viernes, 10 de octubre de 2008

El culpable

Stephen Crowley / The New York Times


El acontecimiento que estoy siguiendo con más interés en estos últimos días es, naturalmente, la crisis financiera que se ha desatado en todo el mundo. No tengo intención de hablar de ella en este blog, que pretendo dedicar a temas menos serios y más placenteros -efectivamente, ¡es un blog epicúreo!-. Aparte de que en internet se pueden encontrar sin dificultad opiniones mucho más autorizadas que la mía. Pero sí me apetece comentar un aspecto curioso de todo este asunto.

Hace unos días, comiendo con un amigo que trabaja en la banca, estuvimos hablando a fondo sobre esta crisis –hay un momento para cada cosa-. Por supuesto que, como buenos comensales, diagnosticamos el problema con precisión, y para cuando llegaron los cafés ya habíamos encontrado la solución perfecta para todos los males.

A lo que voy. En un momento de la conversación nos preguntamos cómo era posible que una crisis de esta magnitud no hubiera sido advertida con suficiente antelación. Pues bien, hace un par de días descubrí en el periódico (New York Times) la respuesta a esa pregunta.

No es que lea habitualmente el New York Times u otros periódicos extranjeros, pero sí me gusta hacerlo cuando se producen noticias importantes de alcance mundial y quiero enterarme de primera mano del asunto, sin pasar por la versión distorsionada de la noticia que, en clave de política interna, suelen dar los periódicos españoles.

Esta crisis tiene muchos aspectos, y uno de los más importantes –si no el que más- es el uso que se ha hecho de los instrumentos financieros conocidos como “derivados”. A través de ellos se ha creado una enorme riqueza financiera –la que ahora se está volatilizando en las bolsas-, que no se encontraba respaldada por activos subyacentes reales.

En resumidas cuentas, ha ocurrido que esos instrumentos financieros se habían vuelto tan complejos que quienes los manejaban habían dejado de entender su funcionamiento. Cuando los operadores han comprendido, de repente, que la situación se les ha escapado completamente de las manos, y que no saben realmente cuánto vale cada activo financiero que poseen (si es que vale algo), les ha entrado el pánico; y se está vendiendo todo a la desesperada, para hacer caja y poder pagar los créditos con los que se habían comprado previamente esos activos “tóxicos” (en un proceso brutal de desapalancamiento -“deleveraging” en inglés-).

Pues bien, ¿quién es el culpable de que haya crecido tanto la pelota financiera que se está desinflando? Según el New York Times, tiene nombre y apellidos: el antiguo Presidente de la Reserva Federal durante casi 20 años (de 1987 a 2006), Alan Greenspan, que mantuvo durante años una política de tipos bajos -dinero barato- y, además, se opuso a regular los instrumentos derivados.

¿Avisó alguien de que esta crisis se podía llegar a producir?: pues efectivamente, parece que sí, que dentro de los propios organismos regulatorios hubo personas que avisaron con mucha antelación de que algo como esto se podía producir. ¿Y por qué no se les hizo caso? Pues porque prevaleció la opinión de Alan Greenspan.

¿Y por que prevaleció la opinión de Greenspan? Esto es lo que me parece verdaderamente interesante del artículo, y lo que me ha llevado a escribir esta entrada: simplemente, porque fue más persuasivo que los demás, porque se creó un aura de infalibilidad, y porque los políticos que le tenían que controlar, “no querían revelar su propia incapacidad para entender los conceptos que defendía Alan Greenspan”… Según se cita a uno de ellos en el artículo, “no recuerdo a nadie que dijera nunca: ¿Qué quiere usted decir con eso, Alan?”

Moraleja: nunca hay que dar nada por cierto, ni callarse las preguntas...

Pongo AQUÍ el vínculo al artículo.

El artículo está en inglés, lógicamente, pero si a alguien que no hable inglés le interesa su lectura, sospecho que lo encontrará traducido este próximo fin de semana en El País. El New York Times es un periódico que aquí llamaríamos “de izquierdas”, en el artículo se ataca implícitamente la política “desregulatoria” –y por convención, “liberal”- de Greenspan, y, por si fuera poco, centra el origen de la crisis exclusivamente en los Estados Unidos y no menciona las hipotecas subprime españolas, por lo que mucho me extrañaría que no lo viésemos más pronto que tarde en El País.

Aunque sea anecdótico, hay algo incierto en el artículo. Se dice que Greenspan era un “profeso libertario”, y eso es algo que debe aclararse en honor al liberalismo libertario (se refieren al Partido Libertario de Estados Unidos; su representante más conocido es Ron Paul, actualmente integrado en el Partido Republicano). Los libertarios estaban en contra de Greenspan y defienden que el respaldo de la moneda se halle exclusivamente en activos reales –el patrón oro-, justo lo contrario de lo que representan esos instrumentos financieros de los que trata el artículo. En economía los liberales libertarios siguen la “teoría austriaca”, que describe exactamente lo que ahora está pasando.

Para terminar, no pienso que Greenspan sea el único culpable de la crisis, faltaría más –pese al título que le he puesto a la entrada, ejemplo confeso de manipulación periodística- Sólo me parecía interesante resaltar, y por eso lo cuento, la enorme repercusión que puede llegar a tener el acto individual que realice una persona concreta situada en una posición determinante. Y la importancia de elaborar nuestros propios juicios frente a todos lo que nos den por cierto. Empezando por esta entrada.

9 comentarios:

Javi dijo...

Ahora debes animarte a hacer problemas de física y pasártelo bien! :)

Carol dijo...

¡Cuanto tiempo sin pasarme por aquí!
Muy interesante tu entrada sobre la crisis financiera, y si ciertamente es bastante impresionante lo que puede desencadenar la actuación de una sola persona en el mundo... ¡Da hasta escalofríos!

Víctor dijo...

Javi, ya me gustaría poder resolver problemas de física, como el que planteas en tu blog de los electrones... esperaré a que alguien dé la solución, ¡y a ver si la entiendo!

Víctor dijo...

Encantado de verte de nuevo por aquí Carol...como habrás visto no hay muchas novedades, ahora sólo tengo un poco de tiempo para escribir los fines de semana, aunque me parece que aún así actualizo más que tú...;-)

Efectivamente, eso es lo que me ha llamado la atención del artículo que comento, el hecho de que se pueda responsabilizar a una sola persona, con razón o sin ella, de este enorme desaguisado...

Víctor dijo...

Ayer se metió un lector desconocido en el blog y dejó un comentario negativo sobre esta entrada. El problema es que no lo hacía educadamente, sino más bien de forma despectiva. Mi primer impulso fue dejarlo estar (pues tampoco es que fuera insultante), y aquí ha pasado colgado muchas horas (algunos de vosotros lo habréis llegado a ver), pero al leerlo otra vez esta mañana, he cambiado de opinión y lo he eliminado.

No me importa que alguien critique lo que pueda poner aquí, todo lo contrario, me gusta y hasta lo agradezco (si no fuera así no publicaría nada, está claro). Pero las formas son importantes. Y no tanto por mi, que ya estoy curado de espantos, sino por el bien del propio blog, al que le estoy empezando a tener cariño... es más una cuestión de estética que otra cosa, los que tenéis un blog seguro que lo comprenderéis.

Y para evitar que vuelva a pasar, he habilitado de nuevo la moderación de comentarios que había quitado antes de verano.

Pero como no quiero eliminar la crítica que se me hacía, la repito ahora: lo que decía este lector es que no debía escribir sobre lo que no sabía, y menos cortando y pegando cosas de internet.

A lo primero poco hay que decir, yo aquí escribo lo que me apetece, y el que no quiera que no lo lea.

La segunda cuestión es más interesante. Una crítica general que se hace a los blogs es que sus autores tienden a "cortar y pegar", más que elaborar por si mismos lo que publican.

No pienso que esta entrada mía responda a ese estilo de "cortar y pegar". He incluído algunos vínculos a modo de referencias -precisamente para no "cortar y pegar"-, empezando por el propio artículo periodístico que es objeto de la entrada. En cualquier caso, ahí está la entrada para juzgarla, y se admite cualquier opinión formulada adecuadamente.

Tampoco estoy muy de acuerdo con la crítica genérica al "cortar y pegar". A mi lo que me gusta encontrar en la entrada de un blog es algo que me interese, que me aporte algún tipo de conocimiento por pequeño que sea. Que sea una idea original del propio autor del blog, o una idea que ha encontrado por ahí y quiere compartir, me parece lo de menos. Lo que no está bien, lógicamente, es atribuirse la autoría de algo que ha escrito otro. Pero, sinceramente, prefiero encontrarme un "corta y pega" interesante, que un rollo macabeo puramente original.

Carol dijo...

¡Nunca mejor dicho!
Yo pude leer los comentarios de los que hablas, y sinceramente me sorprendió que no los hubieses quitado de imediato. Decidí no darle demasiada coba y hacer como si nada, pero ahora que has sacado el tema me uno a la causa diciendo lo mismo que tu, que las críticas són buenas si no se hacen con ánimo de ofender. Todos tenemos opiniones distintas y todas son bienvenidas pero el discurso es importante así como el contenido, y sobretodo al esconderse bajo un pseudónimo tan estúpido como "Benito Camelas" demuestra que se trata de una de esas personas que no se aplican lo que proclaman. Pues si uno quiere la originalidad de las palabras, no comenta con un pseudónimo sacado de un mal chiste.

Lo siento... ¡Me salió del alma!

Myriam dijo...

¡Hola Víctor! estoy completamente de acuerdo contigo en eso de que quites lo que te incomoda en tu blog. Entiendo perfecto que éste lugar es para que cada quien exprese lo que le venga en gana, sea bueno o no, pero siempre mostrando un cierto grado de educación, sobre todo si eres un participante invitado y no el autor del blog. Yo hubiera hecho exactamente lo mismo así que ni siquiera debes de darnos explicaciones.

Bueno, pues aprovecho para saludarte y espero en estos días tener tiempo de ponerme al tanto de lo que comentan en los blogs que frecuento ya desde mi Instituto, ahora no tengo mi compu conmigo y estar en la computadora de mi hermano menor no es precisamente lo más cómodo como te podrás imaginar.

¡Saludos!

Víctor dijo...

Gracias Myriam & Carol.

Y ya que estáis por aquí, os recuerdo a las dos que tengo abierto un concurso en la entrada del 04/10/08, que está muerto de risa... y además es idóneo para vosotras (para ti Carol como bióloga, y para ti Myriam como amante de los animales y concursante profesional).

Anónimo dijo...

“no querían revelar su propia incapacidad para entender los conceptos que defendía Alan Greenspan”…(será que me van a reñir por citar a un citado?)...como los del cuento del niño que dijo que el rei iba desnudo....