).

Con el tema de Cuba he estado muy parlanchín, demasiado quizás; ha sido difícil contenerse ante un país tan fuera de lo normal. Alemania también es sorprendente, aunque justo por lo contrario: porque allí las cosas son como deberían ser siempre en todos lados; porque, en ese sentido, las cosas son normales. Esto es, la gente vive mayoritariamente en casas de verdad, con su jardín, y no apiñada en minúsculos apartamentos; los horarios de trabajo no se prolongan más allá de las 5 o las 6 de la tarde; se come muy bien; los servicios -públicos y privados- funcionan impecablemente… en fin, así todo.

Quiero aprovechar para desenmascarar un par de mentiras que están muy arraigadas en España:

Mentira nº 1: Que España es el país donde mejor se vive en el mundo. Esto es falso de toda falsedad, es una falacia que nos han colado sibilinamente los políticos para que no les linchemos como deberíamos, por su parte de culpa; hay muchos países donde se vive mejor que en el nuestro, empezando por Alemania.

Mentira nº 2: Que los alemanes –y en general, todos nuestros vecinos del norte- son gente amargada que no sabe disfrutar de la vida. Esto es otra engañifa, es un topicazo tan cierto como que los españoles somos todos toreros.

Y hasta aquí mi opinión sobre el país, ya no hablo más. Ajustándome a la filosofía con la que empecé este blog, voy a dar aquí los cuatro datos prácticos que bastan para organizar una escapada de pocos días a Alemania, semejante a la que hemos hecho nosotros.

Para empezar, el hecho de no hablar alemán no supone un obstáculo en absoluto. Llevando ya resueltas desde España, mediante las correspondientes reservas hechas por internet, las cuestiones básicas del viaje –billetes de avión, hotel y coche de alquiler-, así como una buena guía de Alemania en español, hay muy poca necesidad de entender nada, o de hacerse entender.

Los actos propios de la vida cotidiana –comprar algo en una tienda, echar gasolina, sacar un billete de metro, tomarse una cerveza en un bar, lo que sea- funcionan de la misma forma que en España, así que no hay riesgo de choque cultural, ni códigos extraños que conocer (no te van a poner mala cara en un restaurante por no eructar al final, ni tienes que frotarte la nariz con tu interlocutor para saludarle, ni cosas raras por el estilo).

El único momento en que realmente te viene bien conocer el idioma se presenta ante la carta de un restaurante, especialmente si eres maniático con la comida y hay una batería de cosas que no puedes comer (cómo se nota que no vivimos en África…). Con un pequeño diccionario de bolsillo español-alemán, este problema estará solventado.

La cuestión se simplifica mucho si sabes algo de inglés, aunque sea a un nivel muy rudimentario, pues la gente por lo general lo entiende. Pero imprescindible tampoco es.

Alquilar un coche resulta interesante para poder viajar a otros pueblos o ciudades distintos al primer destino, especialmente si vas a hacer recorridos que incluyan varias visitas en un mismo día. Pero no es necesario si vas a estar siempre en la misma ciudad –en ese caso lo ideal es sacarse un pase turístico de un día para el transporte público-. Si aparte de la ciudad de destino sólo se va a visitar alguna ciudad medianamente importante que esté cerca, entonces lo mejor es evitar el coche también y usar los trenes, que circulan con mucha frecuencia y puntualidad.

La única particularidad que tiene conducir por Alemania es la ausencia de límite de velocidad, como regla general, en las autopistas. En la práctica hay muchos tramos con limitación reglamentaria, o con un tráfico tan denso que no se puede correr. Pero en los tramos despejados y sin límite de velocidad, hay que andarse con cuidado a la hora de meterse en el carril izquierdo. Si ves un coche por el espejo, aunque esté lejos, conviene tener en cuenta que se puede estar acercando tanto a 150 como a 250 km/h; y claro, no es lo mismo.

Nosotros fuimos a visitar la zona que sale en este mapa. Obviamente puede organizarse un viaje parecido por cualquier otra zona de Alemania, pues hay sitios que ver por todo el país.



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Nos quedamos a dormir en Hamburgo, y desde allí hicimos excursiones a otros pueblos y ciudades de los alrededores. Las ciudades más importantes que visitamos fueron Bremen, Lübeck y Schwerin. Casi todas las ciudades de la zona formaron parte de la Liga Hanseática durante la Edad Media.

Al recoger el coche en el aeropuerto de Hamburgo nos dieron a elegir entre un Seat Altea y un Escarabajo. Menuda pregunta… ¿qué coche vamos a querer para darnos un paseo por Alemania?


Pues éste, claro. La foto está tomada en una comarca muy bonita que se llama Altes Land -curiosísima la etimología del nombre, a quien le interese que lo vea aquí (en inglés)–, situada al oeste de Hamburgo, en la margen izquierda del Elba, por la carretera hacia Cuxhaven.

Gadget de Mp3 en el blog

Explico a continuación la manera de instalar en un blog el gadget de Mp3 que pongo a veces, en respuesta a una pregunta de Myriam. Lo hago en forma de entrada porque pienso que es algo que podría interesar a más bloggers que pasen por aquí.

Mis conocimientos de informática antes de empezar con el blog estaban muy próximos al cero absoluto; ahora no es que hayan mejorado mucho, pero he ido aprendiendo cosillas. Este gadget de Mp3 lo aprendí a instalar por mi cuenta después de sudar la gota gorda durante varias horas, por eso pienso que puede ser útil explicarlo; es muy sencillo de usar una vez que conoces el camino.

El proceso general es el siguiente: primero tienes que subir a internet la canción que quieras colgar, almacenándola en una página web de tu propiedad (que no puede ser el propio blog, porque no existe esa función); luego tienes que instalar el gadget en tu blog, después de haberlo configurado para que esté vinculado a la canción que tienes almacenada en tu página web.

Los pasos concretos son:

1º.- Créate una página web en un sitio gratuito. Yo encontré esa posibilidad en “google page creator”, y ahí la tengo todavía. Ahora no dejan abrir más páginas en ese lugar, pero puedes utilizar un sitio más evolucionado que acaban de abrir que se llama “google sites”. Se supone que es una mejora que incorpora nuevas funciones a “google page creator”, así que seguro que te vale.

2º.- Súbete la canción que quieras publicar, desde tu ordenador a tu página web, con “upload”. Si la tuvieses grabada originalmente en otro formato (por ejemplo, Mp4), tendrás que cambiarla a formato Mp3 antes de subirla, porque el gadget funciona con Mp3.

3º.- Vete a por el gadget a la página de “google gadgets”. Tendrás que salir de la página en español, si hubieses llegado a ella, e irte a la página en inglés (se cambia en “más idiomas”, a la izquierda), porque el gadget de Mp3 está ahí.

4º.- Abre el gadget. Ahora hay que configurarlo:

a).- Donde pone “Title”, borra lo que hay y escribe el título de la canción (o lo que quieras que aparezca encima del gadget en tu blog).

b).- Donde pone “Song URL”, tienes que poner la dirección URL de tu canción. Para eso vete a tu página de “google sites”, pincha en el archivo de la canción que te has subido con el botón derecho del ratón, y accede a las propiedades del archivo. Allí estará la URL (una línea que empieza con http:/), cópiala y pégala en “Song URL”, sustituyendo la URL que sale en el gadget por defecto.

c).- Puedes configurar también el tamaño y color del gadget según vaya mejor para tu blog. Yo no toco nada, lo que ves en mi blog es lo que tendrás si dejas la configuración por defecto.

5º.- Una vez configurado el gadget, pincha en “Get the code”. Te saldrá una línea de código HTLM.

6º.- Abre tu blog. Vete a crear nueva entrada. Cambia de la visión “redactar”, a la visión “HTLM”. Copia la línea de código obtenida y pégala en tu blog como un elemento más de la entrada. Aunque yo no lo he hecho todavía, seguro que puedes incorporar también el gadget como un elemento de la página, y no de la entrada.

Y esto es todo.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Bodies


Esta tarde me he pasado a ver la exposición “Bodies”, que está en la Plaza de Colón (C/ Goya nº 5) hasta el día 28 de septiembre de 2008. Y debo deciros que me ha encantado, así que escribo rápidamente esta entrada para avisaros (fundamentalmente a los madrileños, claro está) de que vayáis a verla antes de que la quiten. Sólo quedan dos semanas.

Al buscar algunos vínculos para documentar esta entrada, he descubierto que esta exposición no es ninguna novedad, lleva por lo menos 10 años circulando por todo el mundo. Tiene su origen en la idea de un científico alemán (Gunther von Hagens), quien inventó un procedimiento de preservación de material biológico (“Plastinación”) y lo ha aplicado sobre cadáveres humanos.

Con este material ha montado una exposición itinerante (“Body Worlds”), que está ahora aquí. Creo que viene de Barcelona, o va ahora para allá -atenció barcelonins-. Incluyo también aquí un vínculo a la página de la exposición actual en Madrid, para que os podáis informar con más detalle (y de paso no tengo que escribirlo…)

Evidentemente, lo que se exhibe son órganos y cadáveres reales de personas, así que si alguien se nota demasiado sensible con estos temas, es mejor que no vaya. Pero vamos, a mi tampoco me gustan los cadáveres y no me ha causado ningún problema la visita, enseguida te metes en la exposición y te olvidas de esos miedos atávicos.

En la exposición se explica, seria y sistemáticamente, el funcionamiento del cuerpo humano. Te muestran, uno por uno, los órganos que integran cada sistema del cuerpo (respiratorio, digestivo…), los órganos reales, y te enseñan cómo interaccionan entre sí para cumplir entre todos su función. Todo de forma muy clara, sencilla, científica, didáctica y, en ocasiones, totalmente espectacular (la piel expuesta como órgano separado, el conjunto de venas y arterias de un cuerpo sin todo lo demás, los fetos de pocas semanas… alucinante).

Si el contenido es magnífico, la forma no le va a la zaga. La exposición está muy, pero que muy bien montada: recorrido y divisiones temáticas claras, visibilidad muy buena, adecuada separación entre los objetos expuestos, etc… Ninguna pega.

Lamentablemente, el precio de la entrada es tan espectacular como la propia exposición, pero al menos no sales con la sensación de que te han timado, sino de que ha valido la pena.

Hay que ir a verla. Es una ocasión idónea para aprender lo complejo que es el organismo que nos cobija y, al mismo tiempo, para comprobar lo vulnerables que somos y en qué poca cosa nos quedamos cuando nos abandona el hálito vital.

En C/Goya nº 5 (concretamente, en el interior del Cine Carlos III).
Precio: 17,50 Euros entre semana; 19,50 Euros fines de semana.
Hasta el 28 de septiembre de 2008.

martes, 9 de septiembre de 2008

Arranca el Colisionador

Bien, llegó el momento... mañana enchufan el Gran Colisionador de Hadrones, evento al que me refería en mi entrada del pasado día 18 de abril de 2008. En unas semanas se encontrará a pleno rendimiento, y producirá los primeros resultados.

Los que leyesen aquella entrada recordarán que en ella me hacía eco de la preocupación que este experimento les genera a algunos científicos, pues consideran que podría crear un agujero negro que engullese nuestro planeta. En esa entrada intentaba explicar los motivos por los cuales llegan a esa conclusión. Algunos de esos científicos llevaban algún tiempo intentando parar el experimento por ese motivo, pero finalmente no lo han conseguido.

Sobre esta cuestión, leo en el periódico:

“La inauguración del LHC podía haberse suspendido, sin embargo, si el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo se hubiera tomado en serio la demanda interpuesta por un grupo de físicos que a finales de agosto exigieron la paralización del proyecto, al considerar que el acelerador de partículas representaba una gravísima amenaza para la Humanidad. Según estos iluminados, el LHC podría desencadenar un pequeño agujero negro con consecuencias apocalípticas, ya que la Tierra acabaría literalmente engullida por este sumidero cósmico.

A pesar de que la teoría era totalmente extravagante, y el Tribunal de Estrasburgo desestimó la demanda, el CERN se vio obligado a emitir un comunicado de prensa el pasado viernes para tranquilizar a todos aquellos que sigan temiendo que el fin del mundo se acerca. El director general del CERN, Robert Aymar, ha querido zanjar la polémica con rotundidad: «El LHC es seguro y cualquier sugerencia de que sea peligroso es pura ficción».

Así que “alea jacta est”, esperemos que los “iluminados” (¿has oído Luis Sancho? ¡te llaman iluminado!) no tuvieran razón.

Evidentemente, yo no creo que vaya a pasar nada; si lo pensara así, no estaría aquí en este momento dándole a la tecla sino cumpliendo algún último deseo, acometiendo cualquier locura que se me hubiera pasado por la cabeza. Si le doy bombo a ese debate es sólo porque me parece un asunto gracioso... Y porque con los agujeros negros podría pasar lo que, según los gallegos, ocurre con las meigas: que no debe creerse en ellas, pero que haberlas, haylas...

En compensación, prometo que contaré aquí también lo que se descubra con el experimento (si consigo entender algo). Para los que no estéis al tanto de sus objetivos, se trata de investigar la composición del universo, pero no hacia el exterior (galaxias y tal), sino hacia dentro, hacia el interior del átomo.

La parte más destacada del colisionador de marras es una instalación circular, por la que se disparan átomos en sentido opuesto a fin de que choquen entre si. Al colisionar se descomponen en sus elementos integrantes, y éstos se pueden identificar y estudiar. Lo que ahora se pone en marcha es el círculo grande que aparece en la foto de abajo .

La foto siguiente es una parte de la máquina. Se aprecia el tamaño del ingenio por comparación con los humanos que lo manipulan.


Y éste es el tubo circular. Como ocurra lo del agujero negro, los dos pollos de la foto van a ser los primeros que se vayan por el sumidero... Su actitud revela, no sé, un cierto fatalismo, eso me preocupa...

Créditos: las fotos las he obtenido de esta página.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Una reflexión sobre Cuba

La situación que nos encontramos en Cuba, descrita en entradas anteriores, resulta demasiado insólita como para no pararse a pensar un poco en sus causas. Estas causas son, evidentemente, de tipo político, lo que automáticamente convierte el tema en un asunto espinoso. Normalmente me guardaría mis pensamientos y no me metería en berenjenales, pero bueno, voy a compartirlos con todo el mundo ya que me ha dado por hacer este blog, ¿de eso va el asunto, no?

Evidentemente, no pretendo ser depositario de la Verdad Revelada, si alguien no está de acuerdo conmigo y se anima, que escriba su comentario. Al final colocaré unas cuantas fotos más de La Habana, a la que puede acceder directamente quien desee evitarse un rollo macabeo.

Por muy individualista que uno sea, es obligado reconocer que los humanos somos un tipo de animal social, que por naturaleza tiende a agruparse con otros de su especie (en familias, ciudades, países, etc…). Más aún, es evidente que todo el progreso producido desde que nuestros antepasados vivían en las cavernas, responde a precisamente a la división del trabajo o reparto de funciones que únicamente permite la vida en sociedad.

Elemento imprescindible o definidor de esta vida en sociedad es la existencia de un conjunto de normas que regulan su funcionamiento. La parte de esas normas que se refiere al ejercicio del poder público, constituye el sistema político.

En mi opinión, en esta materia se ha producido una clara evolución histórica que, muy simplificada, sería la siguiente: en un momento inicial, las sociedades se encontraban dominadas por un líder absoluto, incluso deificado, que ostentaba un poder total sobre sus súbditos; posteriormente surgen las primeras normas políticas, que si bien son promulgadas por el poder absoluto a su entera satisfacción, al menos reducen la arbitrariedad en su ejercicio y permiten a los súbditos saber a qué atenerse; y finaliza el proceso con la liquidación del poder absoluto (mediante la división de poderes, que se controlan recíprocamente), y el reconocimiento de unos derechos y libertades individuales a las personas que éstas pueden oponer incluso frente a dichos poderes públicos. Este último y transcendental paso no fue inmediato, sino resultado de un largo camino que comienza con la revolución inglesa de 1642, sigue con la revolución americana de 1776, y termina con la revolución francesa en 1789. De este modo llegamos, en el siglo. XIX, al sistema que podríamos llamar “democracia liberal capitalista”, que hoy en día es común en los países ricos.

El desarrollo económico y la libertad de pensamiento alcanzados en el siglo XIX (gracias a la democracia liberal) favorecieron un gran progreso científico en todos los órdenes, también en el mundo de las ciencias políticas y sociales. De forma casi simultánea, Charles Darwin elaboró su teoría sobre la evolución de las especies, y Karl Marx la teoría política que a la que luego hemos conocido como marxismo.

En esencia, y según interpreto yo el asunto, Marx encontró insatisfactoria la democracia liberal capitalista porque consideraba que provoca desigualdades injustas entre los ciudadanos; e intenta desarrollar, de forma científica, un sistema alternativo que no genere tales desigualdades. Para ello, considera que debe recuperarse la figura del poder absoluto, y desde ese poder implantar un régimen en el que cada ciudadano aporte según su capacidad, y reciba según sus necesidades.

Sobre el papel, ese planteamiento persigue unos fines muy loables, eso es evidente. Pero parte de una postura a mi juicio demasiado atrevida, casi arrogante, como es la de creer que un sistema político ideado por una persona en su escritorio, por muy elaborado teóricamente que esté, pueda, sin más, sustituir satisfactoriamente a un sistema que había nacido tras un largo y complejo proceso de decantación histórica.

El sistema ideado por Marx contiene al menos dos premisas básicas que, una vez fueron aplicadas en la práctica, demostraron de forma inmediata el enorme peligro que encerraban: a) la existencia de un poder absoluto incontrolado, y b) la atribución de toda iniciativa (económica, política, social) a ese mismo poder absoluto a través de la planificación del Estado, iniciativa que se detrae de los individuos. La primera premisa exige la eliminación física de los individuos que no estén dispuestos a someterse, ya sea encarcelándolos o matándolos. Y la segunda, suprime la posibilidad de que las personas obtengan cualquier beneficio que derive de su propia actuación individual.

Los efectos perniciosos de la primera premisa no se advierten por el turista ocasional, que va de vacaciones y no tiene intención de meterse en líos con nadie, y menos con el poder establecido. Por mi parte, no advertí en Cuba un especial temor de la población hacia la policía, sin duda porque el régimen cubano no es ni ha debido ser nunca de los peores (la relajación y flexibilidad latinas tendrán mucho que ver, seguro). También en esto hay grados, no es lo mismo Cuba que, por ejemplo, Camboya, donde los jemeres rojos mataban a la gente por saber idiomas o por llevar gafas.

Las consecuencias de la segunda premisa, en cambio, son mucho más evidentes. El ser humano, como cualquier otro animal de este planeta, lleva escrito en los genes el deseo de sobrevivir y de mejorar en cada momento su situación individual. Este impulso es inmanente a los seres vivos y es clave en la misma evolución de las especies, por lo que querer suprimirlo resulta una pretensión verdaderamente descabellada; y si se pudiera conseguir, desnaturalizaría por completo al ser humano.

Consciente, probablemente, de que esto es así, el marxismo aboga por la creación del “hombre nuevo”, que mediante el adecuado adoctrinamiento interiorizará el principio de pensar por y para el grupo, y nunca en si mismo. Lo cual es otra pretensión absurda, que curiosamente acerca el marxismo a la teoría del “creacionismo”, opuesta a la teoría de la evolución que Darwin desarrollaba de forma coetánea.

Al final, el “hombre nuevo” no termina de nacer, y lo que ocurre es el que el “hombre de toda la vida”, que ve cerrada toda posibilidad de mejorar su situación personal por medio del trabajo (ni va a ganar más, ni va a poder modificar el puesto que el poder le tiene asignado en la sociedad), intenta mejorar su situación de la única forma que tiene a su alcance: dejando de trabajar (a igualdad de ingresos, cuanto menos trabaje más rentable le sale su esfuerzo).

Cuando un país lleva cincuenta años bajo ese mismo sistema, el resultado no puede ser diferente al que vemos en Cuba: no trabaja prácticamente nadie, por lo que el país no produce apenas nada. Ni alimentos, ni bienes, ni servicios, nada de nada.

Dentro de Cuba, la evidente parálisis económica del país se achaca oficialmente al “bloqueo” estadounidense. Proliferan por todas partes carteles que llevan escritos eslóganes del tenor “45 minutos de bloqueo equivalen a una escuela pública”, con diferentes formulaciones (para hacerlos distintos unos de otros, cambian el tiempo y el beneficio del que se ven privados los cubanos -un hospital, creo recordar, equivalía a dos días de bloqueo, otras cosas menos tiempo, etc…-).

Como todo el mundo, había oído hablar del “bloqueo” (o “embargo”, como se conoce en Estados Unidos), pero no me había preocupado de averiguar exactamente en qué consistía. A raíz de esta visita a Cuba he intentado enterarme algo más del asunto para comprobar si efectivamente puede haber sido la causa de la situación económica del país, pero no ha sido una tarea fácil. Si buscas información en internet encuentras muchas páginas “de combate” contra el “bloqueo”, que no dan muchos datos; así que he intentado irme directamente a las fuentes legislativas, pero las leyes norteamericanas que lo regulan son complicadas, con frecuentes remisiones a otros textos, por lo que no me ha quedado completamente claro su contenido (necesitaría más tiempo, igual en otro día se lo dedico).

Lo que he averiguado del asunto, y aquí os cuento, es lo siguiente: el embargo (emplearé el término “embargo” porque me parece más exacto, la expresión “bloqueo” pretende transmitir la idea de que hay una flota naval americana rodeando la isla, y no es así) comenzó en época de Kennedy, al poco tiempo de la revolución de Castro, y consistió inicialmente en prohibir a las empresas estadounidenses comerciar con Cuba. Fue una respuesta a la expropiación de bienes que sufrieron los ciudadanos y empresas norteamericanas en Cuba.

A raíz de esa medida se produjo, claro está, la desconexión económica de Cuba con Estados Unidos (hasta ese momento, países muy vinculados), pasando Cuba a relacionarse comercialmente sobre todo con los países del bloque comunista. En ese primer momento, el embargo indudablemente tuvo que suponer un gran problema para Cuba, pero una vez superado el golpe inicial y garantizado el aprovisionamiento de bienes a través de otros países, no veo que el embargo pudiese afectar demasiado a la economía cubana.

Cuando se desmoronó el bloque comunista, Estados Unidos reforzó el embargo con la intención de dar la puntilla al régimen cubano, lo que se efectuó con la denominada “Ley Torricelli” en 1992. Unos años después, en 1996, se le dio otra vuelta de tuerca al embargo con la “Ley Helms-Burton.”

En su formulación actual, el embargo consiste en lo que sigue a continuación (admito cualquier matización o rectificación, no tengo la seguridad de que sea absolutamente exacto lo que voy a decir por las razones antes expuestas):

1º.- Estados Unidos exige una licencia especial (otorgable sólo en casos excepcionales) a las empresas norteamericanas para que exporten bienes a Cuba, o los importen desde Cuba. Para la empresa que exporte o importe sin licencia, multazo al canto. Esta era la medida inicial de Kennedy.

2º.- Estados Unidos condiciona la concesión de ayudas económicas directas por su parte a terceros países, a que esos países beneficiarios no concedan ayudas a Cuba. Se exceptúa la donación de alimentos a Cuba (siembre que no se haga través de su gobierno, sino de ONGs), y la donación de medicinas o equipos médicos. Esta medida llegó con la Ley Torricelli, y estaba pensada para que los países del antiguo bloque comunista recién emancipados no ayudasen a su antiguo socio comercial que era Cuba (si no querían perder las ayudas americanas, de las que empezaban a ser posibles receptores).

3º.- Estados Unidos permite que sus ciudadanos y empresas que fueron expropiados durante la revolución cubana, puedan demandar en Estados Unidos a las empresas de cualquier país que comercien de algún modo con los bienes que fueron objeto de expropiación. Esta medida, acusada de extraterritorialidad, fue introducida por la Ley Helms-Burton, y trata de conseguir que no se perjudique la posición jurídica de los expropiados americanos con la transmisión posterior de sus antiguos bienes a terceros.

Pero no he visto en ningún lado que Estados Unidos adopte medidas de ninguna clase (como por ejemplo, excluirlas de su mercado) contra empresas no americanas que comercien con Cuba, siempre que ese comercio no afecte a bienes de los que fueron expropiados los ciudadanos o empresas norteamericanas. Si existiese una medida de este estilo efectivamente sería bastante perjudicial para Cuba, pues obligaría a la empresas a elegir entre uno u otro mercado (y Cuba saldría naturalmente perdiendo), pero no es el caso (yo, al menos, no he visto que así sea).

No pienso que las tres medidas anteriormente enumeradas puedan afectar demasiado a un país ya desvinculado económicamente de Estados Unidos. De forma que no creo que la actual situación económica de Cuba obedezca al embargo norteamericano, sino a la ineficacia de su sistema político-económico, ineficacia que se ha puesto de manifiesto al perder Cuba las ayudas que recibía del antiguo bloque soviético, fundamentalmente a través de productos que le eran vendidos a precios de transferencia, por debajo del valor de mercado.

En mi opinión, aunque el embargo está ideado (según manifestación expresa de las propias leyes que lo regulan) para derribar al régimen cubano y posibilitar una transición democrática en la isla, el efecto que provoca es justamente el contrario. Es más, sería más fácil conseguir ese objetivo declarado cuanto más se abriese el país a la influencia exterior, y la mejor forma de lograrlo sería mediante el comercio. Así que pienso que el embargo debería levantarse.

De todas formas, no creo que el levantamiento del embargo fuese a tener ninguna repercusión en la isla, pues el problema de Cuba, estrictamente endógeno, es la ausencia de bienes y capitales con los que comerciar, así como la persistencia de un régimen jurídico que no debe proporcionar ninguna garantía a eventuales inversores de capitales.

Ahora bien, y ya para terminar, no sería justo, ni acertado metodológicamente, comparar a Cuba con Estados Unidos o Europa, ni exigirle un nivel de desarrollo equivalente al de estos países. A Cuba hay que compararla con los países semejantes de su entorno (estoy pensando en los países de Centroamérica y del Caribe; no en México, que por su tamaño y población es sustancialmente distinto a Cuba).

Lo que vemos (desde fuera) en todos o casi todos los países del entorno, es que un puñado de familias inmensamente ricas controlan todo el poder político y económico del país, mientras que gran parte de la población vive en la indigencia. Formalmente esos países se califican a si mismos (y son calificados también por sus enemigos políticos) como democracias liberales capitalistas, pero no pienso que realmente lo sean. El nombre de las cosas es un simple cascarón, lo importante es siempre el contenido. Y si en esos países no existe un control efectivo del poder público, ni se reconocen en la práctica los derechos y libertades individuales de las personas, especialmente de las más desamparadas, ni existe una economía de mercado que favorezca las opciones más eficaces y promocione a las personas por criterios de mérito con independencia de su origen, pues entonces no son verdaderas democracias liberales; serán sistemas feudales, o cualquier otra cosa.

Si no es posible establecer una auténtica democracia liberal en la isla, y la única alternativa al sistema cubano es, necesariamente, un sistema político semejante a los que proliferan en su entorno, entonces pienso que los cubanos están mejor como están, sinceramente. En Cuba no hay ricos y pobres, todos son pobres, pero seguramente su situación individual sea mucho mejor que la que deben padecer los ciudadanos pobres de los países que la rodean.

De hecho, no me dio la impresión de que el pueblo cubano esté deseando que las cosas cambien. Claro que les gustaría que hubiese más comida en las tiendas, o poder disfrutar de más bienes o servicios, pero tienen la convicción de que el régimen actual les garantiza unos servicios públicos mínimos en educación, sanidad, etc… que podrían desaparecer rápidamente en caso de que el régimen cambiase. Pienso que son conscientes de que ahora pueden sobrevivir con relativa facilidad sin necesidad de trabajar prácticamente nada, y temen -con razón- que un cambio les complicase mucho la vida a corto plazo.

De todas formas, esta última conclusión también es muy discutible. Si Cuba fuese realmente el mejor lugar donde pueden vivir los pobres de la región, no habría tantos cubanos que quisieran escapar del país. Antes al contrario, existiría una fuerte presión migratoria por parte de los pobres de los países del entorno para entrar en Cuba… y sin embargo, ¿a dónde quieren ir todos? No es a Cuba, sino a Estados Unidos… Igual que los animales, preferimos la libertad de la selva a la seguridad del zoo.

En fin, que una reflexión sobre Cuba no termina con respuestas, sino con más preguntas que al principio… Ya digo, es un país interesante, hay que ir a verlo…

Bueno, vamos a las fotos, que hoy os he metido un buen ladrillo, parezco Fidel.

Tienda donde se compran productos básicos con la cartilla de racionamiento. Se llaman "bodegas", y por lo que nos dijeron suelen estar casi vacías.


Mercado agropecuario, más abastecido, donde la gente del campo trae comida y la vende por su cuenta, aunque siempre a precios fijados por el Estado.

Monumento a José Martí. A su pie, la tribuna desde donde Fidel Castro, en sus buenos tiempos, propinaba discursos de siete horas a la multitud reunida en esa Plaza de la Revolución.

Edificio del Ministerio del Interior, justo enfrente del monumento anterior. El corazón del régimen.


El adoctrinamiento político en las calles es permanente...


Pero en cualquier momento, aunque te encamines hacia un lugar apolítico, te recuerdan que la lucha continúa. Desde que eras un joven pionero.


La parte divertida de las dictaduras es su inagotable capacidad para retorcer de forma patética la interpretación de cualquier hecho para adaptarlo a sus necesidades ideológicas, creyendo que nos consiguen engañar. El párrafo que aparece en la foto siguiente, tomada en el Museo de la Revolución, es un buen ejemplo. El dictador al que derrocó Castro en 1959, llamado Batista, es el malo malísimo de toda la historia. Algún tipo de pacto debió alcanzar en algún momento con la izquierda política -desconozco cuál sería-, pero muy grave tuvo que ser para que lo justifiquen con este razonamiento tan alambicado:

Los contrastes de Cuba... Aquí os presento a la guardia que vigilaba la puerta del Museo de los Capitanes Generales. Mucho ojito con la autoridad....



En el Museo de la Revolución tienen esta curiosa composición del Ché y Camilo Cienfuegos saliendo de la maleza. La figura del Ché se ha convertido en el producto de merchandising por excelencia, no hay lugar donde no vendan un objeto de cualquier clase con su imagen. Todavía no he visto la película, pero ya sé algo que en Cuba no les va a gustar nada: que se titule "Ché, el argentino". El Ché se nacionalizó cubano, e insistían mucho en su cubanidad.



El edificio de la foto es la Oficina de intereses de EEUU en La Habana, que hace las veces de embajada. Aquí mantienen una pequeña guerra: los americanos ponen mensajes contra el régimen cubano en un cartel luminoso instalado en la fachada del edificio; y los cubanos, a cambio, les colocan enfrente un bosque de banderas negras que ocultan los mensajes y, de paso, les quitan a los americanos una magnífica vista al mar. El día que pasamos ni había mensajes americanos, ni había casi banderas negras. Se estarían tomado todos un descanso.

Para terminar, una foto muy ilustrativa de la situación de Cuba. En medio de una ciudad casi en ruinas, reluce una pared donde se ha escrito la frase "La moral de la revolución está tan alta como las estrellas. Fidel."
Me viene a la memoria otro eslogan, usado en Alemania en la fase final de la última guerra: "Unsere Mauern brechen, aber unsere Herzen nicht"; o lo que es lo mismo, "quiebran nuestros muros, pero no nuestros corazones."