domingo, 11 de octubre de 2009

El Estambul oriental

Le prometí a Myriam que prepararía una entrada con fotos que reflejasen la cara “oriental” de Estambul, y aquí está.


Una nota “oriental” de Estambul es que varias veces al día (cinco, creo recordar), llaman a la oración en las mezquitas. Tradicionalmente, la llamada se realizaba de viva voz por una persona (el muecín) subida en una torre de las mezquitas (el minarete). Hoy en día esa llamada se realiza por megafonía. Como las mezquitas son muy numerosas, y subir el volumen de un altavoz es una operación muy sencilla y efectiva, a las horas marcadas resuena en toda la ciudad la llamada a la oración. En una de éstas, mientras nos encontrábamos en una terraza, me puse a grabar el sonido ambiente, y aquí está el resultado (en el video se escuchan las llamadas de al menos dos mezquitas, una más próxima y otra más lejana; por el lugar donde estábamos, la llamada más lejana procedía, seguramente, de la Mezquita Azul, que es la más grande de la ciudad).



Esta foto la tomé en un barrio del interior de la ciudad, algo alejado de las zonas más turísticas:

Aquí sale, al fondo, una de las puertas de entrada al Gran Bazar:

Diversas calles céntricas:




El Acueducto de Valente. La obra es romana (se terminó en el año 368), pero el ciudadano estambulí que se me cruzó por delante le da a la imagen un clásico aspecto “oriental”:


Finalmente, un par de fotos de la parte asiática de la ciudad, al otro lado del Bósforo. Allí desaparece el ambiente europeo definitivamente:


miércoles, 7 de octubre de 2009

Un problema de física

En su último comentario, Roberto dejó caer el planteamiento de un pequeño problemilla de física, contestando a un comentario previo de RobertoV (Vieytes).

Para darle la relevancia que merece, lo elevo a la categoría de entrada. Y, aunque se trata de un reto dirigido personalmente a Roberto Vieytes, me gustaría que se retratasen aquí los físicos que pululan por el blog (e incluso los ingenieros, si se atreven).

Transcribo literalmente el comentario de Roberto:

Para Vieytes:

Se tienen dos fotones que viajan en sentidos opuestos sobre la misma recta. Halle una expresión matemática para la distancia entre ellos como función del tiempo.
Explique de qué modo se usa la Teoría de la Relatividad para obtener el resultado pedido.

Y ya nos ha llegado un primer comentario de su destinatario, que dice lo siguiente:

Para RD
Perdón Profesor, podría darme la masa de los fotones y su estado atlético?

martes, 6 de octubre de 2009

El secreto de sus ojos


La semana pasada fuimos a ver El secreto de sus ojos, una película argentina. Como mucha otra gente, voy a ver casi siempre películas americanas (estadounidenses, debería decir), por lo que cuando veo una película de otra nacionalidad distinta, siento, ya de entrada, la agradable sensación de introducirme en una realidad social desconocida.

La película relata dos historias (que no voy a contar, por supuesto) de forma convincente (salvo por algunos pequeños flecos sueltos). Los actores también me han gustado mucho, salvo, quizás, el principal (Roberto Darín), que me pareció un poco inexpresivo.

Una de las historias que se cuentan pretende trasladar al público una reflexión, que vendría a ser la siguiente: en las decisiones importantes debes dejarte guiar por tu instinto y hacer lo que sientas que debes hacer; y no dejarte condicionar por las pasajeras circunstancias del momento. Pues esas decisiones son al final las que marcan toda una vida, y con el paso del tiempo te puedes encontrar –ya sin posible marcha atrás- que no eres lo que realmente habrías querido ser, sino lo que determinó cualquier pequeña e intrascendente circunstancia ya completamente olvidada.

sábado, 3 de octubre de 2009

Leroy Carr: "How long blues" (by Jean-Pierre Bertrand)

Hoy traigo aquí el “How long blues” de Leroy Carr, interpretado al piano por un aficionado, un tal Jean-Pierre Bertrand.

He comprobado que algunas de mis entradas anteriores, en las que había colocado videos de youtube, han quedado sin contenido, al haber sido eliminado por youtube el video en cuestión por problemas con los derechos de autor. Por otra parte, la versión que tiene Eric Clapton de esta misma canción –que es la que tengo en casa y me gustaría poner aquí- ya la he visto aparecer y desaparecer dos veces de youtube por el mismo motivo. Veamos si con el video de un aficionado tenemos una mayor garantía de supervivencia…

Es una versión singular del tema; sólo piano, sin más instrumentos y sin voz. Este video tiene también la gracia de las chapucillas caseras… Observad con qué fuerza lleva el ritmo con la pierna izquierda (este hombre no debe vivir en un apartamento), y las consecuencias que esto provoca en la imagen: la cámara de video tiembla ligeramente al ritmo de la música… y cuando los temblores son más fuertes, incluso salta el autofocus; es un desastre de video, jeje.., pero la música, y el piano, valen mucho la pena.


domingo, 27 de septiembre de 2009

El profesor de Carol

Viene motivada esta entrada por los comentarios surgidos en la entrada anterior a partir de un comentario de Carol; ella nos cuenta (informo a los lectores más recientes que Carol estudia Biología en Barcelona) que un profesor les había dicho en clase “casi textualmente, que en la naturaleza el sexo masculino no es más que un portador de esperma o polen en el caso de los vegetales.”

Al leer esa frase se me ocurrieron un par de ideas que voy a comentaros; esa es mi única intención, no pretendo abarcar en una entrada las innumerables cuestiones que derivan de la diferencia de género, eso sería imposible.

Soy el primero que, cuando se presenta la ocasión, no pierdo la oportunidad de soltar algún chascarrillo que otro aprovechando ese filón inagotable que supone la relación entre mujeres y hombres, lo reconozco. Pero en esta entrada hablaré en serio, y quiero dejar bien clara mi posición desde el principio.

Yo no soy un contendiente en la denominada “guerra de los sexos”. La sola idea de que pueda existir un “conflicto”, o una “oposición”, entre hombres y mujeres, me parece completamente absurda. Ambos géneros somos imprescindibles para la supervivencia de la especie; no hay “guerra” posible entre ambos “bandos”, dado que jamás habría una “victoria”. Lo que nos interesa como especie es garantizar que cada individuo (hombre o mujer) tenga la oportunidad de desarrollar libremente todas sus capacidades, lo cual redundará en su propio beneficio y en beneficio del conjunto.

Esto que acabo de decir me parece una obviedad de tal calibre que no haría falta ni verbalizarla, pero bueno, hagámoslo para evitar confusiones en una materia que puede ser tan delicada.

Por lo tanto, no pretendo hablar aquí como “hombre” sobre “las mujeres”; voy a hablar, como humano que soy, sobre la especie humana a la que pertenezco, y sobre algunas cuestiones relacionadas con la existencia de dos géneros dentro de esa especie.

Quiero hacer también una precisión sobre el uso genérico de los términos “mujeres” y “hombres”.

Creo que ciertas características humanas pueden residenciarse más en un género que en el otro. Por ejemplo, el comportamiento de escupir en la calle (que mencionaba Myriam en su comentario) me parece más común en los hombres que en las mujeres; y el comportamiento de llorar, creo que es más común en las mujeres que en los hombres.

En este sentido, SI me parece válido afirmar (al menos con una finalidad dialéctica) que “los hombres escupen por la calle” o que “las mujeres lloran”. Con ello construimos un concepto general a partir de una multitud de casos individuales; el resultado final puede ser más o menos representativo según la muestra elegida, pero el método como tal es correcto.

Pero NO es válido invertir el proceso. No es válido decir que un individuo concreto, por el hecho de ser hombre, escupe en la calle; o que una mujer, por el hecho de serlo, llora. Esa inversión (esa atribución de lo general al individuo) es lo que constituye un prejuicio inadmisible -cuando hablamos en serio-, y el elemento clave de todos esos chistes tan graciosos -cuando hablamos en broma-.

Dicho todo lo anterior, paso a opinar sobre lo manifestado por el profesor de Carol.

Cierto que el hombre es “un portador de esperma”. Los problemas se presentan con las palabras precedentes, “no es más que”.

La primera objeción que puede dirigirse hacia tales palabras radica en el desprecio o minusvaloración de esa actividad portadora que se desprende de ellas, olvidando que el papel de los hombres en la reproducción humana es tan esencial -biológicamente hablando- como el de las mujeres. Nos encontramos ante una función muy simple (la de los hombres), y una función muy compleja (la de las mujeres). Dado que el grado de necesidad de una y otra función para la producción del resultado final es idéntico (la necesidad es absoluta, en ambos casos), no veo ningún motivo para hablar despectivamente de la función masculina. Antes al contrario, habría que reconocer la superioridad biológica de la función masculina y desear que fuera común a todos los humanos, para que, de este modo, la mitad de los individuos que integran la especie no tuviera la necesidad de desangrarse mensualmente (aprovecho para enviar desde aquí un abrazo solidario a las afectadas).

Tiene más enjundia el segundo problema que se plantea. La frase de marras reduce el papel de los hombres al de “portadores de esperma”. Se le escapa al autor de la frase un papel adicional de los hombres, no pequeño por cierto: el de creadores del mundo que conocemos.

En el plano personal y familiar las mujeres tienen una presencia indudable, superior a la de los hombres seguramente. Pero en el plano público o social, el predominio de los hombres resulta prácticamente absoluto. Tratemos de pensar en algún hecho o acontecimiento histórico (imperios, países, guerras, descubrimientos geográficos, científicos o técnicos, producción literaria, artística,… lo que sea) en cuya producción u origen no se encuentre ningún hombre; o se encuentre una mujer. Es difícil encontrar algún ejemplo de lo anterior, pues en este ámbito social del que estoy hablando, los hombres son fácilmente responsables del 99% de todo lo malo que ha ocurrido en el mundo, y del 90% de todo lo bueno (por supuesto que estos porcentajes no obedecen a un cálculo por mi parte, sólo constituyen una aproximación intuitiva).

Pienso que incluso las feministas estarán de acuerdo con la afirmación anterior, sólo que ellas considerarán que la posición dominante de los hombres obedece a una decisión concertada y maquiavélica por parte de éstos para oprimir a las mujeres. A mi no me parece que sea así, yo más bien creo que los hombres tienen por instinto natural una voluntad de dominar, y que las mujeres, también por naturaleza, o lo han aceptado, o se han resignado, o en cualquier caso no han opuesto una voluntad de dominio más determinada y más violenta para doblegar esa voluntad de los hombres e imponerse sobre ellos.

Vivimos actualmente inmersos en un debate sobre la necesidad de aumentar el grado de participación de las mujeres en la actividad pública / social. En España existe una igualdad formal (legal) entre hombres y mujeres desde hace algo más de treinta años, pero esa igualdad formal no se ha traducido en una presencia de mujeres y hombres en la actividad pública que sea equivalente a la participación aproximada del 50% que cada género representa en el conjunto de la población. El poder público no acepta ese resultado y ha decidido que la representación de las mujeres en la actividad pública debe ser obligatoriamente de, al menos, un 50%; y con esa finalidad se está reintroduciendo legislativamente una desigualdad formal que va en detrimento, en este caso, de los hombres.

Mi opinión sobre lo anterior es que si la primera parte de la ecuación es correcta (la igualdad formal entre los géneros), no había por qué tocarla. Si el problema radica en que los resultados no son los apetecidos por el poder público, habrá que centrarse en eliminar las posibles desigualdades materiales que estén impidiendo a la igualdad formal desplegar todos sus efectos. Pero si una vez eliminada toda desigualdad de oportunidades (formal y material), el resultado final sigue siendo que el porcentaje de participación de hombres y mujeres en la actividad pública es distinto del 50%, habrá que aceptarlo así: pues lo que hay que garantizar, bajo mi punto de vista, es la igualdad de oportunidades, y no la igualdad de resultados.

Pero este debate que acabo de mencionar resulta tan omnipresente, que ya aburre. Me parece más interesante y entretenida la siguiente perspectiva del asunto, aunque pertenezca al ámbito de la ciencia ficción: dado que hombres y mujeres somos diferentes y tenemos intereses y motivaciones distintas para nuestras actuaciones, nos podemos preguntar… ¿cómo sería el mundo actual si la actividad pública / social se hubiese desarrollado desde la época de las cavernas, o se desarrollase a partir de ahora, por las mujeres y no por los hombres?

1º Mirando hacia el pasado, y eliminando todo aquéllo que tenga su origen en un integrante del género masculino... ¿habría existido, por ejemplo, una organización político-militar llamada Imperio Romano?.. vinculada a la respuesta anterior ¿hablaríamos los aquí presentes un mismo idioma derivado del latín, conocido como castellano o español? ¿se habría producido el descubrimiento de América? ¿o habría sido América la descubridora? ¿se habría producido la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto? ¿habrían llegado los humanos a la Luna? ¿existiría internet? .. En definitiva, ¿cómo sería nuestro mundo? Estoy seguro de que sería radicalmente distinto.

2º Mirando hacia el futuro.. ¿qué ocurriría si los hombres abandonasen toda actividad pública y pasaran a desarrollar una actividad estrictamente personal y familiar? Si fuesen sólo mujeres quienes tomasen a partir de ahora las decisiones…¿cómo se afrontaría, por ejemplo, el problema del hambre en África? ¿y la cuestión de Irán y su programa nuclear? ¿y el conflicto entre palestinos e israelíes?.. Esto es, ¿cambiarían sustancialmente las cosas? También creo que sí.

sábado, 19 de septiembre de 2009

La manteca del contribuyente

Ernesto Rodera es un humorista gráfico que me resulta muy divertido. Varias veces he estado tentado de traer aquí algún dibujo suyo, y hasta ahora me había contenido (por aquéllo de los derechos de propiedad intelectual y tal). En este momento estoy cayendo en esa tentación (estáis viendo a uno mientras se condena..), para mostraros una viñeta suya publicada ayer:


Supongo que a Rodera no le importará demasiado que use su viñeta para la entrada, a cambio de que os ponga un vínculo a su página (www.rodera.net). Buceando por ella encontraréis muchos chistes, y muy buenos. Por ejemplo, la serie de Emmanuel Kant y mujeres desnudas.

martes, 15 de septiembre de 2009

Presentaciones

Aprovecharé el contenido de las últimas entradas y comentarios, para presentaros a un par de compañeros que tendrá este blog en lo sucesivo.

1º.- Sobre el libro de Heine, podéis encontrar algo más aquí.

2º.- La escena de la película "Algo para recordar", de la que hablaba con Leve en los comentarios a la entrada del Rockefeller Center, está aquí. Eso sí, sólo la he encontrado en inglés.

PD (16/09/09). ACLARACION: Este blog seguirá sin cambios, igual hasta ahora. No lo voy a dividir en tres. Sucede que se me han ocurrido dos ideas nuevas (de bombero retirao, lo reconozco), y he preferido desarrollarlas aparte para no embarullar todavía más este blog, de contenido ya suficientemente disperso. Eso es todo.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Heinrich Heine: "Sobre la historia de la religión y la filosofía en Alemania"


Muchas veces me paso por las librerías sin una idea preconcebida, sólo con la intención de comprar el primer libro que me parezca interesante. Eso sí, evito leer el típico resumen de la contraportada para que el editor no me chafe alguna trama, de modo que en tales casos mis únicos criterios de selección son autor, título, y tamaño. En alguna ocasión excepcional me he llevado a casa una obra que luego resultó ser una auténtica castaña; la mayor parte de las veces, acierto y el libro me gusta; y de tanto en tanto suena la flauta y se me cruza en el camino una auténtica joya. Y esto último me ocurrió hace unos meses con el libro que comento hoy.

Se trata de un breve ensayo, escrito en el año 1834, titulado “Sobre la historia de la religión y la filosofía en Alemania”. Por el título pudiera parecer una obra espesa y de escaso interés general, dedicada a una cuestión técnica y específica de un país; sin embargo, lo cierto es que aborda, en un lenguaje claro y sencillo, materias que son universales.

Heinrich Heine (1797-1856) se dedicó fundamentalmente a la literatura y la poesía, y por ello se le conceptúa como escritor y poeta. Pero fue también durante un tiempo discípulo de Hegel, perteneció brevemente a un movimiento político-literario de corte revolucionario (frente al absolutismo superviviente de la Revolución Francesa) llamado “Joven Alemania”, y trató a muchos escritores y pensadores destacados de la época (por ejemplo, a Marx), por lo que adquirió también una sólida formación filosófica y política.

Heine nació en una familia de judíos ortodoxos, convirtiéndose en su juventud al cristianismo -versión protestante- por los continuos problemas que le acarreaba su religión natal. Del libro que comento se desprende que su posición personal frente a la religión derivó en el panteísmo –frente al deísmo de judíos y de cristianos-. Tuvo ocasión y motivo a lo largo de su vida, por tanto, para reflexionar a fondo sobre la religión, por lo que en este ámbito sus opiniones resultan también muy valiosas. El ensayo que comento incluye una breve pero curiosa –por inhabitual- referencia al debate que se planteó también dentro de la religión judía, de forma análoga al que suscitó la reforma protestante frente a la iglesia católica.

Pero es un poeta el que escribe, y no un filósofo; como muestra del espíritu de este ensayo, transcribo unos párrafos del comienzo:

Si algún gran filósofo alemán echa una mirada a estas páginas se encogerá seguramente de hombros al ver el modesto corte de todo lo que aquí expongo. Tenga, empero, la bondad de pensar en que lo poco que yo digo está expresado clara y precisamente, mientras que sus propias obras, sin duda muy profundas, inconmensurablemente profundas, meditadas, estupendamente meditadas, son fabulosamente incomprensibles. ¿Y de qué sirven al pueblo graneros cerrados para los que no tiene llave? El pueblo tiene hambre de saber y me agradece la miga del pan de espíritu que honradamente comparto con él.

Yo creo que no es la falta de talento adecuado lo que hace abstenerse a la mayoría de los sabios alemanes de expresarse en términos populares acerca de la religión y la filosofía. Creo que es más bien miedo a los resultados de su propio pensamiento, que no se atreven a comunicar al pueblo. Yo, en cambio, no tengo miedo, pues no soy un erudito, sino que soy pueblo mismo. No soy un erudito; no soy ninguno de los setecientos sabios de Alemania. Yo me sitúo, pues, con el gran montón, ante las puertas de su sabiduría, y si se les escapa cualquier verdad y llega hasta mí, puede estar segura de haber llegado todo lo lejos que tenía que llegar: yo la escribo con hermosas letras gordas en el papel y se la doy al obrero que compone para la imprenta; él la pone en plomo y se la da al impresor; éste la imprime, y aquella verdad pertenece desde entonces a todo el mundo
.

El libro está escrito en Francia y para los franceses. Heine se había trasladado a Francia con ocasión de la Revolución de 1830, y en ese ambiente liberal escribió este libro; su intención declarada al publicarlo era la de explicar a los franceses la filosofía alemana, y corregir la imagen deformada de ésta que, a su juicio, había transmitido un libro publicado en Francia algunos años antes (De l’Allemagne, de Madame de Staël).

En la contraportada de esta edición que me he leído se califica a la obra como “pequeño libro de vulgarización filosófica”. Quiero subrayar que a esa palabra “vulgarización” debemos darle en todo caso el sentido que tendría en el s. XIX, y no el significado puede tener hoy en día; pues lo que nuestros antepasados consideraban “vulgar” no se acerca ni remotamente a lo que hoy denominamos así (en ese aspecto hemos “avanzado” casi tanto como en las ciencias). Por tanto, aunque es un libro muy claro, conviene leerlo despacio y con atención para comprender perfectamente todo su contenido.

El libro se divide en tres partes. Su contenido –muy resumidamente- es el siguiente:

La primera parte se titula “Alemania hasta Lutero”. Nos habla en ella sobre la forma en la que la religiosidad pagana de los antiguos germanos –panteísta- fue asimilada (y deformada) por el catolicismo; y termina explicando las causas y consecuencias de la Reforma luterana.

En la segunda parte, titulada “De Lutero a Kant”, explica la evolución filosófica posterior a la Reforma. Fija su inicio en un pensador francés, Descartes, a quien atribuye la paternidad intelectual sobre Locke (padre del materialismo inglés) y Leibniz (padre del idealismo alemán). Como tercer “hijo” de Descartes, que llega para superar a los otros dos, sitúa a Spinoza (padre del panteísmo filosófico). Habla también en este capítulo sobre otros filósofos previos a Kant, como Wolf o Lessing.

Finalmente, en la tercera parte, que se titula “De Kant a Hegel”, nos habla sobre la filosofía de Kant, sigue con la de Fichte y Schelling, y termina con Hegel.

Nos encontramos –esto no debe olvidarse- ante un ensayo muy breve (el texto de Heine ocupa apenas 160 páginas). Por lo tanto, no explica la doctrina de los filósofos que cita en toda su presumible extensión, ni pretende hacerlo. Pero su lectura resulta tremendamente útil para quien no sea especialista en la materia, pues narra la doctrina esencial de cada autor, y –lo que es más importante, a mi juicio- describe, apoyándose en tales puntos esenciales, la evolución del pensamiento filosófico producido entre los siglos XVI y XIX con una envidiable claridad expositiva. No contiene una suma de informaciones estáticas sobre cada autor, sino una descripción dinámica de todo el proceso.

Considera Heine que en Alemania se había producido una revolución religiosa (Lutero) y una revolución filosófica (Kant), y se encontraba pendiente la revolución política. El libro finaliza con una premonición sobre cómo llegaría a ser esta futura revolución política alemana cuya lectura resulta sobrecogedora, pues en cierto modo parece anticipar la Segunda Guerra Mundial.

En fin, un gran libro.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Nueva York: Rockefeller Center

El Rockefeller Center es un complejo de 19 edificios construidos en los años 30 del pasado siglo. A sus pies existe una plaza peatonal donde, en invierno, se coloca un gran árbol de navidad y se instala una pista de hielo (que salen frecuentemente en las películas).

El edificio principal, que recibe el nombre de su actual propietaria (la empresa General Electric, o GE), mide 266 metros y tiene 70 pisos; durante su construcción se tomó la famosa foto de los obreros que disfrutan tranquilamente de su merienda, sentados sobre una viga suspendida en el vacío:

El lugar se encuentra a un agradable paseo de distancia desde el Bryant Park, lugar sin fama especial pero ya bien conocido por todos los seguidores de este blog.

Para facilitar la orientación de mis distinguidos lectores, ruego se dirijan de nuevo a la primera foto de la entrada de 03/09/2009 y pinchen sobre ella. Veréis en primer plano a un señor sentado, con pantalón blanco y camiseta azul. Pues bien, desde la posición de esa persona existe una forma muy sencilla (conceptualmente al menos, no diré que sea una forma “cómoda” o “práctica”) de llegar a la terraza del edificio principal del Rockefeller Center, y es en catapulta. La dificultad principal del lanzamiento estriba en salvar el edificio de ventanas alargadas que se ve a la izquierda (y no acabar uno pegado a su fachada como una salamanquesa), pero superado ese escollo, el aterrizaje en destino entra dentro de lo posible.

Una vez arriba, la vista que tenemos hacia nuestro punto de partida es ésta de aquí:


Se pueden distinguir sin dificultad los dos edificios colindantes con el Bryant Park (allí, en nuestra escala humana, nos parecían enormes, pero subidos ahora a uno de estos mastodontes su tamaño nos parece razonable, hasta pequeño); incluso se ven algunos árboles del mismo parque.


Aquí está la terraza, alargada y estrecha como el propio edificio. Es la misma terraza que sale en el video que puse en la entrada de 19/08/2009, tanto en el fotograma de portada como en la acción que se desarrolla entre 2:00 y 2:30. Podemos ver que el torreón de coronación ha sido ampliado desde entonces, pero en lo demás la terraza por la que pasaron Gene Kelly y Frank Sinatra sigue prácticamente igual.

Si la cuerda de la catapulta que nos ha traído hubiera estado más tensa de lo debido, habríamos pasado volando sobre la terraza (de izquierda a derecha, en la foto), y hubiéramos dado con nuestros huesos en algún lugar situado al otro lado del edificio, con un poco de suerte en uno de los lagos del Central Park. Esta es la vista en esa dirección, que la misma en la que fue tomada la foto de los obreros:



Según pude leer en la guía, la superficie del Central Park es el doble que la superficie de Mónaco (circunstancia que he confirmado: el parque tiene casi 4 Km2, y el Mónaco alrededor de 2 Km2).

Es suma, es una visita que vale la pena (y 20 dólares por cabeza) realizar. Frente a la terraza del Empire State, tiene la desventaja de su escaso valor simbólico, y de que a la vuelta no puedes afirmar que “hayas estado en lo más alto”; pero, a cambio, tiene la ventaja de que está menos abarrotada de gente, y de que en tu campo de visión encuentras al propio Empire State.

Una vista desde esta misma terraza, tomada en un atardecer de invierno, la podéis ver en esta preciosa foto.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Baden Powell: Manha de Carnaval

Vuelve por este blog el mismo personaje tocaba por aquí hace unos meses (entrada del pasado día 27/12/2008, recientemente rehabilitada), sólo que de repente aparece 30 ó 40 años más viejo, como si hubiera sido vícitima de una máquina del tiempo mal programada, de un experimento que no funcionó..

Baden Powell ya murió. Aquí está la versión que nos dejó de un clásico de la música brasileña, "Mañana de carnaval". Otras versiones cantadas de esta misma canción están probablemente mejor, pero ahora es el autor lo que me interesa.

Hoy hemos amanecido, ¡por fin!, con un día nublado que amenaza lluvia (ya sería mucho pedir que lloviese). Encaja bien con el tono de la canción.


jueves, 3 de septiembre de 2009

Cartas a Julieta

Paseando por Nueva York, nos topamos con la grabación de una película. Fue en un pequeño parque (Bryant Park) que existe a las espaldas de la Biblioteca Pública de la Quinta Avenida. Aquí os pongo una foto del lugar (la Biblioteca es el edificio con arcos de la derecha):

El equipo de rodaje lo formaban los dos grupos de personas que se ven a la izquierda en la foto (en segundo plano, y al fondo). No permitían el acceso al césped, por lo que todos los curiosos estábamos sentados en torno al mismo, en bancos o en sillas como esas que aparecen en primer plano.

La gente que sale en la foto dentro del césped eran extras, que se mantenían quietos en la misma posición. Las cuatro o cinco veces que dieron la voz de “acción” para rodar la escena, comenzaban todos a moverse siguiendo la pauta que les habían indicado, como estatuas que repentinamente cobrasen vida. Por allí, medio tirado en una esquina, se encontraba este cartel que os muestro a continuación:


El cartel dice lo siguiente: “Noticia al público. Verona Productions filmará hoy aquí una película, que se pretende titular Cartas a Julieta. Con su entrada y presencia aquí, usted consiente ser fotografiado y filmado, y reconoce que tales fotografías y películas de usted son propiedad de Verona Producciones, y pueden ser utilizadas en todo y en cualquier medio, en el universo y a perpetuidad. Usted entiende que toda fotografía y filmación será hecha en la confianza de este consentimiento que usted presta. Si no quiere ser filmado, no entre en esta zona.”

Eso es ser concienzudo, sí señor.

En contrapartida a esta cesión de derechos supuse, por mi parte, que ellos me cedían también los suyos, así que tomé alguna foto de la escena que se estaba rodando. Estaba todo el mundo haciendo fotos, así que no creo que pongan inconveniente para que os adelante, en primicia mundial, algo de la película…

…aunque bien poco, pues para que saliera la cara de la chica que actuaba como protagonista (la rubia del centro, naturalmente) tuve que esperar a que terminara la escena y se diera la vuelta; y como no llevaba el objetivo de 200mm, he tenido que ampliar la foto y recortarla para que se vea aquí.

Nos pareció in situ que era la actriz que salía en “Mamma Mía”… y efectivamente es así. Buscando ahora en internet he visto que la película tiene su estreno previsto para 2010, y su reparto lo forman Amanda Seyfried (la de la foto), Gael García Bernal, Vanessa Redgrave y Franco Nero.

Y aquí estamos Clara y yo, deseando ver la película para comprobar si hemos salido al fondo de la imagen –me parece posible, pues estábamos en el tiro de la cámara-, si en tal caso hemos hecho una buena interpretación de los clásicos mirones del fondo, y si podremos por lo tanto disfrutar de un gran éxito como actores, a perpetuidad y por todo el universo.