domingo, 27 de octubre de 2013

Hayedo de La Pedrosa, Riaza (Segovia)

¡Corro a subir esta entrada antes de que se me adelante Marina!

El pasado sábado estuvimos unos cuantos, ejem, montañeros, visitando el hayedo de La Pedrosa, que está situado cerca de Riaza, en la provincia de Segovia. Es uno de los tres hayedos (junto al de Montejo en la provincia de Madrid, y el de Tejera Negra en la provincia de Guadalajara) próximos a la ciudad de Madrid. Éste de La Pedrosa es el más pequeño y el menos conocido de los tres, por lo que su visita no requiere reserva previa ni pagar ninguna entrada. Llegas al lugar, dejas el coche al borde de la carretera de cualquier manera, y a pasear.


Los bosques de hayas se ponen verdaderamente hermosos en otoño. Los colores, los olores, nos recuerdan a los urbanitas en qué consiste la naturaleza.








Y tras el paseo, nos fuimos a comer a Riaza. Entre otras cosas, unas setas silvestres, como no puede ser de otra forma en esta época. Aunque no las amanitas muscarias que abundaban en el hayedo, of course.




miércoles, 2 de octubre de 2013

Valentina Lisitsa & J.S. Bach (BWV 1031)

Valentina Lisitsa ha subido hoy un vídeo a su cuenta de youtube, en el que interpreta un movimiento de una Sonata de Bach. No se prodiga mucho con este compositor nuestra amiga Valentina, no le debe entusiasmar. Pero aquí lo traigo para que lo disfruten los lectores del blog aficionados a Bach, y no miro a nadie en particular... :-D

lunes, 23 de septiembre de 2013

Navegare..

Hace tiempo me enteré de algo interesantísimo: se puede viajar como pasajero en algunos buques mercantes que ofrecen esa posibilidad.

Ayer por la tarde estuve investigando un poco más sobre este asunto, y resumo ahora a mis lectores lo que averigüé, por si se animan a emprender esta aventura. ¡Yo ya estoy animado, casi con el billete en la mano!

Algunas compañías navieras permiten que ciudadanos corrientes y molientes puedan viajar en sus barcos mercantes, con excepción de los que transportan mercancías peligrosas (p.ej. petroleros). Viajar como pasajeros, por supuesto, sin tener que deslomarse fregando la cubierta ni lavando platos.

Cada barco no transporta más de once pasajeros, pues a partir de doce deben llevar un médico a bordo y prefieren evitar ese gasto. No se admiten personas mayores de ochenta años, ni niños pequeños, ni con problemas graves de salud.

El precio del pasaje incluye un camarote propio (por lo general se trata de camarotes amplios y exteriores), más el servicio de un asistente que se encarga de la limpieza del mismo, más la alimentación. Las comidas se realizan con el resto de la tripulación, a las horas establecidas.

El pasajero debe procurarse la documentación o visados que sean necesarios para los países donde fondee el barco. Si alguien quiere bajar del barco en alguna escala puede hacerlo (si el país en cuestión lo permite), pero debe tener en cuenta que las operaciones de carga y descarga suelen ser bastante rápidas, y además debe buscarse la vida para llegar desde el puerto comercial hasta la ciudad que quiera visitar (lo que puede no ser fácil). No da la cosa para hacer mucho turismo, por lo tanto.

He localizado una empresa británica dedicada a estos menesteres, que se llama Strand Voyages. Para acceder a su página web y conocer todos los demás detalles del servicio, hay que pinchar ¡aquí!

He estado curioseando algunos trayectos posibles y precios en esa página, jeje.. Busqué, en primer lugar, trayectos que pudieran interesar especialmente a los lectores extranjeros de este blog, y lamento decir que no encontré disponibilidad de viajes entre España y México, Costa Rica, Colombia o Chile. Pero sí existe la posibilidad de viajar entre España y Argentina. El trayecto es el siguiente: el barco sale de Valencia, tiene escala en los puertos brasileños de Suape, Rio de Janeiro y Santos, y llega a Buenos Aires. La duración del viaje es de sólo 18 días, y el precio asciende a 2.195 libras (que al cambio actual de 1 Libra / 1,188 Euro, resultan 2.607,66 Euros). Sip, es más caro que el avión.

Si queremos viajar a China desde España, por ejemplo, tenemos un barco que sale de Valencia, y hace escalas en Barcelona, Fos-sur-Mer (Francia), Malta, Port Said (Egipto), y tras cruzar el canal de Suez pasa por Omán, Emiratos Árabes, Malasia, Singapur, Corea del Sur, y Shanghai. El viaje entre Valencia y Shanghai dura 45 días (hay que llevarse una buena provisión de libros) y cuesta 4.550 libras (5.405,40 Euros).

Desde España no hay barco a Nueva Zelanda, nuestras antípodas, pero basta con acercarse a Londres (concretamente al puerto de Tilbury), sea en avión o en barco mercante (ahora que ya estamos lanzados viajaremos siempre en mercante, of course). Atención al viaje en este caso: Londres, Rotterdam, Dunquerque, Le Havre, Nueva York, Savannah (Georgia, USA), Kingston (Jamaica), Cartagena (Colombia), canal de Panamá, Papeete (Tahiti), Lautoka (Fidji), Noumea (Nueva Caledonia), Sydney y Melbourne en Australia, y Tauranga (Nueva Zelanda). Duración 54 días, precio 7.116,12 Eurazos.

A mi todo esto me parece muy interesante.. espero que a los lectores no os resulte un poco.. ejem.. ¡frikada! :-D

lunes, 9 de septiembre de 2013

Volare...


Desde hace una semana estamos de vuelta de Costa Rica. Próximamente subiré una entrada con fotos y (quizás) vídeos de allí, pero mientras reúno el valor suficiente como para lidiar con el editor de blogger en lo que a imágenes se refiere, va esta sencilla entradita introductoria con texto y una sola foto, que no habría de ocasionarme mayores quebraderos de cabeza.

Para viajar a Costa Rica pensamos inicialmente coger el vuelo directo de Iberia Madrid – San José. Pero en la época en que compramos los billetes se escuchaban rumores de huelga por el enésimo conflicto laboral de la compañía, por lo que buscamos alternativas para evitar quedarnos en tierra en el último momento; y encontramos la posibilidad de viajar con American Airlines vía Estados Unidos (a la ida con escala en Miami, y a la vuelta con escala en Dallas). Y a mitad de precio. Total, que nos fuimos con American.

El viaje a Estados Unidos tiene una mala fama injustificada. En el control de pasaportes se suele esperar un poco más de la cuenta por la cantidad de gente que hay, pero no porque el trámite sea tan temible como dicen. Te hacen una foto y te toman las huellas digitales, eso es todo.

Se ha perdido aquel cuestionario tan divertido que tenías que rellenar al aterrizar en Estados Unidos… aquellas preguntas tan entrañables sobre si pensabas asesinar al Presidente, o si habías sido un nazi feroz, o si te dedicabas al exterminio de poblaciones. Supongo que con el tiempo descubrirían que nadie marcaba nunca la casilla de SÍ, aunque fuese la correcta. Ahora hay que realizar un sencillo trámite por internet previo al viaje (la autorización de viaje “ESTA”), que ha puesto fin a ese antiguo interrogatorio tan comprometido...

Como dijo algún cómico, cuyo nombre no recuerdo, lo que resulta increíble de los aviones no es que esos cacharros puedan volar con todo lo que pesan, sino el número de personas que pueden llegar a meter en su interior. También he leído en algún sitio que el transporte de viajeros en avión incumple la normativa de la Unión Europea sobre las condiciones para el transporte de ganado vivo, y me lo creo.

Paradójicamente, no sólo no se obliga a nadie a introducirse en ese infame micro-espacio, sino que para poder acceder a tan codiciado privilegio el sujeto interesado debe antes superar una difícil prueba: el paso por el humilladero.

El sujeto en cuestión –inocente pretendiente a viajero- debe conseguir atravesar un detector de metales particularmente bien afinado, sin que un pitido acusador le denuncie como indigno de subir a un transporte ilegal de ganado. Para ello, no puede portar el menor rastro de metal que pudiera identificar su condición humana. El sujeto debe introducir TODAS sus pertenencias (las pocas que -por otra parte- tiene permitido llevar consigo en el avión) en una gran bandeja de plástico. Esto incluye nimiedades tales como moneditas, relojes, teléfonos, zapatos, o cinturones.

La prueba no sólo consiste en superar el detector de metales, sino también en ser capaz de hacer una cola y desplazarse unos cuantos metros caminando descalzo, agarrando con una mano una pesada e incómoda bandeja de plástico, y sujetándose los pantalones con la otra. La fila de penitentes ofrece una imagen chocante; y en el caso de algunos viajeros, verdaderamente lamentable.

Este paso por el humilladero debe cumplir una función muy bien estudiada, pienso: quebrar de antemano la dignidad de la persona, para que no monte en cólera al descubrir el espacio físico donde piensan dejarle encerrado durante toda la travesía del Atlántico.

El humilladero de Dallas disponía de la última tecnología en la materia. El chisme (desconozco su nombre, por lo que lo llamaré “analizador convectivo de positrones”, que suena muy moderno) que te revisa por dentro hasta los higadillos. Te metes en la máquina, alzas los brazos, y en tres segundos tienes incorporada para siempre a tu ficha cibernética la información sobre tu operación de apendicitis, tus clavos en el omóplato, el tatuaje que te hiciste aquélla noche loca de borrachera, y vaya usted a saber cuántas intimidades más.

Claro que, a cambio de todo lo anterior, puedes volar..



sábado, 10 de agosto de 2013

Balneario de Mondariz, y alrededores..



Subo deprisa y corriendo unas pocas fotos de nuestro último viaje a Galicia.

De camino, cruzando la meseta castellana a la altura (aproximada) de Medina del Campo: campos y más campos de trigo.



Tras cuatro horas de viaje.. ¡zas!, cambia el paisaje por completo. Ya estamos en la verde Galicia. El edificio más grande de los que se ven al fondo del valle forma parte del complejo del Balneario de Mondariz:



Es de suponer que el Balneario debe su ubicación a las fuentes de aguas minerales que existen en la zona. En particular, a esta Fuente de Gándara que se puede ver en la foto siguiente:



Y para los científicos que visitan el blog, aquí tenemos la composición química del agua:



Este es el viejo hotel del Balneario, a principios del siglo pasado:



A mediados del siglo pasado, se incendió el hotel y estuvo en ruinas durante décadas. Pero a principios del siglo presente, fue rehabilitado y transformado en un edificio de apartamentos:



Esta es la piscina exterior del Balneario:



Y este el edificio donde se encuentra la llamada Fuente del Troncoso. De la fuente (no sale en la foto, pero está abajo a la derecha) todavía mana agua, pero el edificio en sí está abandonado desde hace tiempo.



Unas pocas fotos de la naturaleza que rodea el Balneario de Mondariz:









A efectos vitivinícolas, Mondariz se encuentra en la zona del Condado de Tea, que forma parte de la denominación Rías Baixas. Producen un albariño muy rico.





Aquí, el río Tea:



La gastronomía del lugar:





Un castro celta que se encuentra a 5 Km de Mondariz. Castro de Troña, se llama:





Y esto es Vigo:







Para terminar, volvemos a Mondariz. La banda del pueblo tocando por las calles de la ciudad, como si el tráfico de vehículos no existiese o no fuese algo de lo que preocuparse.. :-D




Y éste ha sido un resumen, un tanto apresurado, de nuestra visita a Galicia durante la semana pasada. Mañana nos vamos a Costa Rica, por lo que próximamente podrán observar en sus pantallas espesas selvas tropicales, volcanes en erupción, feroces jaguares, aterradores insectos, y una panoplia de bichos venenosos: arañas, serpientes, ranas, etc...

domingo, 28 de julio de 2013

Restaurante El Capricho (León)


La semana que viene pasaremos unos días en Mondariz (Galicia), con mi hermano, mi cuñada, y sus hijos & sobrinos nuestros. Ellos viven y trabajan en Brasil, y este mes están en Mondariz pasando sus vacaciones de verano (unas vacaciones muy particulares -por lo que he visto otras veces-, porque dependen de la diferencia horaria.. están de "vacaciones" durante el día, mientras es de noche en Brasil, pero están en contacto con Brasil cuando aquí es de noche.. ¡en plan vampiro!). Nosotros nos acercaremos a verles, y descansaremos un poco de este año agotador. Y si tengo que trabajar algo, desde luego que será durante del día.

Se me ha ocurrido que, en el camino de ida, paremos a comer en un restaurante del cual he oído hablar muy bien. Se llama "Bodega El Capricho", y se encuentra en el pueblo de Jiménez de Jamuz, cerca de La Bañeza (León). Nos tenemos que desviar unos pocos kilómetros, pero creo que valdrá la pena, pues se supone que sirven una carne magnífica.

Atención a la nota que los tipos del restaurante han colgado en su página web, fechada en el mes de junio de 2013:

"Se han sacrificado el pasado mes de mayo 3 bueyes de raza rubio gallego y uno de raza asturiano. 3 de ellos pesaron más de 900 Kg. canal, con lo que vivos rondarían los 5000 Kg. de peso. Son de una calidad excepcional y estarán disponibles a partir del 10 de julio. 

Ya están también en nuestras cámaras 5 animales más que se han sacrificado el día 6 de junio que se podrán degustar durante el mes de agosto. Dos de raza ramo grande, 2 rubios gallegos y uno asturiano, todos superaban los 6 años de edad y sus canales superaron todos los 800Kg. Canal. Todos ellos llevan viviendo en nuestra finca al menos 2 años, y se han alimentado a base de cereal, hierba seca y el pasto de nuestra finca que incluye cantidad de hierbas aromáticas por lo que esperamos que sus carnes sorprendan los paladares más exigentes."


En fin, veremos si la realidad del sitio se ajusta a su fama, o si es todo puro "chau chau". ¡Ya os contaré!

P.D. del 06/08/2013

Ya de vuelta, puedo hablar del sitio con conocimiento de causa.

El Restaurante "Bodega El Capricho" se encuentra situado en un paraje desolado. En verano, arrasado por el sol, y en invierno imagino que congelado. En esta primera foto, podemos ver la entrada:



La palabra "bodega" contenida en su denominación, tiene su razón de ser. La construcción visible es, en realidad, la puerta de entrada a una bodega subterránea, como las muchas otras que pueblan la zona. Estas bodegas son frecuentes en Castilla, supongo que para poder conservar el vino o los alimentos en general bajo tierra, a salvo de las notables diferencias térmicas. Un par de fotos de los alrededores:





Y en cuanto a la comida.. la carne -especialidad evidente del lugar- la sirven muy rica. Con sabor a carne de verdad, y al punto poco hecho de rigor. Más arriba en la entrada ya hablé de la filosofía del lugar, por lo que no me voy a extender en ello. Pero resulta algo caro. El chuletón lo tienen a 70 Euros/kilo. Otras piezas las tienen más baratas, aunque lo mínimo que recuerdo eran 48 Euros/kilo. Nosotros nos pedimos un chuletón (¡un día es un día!), que resultó pesar 1,3 kilos, por lo que hagan ustedes la cuenta. Había en la mesa un "notita" que te incitaba a pedir un chuletón riquíííííísimo, pero el precio de 120 Euros/kilo, unido a una advertencia sobre el hecho de que el 70% del peso era grasa, nos echó para atrás. Una cosa es darse un homenaje puntual, ¡y otra perder hasta la camisa! Aquí dejo una foto de la "notita" de marras..


Si me da tiempo, subiré esta semana alguna foto de Galicia con algo de verde, para desengrasar :-D

martes, 23 de julio de 2013

Isla de La Graciosa

Hay pocas cosas que me alteren los nervios. Una de ellas es el editor de entradas de blogger, y otra es el puto lenguaje HTML. Dicho lo cual, pasemos a las cosas que me dan paz :-).

Una de las visitas que más gustó del viaje a Lanzarote fue, paradójicamente, la escapada que realizamos a otra isla de las Canarias, a la isla de La Graciosa. Se trata de una isla diminuta (un islote, más bien), situada un par de kilómetros al norte de Lanzarote, y habitada por tan solo unas 500 personas distribuidas en dos núcleos de población, llamados Caleta del Sebo (el pueblo principal) y Pedro Barba (que deben ser cuatro casas). Se llega a la isla en un pequeño ferry, que tarda 30 minutos en completar el trayecto.

En la foto siguiente, tomada desde el Mirador del Río en Lanzarote (del que ya hablé en una entrada anterior), podemos ver La Graciosa entera en primer plano. Al fondo se atisban otras dos islas todavía más pequeñas, que están deshabitadas: Alegranza, y Montaña Clara.


Lo primero que llama la atención nada más poner el pie en la isla es que (atención a lo que voy a decir) ¡no existe el asfalto! Apenas sale uno de la pequeña plaza embaldosada situada frente al puerto de Caleta de Sebo, sus pies comienzan a caminar sobre la tierra, y ya no dejan de hacerlo hasta que coge uno el barco de vuelta. Las casas del pueblo están ahí como plantadas en medio de la arena, de forma medianamente ordenada.


















Caleta del Sebo es un pueblo tan pequeño que, en cuanto echa uno a andar, lo deja atrás sin darse cuenta. Por lo que pude ver, la isla está surcada por caminos -que son de tierra, naturalmente-, que pueden recorrerse andando o en bicicleta -hay puestos de alquiler de bicis-. Hay algunos lugares donde alojarse (apartamentos turísticos, aparentemente), los cuales prometen ser una magnífica opción para pasar unas vacaciones ultra-tranquilas. ¡Ahí lo dejo!









El elemento que más destaca en el paisaje de la isla son los imponentes acantilados del norte de Lanzarote, así como el color azul turquesa del mar. Y la perspectiva de los volcanes situados al sur de Lanzarote, más alejados, me recordó al primer paisaje que encuentra Charlton Heston cuando llega a la Tierra, al principio de la peli El Planeta de los Simios (la de 1968).





Termino la entrada con un vídeo de nuestra partida de La Graciosa.. snif, snif..


Y aquí finaliza la serie de entradas dedicadas a la isla de Lanzarote y sus alrededores. Sigan atentos, pues en sus pantallas podrían aparecer próximamente fotos de Galicia, ¡y hasta de Costa Rica! :-)