sábado, 10 de agosto de 2013

Balneario de Mondariz, y alrededores..



Subo deprisa y corriendo unas pocas fotos de nuestro último viaje a Galicia.

De camino, cruzando la meseta castellana a la altura (aproximada) de Medina del Campo: campos y más campos de trigo.



Tras cuatro horas de viaje.. ¡zas!, cambia el paisaje por completo. Ya estamos en la verde Galicia. El edificio más grande de los que se ven al fondo del valle forma parte del complejo del Balneario de Mondariz:



Es de suponer que el Balneario debe su ubicación a las fuentes de aguas minerales que existen en la zona. En particular, a esta Fuente de Gándara que se puede ver en la foto siguiente:



Y para los científicos que visitan el blog, aquí tenemos la composición química del agua:



Este es el viejo hotel del Balneario, a principios del siglo pasado:



A mediados del siglo pasado, se incendió el hotel y estuvo en ruinas durante décadas. Pero a principios del siglo presente, fue rehabilitado y transformado en un edificio de apartamentos:



Esta es la piscina exterior del Balneario:



Y este el edificio donde se encuentra la llamada Fuente del Troncoso. De la fuente (no sale en la foto, pero está abajo a la derecha) todavía mana agua, pero el edificio en sí está abandonado desde hace tiempo.



Unas pocas fotos de la naturaleza que rodea el Balneario de Mondariz:









A efectos vitivinícolas, Mondariz se encuentra en la zona del Condado de Tea, que forma parte de la denominación Rías Baixas. Producen un albariño muy rico.





Aquí, el río Tea:



La gastronomía del lugar:





Un castro celta que se encuentra a 5 Km de Mondariz. Castro de Troña, se llama:





Y esto es Vigo:







Para terminar, volvemos a Mondariz. La banda del pueblo tocando por las calles de la ciudad, como si el tráfico de vehículos no existiese o no fuese algo de lo que preocuparse.. :-D




Y éste ha sido un resumen, un tanto apresurado, de nuestra visita a Galicia durante la semana pasada. Mañana nos vamos a Costa Rica, por lo que próximamente podrán observar en sus pantallas espesas selvas tropicales, volcanes en erupción, feroces jaguares, aterradores insectos, y una panoplia de bichos venenosos: arañas, serpientes, ranas, etc...

domingo, 28 de julio de 2013

Restaurante El Capricho (León)


La semana que viene pasaremos unos días en Mondariz (Galicia), con mi hermano, mi cuñada, y sus hijos & sobrinos nuestros. Ellos viven y trabajan en Brasil, y este mes están en Mondariz pasando sus vacaciones de verano (unas vacaciones muy particulares -por lo que he visto otras veces-, porque dependen de la diferencia horaria.. están de "vacaciones" durante el día, mientras es de noche en Brasil, pero están en contacto con Brasil cuando aquí es de noche.. ¡en plan vampiro!). Nosotros nos acercaremos a verles, y descansaremos un poco de este año agotador. Y si tengo que trabajar algo, desde luego que será durante del día.

Se me ha ocurrido que, en el camino de ida, paremos a comer en un restaurante del cual he oído hablar muy bien. Se llama "Bodega El Capricho", y se encuentra en el pueblo de Jiménez de Jamuz, cerca de La Bañeza (León). Nos tenemos que desviar unos pocos kilómetros, pero creo que valdrá la pena, pues se supone que sirven una carne magnífica.

Atención a la nota que los tipos del restaurante han colgado en su página web, fechada en el mes de junio de 2013:

"Se han sacrificado el pasado mes de mayo 3 bueyes de raza rubio gallego y uno de raza asturiano. 3 de ellos pesaron más de 900 Kg. canal, con lo que vivos rondarían los 5000 Kg. de peso. Son de una calidad excepcional y estarán disponibles a partir del 10 de julio. 

Ya están también en nuestras cámaras 5 animales más que se han sacrificado el día 6 de junio que se podrán degustar durante el mes de agosto. Dos de raza ramo grande, 2 rubios gallegos y uno asturiano, todos superaban los 6 años de edad y sus canales superaron todos los 800Kg. Canal. Todos ellos llevan viviendo en nuestra finca al menos 2 años, y se han alimentado a base de cereal, hierba seca y el pasto de nuestra finca que incluye cantidad de hierbas aromáticas por lo que esperamos que sus carnes sorprendan los paladares más exigentes."


En fin, veremos si la realidad del sitio se ajusta a su fama, o si es todo puro "chau chau". ¡Ya os contaré!

P.D. del 06/08/2013

Ya de vuelta, puedo hablar del sitio con conocimiento de causa.

El Restaurante "Bodega El Capricho" se encuentra situado en un paraje desolado. En verano, arrasado por el sol, y en invierno imagino que congelado. En esta primera foto, podemos ver la entrada:



La palabra "bodega" contenida en su denominación, tiene su razón de ser. La construcción visible es, en realidad, la puerta de entrada a una bodega subterránea, como las muchas otras que pueblan la zona. Estas bodegas son frecuentes en Castilla, supongo que para poder conservar el vino o los alimentos en general bajo tierra, a salvo de las notables diferencias térmicas. Un par de fotos de los alrededores:





Y en cuanto a la comida.. la carne -especialidad evidente del lugar- la sirven muy rica. Con sabor a carne de verdad, y al punto poco hecho de rigor. Más arriba en la entrada ya hablé de la filosofía del lugar, por lo que no me voy a extender en ello. Pero resulta algo caro. El chuletón lo tienen a 70 Euros/kilo. Otras piezas las tienen más baratas, aunque lo mínimo que recuerdo eran 48 Euros/kilo. Nosotros nos pedimos un chuletón (¡un día es un día!), que resultó pesar 1,3 kilos, por lo que hagan ustedes la cuenta. Había en la mesa un "notita" que te incitaba a pedir un chuletón riquíííííísimo, pero el precio de 120 Euros/kilo, unido a una advertencia sobre el hecho de que el 70% del peso era grasa, nos echó para atrás. Una cosa es darse un homenaje puntual, ¡y otra perder hasta la camisa! Aquí dejo una foto de la "notita" de marras..


Si me da tiempo, subiré esta semana alguna foto de Galicia con algo de verde, para desengrasar :-D

martes, 23 de julio de 2013

Isla de La Graciosa

Hay pocas cosas que me alteren los nervios. Una de ellas es el editor de entradas de blogger, y otra es el puto lenguaje HTML. Dicho lo cual, pasemos a las cosas que me dan paz :-).

Una de las visitas que más gustó del viaje a Lanzarote fue, paradójicamente, la escapada que realizamos a otra isla de las Canarias, a la isla de La Graciosa. Se trata de una isla diminuta (un islote, más bien), situada un par de kilómetros al norte de Lanzarote, y habitada por tan solo unas 500 personas distribuidas en dos núcleos de población, llamados Caleta del Sebo (el pueblo principal) y Pedro Barba (que deben ser cuatro casas). Se llega a la isla en un pequeño ferry, que tarda 30 minutos en completar el trayecto.

En la foto siguiente, tomada desde el Mirador del Río en Lanzarote (del que ya hablé en una entrada anterior), podemos ver La Graciosa entera en primer plano. Al fondo se atisban otras dos islas todavía más pequeñas, que están deshabitadas: Alegranza, y Montaña Clara.


Lo primero que llama la atención nada más poner el pie en la isla es que (atención a lo que voy a decir) ¡no existe el asfalto! Apenas sale uno de la pequeña plaza embaldosada situada frente al puerto de Caleta de Sebo, sus pies comienzan a caminar sobre la tierra, y ya no dejan de hacerlo hasta que coge uno el barco de vuelta. Las casas del pueblo están ahí como plantadas en medio de la arena, de forma medianamente ordenada.


















Caleta del Sebo es un pueblo tan pequeño que, en cuanto echa uno a andar, lo deja atrás sin darse cuenta. Por lo que pude ver, la isla está surcada por caminos -que son de tierra, naturalmente-, que pueden recorrerse andando o en bicicleta -hay puestos de alquiler de bicis-. Hay algunos lugares donde alojarse (apartamentos turísticos, aparentemente), los cuales prometen ser una magnífica opción para pasar unas vacaciones ultra-tranquilas. ¡Ahí lo dejo!









El elemento que más destaca en el paisaje de la isla son los imponentes acantilados del norte de Lanzarote, así como el color azul turquesa del mar. Y la perspectiva de los volcanes situados al sur de Lanzarote, más alejados, me recordó al primer paisaje que encuentra Charlton Heston cuando llega a la Tierra, al principio de la peli El Planeta de los Simios (la de 1968).





Termino la entrada con un vídeo de nuestra partida de La Graciosa.. snif, snif..


Y aquí finaliza la serie de entradas dedicadas a la isla de Lanzarote y sus alrededores. Sigan atentos, pues en sus pantallas podrían aparecer próximamente fotos de Galicia, ¡y hasta de Costa Rica! :-)

domingo, 7 de julio de 2013

Parque Nacional de Timanfaya


El Parque Nacional de Timanfaya, en Lanzarote, abarca la parte de la isla que se vio directamente afectada por la gran erupción volcánica que tuvo lugar en el s. XVIII. Esta erupción se prolongó durante nada menos que seis años (1730-1736), y dejó como legado un brutal paisaje volcánico.

Se conserva un relato contemporáneo de los acontecimientos realizado por Lorenzo Curbelo, el cura del cercano pueblo de Yaiza. El manuscrito original se perdió, pero su contenido se ha conservado gracias a una traducción del texto que hizo un geólogo alemán (Leopold von Buch) a principios del s. XIX.

Según este texto, el comienzo de la erupción fue así:

"El 1 de septiembre de 1730, entre 9 y 10 de la noche, se abrió de pronto la tierra a dos leguas de Yaiza, cerca de Chimanfaya. Desde la primera noche se formó una montaña de considerable altura de la que salieron llamas que estuvieron ardiendo durante diecinueve días seguidos. Pocos días después se abrió una nueva sima, y una arrolladora corriente de lava procedente de ella se precipitó sobre Chimanfaya, sobre Rodeo y sobre una parte de Mancha Blanca. La lava corrió sobre los pueblos hacia el N, primero rápida como el agua, pero después con más dificultad, despacio como la miel. Pero el 17 de septiembre se levantó con un ruido atronador una gran roca surgida de las profundidades de la tierra que obligó a la corriente de lava a dirigirse hacia el NO y ONO en lugar de seguir hacia el N. La lava alcanzó entonces con mayor velocidad los pueblos de Macetas y Santa Catalina, situados en el valle, a los que destruyó. El 11 de septiembre se renovó la fuerza de la corriente de lava. De Santa Catalina cayó sobre Maso, quemó y cubrió totalmente la aldea y se precipitó luego como una catarata de fuego en el mar con un ruido horrible durante ocho días seguidos. Los peces flotaban muertos en cantidad indescriptible sobre la superficie de las aguas o eran arrojados a la orilla moribundos. Luego todo se calmó y la destructiva erupción pareció haber terminado..."

Volviendo al Parque Nacional actual, éste se puede atravesar en coche por un carretera que lo cruza de punta a punta. Y en esa carretera interior existen tres puntos donde puede uno dejar el coche en un parking y realizar una visita. Por orden de menor a mayor interés, las visitas son las siguientes:

1º.- El Echadero de los Camellos. En este punto te puedes subir a un dromedario y dar una pequeña vuelta. Puede ser un buen plan para quien vaya con niños, pero de otro modo no le veo excesivo interés. En cualquier caso, no se pierde mucho tiempo por parar a ver de cerca los animales, pues las caravanas de estos camellos que son dromedarios, salen desde el parking.


2º.- El Centro de interpretación de Mancha Blanca. Muy cerca de la entrada al Parque por el norte se encuentra este pequeño museo, donde te cuentan la historia del lugar y aprendes cosas sobre vulcanología. Nosotros lo visitamos muy rápido, quizás demasiado, porque queríamos llegar temprano a la visita de la que hablaré seguidamente para evitar colas. Pero me pareció que valía la pena.

Por una puerta algo escondida de este Centro, se sale al exterior y se accede a una pasarela de madera instalada sobre el mar de lava. Desde la rampa, la lava aparece como una superficie agresiva y absolutamente impracticable.





3º.- Las Montañas del Fuego. Este es el punto de verdadero interés. Para llegar a este lugar, te tienes que desviar de la carretera interior del Parque (te cobran entrada en una caseta situada en el propio desvío), y circular durante unos pocos kilómetros hasta llegar a un edificio situado en lo alto de una colina. Este edificio también es de Manrique. Allí dejas el coche, y te guían hacia unos autobuses que son los que realizan el recorrido turístico. A medida que se van llenando van saliendo.

La erupción no fue obra de un gran y solitario volcán, sino de numerosos pequeños volcanes. Los autobuses recorren esa zona central del Parque, deteniéndose en los puntos más relevantes del camino para que los turistas vayan viendo el paisaje y sacando sus fotos. El territorio es insólito, no tiene nada que ver con todo lo que haya visto uno antes. Por momentos te sientes sobre la superficie de otro planeta.

La única pega que se le puede poner a la visita es que los autobuses se caen de viejos.. recuerdan a los autobuses de saldillo que destinaban hace años a las rutas escolares. Sobre todo, me parece un fallo que no sean autobuses abiertos -como esos buses turísticos que se pueden ver en cualquier ciudad del mundo-, y más siendo Lanzarote un lugar donde apenas llueve y hace siempre muy buena temperatura. Tal como se dice ahora, la experiencia del usuario sería mucho más satisfactoria si pudiese disfrutar del mar de lava al aire libre.

Las cinco fotos que siguen están tomadas desde el autobús. En la primera de ellas, se puede ver en primer plano un surtidor de lava, y al fondo el mar. En la segunda foto, tenemos al fondo el pueblo de Yaiza. En la tercera, vemos un bucle del recorrido que sigue el autobús en medio del ambiente lunar (¡o marciano!). En la cuarta fotos, uno de los volcanes. Y en la quinta y última foto podemos ver, arriba a la izquierda, el edificio de Manrique desde el cual parten los autobuses que hacen esta visita.









En el edificio principal hay un restaurante con vistas, y un par de cosas curiosas de ver. Se nota que el vulcanismo del lugar sigue latente por el calor que emana de la tierra cerca de la superficie. Junto al restaurante, han excavado un pozo de unos cinco o seis metros de profundidad, de cuyo interior sale un calor notable. Al asomarte al pozo sientes en la cara un calor semejante al que notas en casa cuando abres el horno encendido. En la boca del pozo han instalado una parrilla, y sobre ella cocinan la carne que sirven en el restaurante mientras los turistas se la miran con ojos ansiosos.





Con ser gracioso el horno natural, no deja de parecerme un poco cochinada. Entre los metales pesados que vendrán del centro de la tierra, y las miasmas procedentes de los turistas, algún comensal puede acabar mu malamente.

Finalizo la serie de fotos con una imagen tomada fuera del Parque propiamente dicho -aunque muy cerca del mismo-, en la cual podemos apreciar la confluencia de lava y mar. Es un lugar llamado "El Hervidero", donde lo enrevesado de la línea de costa y las numerosas cuevas allí originadas, provocan un espectáculo de espuma en los días de temporal. Me lo puedo imaginar, porque verlo, lo que se dice verlo, nada de nada... el día que fuimos el mar era una balsa.



Y termino la entrada con un par de vídeos, ¡para que haya un poco de movimiento! El primer vídeo está tomado desde el autobús. Olvidé mencionar que te van "amenizando" el trayecto con explicaciones grabadas en diversos idiomas, y con una música tremendista. El Rex Tremendae del Requiem de Morzart, concretamente..



Y en el segundo vídeo sale una pequeña atracción que organizan para los turistas. Detrás, una pequeña parte del edificio principal del complejo.



¡Se acabó el paseo lunático!