miércoles, 30 de abril de 2008

Jardines de "El Capricho"


En la Alameda de Osuna existe un parque público, “Jardines de El Capricho”. Es el jardín de lo que fuera, en su día, el Palacio de los Duques de Osuna.

La Duquesa hizo construir en su jardín un canal, de no más de 400m de largo, entre un embarcadero diminuto y un pequeño palacete (“casino”) en el que organizaba fiestas de sociedad. Y así llegaba ella a las fiestas, toda mona, en falúa.

¿Le encontraría gracia al asunto después del tercer viaje? No nos ha llegado esa información.

Todo aquéllo pasó, ahora nos queda un parque para dar un agradable paseo un fin de semana.




































martes, 29 de abril de 2008

Eric Clapton: Reconsider Baby

Queda inaugurada la sección de música!

domingo, 27 de abril de 2008

Oporto (I)


El pasado fin de semana estuvimos en Oporto. Salimos el sábado a primera hora de la mañana, y nos volvimos el domingo por la noche, todo en avión.

En una próxima entrada explicaré cómo se puede organizar una buena escapada a Oporto. Pero me apetecía hablar antes de los cambios que se han producido en la forma de llegar allí desde que era un niño (años 70 y principios de los 80). Seguramente no sean unos cambios tan espectaculares como yo los percibo, si tenemos en cuenta que han pasado ya más de 30 años…y deba sorprenderme más bien por lo rápido que ha pasado el tiempo.

A Oporto he ido muchas veces para ver a mi familia de allí, una vez al año más o menos. De niño no había vuelo directo, por lo que hacíamos el trayecto en coche o en tren. Nunca fuimos en autobús, posiblemente no existía entonces ese servicio.

En esa época viajábamos desde Madrid o Valladolid. Tanto en coche como en tren, el viaje era una especie de aventura.

En coche (el típico trasto de la época, aquí he puesto uno igual que el nuestro, un Renault 6), el trayecto comenzaba con una buena kilometrada hasta la frontera, por aquellas carreteras de la época. Esa parte del camino venía a ser como el tercio de varas en los toros, un tramo concebido para que se te bajaran los humos y perdieses todo el ánimo con el que habías iniciado el viaje.

Tras cruzar la frontera comenzaba una sucesión interminable de curvas durante los 200 Km que tiene de ancho Portugal, hasta llegar a la carretera de la costa. Esto vendría a ser como la faena de muleta, venga vuelta y venga vuelta, para marearte bien.

A la carretera de la costa (Lisboa-Oporto) llegábamos siempre de noche y casi siempre lloviendo, sólo para ocupar nuestra posición en una fila compacta de coches y recorrer, así atascados, los 80 Km que todavía faltaban para llegar a la casa de mis abuelos. Esta parte del viaje era la estocada final y el descabello, todo junto.

El tren, en cambio, eso era otra cosa. El viaje era igual de pesado, pero no tenía comparación posible con el coche, era mucho más divertido. Como parte del trayecto lo hacíamos en trenes nocturnos, era necesario encontrarse despierto y activo en algún momento de la noche para subir o bajar del tren, en esas horas de la madrugada prohibidas a los niños. Lo que me resultaba fascinante, como es natural.

Desde Madrid había que coger el tren a Lisboa, el “Lusitania”, que salía a las 10 u 11 de la noche. Desde Valladolid cogíamos en plena madrugada el “Sud-Express”, un tren que circula entre París y Lisboa que tiene mucha raigambre en Portugal, al ser muy utilizado por los numerosos emigrantes portugueses en Francia. En ambos casos había que llegar hasta una estación situada en la línea férrea de la costa (Entroncamento con el “Lusitania”, Pampilhosa con el “Sud-Express”), bajarse del tren a horas intempestivas (poco antes del amanecer, o amaneciendo), y esperar al primer tren diurno hacia Oporto.

Nuestro viaje terminaba casi siempre en la estación anterior a Oporto, Vila Nova de Gaia, que era nuestro destino. Pero otras veces el tren no hacía parada allí y había que llegar hasta el mismo Oporto, 10 Km más adelante. Para mí era una gran alegría, pues en ese corto trayecto adicional el tren tenía que atravesar el puente de Maria Pia sobre el Duero. Es un puente del siglo XIX, obra de Eiffel (el de la torre), actualmente en desuso, que en aquélla época debía amenazar ruina o al menos tener algún problema estructural de cierta entidad, pues el tren le atravesaba con sumo cuidado, traqueteando despacísimo, a la velocidad de una persona andando. Circulando a gran altura sobre el río, se percibía entre los viajeros una vaga sensación de peligro que resultaba de lo más emocionante para un niño.



Este es el puente en cuestión. Lo que circula en encima es un TAF de los años 50, no un tren de los 70. Fijaos en la altura del puente.






La situación actual se refleja en esta foto: en primer plano el puente de Maria Pia, junto con el puente ferroviario moderno –blanco- que han construido para sustituirlo. Al fondo el puente de Dom Luiz I, el mismo que he puesto en el encabezamiento de la entrada.




Hasta aquí la historia del viaje. Pasemos a la actualidad.

Hoy en día el viaje en tren no debe haber cambiado demasiado –seguimos aquí en la edad pre-AVE-, pero con el resto de medios de transporte la situación ha mejorado sustancialmente. En coche (y autobus, que ya lo hay) tienes autopista la mayor parte del camino.

Pero la gran diferencia está en el avión, único medio que te permite hacer la escapada de fin de semana que se propondrá otro día. Vuelan Iberia, Tap, y Ryanair. Esta última suele tener los mejores precios y los peores horarios. Nosotros hemos ido un par de veces a pasar un fin de semana de esta forma, y las dos veces hemos utilizado Iberia. Tiene un vuelo muy cómodo que sale el sábado a las 9 de la mañana (pronto, pero sin brutalidades), que por el cambio horario llega a la misma hora local. Para la vuelta hay un vuelo el domingo que sale de Oporto a las 8:30 de la tarde, y llega a las 10:30 de aquí (tarde, pero sin brutalidades). La ida y vuelta sale por 90 euros aproximadamente.

Esta es la forma de hacer el viaje amigos... el próximo día, le daremos contenido al asunto.





viernes, 25 de abril de 2008

Colisión de galaxias






Salen en prensa estos días unas imágenes de colisiones entre galaxias, tomadas por el telescopio espacial Hubble. No podía dejar de incluirlas aquí.

Recuerdo que hace años, en el libro y serie de televisión “Cosmos”, Carl Sagan calculaba los mundos con vida inteligente que podían existir en el universo. Se trata, ciertamente, de una hipótesis imposible de verificar, pero aún así su planteamiento era lo suficientemente razonable como para tomarse el cálculo en serio.


En esencia se trataba de lo siguiente: si partimos de la base de que la vida que conocemos no es producto de una intervención divina, sino consecuencia necesaria de las circunstancias que se presentaban en la Tierra en el momento en que surgió la vida, sólo tenemos que calcular la probabilidad de que existan otros planetas semejantes a la Tierra en el universo, usando para ello el conocimiento que tenemos del espacio.

Buscaré la fórmula para exponerla aquí otro día y, sobre todo, para refrescar los resultados, que se me han olvidado por completo.



Me ha venido a la memoria esta historia al ver las fotos. La colisión de dos galaxias no es una simple composición de color, de más o menos belleza. Estamos observando (lo haríamos con todo detalle si contásemos con una lente lo suficientemente “gorda”), la destrucción de mundos como el nuestro, cada uno de ellos con su historia milenaria, con sus individuos únicos, sus problemas cotidianos, sus legajos judiciales…

Claro que el espacio entre las estrellas que integran una galaxia es tan descomunalmente grande, que la colisión entre éstas no implica necesariamente la desaparición sus mundos. Muchos de ellos podrían subsistir.





Y dado el tiempo tan largo en que se desarrollan estos acontecimientos, muchos mundos habrán nacido y desarrollado una vida inteligente mientras la colisión se encuentra en marcha; sus habitantes, además de disfrutar de un cielo nocturno espectacular, pueden haber localizado la estrella que se les echará tarde o temprano encima, y tener ya calculada su fecha de extinción; pueden saber que les queda un millón de años y encontrarse perfectamente tranquilos, igual que lo estamos nosotros conociendo nuestra extinción en cuatro mil millones de años.

Y todo eso ocurre ahí, delante de nuestras narices…

miércoles, 23 de abril de 2008

Pura vida con aventura

Nota: Esta mañana mi amigo Oscar M. (al que llamaré así para distinguirle de mi amigo Oscar T.) me ha enviado esta colaboración para el blog, que publico a continuación. Habla de una afición suya que no practico y de la que nada podría comentar yo en el blog, así que se la agradezco con mayor motivo.


PURA VIDA CON AVENTURA (Crónica de una mañana de 4x4)

Para dar una nota lúdica y menos profunda a este blog me he decidido a hacer una crónica de una mañana de todoterreno, lo mío no son los restaurantes caros ni lujosos (entre otras cosas porque no tengo sentido del gusto), yo prefiero algo más físico.

Todo comenzó con una llamada de teléfono en la que se nos ocurrió a mi hermano y a mí hacer una salida todoterreno para disfrutar un poco del barro que se había formado estos días de lluvia en los caminos de Guadalajara.

Dado que los dos teníamos responsabilidades familiares quedamos en dar una pequeña vuelta de un par de horas nada más, todo iba a ser sencillo como él vive en Guadalajara y en la puerta de su casa ya hay caminos, aprovecharíamos el tiempo al 100 por 100, sólo todo terreno puro.

Quedamos a las 8,30 del domingo y en principio teníamos que estar de vuelta a las 11, para atender cada uno a nuestras respectivas familias.

El día amaneció lluvioso, muy lluvioso, y pese a que sólo iban a ser un par de horas, en el campo y más con lluvia nunca se sabe, así que preparamos el coche con todo lo necesario: un par de eslingas, grilletes, planchas de desatasco, gato hi-lift, pala, linternas, alguna herramienta, dos pares de botas de agua y por supuesto emisora y GPS (además de los imprescindibles telef. móviles). También llevábamos, por si acaso, agua, bebidas y algo de comida.

La ruta comenzó conforme a lo previsto mucho barro y agua, mucha agua, no queríamos arriesgarnos por sitios demasiado complicados porque al ir con un coche sólo no
debíamos correr demasiados riesgos, así que elegimos pistas sencillas con las dificultades ya conocidas, barro deslizante aunque sin grandes desniveles, y grandes charcos de agua.

El terreno estaba considerablemente blando así que casi desde el principio tuvimos que usar las reductoras del coche para circular con cierto margen de seguridad, cuando llevábamos un ratillo decidimos dirigirnos a una pequeña subida que en segunda reductora y con un poco de mano subimos sin demasiada dificultad, aunque pudimos ver las roderas de alguno que no lo había conseguido.

Teníamos pensado llegar a Lupiana tomarnos una cocacola en el pueblo y volver desde allí, tranquilamente, tal y como habíamos venido. Para llegar a Lupiana únicamente había que bajar por una pista que había sido arreglada recientemente y que en seco estaba fenomenal ancha y sin problemas, no tardaríamos más de 10 min. en bajar aunque fuera despacito.

Al comenzar la bajada comienzan los problemas, la pista aunque es ancha está superdeslizante, segunda reductora y para abajo, muy despacito con un cortado en el lado izquierdo que invitaba a acercarse al lado derecho, donde el camino tenía la correspondiente cuneta que aunque tampoco era apetecible era el mal menor ya que como mucho tocábamos con la chapa del coche en el talud de la montaña.

Y claro tanto arrimarse a la cuneta no podía acabar de otra manera, primera caída en la cuneta las ruedas derechas quedan dentro de la cuneta aunque un pequeño volantazo nos lleva otra vez arriba, al camino.

Pero claro no podía ser tan sencillo, más adelante tenemos la segunda caída en la cuneta de la que parece que no salimos tan fácil, nuevamente las ruedas derechas se quedan abajo y con la chapa del coche rozando en la ladera del monte, optamos por seguir bajando por la pista con las ruedas en la cuneta hasta ver donde las podemos sacar.

El problema surge cuando un poquito más abajo aparece en la pista un drenaje trasversal del camino acabado en tubería, cemento y hormigón que nos impide circular por encima de él, por lo que no hay otra solución que sacar el coche de la cuneta.

Bajamos del coche y nos encontramos con un barro pegajoso que nos pone en un segundo las botas llenas de barro, así que directamente optamos por ponernos las botas de agua para inspeccionar el terreno, aunque el diagnóstico está claro “estamos atascados”.

Dentro de lo malo estamos a pocos kilómetros de la población y todavía no son las diez de la mañana, así que no estamos mal del todo, aunque tenemos prisa por nuestros compromisos familiares (habíamos quedado que estábamos de vuelta a las 11), así que manos a la obra.

Intentamos salir para arriba y para abajo pero nada el coche no tiene dirección aunque giremos el volante de tope a tope no se mueve solo sube y baja por la cuneta de la pista, así que tenemos que pensar una solución.

En estos momentos la adrenalina se dispara y hay que pensar algo, la primera opción es rellenar la cuneta de piedras y ramas para que nos sirvan a apoyo para volver al camino, durante más de media hora nos dedicamos a recolectar piedras y ramas de los laterales del camino para rellenar la cuneta, el trabajo es bastante penoso porque el camino es un auténtico cenagal, por supuesto también tenemos que sacar las planchas de desatasco del coche y utilizarlas sobre el relleno.

Entonces cuando creemos que ya está suficientemente rellena la cuneta lo intentamos hacia delante y girando el volante totalmente a la izquierda y nada… imposible, el coche ha pasado por encima de todo como si nada y sigue con las ruedas en la cuneta, de hecho todas las piedras, ramas y las planchas han quedado sepultadas bajo una pegajosa capa de barro en donde se te puede llegar a hundir toda la bota.

Es el momento de avisar a la familia, definitivamente no vamos a llegar a las 11, cambio de planes, “estamos atascados” y sacar el coche de aquí no va a resultar fácil.

Seguimos dándole vueltas al tema y se nos ocurre una nueva solución, utilizar el drenaje transversal para sacar el coche de la cuneta, aunque esta vez utilizaremos también la rueda de repuesto del coche como apoyo para intentar salir.

Nuevamente tenemos que buscar piedras, esta vez nos vamos más lejos y cogemos piedras más grandes alguna pesa de 25 a 30 kg, colocamos planchas, rueda de repuesto y “diseñamos” una especie de carril que haga salir las ruedas del “agujero”.

Ya está todo preparado, tenemos que intentarlo, esta vez lo haremos muy despacito, primera reductora y ale hop… tras varias maniobras conseguimos sacar el coche de la cuneta, misión cumplida, ahora solo nos queda continuar hasta abajo con mucho cuidado aunque ya hemos pasado lo peor.

Esta vez sólo hemos tardado dos horas en desatascar el coche (la ultima vez fueron 5) y el balance no es del todo malo, aunque nos queda un sabor agridulce porque no vamos a cumplir con nuestros compromisos familiares (muy mal).

Volvemos a toda prisa a casa, llenos de barro hasta no se sabe donde, con el coche sucio por dentro y por fuera, y llegamos a la una, bastante agobiados por la que hemos montado (“no lo volvemos a hacer” nos repetimos por el camino de vuelta).

Y aunque pueda parecer un poco de “zoquetes” como diría un amigo, a mi estas aventuras me encantan, disfrutar de la conducción, buscar un poco los límites, dentro de unos márgenes de seguridad (está claro), adrenalina a tope, un poco de trabajo mental y físico (tengo agujetas por todo el cuerpo)… y sobre todo olvidarte de todo y vivir el momento….. una “pura vida con aventura”.

viernes, 18 de abril de 2008

Fin del mundo

Ha llegado a mi mesa una información que quiero compartir, porque pienso que es interesante.

Se trata del fin del mundo. El mundo se acaba señores, hagan juego antes de que la ruleta se ponga en marcha, hagan juego… NO VA MAS.

Esta información procede de una demanda judicial de solicitud de medidas cautelares, interpuesta este pasado mes de marzo de 2008 ante la Corte del Distrito de Honolulu (Hawaii, EEUU) por parte de un científico español (ahí estamos…) de nombre Luis Sancho. Con su demanda pretende evitar el desastre.

Hago seguidamente un breve resumen de esta demanda (el original tiene 22 páginas).

En los próximos meses (en septiembre, según noticias que me llegan por otro lado) se va a realizar un trascendental experimento científico en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), instalación cuya construcción acaba de finalizar en el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) con sede en Ginebra, Suiza.

Con este experimento se pretende crear (individualizar, más bien), probando así su existencia, distintas partículas subatómicas concebidas teóricamente (partícula de Higgs, axones, photinos…), pero no vistas hasta el momento.

El problema es que dicho experimento producirá muy probablemente (teóricamente, también), dos tipos de partículas letales. Cualquiera de ellas por sí sola podría provocar el fin del mundo:

1º.- Materia ultra densa estable.
2º.- Micro agujeros negros estables.

El peligro no radica en la fuerza inicial de estas partículas infinitesimales, sino en su naturaleza incontrolable. Estas partículas atraerían y transformarían la materia "normal" que estuviese a su alrededor, desencadenando un proceso imparable que terminaría con la desaparición de la Tierra. No habría forma de detenerlo con medios de este mundo, constituidos como están por la materia que conocemos, millones de veces menos densa que las partículas con las que nos enfrentaríamos.

Las probabilidades de que ocurra el desastre son las siguientes:

a).- Destrucción por materia ultra densa estable.

El riesgo se encuentra en que la materia densa creada fuese estable. Si no lo fuese, desaparecería. Pero si lo fuese, podría desencadenar la reacción antes indicada.

La clave del asunto se encuentra en una constante matemática, conocida como la “bag constant” Su valor exacto es desconocido, pero si damos por bueno el valor comúnmente aceptado (el del “MIT” –supongo que se refieren al Instituto Tecnológico de Massachusetts, aunque no lo precisan-), el LHC sí que produciría materia estable. Se piensa que es así porque en experimentos realizados en el colisionador que existe en Estados Unidos, se ha llegado a obtener una materia predecesora de la materia densa estable (el plasma inestable Gluon-Quark), usando una cantidad de energía 10 veces inferior a la que utilizará el LHC.

A efectos de cálculo se da una probabilidad del 50% (según la constante del MIT sea o no correcta).

b).- Destrucción por micro agujeros negros estables.

Los agujeros negros se producirán si resulta ser cierta la Teoría de las Cuerdas, o cualquiera de las teorías que aceptan que la fuerza de la gravedad se incrementa a escala atómica. Al parecer, 9 de cada 10 físicos (aquí la demanda utiliza el demoledor argumento de los dentistas, ejem…) apoya al Teoría de las Cuerdas, por lo que la probabilidad que se asigna a la producción de agujeros negros es del 90%.

Una vez producidos, estos agujeros tendrían que ser estables para provocar el desastre (pues si no lo fuesen, desaparecían también). Según la teoría clásica de los agujeros negros (que sigue la Teoría de la Relatividad de Einstein), los agujeros negros serán estables en todo caso, con independencia de su tamaño.

La opinión de que serán inestables, y por tanto “se evaporarán”, fue defendida por Hawking en sus trabajos iniciales. Al parecer, el propio Hawking habría desautorizado ese planteamiento inicial en trabajos posteriores. Tampoco se ha detectado la evaporación de agujeros negros en el espacio, pese a que tales eventos se habrían tenido que advertir, de haberse producido, por la enorme energía que hubieran generado. En mayo de 2.008 (el día 16 de mayo, según la página de la NASA) se lanzará un satélite-telescopio, el GLAST, que podría verificar definitivamente si se tiene lugar, o no, la evaporación de agujeros negros en el espacio.

El CERN, sin embargo, afirma y da por hecho que “los agujeros negros se evaporarán por la radiación termal de Hawking.”

En cualquier caso, dando un 50% de probabilidades a cada una de las teorías (Einstein o Hawking), resulta que la probabilidad de que se produzca un agujero negro estable es del 45% (esto es, 90% -que se produzca el agujero- * 50% -que sea estable-).

En conclusión, combinando las posibilidades resultantes para ambos tipos de partículas (50% para materia densa estable y 50% -redondeando desde el 45%- para los agujeros negros estables), la probabilidad conjunta de que ocurra el evento catastrófico asciende al 75%.

La demanda termina pidiendo al Juez hawaiano, en consecuencia, que ordene al CERN la paralización del experimento previsto hasta que se pueda descartar completamente el riesgo de ocasionar EL FIN DEL MUNDO.

Finalizado el resumen de la demanda, se me ocurre una opción no contemplada por el amigo Luis Sancho a la hora de efectuar su cálculo de probabilidades: la creación simultánea de materia densa y agujeros negros, que se destruirían entre sí en una espiral fagocitadora microcósmica. En ese caso, ¡estaríamos salvados! (por la campana).

Pues ya veis cómo están las cosas, ¡qué momento para empezar a disfrutar de la vida!

Lo más probable es que no pase nada de esto. Que se realice el experimento de marras, y que ni lo den en las noticias, eclipsado como quedará por la cobertura informativa que merezca la trapacería nacional del momento.

Si, por el contrario, OCURRE (para todo hay que estar preparado), pienso que adoptaremos repentinamente un aspecto filiforme, y notaremos que una fuerza implacable nos succiona hacia una cosa negra (el agujero idem, o la bola de materia densa). En ese momento, mientras caemos hacia el abismo, deberíamos alzar la voz (que percibiremos, eso sí, deformada por efecto de nuestra brutal velocidad de desplazamiento) y lanzar el grito postrero de “¡Ay, que razón tenía Luis Sanchooooooooooo….”

miércoles, 16 de abril de 2008

Colorcillos










Voy a darle un poco de color a este blog...










Con unas florecillas tropicales...














Como esta de aquí...










O esta otra.... AAAAAAARRRRJJJJJJ

martes, 15 de abril de 2008

¿Quién está al servicio de quién?

Hoy he tenido la oportunidad de conocer a una persona muy interesante, excepcional, por mediación de otra persona que también se sale de lo normal. Como ha sido una cuestión de trabajo no puedo ofrecer más detalles, ya sabéis, secreto profesional...tendría que liquidar luego a todos los posibles lectores de esta entrada, y sería un verdadero engorro.
El caso es que esta persona que digo ha resultado ser, como yo, admiradora de un país llamado Estados Unidos. No hemos hablado de políticas o actuaciones concretas, sino más bien del país en si mismo. Hemos hablado, cómo no, sobre el duelo entre Hillary y Obama (de quien era partidario mi interlocutora), y sobre las manifiestas diferencias con el duelo que hemos vivido en nuestra reciente campaña electoral.
Esta conversación me ha sugerido el contenido de la presente entrada. Creo que ya he comentado esto que voy a decir con una o dos personas, pero no más.
En mi opinión, una de las principales diferencias que existen entre España y Estados Unidos es el tipo de relación que se constituye entre sus ciudadanos y el Estado. La pregunta clave: ¿quién está al servicio de quién?
Tengo a mano dos pasaportes, uno americano y otro español. El pasaporte informa sobre la identidad y nacionalidad de su titular, y nada dice sobre el partido que disfruta en ese momento de la mayoría en el Parlamento, ni del gobierno que circunstancialmente rige los destinos del país. No refleja, por tanto, opciones políticas, sino al Estado en si mismo.
En ambos pasaportes se puede encontrar un texto que nos permite responder a la cuestión planteada. Se trata de textos que ocupan una página completa del pasaporte (la primera, en el español, y la segunda en el americano), y se presentan con una relevancia semejante en ambos documentos.
Estos textos a los que me refiero dicen lo siguiente:
Pasaporte americano: "El Secretario de Estado de los Estados Unidos de América, requiere aquí a todos aquéllos a quienes pueda concernir, que permitan al ciudadano /nacional de los Estados Unidos que aquí se nombra, pasar sin retraso ni molestia, y en caso de necesidad darle toda la ayuda legal y protección".
Pasporte español: "El Estado español se reserva la propiedad de este pasaporte, sin perjuicio de los derechos de su titular, y, en consecuencia, recomienda a éste la máxima diligencia en su custodia y utilización, y ruega a cualquier Autoridad u otra persona su entrega a las Autoridades españolas en caso de extravío o uso indebido"
Creo que la cosa está bien clara.
Otra cuestión. No quiero hablar de política en este blog porque: a) no me apetece y b) os temo. Así que voy a probar la función de inhabilitar los comentarios a esta entrada para evitar tentaciones, y de paso aprendo a hacer una cosa más. No vale hacer comentarios políticos en otras entradas, se ruega disciplina.

domingo, 13 de abril de 2008

Cometas en el cielo (The Kite Runner)

Es la última película que hemos visto. Se basa, al parecer, en un libro. Me ha gustado porque es distinta: no es una historia de amor, como casi todas, ni es una peli de acción, aunque tenga algo de eso. Muy buena fotografía.

No la voy a destripar, por si alguno quiere verla. Sólo diré que trata sobre unos sentimientos muy humanos: el miedo, la cobardía, y la valentía. ¿Estás dispuesto a jugarte la vida por un amigo, por un hermano, o por un extraño? ¿O puede más el pánico y tu instinto de conservación? En mi opinión, la película va de eso y de nada más.

La acción se desarrolla principalmente en Afganistán, desde los años 70 hasta la actualidad. Este entorno concede mayor realismo a las situaciones extremas por las que van pasando los protagonistas (alguna de ellas quizás poco creíble, pequeño defecto), situaciones que dan pie a los conflictos morales que se plantean. Pero el tema de la película es universal, por lo que se podría haber ambientado en cualquier otro lugar.

Algo bueno de la película es que nos ahorra la política (y mira que era fácil caer en ella, tratándose de Afganistán), para centrarse en la historia humana de los personajes. Al que le interese la política afgana, que vaya mejor a ver "La guerra de Charlie Wilson".

La película debe llevar en cartel cerca de un mes, por lo que deben estar a punto de quitarla. Los paisajes parecen afganos, pero está rodada en China.

Intenciones...

A medida que pasa la vida, descubres la importancia que tiene aprovechar bien las posibilidades que te ofrece. Para mi y para casi toda la gente que conozco, el trabajo con el que "nos ganamos la vida" es la actividad que más tiempo nos ocupa; en el poco tiempo que nos queda libre, aprovechamos para hacer otras cosas que nos apetecen o para descansar sin hacer nada.

Mi trabajo me gusta. En gran parte (digamos, el 90%) lo disfruto sinceramente. Con la parte restante, hago el esfuerzo de que me guste. Pero hay otras muchas otras actividades que me apetece hacer en la vida aparte del trabajo. La cuesión es que algunas las conozco, y otras todavía no.

El conocimiento, ese es el tema. Hay cosas que te suenan (no sé, los cruceros por la Antártida, las playas de Tahiti, la carne de Kobe...), que no aprovechas por las dificultades, económicas casi siempre, que presentan -aunque en realidad todo es posible si te empeñas lo suficiente-, y tampoco pasa nada. Lo lamentable es que tengas a tu lado y disposición otras actividades mucho más sencillas, que te pueden apetecer incluso más que cualquiera de las "consagradas", y se te escapen de las manos por desconocer su existencia.

Este es el motivo que me ha animado a empezar este blog: compartir con mis amigos las cosas interesantes que voy descubriendo, para que las podáis disfrutar también si tenéis ocasión de hacerlo; y, desde luego, me gustaría recibir vuestras aportaciones en el mismo sentido, sea mediante comentarios a las entradas que escriba, o bien enviando a mi dirección de correo un texto sobre cualquier asunto de interés, que publicaré encantado con vuestra firma. Si alguno tiene algo de experiencia en blogs y quiere escribir directamente en él, también le puedo habilitar para que lo haga (creo).

Ale, vamos a ver cómo sale esta criatura, jeje...

sábado, 12 de abril de 2008

Mar de Barents


Y ahora hago la prueba de subir una foto. Si funciona, estamos listos para empezar.