Viene motivada esta entrada por los comentarios surgidos en la entrada anterior a partir de un comentario de Carol; ella nos cuenta (informo a los lectores más recientes que Carol estudia Biología en Barcelona) que un profesor les había dicho en clase “casi textualmente, que en la naturaleza el sexo masculino no es más que un portador de esperma o polen en el caso de los vegetales.”
Al leer esa frase se me ocurrieron un par de ideas que voy a comentaros; esa es mi única intención, no pretendo abarcar en una entrada las innumerables cuestiones que derivan de la diferencia de género, eso sería imposible.
Soy el primero que, cuando se presenta la ocasión, no pierdo la oportunidad de soltar algún chascarrillo que otro aprovechando ese filón inagotable que supone la relación entre mujeres y hombres, lo reconozco. Pero en esta entrada hablaré en serio, y quiero dejar bien clara mi posición desde el principio.
Yo no soy un contendiente en la denominada “guerra de los sexos”. La sola idea de que pueda existir un “conflicto”, o una “oposición”, entre hombres y mujeres, me parece completamente absurda. Ambos géneros somos imprescindibles para la supervivencia de la especie; no hay “guerra” posible entre ambos “bandos”, dado que jamás habría una “victoria”. Lo que nos interesa como especie es garantizar que cada individuo (hombre o mujer) tenga la oportunidad de desarrollar libremente todas sus capacidades, lo cual redundará en su propio beneficio y en beneficio del conjunto.
Esto que acabo de decir me parece una obviedad de tal calibre que no haría falta ni verbalizarla, pero bueno, hagámoslo para evitar confusiones en una materia que puede ser tan delicada.
Por lo tanto, no pretendo hablar aquí como “hombre” sobre “las mujeres”; voy a hablar, como humano que soy, sobre la especie humana a la que pertenezco, y sobre algunas cuestiones relacionadas con la existencia de dos géneros dentro de esa especie.
Quiero hacer también una precisión sobre el uso genérico de los términos “mujeres” y “hombres”.
Creo que ciertas características humanas pueden residenciarse más en un género que en el otro. Por ejemplo, el comportamiento de escupir en la calle (que mencionaba Myriam en su comentario) me parece más común en los hombres que en las mujeres; y el comportamiento de llorar, creo que es más común en las mujeres que en los hombres.
En este sentido, SI me parece válido afirmar (al menos con una finalidad dialéctica) que “los hombres escupen por la calle” o que “las mujeres lloran”. Con ello construimos un concepto general a partir de una multitud de casos individuales; el resultado final puede ser más o menos representativo según la muestra elegida, pero el método como tal es correcto.
Pero NO es válido invertir el proceso. No es válido decir que un individuo concreto, por el hecho de ser hombre, escupe en la calle; o que una mujer, por el hecho de serlo, llora. Esa inversión (esa atribución de lo general al individuo) es lo que constituye un prejuicio inadmisible -cuando hablamos en serio-, y el elemento clave de todos esos chistes tan graciosos -cuando hablamos en broma-.
Dicho todo lo anterior, paso a opinar sobre lo manifestado por el profesor de Carol.
Cierto que el hombre es “un portador de esperma”. Los problemas se presentan con las palabras precedentes, “no es más que”.
La primera objeción que puede dirigirse hacia tales palabras radica en el desprecio o minusvaloración de esa actividad portadora que se desprende de ellas, olvidando que el papel de los hombres en la reproducción humana es tan esencial -biológicamente hablando- como el de las mujeres. Nos encontramos ante una función muy simple (la de los hombres), y una función muy compleja (la de las mujeres). Dado que el grado de necesidad de una y otra función para la producción del resultado final es idéntico (la necesidad es absoluta, en ambos casos), no veo ningún motivo para hablar despectivamente de la función masculina. Antes al contrario, habría que reconocer la superioridad biológica de la función masculina y desear que fuera común a todos los humanos, para que, de este modo, la mitad de los individuos que integran la especie no tuviera la necesidad de desangrarse mensualmente (aprovecho para enviar desde aquí un abrazo solidario a las afectadas).
Tiene más enjundia el segundo problema que se plantea. La frase de marras reduce el papel de los hombres al de “portadores de esperma”. Se le escapa al autor de la frase un papel adicional de los hombres, no pequeño por cierto: el de creadores del mundo que conocemos.
En el plano personal y familiar las mujeres tienen una presencia indudable, superior a la de los hombres seguramente. Pero en el plano público o social, el predominio de los hombres resulta prácticamente absoluto. Tratemos de pensar en algún hecho o acontecimiento histórico (imperios, países, guerras, descubrimientos geográficos, científicos o técnicos, producción literaria, artística,… lo que sea) en cuya producción u origen no se encuentre ningún hombre; o se encuentre una mujer. Es difícil encontrar algún ejemplo de lo anterior, pues en este ámbito social del que estoy hablando, los hombres son fácilmente responsables del 99% de todo lo malo que ha ocurrido en el mundo, y del 90% de todo lo bueno (por supuesto que estos porcentajes no obedecen a un cálculo por mi parte, sólo constituyen una aproximación intuitiva).
Pienso que incluso las feministas estarán de acuerdo con la afirmación anterior, sólo que ellas considerarán que la posición dominante de los hombres obedece a una decisión concertada y maquiavélica por parte de éstos para oprimir a las mujeres. A mi no me parece que sea así, yo más bien creo que los hombres tienen por instinto natural una voluntad de dominar, y que las mujeres, también por naturaleza, o lo han aceptado, o se han resignado, o en cualquier caso no han opuesto una voluntad de dominio más determinada y más violenta para doblegar esa voluntad de los hombres e imponerse sobre ellos.
Vivimos actualmente inmersos en un debate sobre la necesidad de aumentar el grado de participación de las mujeres en la actividad pública / social. En España existe una igualdad formal (legal) entre hombres y mujeres desde hace algo más de treinta años, pero esa igualdad formal no se ha traducido en una presencia de mujeres y hombres en la actividad pública que sea equivalente a la participación aproximada del 50% que cada género representa en el conjunto de la población. El poder público no acepta ese resultado y ha decidido que la representación de las mujeres en la actividad pública debe ser obligatoriamente de, al menos, un 50%; y con esa finalidad se está reintroduciendo legislativamente una desigualdad formal que va en detrimento, en este caso, de los hombres.
Mi opinión sobre lo anterior es que si la primera parte de la ecuación es correcta (la igualdad formal entre los géneros), no había por qué tocarla. Si el problema radica en que los resultados no son los apetecidos por el poder público, habrá que centrarse en eliminar las posibles desigualdades materiales que estén impidiendo a la igualdad formal desplegar todos sus efectos. Pero si una vez eliminada toda desigualdad de oportunidades (formal y material), el resultado final sigue siendo que el porcentaje de participación de hombres y mujeres en la actividad pública es distinto del 50%, habrá que aceptarlo así: pues lo que hay que garantizar, bajo mi punto de vista, es la igualdad de oportunidades, y no la igualdad de resultados.
Pero este debate que acabo de mencionar resulta tan omnipresente, que ya aburre. Me parece más interesante y entretenida la siguiente perspectiva del asunto, aunque pertenezca al ámbito de la ciencia ficción: dado que hombres y mujeres somos diferentes y tenemos intereses y motivaciones distintas para nuestras actuaciones, nos podemos preguntar… ¿cómo sería el mundo actual si la actividad pública / social se hubiese desarrollado desde la época de las cavernas, o se desarrollase a partir de ahora, por las mujeres y no por los hombres?
1º Mirando hacia el pasado, y eliminando todo aquéllo que tenga su origen en un integrante del género masculino... ¿habría existido, por ejemplo, una organización político-militar llamada Imperio Romano?.. vinculada a la respuesta anterior ¿hablaríamos los aquí presentes un mismo idioma derivado del latín, conocido como castellano o español? ¿se habría producido el descubrimiento de América? ¿o habría sido América la descubridora? ¿se habría producido la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto? ¿habrían llegado los humanos a la Luna? ¿existiría internet? .. En definitiva, ¿cómo sería nuestro mundo? Estoy seguro de que sería radicalmente distinto.
2º Mirando hacia el futuro.. ¿qué ocurriría si los hombres abandonasen toda actividad pública y pasaran a desarrollar una actividad estrictamente personal y familiar? Si fuesen sólo mujeres quienes tomasen a partir de ahora las decisiones…¿cómo se afrontaría, por ejemplo, el problema del hambre en África? ¿y la cuestión de Irán y su programa nuclear? ¿y el conflicto entre palestinos e israelíes?.. Esto es, ¿cambiarían sustancialmente las cosas? También creo que sí.
23 comentarios:
¡Hummmmm!... suculenta entrada que me anima a dar caña (de España) al género masculino. Sin embargo no es mi intención sembrar discordia porque tampoco se trata de dar lugar a una “guerra de sexos”. Ejem, aunque es probable que algún “tirito” se me escape. Allá voy pues...
¿Por qué en el plano público o social el predominio del hombre resulta prácticamente absoluto?
Comenzaré recordando una verdad indiscutible (partimos de la generalidad, recuerdo): el hombre es más fuerte que la mujer... físicamente. Sólo físicamente, matizo. Y la fuerza bruta, además de bruta, ha sido siempre ventajosa. Por tanto... creo que está de más que puntualice que, desde los orígenes de la humanidad, su uso confirió privilegios al hombre en detrimento de la mujer. Veánse: Imperios varios, cruzadas, harenes, conflictos bélicos, descubrimiento de nuevos territorios, inicio de la carrera espacial... Claro que lo que se pierde por una parte... se gana en otra.
Obviamente el hombre no es un mero “portador de esperma”. Pero el problema, creo yo, no reside en las palabras precedentes (“No es más que”) sino en que son muchos –demasiados opino- los varones que tienen el cuajo -o sea absoluta desvergüenza, o soberana jeta- de parapetarse en semejante “posición”. Porque claro es muy cómodo decir: “¡Ah!, es cierto... eso que hago no es correcto, pero como forma parte de mi masculinidad pues...resulta inevitable”. Es decir... se dispone de inteligencia para llegar a ese razonamiento pero... ¿no se puede superar... trascender? Y lo que es aún mucho más grave: también hay una cantidad ingente de mujeres, repito, mujeres, que les amparan e incluso ayudan a que permanezcan en esa pasividad que les concede su... “consustancial naturaleza”. De lo que se trata, entiendo, es de que ambos géneros intenten mejorar... lo que es susceptible –cuando no perentoria necesidad- de mejora, por aquello de que la vida en el planeta lanza un sonoro S.O.S que clama cambios en distintos ámbitos.
Respecto a tu afirmación: “Los hombres son fácilmente responsables del 99% de todo lo malo que ha ocurrido en el mundo, y del 90% de todo lo bueno”... ¿Debo entender que la mujer sólo ha tenido participación en el 10% restante de lo positivo sucedido... así como en el 1% de lo negativo acontecido? Estoy bastante –que no totalmente, más que nada porque la mujer no ha tenido oportunidad de probar de qué habría sido capaz... o incapaz- de acuerdo con el primer porcentaje, pero en el segundo... ¿no tendría considerable cabida la mujer?... ¿Aaaande está la mención a la susodicha?... ¿Acaso no ha intervenido, aunque en un segundo plano, en la construcción del mundo? Vendría a colación esa cita tan conocida: “Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”, que yo transformo –porque me parece más exacto y justo- en: “Al lado de un gran hombre suele haber una gran mujer”.
¿Qué pasaría si la mujer tuviera en sus manos el mundo mundial?... Que este mejoraría, considerablemente. ¿Qué sucedería si los hogares, dulces hogares, dependiesen fundamentalmente del hombre? Que muchos núcleos familiares se hundirían estrepitosamente.
(Suma y sigue)
¿Y por qué mejoraría el mundo si estuviese en manos femeninas?... Porque la mujer supera en inteligencia emocional al hombre. Así de clarito y raspado lo digo. Vamos... que en la escala evolutiva estamos por delante de vosotros a ese nivel. (Llegada a este punto... concédanme los hombres que estén prestos a atacarme –merecidamente al parecer- que me coloque el escudo, je”.
Por supuesto lo referido es una levehipótesis... que francamente no creo que esté demasiado alejada de realidad.
Y a propósito... si los dioses de las grandes religiones monoteístas hubieran sido diosas... otro gallo, ejem, gallinas cantarían (dije cantar, no cacarear). Es más... si las deidades politeístas femeninas hubieran tenido más relevancia que las masculinas... la histórica historia habría sido muy, pero que muy diferente, insisto.
Para finalizar, el párrafo donde escribes... “Antes al contrario, habría que reconocer la superioridad biológica de la función masculina y desear que fuera común a todos los humanos, para que, de este modo, la mitad de los individuos que integran la especie no tuviera la necesidad de desangrarse mensualmente”... Eso de... “superioridad biológica de la función masculina”... ¿significa exactamente eso u otra cosa que no acabo de comprender? Porque vamos... casi me suena a “insulto” por más abrazo solidario que nos des a las sangrantes. Bueeeeeno, tampoco eso pero a... ¿minusvaloración? Te agradecería me aclarases lo que probablemente ha sido una mala interpretación de mi parte.
Enhorabuena... estupenda entrada, sí señó y perdón por la extensión peeeeero, es lo que pasa cuando se me tira de la lengua, ejem... de los dedos. Aunque ahora que lo pienso... ¿no estamos en la etiqueta "ladrillos"?... pues no está de más un comentario en concordancia, je.
¡Con dios... y diosa!
"...pues lo que hay que garantizar, bajo mi punto de vista, es la igualdad de oportunidades, y no la igualdad de resultados". De tener que reducir a la mínima expresión esta entrada tuya, me quedaría con la que he puesto entrecomillada al principio de este comentario.
Es justo felicitarte por este "ladrillo" (así lo calificas tú). Su lectura justifica, con creces, el tiempo que pasa uno perdiéndolo navegando por la red. He disfrutado con ella y, en este caso, muestro mi acuerdo con su contenido.
¡Saludos!
Leve, muchas gracias por este doble comentario tan completo, de verdad que te agradezco mucho el interés…
En un primer momento la imposición tuvo que ser por la fuerza física, eso es indudable. Se supone que con la creación de las primeras sociedades organizadas ese factor “físico” tendría que haber desaparecido (a fin de cuentas, lo esencial en la organización social, además de la división del trabajo, es la cesión del uso legítimo de la fuerza al Estado). Creo que en la actualidad la fuerza física ya no es un elemento de sometimiento de las mujeres (entendiendo a las mujeres como grupo, claro, no me refiero a las situaciones patológicas que se producen a nivel individual)… pues es evidente que la integridad física, tanto de hombres como de mujeres, está formalmente protegida. Lo que no sé es si las mujeres tenéis una percepción distinta (esto lo tendrías que decir tú), no sé si todavía veis la fuerza física como un factor de imposición, o como una amenaza latente, o algo así.
El éxito de los humanos como especie se basa en su inteligencia, y en que gracias a ella hemos organizado sociedades complejas. Una organización social implica la renuncia a muchos impulsos naturales (renuncia que no es gratuita, pues se beneficia de la renuncia de los demás). Creo que los impulsos naturales son muy poderosos, pero también pienso que existe una obligación de reconducirlos para acomodarse al punto de la evolución social en que nos encontramos… de forma que estoy de acuerdo con lo que dices sobre el tema de “escudarse en la masculinidad”: el mismo que te lo diga sería el primero que pediría ayuda a la policía si le viniera un tío “más machote”, que con la misma excusa de la “masculinidad”, pretendiera quitarle la casa o la comida.
Pero en esta materia los límites son muy difusos, por lo que en aquellos comportamientos más alejados de la convivencia social –y más próximos a la esfera puramente personal-, hay que saber reconocer y aceptar que hombres y mujeres somos distintos.
No hay error en los porcentajes, creo que las mujeres contribuyen más a “lo bueno” que “a lo malo”. Es que así, a bote pronto, no se me ocurrió ninguna mujer que hubiera hecho algo verdaderamente “malo” en la historia (aunque alguna habrá, supongo), mientras que mujeres que hayan hecho algo “bueno” sí que me salían algunas.
Cuando hablo de “superioridad biológica” me refería, como bien has entendido, exclusivamente a la sencillez de la función “portadora” frente a la función tan compleja de las mujeres (compleja y limitadora de las capacidades, desde luego). Era sólo una licencia dialéctica, en el fondo es absurdo decir que una función es “mejor” que otra, dado que ambas son imprescindibles.
Lo que dices sobre las divinidades femeninas en las religiones politeístas y su relación con la visión social de la mujer, tiene mucho sentido y me parece muy interesante. Supongo que estará estudiado (o si no, debería estarlo). No sabría qué decirte. Piensa, de todas formas, que las religiones politeístas (al menos las que existieron en nuestro entorno antes del cristianismo) no imponían -que yo sepa- comportamientos sociales concretos, sino que eran más bien de tipo mágico o propiciatorio. Igual está más protegida la mujer en una religión monoteísta donde el dios, aunque sea hombre, dice “no matarás” (bajo amenaza del infierno), que en una religión politeísta donde no se infringe ningún “mandamiento” divino por agredir a una mujer, por mucha divinidad femenina que exista en el panteón. Por otra parte, en el cristianismo la figura femenina está muy reconocida con la figura de la virgen María, que si no está divinizada le falta poco.
Ya me he enrollado bastante, así que voy a evitar la tentación de entrar en el tema de la “inteligencia emocional”… que este comentario me ha quedado a la misma altura ladrillera que la entrada..
Saludos, y gracias de nuevo.
Civiles, pues me alegro de coincidir, por una vez, contigo. Pero también me preocupa un poco, no creas, pues aporta un granito de arena a la teoría sobre la importancia que tiene la coincidencia de género en la visión que uno tenga del mundo… Esto es, que a los individuos (hombres o mujeres) nos une más el género que la raza, la nacionalidad, las ideas políticas, etc….
Leí algo sobre esto en un artículo periodístico hace tiempo, planteaban algo así como ¿con quién tiene más en común una mujer española?: ¿con un hombre español que viene en la calle de al lado, o con un mujer africana que vive en un suburbio de Nairobi?
Saludos
“Creo que en la actualidad la fuerza física ya no es un elemento de sometimiento de las mujeres” [...] “no sé si todavía veis la fuerza física como un factor de imposición, o como una amenaza latente, o algo así”... En realidad, Víctor, más que a mí, o a cualquier fémina que habite en una sociedad más o menos democrática e igualitaria... habría que preguntar, por ejemplo, a cualquier mujer de Afganistán. Claro que también podemos hacer extensivo ese abuso de fuerza (por ende “poder”) y valorar las consecuencias que el mismo podría tener en un homosexual que viva en Irán, por poner otro ejemplo. En ciertos puntos del planeta no es ya que la integridad física de ambos géneros no esté formalmente protegida, sino que está continuamente amenazada. Pero lo dejo aquí que no quiero desviarme del tema.
Respecto al apunte sobre religiones y sin entrar de lleno demasiado –que por cierto liga con las menciones a los países que he hecho ya que las susodichas dirigen a menudo las mentes de sus gobernantes y ciudadanos- aún se sigue lapidando a mujeres en nombre de un “pecado” cometido, independientemente del mono o politeísmo imperante en el lugar. Total... que el “no matarás” quedaría en un: “salvo si mi parienta se beneficia al vecino”, es decir... sea adúltera, que entonces yo, su marido (y “propietario”), le lanzo la primera piedra y que se unan los que lo presencien... dando finalmente el espectáculo (dantesco, obvio) en la plaza del pueblo. Un poco dramatizado en la leve-expresión, en efecto. ¿Un poco dramatizado?... va a ser que no. Se me ocurre también que, en función de la interpretación que se haga de los “mandamientos”, ciertos individuos precisamente eliminando a un tropel de gente –no de la “suya”, claro- en nombre de dios... se han ganado el cielo, que resulta ser un paraíso con un montón de vírgenes a disfrutar. Ahí es nada.
Sí... hombres y mujeres somos distintos, pero afortunadamente complementarios... ¡a veces!, je. Mira que me ha costado admitirlo basándome en aquello de que... ante todo somos personas... y después viene el género. Pero resulta que no... que en primer lugar somos hombres y mujeres... y luego, con suerte y mucho trabajo, personas. Porque se nace humano pero en persona... hay que irse convirtiendo. Y ahí entra en juego esa “obligación” que apuntas sobre la necesidad de reconducir ciertos impulsos naturales... entre otras cosas.
Gracias a ti por las matizaciones y por los añadidos. Y por cierto... Hitler fue hombre peeeeeeeero... otro ejemplillo: Elizabeth Bathory, alias la “Condesa sangrienta”, era fémina ella... ¡ains!... y un rato malvada por sólo estar bella de puertas afuera.
He leído todos los comentarios acumulados hasta este momento y les diré que la opinión que me despierta a mí todo esto es la siguiente:
Yo creo al principio de los tiempos no había ningún tipo de superioridad entre hombres y mujeres, supongo yo que ambos tenían que trabajar para consegur casa y alimento y en conjunto realizaban las tareas pertinentes para sobrevivir, pero un buen día a la mujer le pudo haber dado algo así como un cólico, o en el mejor de los casos pudo haber quedado embarazada y eso sacarla de la jugada laboral durante un tiempo en el cual el humbre no tuvo más remedio que moverse solo para encontrar los satisfactores necesarios para la supervivencia de ambos. Durante ese tiempo el desarrolló habilidades y fuerza que la mujer no adquirió y al final, cuando nació el hijo alguien tuvo que quedarse a cuidarlo y el hombre, bajo el pretexto de "déjame que yo vaya por la comida, al fin que ya le agarré el modo, mejor tu quedate a cuidarlo, es que yo a eso no le sé" poco a poco fue ganando derechos y habilidades en el área de la proveduría de alimentos y la mujer en la de la crianza.
Un día, el hijo se enfermó y como la mujer tuvo que cuidarlo no le dió tiempo de peinarse ni lavarse por lo cual el hombre se disgustó con ella y le dijo "¿sabes qué? no me parece que llego de trabajar y tu no has hecho nada, así que yo me voy" ¡y ya! simplemente se va.
El punto al que quiero llegar es a que las mujeres por naturaleza y porque llevamos (bueno, yo todavía no) a los hijos casi un año casi pegados piel con piel, desarrollamos un afecto y un instinto de protección que los hombres, ni aunque tomaran clases, podrían desarrollar. Considero que una mujer sana, dificilmente podría abandonar a sus hijos, no siendo así el caso de los hombres ya que ellos no tienen esa conexión.
Ahora bien, ese instinto maternal es muchas veces interpretado por los hombres como debilidad, si un día nos incapacitamos por un cólico dicen "¡que exageración!" ¡pero es que ustedes no saben!.
Sin ir más lejos, he conocido hombres a los cuales no les puedo arrancar un bellito del brazo porque les duele hasta el alma.
Si a fortaleza nos vamos, pero no a esa vanal de cargar una barra de 30 kg, las mujeres somos más fuertes, está comprobado que las mujeres tenemos un umbral del dolor mucho más alto que los hombres y aguantamos mucho más.
Si lloramos más quizá sea porque nuestro organismo nos pide hacerlo para no enfermarnos pues como saben, todas las emociones guardadas producen alguna enfermedad y como verdaderas cabezas de familia no nos podemos dar ese lujo.
(sigo...)
Ahora bien, la mismísima Biblia con perdón de diosito, tiene sus indudables toques machistas, toda la organización religiosa, por lo menos la católica, también lo es. Mucho tiempo la educación en México estuvo influenciada por la religión, así que no es de asombrarse que los antiguos niños, hoy adultos, abuelos o difuntos, hayan tomando como normal una actitud de superioridad frente a las mujeres.
Pero lo que si es cierto es ese refrán que dice: "las mujeres hacen a los machos" y claro, yo como hermana mayor de un jovencito me doy cuenta claramente que aún en pleno S. XXI un sutil machismo aún ronda en el ambiente y eso difícilmente está en mis manos cambiarlo.
Y cuando el hombre se va ¿que hace la mujer? ¡pues salir a trabajar! a enfrentarse con el mundo, a padecer, a batallar y ¿quien es más fuerte entonces? el hombe que se va o la mujer que se queda a enfrentar el problema? es obvio.
Para finalizar: si el hombre está en donde está y si ha logrado lo que ha logrado es gracias a la mujer: gracias a que hubo una mujer que le tuvo la ropa lista para que saliera a tiempo, que le hizo la comida, que le dio consejos, que le levantó el ego, que le celebró sus gracias aunque no fueran graciosas y que le cuidó a los hijos cuando el salía a pararse el cuello frente al mundo entero.
Por eso creo que la superioridad del hombre fue adquirida usando como taburete a la mujer. Pero existen casos extraordinarios y además hoy se sabe que existe (¿existimos?) una nueva generación de mujeres que no pretendemos tener a un hombre al lado para que nos aplauda nuestras gracias ni nos diga de lo que somos capaces porque ya lo sabemos, tampoco que nos pongan la comida en la mesa ni que nos cuiden porque ya sabemos hacerlo.
Creo que la mujer de hoy lo único que necesita es compañía y alguien que esté a su nivel (alto o bajo, no lo sé, pero a su nivel) sinceramente a una mujer pensante no le sirven de nada los músculos y la labia de un hombre, a menos que lo quieran de cargador o de vendedor de autos.
Si yo pudiera lo que haría sería meter a la gran mayoría de los hombres a una alberca llena de agua con hielitos y quizá de ese modo por fin podría tener una plática sensatacon un hombre viendolo a la cara.
Saludos!
Cierto Myriam que las mujeres lloramos más, no sólo para sacar afuera lo que envenenaría el alma... sino porque históricamente se nos ha permitido ser... “débiles”, o sea... humanas en toda la extensión, sin sojuzgarnos por ello ya que... “nos correspondía”. Y aquí rompo una lanza a favor de los varones ya que a ellos, al haber sido los duros de la película, no les ha quedado otra que ir reprimiendo ciertos sentimientos porque... ¡los chicos no lloran! Y así lo han aprendido de generación en generación teniendo muchas “maestras”, que no maestros en la materia; por eso les toca desaprender. No todo iban a ser ventajas para ellos e inconvenientes para nosotras, je.
A propósito... creo que en algo nos estamos equivocando en las sociedades actuales. Los hombres están copiando lo que no se debiera de las mujeres, por ejemplo un exceso de cuidado exterior que acaba en lo que se ha dado en llamar “metrosexualidad”, y las mujeres estamos absorbiendo la agresividad masculina en muchos aspectos.
Y has dado en la clave cuando dices que la mujer necesita un “compañero” (de vida) de nivel similar. Ahora... lo que el hombre debe entender es que también precisa una “compañera” de ruta, no una madre, ni una sirvienta, ni una esclava sexual...
Por cierto, tengo la maniática manía de en general visualizar las cosas de modo que... ¿una alberca llena de hielitos, hombre incluido?.. jua, jua, jua... ¡qué risa Myriam, qué risa!
¡Madre mía! Incluso me siento hasta importante por haber dejado escrita anteriormente la "frase de la discordia" que la tomé prestada de mi profesor. Estaría encantado el Dr. G. (no pondré su nombre por eso de la protección de datos personales y tal) si pudiese leer a lo que ha derivado una de sus frases...
Creo que en ningún momento quiso ofender ni a hombres ni a mujeres diciendo esa frase en clase. Simplemente se refería a que en muchas especies el género masculino muere justo después de la cópula, pero teniendo en cuenta que en otra cantidad igualmente considerable de especies el género masculino muere nada más dar a luz, no se trata de ningún tipo de superioridad biológica ni nada por el estilo. Como siempre, en caso de hombre y mujeres pese a ser simios y animales fisiológicamente idénticos a los demás tenemos algo distinto que nos hace ser "superiores" (o si más no creérnoslo) que se trata de la capacidad de razonar. Al ser conscientes de las cosas queremos analizarlas, pues dudo bastante que la Mantis Religiosa macho se levante en armas contra la sociedad femenina de Mantis Religiosas porque las devoran durante la cópula. O que los machos de Drosophila Melanogaster entren en largos pleitos contra las hembras de la misma especie para pedirles explicaciones sobre su supuesta paternidad. Digo esto porque biológicamente hablando no deberíamos cuestionarnos la superioridad de uno u otro sexo puesto que técnicamente en la naturaleza no hay superioridad alguna pues ambos son totalmente imprescindibles para la vida.
Ahora si, como es bien sabido el ser humano también es un animal social (término gracioso que también sirve para denominar a las abejas o a los leones pero que significa otra cosa distinta). Entendiendo al ser humano como animal social con capacidad para razonar, claramente vemos una serie de diferencias que no se corresponden simplemente con las estrictamente biológicas. Mi opinión es que son esas, y solo esas, las diferencias a las que hay que atacar, censurar, aplastar y hacer desaparecer. Que el hombre es más fuerte que la mujer es algo innegable y por mucho que queramos va a seguir siéndolo eternamente, que la mujer da a luz y amamanta es algo también completamente innegable. Así pues pienso que lo cuestionable es la supuesta superioridad que le ha concedido al hombre se fuerza y la supuesta dedicación exclusiva a la familia que le ha exigido a la mujer su capacidad de dar a luz.
PD. No puedo remediar el dejar la reseña de un libro de divulgación científica que nos recomendaron en clase de Zoología que es realmente interesante, fácil de leer y totalmente apasionante. Aquí la dejo pues; Consultorio sexual para todas las especies de Olivia Judson.
Autocorrección:
quisiera disculparme por el segundo párrafo de mi comentario anterior donde digo que el género masculino da a luz, obviamente se trata de un error y me refiero al género femenino.
Leve… me refería naturalmente a nuestro ámbito cultural, o civilización occidental, o como quieras llamarlo; 100% de acuerdo contigo sobre lo que ocurre en otros puntos del planeta.
Al hilo de esto, y aunque se trata de una cuestión completamente distinta… como sabes, existe un proyecto (o algo así) para aliarnos con otras civilizaciones del mundo… tengo verdadera curiosidad por comprobar (si esa idea baja algún día de las nubes), en qué términos concretos, puestos negro sobre blanco, se va a plantear esa alianza… esto es, nosotros a qué derechos vamos a renunciar, y qué obligaciones vamos a asumir, en búsca de una posición común con esas otras civilizaciones; en fin, esas cosillas propias de toda alianza...
Hola Myriam… muchas gracias también a ti por tu comentario.
Veo que enfocas la diferencia entre hombres y mujeres en el hecho de la maternidad, hasta el punto de que atribuyes a esa circunstancia la condición de “causa” de esa diferencia. No voy a discutir tu punto de vista, sólo te doy mi opinión: a mi me parece que la maternidad es un efecto más (aunque importantísimo, naturalmente) de una diferencia previamente existente… que tiene su causa última en la biología.
Un dato que seguramente te divierta: leí no hace mucho que con investigaciones realizadas en yacimientos arqueológicos se había podido estimar, de forma más o menos aproximada, qué porcentaje del alimento que se consumía en los poblados procedía de la caza (actividad masculina), y qué porcentaje procedía de la actividad recolectora (actividad femenina). And the winner is…… ¡las mujeres!, cuya contribución en términos de aportación de calorías era muy superior. De lo cual se puede extraer una conclusión algo bochornosa: que los hombres, cuando salían a cazar, más que a alimentar a la prole salían a hacer el indio.
Mencionas una idea interesante que también comparto, y es la participación de las mujeres en la existencia del machismo… pues aunque en la esfera pública y social no hayan tenido mucha participación, sí la han tenido como educadoras de niños y niñas.
Aquí se plantea una cuestión absolutamente crucial, y si te fijas bien (ahora voy a ser un poco malo.. ;P ) por mucho que Leve y tú estéis haciendo piña femenina, estáis sosteniendo opiniones completamente enfrentadas entre si (estoy adoptando ahora la típica táctica de dividir al “enemigo”, jeje).
Verás. Siguiendo con la idea anterior, se podría llegar a decir que si las mujeres hubiesen educado a sus hijos en un pensamiento igualitario, cuando esos mismos hijos (e hijas) hubiesen llegado a la edad adulta habrían entrado en la esfera pública por igual, y no habrían desarrollado sociedades sexistas…En tal caso, ¡hasta podríamos culpar exclusivamente a las mujeres del machismo!
Pero no podemos echar esa culpa a las mujeres por un motivo: porque es muy difícil (en algunos aspectos hasta imposible) cambiar la naturaleza mediante la educación.
Aquí es donde Leve y tú realizáis afirmaciones que se contradicen entre si… y en este caso yo estoy más de acuerdo contigo.
Leve, hablando del acto de llorar, opina que los hombres lo hacemos menos porque históricamente se nos ha reprimido para mostrar los sentimientos. Esto es, que hemos sido educados así. (Aunque Leve también se refiere a la importancia de la naturaleza en este punto, justo es decirlo).
Myriam, hablando de los hijos, dices que los hombres no podrían desarrollar nunca un afecto y un instinto de protección sobre los hijos “ni aunque tomaran clases”. Esto es, que nacemos así.
Evidentemente, esto no es una cuestión de “todo” o “nada”, y las personalidades se forman tanto por naturaleza como por educación. Pero creo que la naturaleza tiene más importancia de lo que piensa Leve. Leve, no es una idea que defienda como si fuese la mejor opción a elegir … en el ámbito del “deber ser”, preferiría que la educación fuese el elemento esencial… pero si miro a mi alrededor de la forma más objetiva posible (todo lo objetivo que puede ser un sujeto) veo que el peso de la naturaleza es abrumador.
Carol, la que has líado, ¡es verdad!
Ya me imaginaba que tu profesor hablaría más en el sentido que dices en este comentario, sólo que al citarlo la primera vez sonaba completamente radical.
Muy interesante tu versión biológica del problema... yo también lo veo un poco así, pero con tus conocimientos lo expresas mucho mejor.. así que gracias. Aunque no pareces incluir la psicología en el ámbito de lo biológico, y yo creo que también lo estaría ¿no?.. Esto es, que la dominación del hombre no se basa exclusivametne en la fuerza física, sino también en una "voluntad" de dominar a sus semejantes (mujeres, pero también otros hombres)
Bueno, sin perjuicio de que todo el que quiera pueda seguir añadiendo comentarios a esta entrada –o contestar a mi comentario anterior-, me parece conveniente, dada la naturaleza inagotable e irresoluble de la materia que aquí se trata, ir pasando página y echando las persianas. Aquí han quedado expuestas las opiniones, y no tiene mucho sentido darle más vueltas al asunto.
En este pequeño “Primer Estudio Intercontinental sobre Relación de Género y Cubitos de Hielo” (EIRGCH) con la participación de dos hombres y tres mujeres, se ha podido demostrar que, en el pensamiento femenino, la cuestión que hemos abordado está vivita y coleando, y que los hombres no nos percatamos del asunto, o no somos lo suficientemente sensibles a esa inquietud.
Incluso al planteamiento mismo del EIRGCH, mis queridas lectoras (especialmente Myriam y Leve) me han venido a decir, de forma educada como son ellas, algo así como: “Víctor, majete, déjate de jueguecitos infantiles sobre cómo sería el mundo sin los hombres y tal y tal, y date cuenta de que hoy y aquí, en el mundo REAL, las mujeres las estamos pasando canutaaaaaaaaaasss”.
Saludos a todos. Volvemos a las entradas distendidas...
¡Jajajaja! a ver Víctor, ya no éntendí eso de "majete", "canutas" traducción porfavor jejejeje.
Te diré algo, la verdad es que lo que apunté en los comentarios de esta entrada no son ni el 10% de las opiniones que realmente pasan por mi cabeza y es que ¡aggggghhh! por más que quiero e intento ¡no entiendo a los hombreeeesss!.
Pero bueno, has insinuado que ya le paremos a los comentarios de este 1er EIRGCH. Esperemos que el próximo año se organice otro en alguna otra sede :).
Aquí lo único que me agrada es que felizmente ya tengo alguien que me apoya en este mundo virtual de hombres: Leve ¡vengan esos cinco!
Oh Dios !!
En cuanto nos apartamos del español "formal" y empezamos a utilizar un lenguaje coloquial (a uno y otro lado del Atlántico) dejamos de entendernos, es curioso. Claro, todas las palabras y expresiones que tengan menos de 200 años de antigüedad (desde que os enfadásteis con nosotros y nos abandonásteis, snif snif), son distintas... A este ritmo, dentro de 1000 años se hablará un idioma distinto en cada país.
Pues "majete" es un apelativo que utilizas cuando quieres regañar a alguien cariñosamente (o así al menos entiendo yo la expresión). Y "pasarlas canutas" significa pasarlo mal.
Ale, me doy el piro... :)
En una semana "me prendo!"
(me prendo: expresión rioplatense para expresar participación!)
PD: Si alguien tiene un par de problemas de física moderna como para tomar el viernes a las 8hs, me los podría hacer llegar?
Para Vieytes:
Se tienen dos fotones que viajan en sentidos opuestos sobre la misma recta. Halle una expresión matemática para la distancia entre ellos como función del tiempo.
Explique de qué modo se usa la Teoría de la Relatividad para obtener el resultado pedido.
Para RD
Perdon Profesor, podría darme la masa de los fotones y su estado atlético?
Asomo na' más que para chocarle los cinco a mi aliada Myriam... ahí van... ¡chaaasssss!
Por lo demás, Víctor, que sepas que me mueeeeeeeerdo la lengua, para no seguir. Digo me ato los dedos, je.
Mejor átate los dedos y no te muerdas la lengua, Leve, no sea que te ocurra alguna desgracia, ofidio... :P
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