domingo, 22 de enero de 2012

Visby (isla de Gotland). Suecia

En el viaje a Suecia de este verano, incluimos en el recorrido una ciudad situada en una isla del mar Báltico. A primera vista esta visita nos complicaba un poco el viaje, pero luego organizarla resultó muy sencillo, como todo en Suecia.

Se trata de Visby, en la isla de Gotland. Esta isla se encuentra a tres horas de distancia en barco desde la Suecia continental, hacia el Este. Visby es la capital de la isla. Es una pequeña ciudad medieval, con mucha historia a sus espaldas.

Los billetes para el ferry que lleva a la isla se pueden comprar por internet desde España, y así lo hicimos. Los descargas, los imprimes en tu casa, y con ese papel embarcas directamente.

Nosotros llevamos en el ferry el coche que habíamos alquilado en Suecia, y gracias a eso nos pudimos dar alguna vuelta por la isla de Gotland. Pero no es necesario alquilar un coche para llegar a Visby, ni es imprescindible visitar el resto de la isla. Se puede llegar desde España desplazándose uno en tren desde el aeropuerto de Estocolmo, hasta la ciudad de Nynäshamn (donde se encuentra el puerto más cercano a Estocolmo desde donde salen barcos hacia la la isla de Gotland).

Aquí estamos esperando para embarcar. Llegan los barcos, se vacían en unos veinte minutos, y se llenan en otros veinte. En cuanto han subido todos los coches a bordo, el barco zarpa de nuevo.




El barco sólo lo parece por fuera. Por dentro tiene dos cubiertas diáfanas para pasajeros, repletas de asientos, por lo que parece más bien un cine. Hay un par de tiendas, y un par de restaurantes donde puedes comprar comida que te llevas con una bandeja al asiento. Creo que el barco también tiene camarotes, pero vamos, no parecen muy necesarios para un viaje de sólo tres horas. Algunas fotos del interior:





El viaje fue bastante bien. El capitán no se acercó peligrosamente a ninguna isla a saludar a nadie, y no tuvo oportunidad de caerse a una lancha salvavidas antes que el resto del pasaje.




En Visby nos quedamos a dormir en un albergue de la red STF, situado justo frente al puerto. He aquí el lugar:



Visby es una ciudad medieval amurallada, perfectamente conservada, situada a la orilla del mar. Me llamó la atención la cantidad de iglesias en ruinas que hay en ella. Alguna resultó destruida en un ataque de la ciudad de Lübeck (en tiempos de la Liga Hanseática), pero la mayor parte de las ruinas eran de iglesias católicas que simplemente fueron abandonadas cuando triunfó la reforma protestante.








Las murallas de la ciudad son espectaculares. Por su lado exterior, se encuentran rodeadas de parques y de un anillo ciclista. En uno de sus tramos, la muralla está muy próxima al mar. La muralla rodea por completo la ciudad, salvo en la zona del puerto.






Algunos rincones eran escandalosamente hermosos, y transmitían una gran sensación de paz y tranquilidad. Y cuando el observador está de vacaciones estas sensaciones se amplifican..



Al día siguiente de llegar nosotros, comenzaron unos días de fiesta, la celebración de “la semana medieval de Visby”. La ciudad se llenó de banderas, y una gran parte de los vecinos paseaba por la calle con ropas de estilo medieval. La caracterización de las personas, y las actividades que se realizaban, parecían mucho más “auténticas” que las que pueden observarse en los mercados medievales que abundan por España.










Por allí paseando acabamos en un mini-concierto… ¿quién dijo que los suecos son gente fría?





Hicimos una breve excursión para visitar el interior de la isla. Gotland es una isla llamativamente plana, y poco poblada. Encontramos un barco funerario de la Edad de Bronce, y algunas iglesias muy bonitas y sobrias (típicas protestantes).





Terminada la visita, dejamos a los visbenses con su fiesta y su ciudad de cuento, y nos cogimos el ferry de vuelta a la Suecia continental. No volvimos al puerto de salida, sino a otro distinto (en la ciudad de Oskarhamn), que también tiene conexión con Visby. De esta forma, llegamos con el coche a un punto situado a 300 Km de nuestro punto de partida en el aeropuerto de Estocolmo, sin tener que conducir.




Y esto es todo, por el momento..

viernes, 20 de enero de 2012

Un problema de geometría

Imaginemos una pelota de baloncesto (pongamos que la longitud de su circunferencia es de 30 centímetros) ceñida por una cuerda. Pensemos en una cuerda que rodee igualmente la pelota, pero a 10 centímetros de distancia de su superficie. Lógicamente, será más larga.

Ahora imaginemos otra pelota, la Tierra, y una cuerda que la rodea. Pongamos que la circunferencia, en este caso, mide 40.000 kilómetros. Pensemos en una cuerda que rodee la Tierra a 10 centímetros de su superficie, que, a una escala mayor, también será más larga que la cuerda inicial.

Pregunta: calcúlese en qué medida son más largas las dos cuerdas que rodean ambas pelotas (con perdón) a 10 centímetros de distancia, que las dos cuerdas situadas sobre sus respectivas superficies. Y, quien pueda, que explique el resultado.

domingo, 8 de enero de 2012

¡Hola Jorge!


Lourdes y Andrés han traído al mundo a Jorge, hoy día 8 de enero de 2012. Al igual que su prima Alicia cuando nació, Jorge no puede parar de dormir; ni para comer quiere despertarse el chaval… En menos de un día ha aprendido –qué rápido aprende esta juventud, madre mía- a pasar el día durmiendo despreocupadamente, tumbado como una ranita. Tú sí que sabes, sobrino..

Bienvenido, y que seas muy feliz.

jueves, 5 de enero de 2012

Un problema de los gordos..

Atención al problema que se plantea a los sufridos usuarios de los trenes de cercanías de Madrid:


Nótese que la persona que realmente necesite resolver el problema no podrá hacerlo reflexionando serenamente en el sofá de su casa, sino que se encontrará envuelto en un gran jaleo y con la presión añadida de saber que, de retrasarse en hallar la solución, puede chamuscarse el culo. ¡Todo un reto para el ciudadano!

PD del 15/01/2012.- Si se quiere evitar el problema anterior, y se deja el martillo al alcance de los amigos de lo ajeno, se puede plantear otro problema de difícil solución: cómo romper el cristal de la ventana con el soporte vacío de un martillo desaparecido..

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Estocolmo

Estocolmo me sorprendió mucho. Pensaba que sería la típica ciudad del centro y norte de Europa, medieval, ordenada, limpia, sosegada… y nos encontramos una ciudad de gran vitalidad, repleta de edificios modernos. Pensaba que sería una ciudad tipo Praga, y ha resultado ser tipo Berlín. O, más bien, una combinación perfecta entre esos dos estilos.

La ciudad se ubica en un lugar imposible, en una zona de islas y canales situada entre un gran lago (Mälaren) y el mar Báltico. Estocolmo se asienta sobre catorce de esas islas.

El centro histórico de la ciudad -la parte medieval, o ciudad tipo Praga-, recibe el nombre de Gamla Stan, y ocupa una pequeña isla. A diferencia de otras ciudades europeas, en las cuales el centro histórico continúa siendo la cabeza de la actividad comercial y de servicios, en el caso de Estocolmo me pareció que ese centro se encontraba algo “desconectado” del resto de la ciudad.. no físicamente, pues son numerosos los puentes que permiten acceder a la isla, sino en lo relativo a la actividad diaria de la ciudad. Es una zona preciosa, aunque centrada casi por completo en el turismo y todos los servicios que éste lleva aparejados –tiendas de recuerdos, restaurantes..-









(Esta última la pongo para Myriam, que siempre protesta porque no subo fotos de humanos).


La parte moderna –o ciudad tipo Berlín- surgió después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque Suecia no se vio afectada, ni se encontraban en ruinas sectores enteros de la ciudad, actuaron como si así fuera y demolieron muchos edificios antiguos para modernizar la ciudad. Las dos primeras fotos siguientes son del punto central de esta zona moderna, una plaza llena de vida tanto de día como de noche.





Podríamos hablar de una tercera parte de la ciudad, que sería la de los edificios de buena calidad constructiva y no demasiado antiguos (alrededor s. XIX), que no fueron demolidos y ahí han quedado como recuerdo de una época de abundancia.


Y poco más voy a contar en esta entrada, porque Estocolmo es una ciudad con tantas cosas interesantes que ver y hacer, e hice tantas fotos en los cinco días que allí pasamos, que se me hace un mundo desarrollar ahora una exposición más exhaustiva. Ya contaré algo más en otro momento, o subiré alguna otra foto. Como, por ejemplo, esta última: en el pequeño montículo que puede apreciarse en el centro de la imagen siguiente, se encuentran las pistas de esquí de la ciudad… ¡una estación de esquí sin montaña!

lunes, 19 de diciembre de 2011

jueves, 8 de diciembre de 2011

Dos fotos de oportunidad..

Un par de fotos curiosas que hice ayer. En la primera, tomada sobre las 10:30 de la mañana, se aprecia justo el momento en que va levantando la niebla mañanera. Y en la segunda, vemos arder los vapores etílicos de una magnífica queimada que nos ofrecieron por la noche unos amigos gallegos.


domingo, 27 de noviembre de 2011

Francis Veber: "La cena de los idiotas"

Estuvimos viendo ayer “La cena de los idiotas”, en el Teatro Infanta Isabel (C/ Barquillo nº 24). Recomiendo a quien pueda, que se acerque a ver la obra antes de que la quiten (lo que ocurrirá el próximo 22 de enero), pues está realmente bien. Muy divertida. También es muy recomendable la película francesa del mismo nombre, de 1998, que llevó al cine esta obra.

En esta versión actúan, entre otros, Josema Yuste (como la persona que invita, esto es, el malo), Felix Álvarez –Felisuco- (quien representa dos papeles: al principio de la obra es masajista, y al final inspector de Hacienda), y Agustín Jiménez (que es “el idiota”).

Josema Yuste es el autor de la adaptación, a mi juicio muy bien hecha. La versión sigue con bastante fidelidad la película (no puedo compararla con la obra de teatro original, porque no la he visto), con una dosis adecuada de referencias a la actualidad que rodea al espectador.

Los tres actores que he citado lo hacen muy bien, pero especialmente nos gustó Agustín Jiménez, quien borda el papel. A Josema Yuste se le escapa algún ramalazo que otro de Martes y Trece que no termina de encajar, pero nada grave.

Y después del teatro, se puede uno ir a cenar tranquilamente al cercano restaurante La Dominga (C/ Libertad nº 16). Todo un hallazgo, del cual nos puso sobre la pista una lectora de este blog, Marina.

Para terminar, un par de fotos del camino al teatro: la Puerta de Alcalá, ya iluminada por Navidad, y un tilo de la calle Almirante.



Teatro Infanta Isabel.
Hasta el 22/01/2012.
Desde 16 Euros.