domingo, 28 de julio de 2013

Restaurante El Capricho (León)


La semana que viene pasaremos unos días en Mondariz (Galicia), con mi hermano, mi cuñada, y sus hijos & sobrinos nuestros. Ellos viven y trabajan en Brasil, y este mes están en Mondariz pasando sus vacaciones de verano (unas vacaciones muy particulares -por lo que he visto otras veces-, porque dependen de la diferencia horaria.. están de "vacaciones" durante el día, mientras es de noche en Brasil, pero están en contacto con Brasil cuando aquí es de noche.. ¡en plan vampiro!). Nosotros nos acercaremos a verles, y descansaremos un poco de este año agotador. Y si tengo que trabajar algo, desde luego que será durante del día.

Se me ha ocurrido que, en el camino de ida, paremos a comer en un restaurante del cual he oído hablar muy bien. Se llama "Bodega El Capricho", y se encuentra en el pueblo de Jiménez de Jamuz, cerca de La Bañeza (León). Nos tenemos que desviar unos pocos kilómetros, pero creo que valdrá la pena, pues se supone que sirven una carne magnífica.

Atención a la nota que los tipos del restaurante han colgado en su página web, fechada en el mes de junio de 2013:

"Se han sacrificado el pasado mes de mayo 3 bueyes de raza rubio gallego y uno de raza asturiano. 3 de ellos pesaron más de 900 Kg. canal, con lo que vivos rondarían los 5000 Kg. de peso. Son de una calidad excepcional y estarán disponibles a partir del 10 de julio. 

Ya están también en nuestras cámaras 5 animales más que se han sacrificado el día 6 de junio que se podrán degustar durante el mes de agosto. Dos de raza ramo grande, 2 rubios gallegos y uno asturiano, todos superaban los 6 años de edad y sus canales superaron todos los 800Kg. Canal. Todos ellos llevan viviendo en nuestra finca al menos 2 años, y se han alimentado a base de cereal, hierba seca y el pasto de nuestra finca que incluye cantidad de hierbas aromáticas por lo que esperamos que sus carnes sorprendan los paladares más exigentes."


En fin, veremos si la realidad del sitio se ajusta a su fama, o si es todo puro "chau chau". ¡Ya os contaré!

P.D. del 06/08/2013

Ya de vuelta, puedo hablar del sitio con conocimiento de causa.

El Restaurante "Bodega El Capricho" se encuentra situado en un paraje desolado. En verano, arrasado por el sol, y en invierno imagino que congelado. En esta primera foto, podemos ver la entrada:



La palabra "bodega" contenida en su denominación, tiene su razón de ser. La construcción visible es, en realidad, la puerta de entrada a una bodega subterránea, como las muchas otras que pueblan la zona. Estas bodegas son frecuentes en Castilla, supongo que para poder conservar el vino o los alimentos en general bajo tierra, a salvo de las notables diferencias térmicas. Un par de fotos de los alrededores:





Y en cuanto a la comida.. la carne -especialidad evidente del lugar- la sirven muy rica. Con sabor a carne de verdad, y al punto poco hecho de rigor. Más arriba en la entrada ya hablé de la filosofía del lugar, por lo que no me voy a extender en ello. Pero resulta algo caro. El chuletón lo tienen a 70 Euros/kilo. Otras piezas las tienen más baratas, aunque lo mínimo que recuerdo eran 48 Euros/kilo. Nosotros nos pedimos un chuletón (¡un día es un día!), que resultó pesar 1,3 kilos, por lo que hagan ustedes la cuenta. Había en la mesa un "notita" que te incitaba a pedir un chuletón riquíííííísimo, pero el precio de 120 Euros/kilo, unido a una advertencia sobre el hecho de que el 70% del peso era grasa, nos echó para atrás. Una cosa es darse un homenaje puntual, ¡y otra perder hasta la camisa! Aquí dejo una foto de la "notita" de marras..


Si me da tiempo, subiré esta semana alguna foto de Galicia con algo de verde, para desengrasar :-D

martes, 23 de julio de 2013

Isla de La Graciosa

Hay pocas cosas que me alteren los nervios. Una de ellas es el editor de entradas de blogger, y otra es el puto lenguaje HTML. Dicho lo cual, pasemos a las cosas que me dan paz :-).

Una de las visitas que más gustó del viaje a Lanzarote fue, paradójicamente, la escapada que realizamos a otra isla de las Canarias, a la isla de La Graciosa. Se trata de una isla diminuta (un islote, más bien), situada un par de kilómetros al norte de Lanzarote, y habitada por tan solo unas 500 personas distribuidas en dos núcleos de población, llamados Caleta del Sebo (el pueblo principal) y Pedro Barba (que deben ser cuatro casas). Se llega a la isla en un pequeño ferry, que tarda 30 minutos en completar el trayecto.

En la foto siguiente, tomada desde el Mirador del Río en Lanzarote (del que ya hablé en una entrada anterior), podemos ver La Graciosa entera en primer plano. Al fondo se atisban otras dos islas todavía más pequeñas, que están deshabitadas: Alegranza, y Montaña Clara.


Lo primero que llama la atención nada más poner el pie en la isla es que (atención a lo que voy a decir) ¡no existe el asfalto! Apenas sale uno de la pequeña plaza embaldosada situada frente al puerto de Caleta de Sebo, sus pies comienzan a caminar sobre la tierra, y ya no dejan de hacerlo hasta que coge uno el barco de vuelta. Las casas del pueblo están ahí como plantadas en medio de la arena, de forma medianamente ordenada.


















Caleta del Sebo es un pueblo tan pequeño que, en cuanto echa uno a andar, lo deja atrás sin darse cuenta. Por lo que pude ver, la isla está surcada por caminos -que son de tierra, naturalmente-, que pueden recorrerse andando o en bicicleta -hay puestos de alquiler de bicis-. Hay algunos lugares donde alojarse (apartamentos turísticos, aparentemente), los cuales prometen ser una magnífica opción para pasar unas vacaciones ultra-tranquilas. ¡Ahí lo dejo!









El elemento que más destaca en el paisaje de la isla son los imponentes acantilados del norte de Lanzarote, así como el color azul turquesa del mar. Y la perspectiva de los volcanes situados al sur de Lanzarote, más alejados, me recordó al primer paisaje que encuentra Charlton Heston cuando llega a la Tierra, al principio de la peli El Planeta de los Simios (la de 1968).





Termino la entrada con un vídeo de nuestra partida de La Graciosa.. snif, snif..


Y aquí finaliza la serie de entradas dedicadas a la isla de Lanzarote y sus alrededores. Sigan atentos, pues en sus pantallas podrían aparecer próximamente fotos de Galicia, ¡y hasta de Costa Rica! :-)

domingo, 7 de julio de 2013

Parque Nacional de Timanfaya


El Parque Nacional de Timanfaya, en Lanzarote, abarca la parte de la isla que se vio directamente afectada por la gran erupción volcánica que tuvo lugar en el s. XVIII. Esta erupción se prolongó durante nada menos que seis años (1730-1736), y dejó como legado un brutal paisaje volcánico.

Se conserva un relato contemporáneo de los acontecimientos realizado por Lorenzo Curbelo, el cura del cercano pueblo de Yaiza. El manuscrito original se perdió, pero su contenido se ha conservado gracias a una traducción del texto que hizo un geólogo alemán (Leopold von Buch) a principios del s. XIX.

Según este texto, el comienzo de la erupción fue así:

"El 1 de septiembre de 1730, entre 9 y 10 de la noche, se abrió de pronto la tierra a dos leguas de Yaiza, cerca de Chimanfaya. Desde la primera noche se formó una montaña de considerable altura de la que salieron llamas que estuvieron ardiendo durante diecinueve días seguidos. Pocos días después se abrió una nueva sima, y una arrolladora corriente de lava procedente de ella se precipitó sobre Chimanfaya, sobre Rodeo y sobre una parte de Mancha Blanca. La lava corrió sobre los pueblos hacia el N, primero rápida como el agua, pero después con más dificultad, despacio como la miel. Pero el 17 de septiembre se levantó con un ruido atronador una gran roca surgida de las profundidades de la tierra que obligó a la corriente de lava a dirigirse hacia el NO y ONO en lugar de seguir hacia el N. La lava alcanzó entonces con mayor velocidad los pueblos de Macetas y Santa Catalina, situados en el valle, a los que destruyó. El 11 de septiembre se renovó la fuerza de la corriente de lava. De Santa Catalina cayó sobre Maso, quemó y cubrió totalmente la aldea y se precipitó luego como una catarata de fuego en el mar con un ruido horrible durante ocho días seguidos. Los peces flotaban muertos en cantidad indescriptible sobre la superficie de las aguas o eran arrojados a la orilla moribundos. Luego todo se calmó y la destructiva erupción pareció haber terminado..."

Volviendo al Parque Nacional actual, éste se puede atravesar en coche por un carretera que lo cruza de punta a punta. Y en esa carretera interior existen tres puntos donde puede uno dejar el coche en un parking y realizar una visita. Por orden de menor a mayor interés, las visitas son las siguientes:

1º.- El Echadero de los Camellos. En este punto te puedes subir a un dromedario y dar una pequeña vuelta. Puede ser un buen plan para quien vaya con niños, pero de otro modo no le veo excesivo interés. En cualquier caso, no se pierde mucho tiempo por parar a ver de cerca los animales, pues las caravanas de estos camellos que son dromedarios, salen desde el parking.


2º.- El Centro de interpretación de Mancha Blanca. Muy cerca de la entrada al Parque por el norte se encuentra este pequeño museo, donde te cuentan la historia del lugar y aprendes cosas sobre vulcanología. Nosotros lo visitamos muy rápido, quizás demasiado, porque queríamos llegar temprano a la visita de la que hablaré seguidamente para evitar colas. Pero me pareció que valía la pena.

Por una puerta algo escondida de este Centro, se sale al exterior y se accede a una pasarela de madera instalada sobre el mar de lava. Desde la rampa, la lava aparece como una superficie agresiva y absolutamente impracticable.





3º.- Las Montañas del Fuego. Este es el punto de verdadero interés. Para llegar a este lugar, te tienes que desviar de la carretera interior del Parque (te cobran entrada en una caseta situada en el propio desvío), y circular durante unos pocos kilómetros hasta llegar a un edificio situado en lo alto de una colina. Este edificio también es de Manrique. Allí dejas el coche, y te guían hacia unos autobuses que son los que realizan el recorrido turístico. A medida que se van llenando van saliendo.

La erupción no fue obra de un gran y solitario volcán, sino de numerosos pequeños volcanes. Los autobuses recorren esa zona central del Parque, deteniéndose en los puntos más relevantes del camino para que los turistas vayan viendo el paisaje y sacando sus fotos. El territorio es insólito, no tiene nada que ver con todo lo que haya visto uno antes. Por momentos te sientes sobre la superficie de otro planeta.

La única pega que se le puede poner a la visita es que los autobuses se caen de viejos.. recuerdan a los autobuses de saldillo que destinaban hace años a las rutas escolares. Sobre todo, me parece un fallo que no sean autobuses abiertos -como esos buses turísticos que se pueden ver en cualquier ciudad del mundo-, y más siendo Lanzarote un lugar donde apenas llueve y hace siempre muy buena temperatura. Tal como se dice ahora, la experiencia del usuario sería mucho más satisfactoria si pudiese disfrutar del mar de lava al aire libre.

Las cinco fotos que siguen están tomadas desde el autobús. En la primera de ellas, se puede ver en primer plano un surtidor de lava, y al fondo el mar. En la segunda foto, tenemos al fondo el pueblo de Yaiza. En la tercera, vemos un bucle del recorrido que sigue el autobús en medio del ambiente lunar (¡o marciano!). En la cuarta fotos, uno de los volcanes. Y en la quinta y última foto podemos ver, arriba a la izquierda, el edificio de Manrique desde el cual parten los autobuses que hacen esta visita.









En el edificio principal hay un restaurante con vistas, y un par de cosas curiosas de ver. Se nota que el vulcanismo del lugar sigue latente por el calor que emana de la tierra cerca de la superficie. Junto al restaurante, han excavado un pozo de unos cinco o seis metros de profundidad, de cuyo interior sale un calor notable. Al asomarte al pozo sientes en la cara un calor semejante al que notas en casa cuando abres el horno encendido. En la boca del pozo han instalado una parrilla, y sobre ella cocinan la carne que sirven en el restaurante mientras los turistas se la miran con ojos ansiosos.





Con ser gracioso el horno natural, no deja de parecerme un poco cochinada. Entre los metales pesados que vendrán del centro de la tierra, y las miasmas procedentes de los turistas, algún comensal puede acabar mu malamente.

Finalizo la serie de fotos con una imagen tomada fuera del Parque propiamente dicho -aunque muy cerca del mismo-, en la cual podemos apreciar la confluencia de lava y mar. Es un lugar llamado "El Hervidero", donde lo enrevesado de la línea de costa y las numerosas cuevas allí originadas, provocan un espectáculo de espuma en los días de temporal. Me lo puedo imaginar, porque verlo, lo que se dice verlo, nada de nada... el día que fuimos el mar era una balsa.



Y termino la entrada con un par de vídeos, ¡para que haya un poco de movimiento! El primer vídeo está tomado desde el autobús. Olvidé mencionar que te van "amenizando" el trayecto con explicaciones grabadas en diversos idiomas, y con una música tremendista. El Rex Tremendae del Requiem de Morzart, concretamente..



Y en el segundo vídeo sale una pequeña atracción que organizan para los turistas. Detrás, una pequeña parte del edificio principal del complejo.



¡Se acabó el paseo lunático!

martes, 2 de julio de 2013

Un momento magnífico

Sobre el manido tema de la crisis, llevo tiempo con una idea en la cabeza que me gustaría compartir con los lectores del blog.

Según la perspectiva ortodoxa del asunto, España se encuentra inmersa en una grave crisis económica y en el peor posible de sus momentos.

Quienes tienen una visión “radical” –por llamarlo de algún modo- del tema, consideran que la raíz del problema se encuentra en el sistema politico-económico, que habría fracasado. Abogan, en consecuencia, por un cambio de sistema. A grandes rasgos, sería la opinión que -en España- mantienen Izquierda Unida, o los famosos “indignados”.

Quienes son partidarios del sistema, por el contrario, entienden que la crisis obedece a un problema coyuntural: básicamente, a la interrupción del crédito. Defienden la necesidad de adoptar “políticas de crecimiento”, burdo eufemismo para no utilizar las palabras “aumentar la deuda”, o “darle a la maquinita de hacer dinero”. También a grandes rasgos, es la opinión de los principales partidos políticos (PP, PSOE, UPyD, CIU, PNV).

La idea que pretendo compartir sería una perspectiva más bien heterodoxa del asunto. Y esta idea es la de que España se encuentra atravesando un momento magnífico de su Historia.

Evidentemente, quienes vivimos en el país tenemos más dificultades que unos años atrás. Mucha gente se enfrenta a situaciones muy graves (pérdida de empleo o de vivienda), y el resto de los ciudadanos también tenemos, en mayor o menor medida, nuestros propios problemas. Todo esto ya lo sé, porque lo veo y lo vivo todos los días. 

Pero no estoy pensando ahora en la concreta generación que en el momento presente habita el país, sino al país entendido como entidad o cuerpo social que trasciende a las generaciones. Es en este segundo sentido en el que pienso que España se encuentra en un buen momento.

Una explicación resumida de esta idea, sería la siguiente. El diagnóstico ortodoxo anterior me parece bastante simplista (al menos en lo referido a España, que es lo que conozco). Y es que la crisis económica –que indudablemente existe-, no es una causa, sino un mero efecto. Es un síntoma. La causa que se encuentra detrás de la crisis económica es una crisis política. Y esta crisis política también tiene su propia causa que la precede y genera: una crisis ética en la población. En esta crisis ética es donde se encuentra la raíz verdadera del problema.

Para empezar, es muy fácil constatar que el origen de la crisis económica se encuentra en una crisis política. Por poner un único ejemplo, y no extenderme todo lo que podría, me limitaré a recordar lo que ha ocurrido con las entidades bancarias. Los bancos privados españoles no han necesitado recibir ayudas del Estado. Tienen problemas, pero los están solventando por sus propios medios (básicamente, a costa de sus clientes), sin necesidad de recabar dinero del contribuyente. Han sido exclusivamente las cajas de ahorros, gestionadas por los políticos -con criterios políticos y no profesionales-, quienes han generado un agujero negro financiero de tal calibre que el Estado no ha podido cubrirlo por sus propios medios, viéndose obligado a pedir el auxilio de la Unión Europea (el famoso rescate).

Los políticos, que no son tontos, rápidamente transformaron las "cajas" en "bancos" cuando aquéllas colapsaron. De este modo, todas las entidades -tanto las que han recibido ayudas públicas como las que no- se denominan formalmente “bancos” hoy en día, lo que da pie a que se difumine el origen político del agujero y se confunda con un origen meramente financiero o bancario. Pero con este cambio de nombre no engañan a quienes no nos queremos dejar engañar: la realidad es que estamos pagando una ruina causada esencialmente por los políticos. 

Utilizo aquí el concepto de “política” en un sentido amplio, extensible a cualquier ámbito de dirección y toma de decisiones. En este sentido, me refiero también al mundo de la empresa privada. Y al igual que las decisiones de los políticos españoles han sido por lo general nefastas –motivadas muchas veces por el exclusivo interés individual de la reelección, o por su enriquecimiento personal, y no por el interés general-, también las decisiones de los empresarios se han dirigido, por lo general, a obtener un enriquecimiento rápido con el menor esfuerzo posible, y no a la voluntad de crear una empresa con la que obtener un beneficio a largo plazo como consecuencia derivada de una innovación o de una aportación genuina al progreso general de la sociedad.

Pero dentro de esa amalgama de “actuaciones directivas”, quienes más daño o beneficio pueden causar con sus decisiones y actitudes son, indudablemente, quienes más responsabilidades tienen. Y éstos son, fundamentalmente y antes que los empresarios, los políticos, que son quienes cuentan con el inmenso poder de escribir lo que quieran en el Boletín Oficial de rigor.

Hasta este punto del razonamiento se ha llegado con frecuencia, para terminar concluyendo que la culpa de todo lo que ocurre es de los políticos.

Pero esa conclusión no deja de ser, también, un poco simple. Y sobre todo muy sencilla, demasiado. Debemos avanzar un poco más.

Si viviésemos en una dictadura, si una persona se hubiese alzado con el poder contra la voluntad de los ciudadanos y estuviese tomando todas las decisiones políticas, podríamos con toda justicia echarle la culpa de todos los males del país.

Ahora bien, en España existen 400.000 políticos electos (o al menos esa es la cifra comúnmente aceptada). Y no se trata de 400.000 marcianos aterrizados en una meganave espacial, sino de 400.000 españoles como cualquiera de nosotros.

Indudablemente, se trata de un número lo suficientemente elevado como para que pueda considerarse –aunque sólo fuera por razones numéricas o estadísticas- como una muestra representativa del conjunto de la población española.

Pero ocurre, además, que se trata de personas a quienes hemos votado; esto es, son personas a quienes  los españoles hemos elegido libremente por considerar que son nuestros más válidos representantes.

Toca, pues, dejar de echar balones fuera, y mirar a nuestro interior. ¿Acaso los políticos actúan de manera diferente a como actuamos los ciudadanos al tomar nuestras decisiones personales? ¿Acaso nosotros sacrificamos siempre nuestros intereses personales por el interés general?

En mi opinión, la respuesta es que no. Los ciudadanos, a nuestro nivel, actuamos de forma muy parecida a como, a su nivel, lo hacen los políticos. No es una diferencia de esencia, sino de magnitud. Ellos hacen más daño sólo porque están en una posición más determinante, no porque sean peores.

Otra forma de verlo: si todos los españoles tuviésemos una ética individual intachable, sería matemáticamente imposible que existiese un solo político corrupto. Y si no fuesen “todos” los españoles los que tuvieran esa ética, pero sí al menos una “gran mayoría”, se podría llegar a colar algún político corrupto entre los 400.000 elegidos, pero difícilmente todos los políticos corruptos que existen.

En definitiva, la causa de la crisis política se encuentra en la previa crisis ética que afecta a los ciudadanos.

Y ahora viene la parte buena de la historia.

En los últimos tiempos, cuando uno abre un periódico o pone las noticias en la tele, se encuentra ante un desfile de “escándalos” que son objeto de enjuiciamiento por los jueces y tribunales. Todos conocemos a sus protagonistas, empezando por la familia real, continuando por representantes políticos de todo género y condición, y terminando por chorizos de medio pelo que prosperaron en la época de bonanza económica.

Sin duda, esta sucesión de relatos sobre las chorizadas producidas se puede hacer a veces cansada, por repetitiva. Pero, desde mi punto de vista, ESTO ES SENCILLAMENTE GENIAL, porque constituye justamente el tratamiento necesario y preciso para la enfermedad real que padece el país.

Esa cantinela de las “políticas de crecimiento”, o de los sistemas político-económicos alternativos, me parecen bobadas que se inventan los políticos para desviar la atención de la gente hacia los temas accesorios, y salvar su culo en las cuestiones fundamentales. Como en la celebérrima frase de "El Gatopardo", que todo cambie para que todo siga como está.

Lo verdaderamente eficaz -aunque sea a fuerza de ejemplo y repetición constante-, es que se grabe a fuego en conciencia de la gente que saltarse las normas establecidas, en beneficio de uno mismo y en detrimento del conjunto de la sociedad, es algo intrínsecamente malo. Sin excepción.

Y como creo que estamos en ese proceso de grabación, pienso que el momento es muy bueno.

Mi confianza, de todas formas, es limitada, pues los mecanismos mentales de auto-justificación son espectaculares. Mucha gente es capaz de indignarse con el malvado Urdangarín, y acto seguido falsear cualquier requisito para obtener alguna subvención pública, o pedir un servicio sin factura para evitar el IVA, etc.. Sin darse cuenta que, en el fondo, se trata de lo mismo.

En realidad, no confío demasiado en que los adultos vayamos a cambiar. Los adultos no cambiamos. Pero sí creo, o quiero creer, que este bombardeo mediático centrado en la condena a la corrupción puede provocar entre los más jóvenes una intolerancia absoluta ante el choriceo, el engaño, y la desidia en la gestión, llevándoles a guiar su conducta conforme a esa posición ética.

De ocurrir esto así, el momento actual de España sería infinitamente mejor que el pasado reciente –pasado en el que, al calor del crédito fácil, toda desidia o chorizada pasaba desapercibida mientras la economía iba supuestamente sobre ruedas-, y el futuro se presentaría muy prometedor.

Si unos españoles decentes comenzaran a elegir a unos políticos decentes, la economía funcionaría de maravilla.

Y sin duda ocurrirá que dentro de unos cuantos años la presente lección se olvidará, volveremos a vivir un tiempo de falsa bonanza, y finalmente nos encontraremos en una situación similar a la actual. Eso es una consecuencia necesaria del carácter cíclico de la Historia.

Pero si mi diagnóstico de la situación es el correcto (esto es, si todo lo que llevo escrito no fuera una sarta de tonterías sin sentido..), España se encuentra, ahora mismo, en la fase ascendente de la curva que representa los ciclos a largo plazo. ¡En un momento magnífico!


lunes, 10 de junio de 2013

Lanzarote (III)

Aquí vienen unas cuantas fotos más de Lanzarote.

La foto que sigue es la primera de todas las que hice de la isla. Es una vista de la capital, Arrecife, tomada desde el avión mientras realizábamos las maniobras de aproximación al aeropuerto que ya vimos en la entrada Lanzarote-I.



La ciudad de Arrecife es como la típica capital pequeña de provincia española: una ciudad donde la gente camina despacio y se reconoce por la calle. Me dio la impresión que la ciudad debe servir como centro de negocios y de gestiones administrativas de los isleños, pero que vive completamente a espaldas del resto de la isla en cuanto a su actividad principal se refiere: el turismo. No obstante, tiene algunos rincones bonitos -como el paseo que rodea la pequeña laguna marina que existe en el mismo centro de la ciudad (a la izquierda en la foto de arriba), o las antiguas defensas costeras (en la parte superior de la misma foto)- que justifican una visita por parte del turista que acude a Lanzarote.







Uno de los atractivos de la isla son las playas. El agua del mar no es muy cálida, por lo que la presión turística sobre las playas es limitada. Las playas con mayor infraestructura turística se encuentran en la zona de Costa Teguise (foto que sigue)..



... pero es fácil encontrar y acceder a playas salvajes como estas:







Otro de los grandes atractivos de la isla es la paz y tranquilidad que se respira en sus pueblos del interior. A esta sensación de absoluta calma contribuye sin duda la arquitectura de la isla. Las edificaciones son todas -con excepción de alguna iglesia antigua- muy sencillas, con las paredes del color blanco de la cal, y con puertas y ventanas de madera pintadas de azul, verde, o marrón. He aquí alguno de estos pueblos, comenzando con Teguise:







Femés:



Caleta de Famara:



Yaiza:





En Yaiza se encontraba el restaurante acondicionado por Manrique (Rte La Era) al que me refería en la entrada Lanzarote-II. La gastronomía de la isla es muy simple, y semejante a la del resto de las islas Canarias. Está basada en los productos que ofrece la propia isla y el mar que la rodea, los cuales son preparados de forma natural y sencilla. En las fotos siguientes podemos ver un cherne a la plancha (el cherne es un pescado de allí, nunca lo he visto en la península), unas lapas también a la plancha, y las famosas "papas arrugás con mojo" (picón y verde)







Pero sin duda lo más llamativo, gastronómicamente hablando, es que en la isla se produce vino. No son vinos que gocen de fama en la península (más bien al contrario, las referencias que tenía es que se trataba de vinos más bien malillos), pero a mi me gustaron los que probé. Se trata de vinos mayoritariamente blancos, que pueden ser dulces o secos. A nosotros los dulces no nos gustan, de forma que pedimos siempre vinos secos. Son vinos suaves, frescos, algo afrutados, y en conjunto agradables de tomar, en parte por el placer de acompañar la comida de la tierra con vinos también de la tierra, y también porque en vacaciones todo le sabe bien a uno, jeje... Y además son baratos, pues en mesa la botella sale entre 12 y 17 Euros. El único vino tinto que probamos me pareció más flojete.. me recordó a los tintos de la Ribeira Sacra, nacidos también en una tierra de blancos.



¿Y cómo se cultivan las vides en una isla volcánica? ¡Pues con mucho mimo! En las fotos que siguen lo podemos apreciar. La primera está tomada en el mismo pueblo de Yaiza, y las dos siguientes en una zona de la isla llamada "La Geria", aledaña al Parque Nacional de Timanfaya.







Como se puede ver, colocan las vides en una pequeña hondonada excavada en el suelo, y las protegen del viento con un pequeño murete de piedra. Debe ser un trabajo de chinos, y la vendimia ni te cuento.

Y esto es todo por hoy. De Lanzarote me quedan un par de cosas interesantes que mostrar, por lo que probablemente subiré un par de entradas más en las próximas semanas. Hasta la próxima.